Las sanciones internacionales son restricciones a las transacciones mundiales impuestas por los gobiernos en la búsqueda de objetivos de política exterior. Entre los temas más polémicos en el pensamiento contemporáneo sobre el estado económico se encuentra el cuestionamiento de si las sanciones afectan a las condiciones de salud en los países objetivo y si estos impactos son lo suficientemente fuertes como para causar un número sustancial de muertes.
El artículo Effects of international sanctions on age-specific mortality: a cross-national panel data analysis, publicado por la revista The Lancet Global Health en el año 2025, tiene como objetivo investigar el impacto de las sanciones internacionales sobre la mortalidad en los países objetivo a partir de un conjunto de datos de paneles transnacionales de tasas de mortalidad específicas por edad y de la aplicación de estas restricciones para 152 países entre los años 1971 y 2021.
Los investigadores se centraron en las sanciones impuestas por tres países u organizaciones que se puede esperar que tengan efectos sustanciales: los Estados Unidos de América (EE.UU.), la Unión Europea (UE) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Para el desarrollo de la investigación asumieron como sanciones económicas aquellas que restringen el comercio o las transacciones financieras, y como sanciones no económicas, las que se ocupan del comercio de armas, de la asistencia militar, de los viajes y de otras cuestiones.
También distinguieron entre las sanciones impuestas unilateralmente por los Estados Unidos de América o la Unión Europea, y las impuestas simultáneamente con un régimen multilateral de sanciones de la ONU sobre el mismo objetivo.
Los hallazgos mostraron una asociación causal significativa entre las sanciones y el aumento de la mortalidad. Los efectos más fuertes se correspondieron con las sanciones unilaterales, económicas y estadounidenses, mientras que no se encontró evidencia estadística de un efecto para las sanciones de la ONU
Los resultados de la investigación plantean una pregunta importante para los debates políticos: ¿qué papel, si lo hay, deberían tener las sanciones económicas y unilaterales en las políticas exteriores de los países u organizaciones que los imponen? Esta cuestión es particularmente pertinente dado el aumento sustancial con el tiempo en el uso de estas sanciones. La fracción de la economía mundial sujeta a las sanciones unilaterales, por ejemplo, ha crecido del 5.4 % en la década de 1960 al 24.7 % en el período 2010-22.
De acuerdo a los datos obtenidos los autores concluyen que las sanciones tienen efectos adversos considerables sobre las condiciones de salud en los países destinatarios, similares a los de los conflictos armados.
La mayor elevación de la mortalidad por sanciones globales se produjo en niños menores de 1 año, seguidos por el segmento de edad de 60-80 años. En total, las muertes de niños menores de 5 años representaron el 51 % del total de las muertes causadas por sanciones durante el período 1970-2021. La mayoría de las muertes (77 % durante el mismo período) se produjeron en los grupos de 0 a 15 años y 60-80 años de edad, lo que implica que la mayor parte de los efectos de la mortalidad recaen en los grupos que tradicionalmente no están en la fuerza laboral.
El estudio proporciona una evaluación cuantitativa de las pérdidas humanas generadas por la imposición de las sanciones. En opinión de los autores, desde una perspectiva basada en los derechos, la evidencia de que las sanciones conducen a las pérdidas en vidas debería ser razón suficiente para abogar por la suspensión de su uso. Desde una perspectiva consecuencialista, esta evidencia debe considerarse junto con las pruebas paralelas sobre la efectividad de las sanciones para alcanzar los objetivos establecidos.
Estos efectos son particularmente fuertes para las sanciones unilaterales, económicas y estadounidenses. A la luz de esta evidencia, los responsables de la formulación de políticas deben reconsiderar el uso de las sanciones como instrumento de política exterior y considerar iniciativas para restringir sustancialmente su uso y reformar su diseño para reducir las consecuencias humanitarias adversas.
Fuente: The Lancet Global Health


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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano

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