A mediados de marzo del año 2020 se implementaron una serie de medidas sociales y de salud pública contra la entonces nueva enfermedad por coronavirus del año 2019 (COVID-19) en Dinamarca, Noruega y Suecia que propiciaron una finalización abrupta de la temporada de la influenza 2019/20 en esos territorios.
En este artículo, publicado en la revista Euro Surveillance en junio de 2021, los autores se propusieron analizar la ocurrencia de los casos de influenza en la población de Dinamarca, Noruega y Suecia durante las primeras etapas de la pandemia de la COVID-19, cuando se implementaron las medidas preventivas, sociales y de salud pública contra la enfermedad causada por el SARS-CoV-2 en estas naciones, a través de los datos del laboratorio nacional de vigilancia de la influenza en estos países escandinavos. (Más información)
Cuba y España pertenecen al grupo de países que miran con detenimiento el fenómeno de la celeridad con la que se produce la transición demográfica. El Centro de Estudios Demográficos de La Universidad de La Habana, Cuba, señala la urgencia de invertir en solucionar los problemas de la infertilidad de la pareja, mejorar las condiciones de vida cotidiana, así como modificar favorablemente la percepción del futuro y su vínculo con la planificación de la reproducción familiar.
Desde el comienzo de la vacunación frente al SARS-CoV-2 se está acumulando suficiente experiencia clínica, en el mundo real y fuera de los ensayos clínicos, para resolver algunas de las cuestiones relacionadas con este procedimiento. Buen ejemplo de ello es la información sobre las vacunas y los resultados de las campañas de vacunación, donde los reportes en tiempo real de las observaciones en millones de individuos requieren de una puesta al día continua y casi instantánea.
Aproximadamente el 80 % de los pacientes hospitalizados con la COVID-19 informan síntomas persistentes hasta varios meses después del inicio de la infección. Sin embargo, el conocimiento de los resultados a largo plazo entre las personas que padecieron la forma leve de la COVID-19 es escaso y los datos de la prevalencia se ven obstaculizados por los sesgos en la selección y los grupos no óptimos de control.
A medida que la COVID-19 se ha expandido en los Estados Unidos de América (EE. UU.), ha quedado claro que su impacto se ha sentido con mayor fuerza en algunas comunidades, más claramente entre los estadounidenses de raza negra, que adquieren la enfermedad y mueren en forma desproporcionada en relación con otros grupos raciales. Los determinantes sociales de la salud pueden impulsar en parte esta disparidad, y los rasgos del vecindario ser particularmente relevantes en ella, dado que la propagación de las enfermedades infecciosas está usualmente influenciada por el entorno.
Las infecciones por los virus se inician con la unión de las partículas virales a los receptores de la superficie de las células del hospedero, un proceso que define el tropismo celular y tisular de estos agentes biológicos. En el SARS-CoV-2 este proceso está mediado por el trímero de la glicoproteína de pico (S) viral en la superficie del virión, a través de su dominio de unión al receptor (RBD).
A un año del inicio de la pandemia de la COVID-19, sigue existiendo una necesidad urgente de limitar la propagación del virus causante del síndrome respiratorio agudo grave del coronavirus 2 (SARS-CoV-2) y frenar la enfermedad en los Estados Unidos de América (EE. UU.) a través de intervenciones no farmacéuticas. Evidencia clara respalda la efectividad de las estrategias simples para identificar los riesgos y mitigar la propagación de la infección, y gran parte de esta proviene de los estudios observacionales.



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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano
