Causante de la fiebre hemorrágica con síndrome renal y del síndrome pulmonar, a diferencia de los otros géneros de la misma familia, no se transmite por artrópodos, sino que se perpetúa entre los roedores asintomáticos e infectados de forma crónica.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó el pasado 6 de mayo de 2026 la siguiente información relacionada con los hantavirus. Por su pertinencia la reproducimos a continuación:
Datos y cifras
- Los hantavirus son un grupo de virus transmitidos por roedores que pueden causar enfermedades graves en el ser humano.
- Las personas suelen infectarse por contacto con los roedores infectados o con su orina, sus excrementos o su saliva.
- La infección por hantavirus puede provocar diversas enfermedades, que pueden ser graves e incluso mortales.
- En América, los hantavirus pueden causar el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), una enfermedad respiratoria grave, con una tasa de letalidad que puede llegar al 50 %.
- El virus Andes, presente en América del Sur, es un hantavirus conocido del que se ha documentado una transmisión limitada de persona a persona entre contactos.
- En Europa y Asia, los hantavirus causan fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR).
Panorama general
Los hantavirus son virus zoonóticos que infectan de forma natural a los roedores y que ocasionalmente se transmiten a los humanos. La infección en las personas puede provocar una enfermedad grave y, con frecuencia, la muerte, aunque las enfermedades varían según el tipo de virus y la ubicación geográfica.
En América, se sabe que la infección puede provocar el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), una afección de rápida progresión que afecta a los pulmones y al corazón, mientras que en Europa y Asia es conocido que los hantavirus causar la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), que involucra principalmente a los riñones y a los vasos sanguíneos.
Si bien no existe un tratamiento específico que cure las enfermedades causadas por los hantavirus, la atención médica de apoyo en las primeras etapas es fundamental para mejorar la supervivencia y se centra en un estrecho seguimiento clínico y en el tratamiento de las complicaciones respiratorias, cardíacas y renales. La prevención depende en gran medida de reducir el contacto entre las personas y los roedores infectados.
Familia vírica y clasificación
Los hantavirus pertenecen a la familia Hantaviridae, del orden Bunyavirales. Cada hantavirus suele estar asociado a una especie específica de roedor reservorio, en la que el virus provoca una infección crónica sin causar enfermedad aparente.
Si bien se han identificado muchas especies de hantavirus en todo el mundo, solo un número limitado de ellas son conocidas por causar enfermedad en el ser humano.
- Se sabe que los hantavirus presentes en América del Norte, Central y del Sur causan el SCPH. El virus Andes forma parte de esta familia y se conoce que puede transmitirse de forma limitada de persona a persona entre contactos cercanos y prolongados, principalmente en la Argentina y Chile.
- Se sabe que los hantavirus que se encuentran en Europa y Asia causan FHSR.No se ha documentado transmisión de persona a persona en esta parte del mundo.
Carga de morbilidad
Las infecciones por hantavirus son relativamente poco frecuentes a nivel mundial, pero se asocian a una tasa de letalidad que oscila entre menos del 1 % y el 15 % en Asia y Europa, y que puede llegar al 50 % en América. En todo el mundo, se estima que cada año se producen entre 10 000 y más de 100 000 infecciones, siendo Asia y Europa las regiones con mayor incidencia.
- En Asia Oriental, especialmente en China y la República de Corea, la FHSR sigue siendo responsable de muchos miles de casos al año, aunque la incidencia ha disminuido en las últimas décadas.
- En Europa se notifican varios miles de casos cada año, principalmente en las regiones septentrional y central, donde circula el virus Puumala. En América, la SCPH es mucho menos frecuente, con apenas unos centenares de casos al año en todo el continente. Los Estados Unidos de América han notificado menos de 1 000 casos, mientras que países de América del Sur como la Argentina, el Brasil, Chile y el Paraguay notifican un número reducido de casos al año. A pesar de su menor incidencia, la SCPH tiene una tasa de letalidad elevada, que suele oscilar entre el 20 % y el 40 %, lo que la convierte en un problema de salud pública de gran importancia.
Transmisión
La transmisión de los hantavirus al ser humano se produce por contacto con la orina, los excrementos o la saliva contaminados de los roedores infectados. La infección también puede producirse por mordeduras de roedores, aunque es menos frecuente. Las actividades que implican contacto con roedores, como la limpieza de espacios cerrados o mal ventilados, la agricultura, los trabajos forestales y el dormir en viviendas infestadas de roedores, aumentan el riesgo de exposición.
Hasta la fecha, solo se ha documentado la transmisión de persona a persona del virus Andes en América, y sigue siendo poco común. Cuando se produce, la transmisión entre personas se ha asociado a un contacto estrecho y prolongado, especialmente entre miembros del mismo hogar o parejas íntimas, y parece más probable durante la fase inicial de la enfermedad, cuando el virus es más contagioso.
Síntomas y presentación clínica
En el ser humano, los síntomas suelen aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición, dependiendo del tipo de virus, y pueden incluir fiebre, cefalea, dolores musculares y síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, náuseas o vómitos.
- En el caso del SCPH, la enfermedad puede evolucionar rápidamente hacia un cuadro de tos, dificultad respiratoria, acumulación de líquido en los pulmones y choque.
- En el caso de la FHSR, las fases más avanzadas pueden incluir hipotensión, trastorno hemorrágico e insuficiencia renal.
Diagnóstico
El diagnóstico precoz de la infección por hantavirus puede resultar complicado, ya que los síntomas iniciales suelen ser similares a los de otras enfermedades febriles o respiratorias, como la gripe, la COVID-19, la neumonía vírica, la leptospirosis, el dengue o la sepsis.
Por lo tanto, es fundamental realizar una anamnesis detallada del paciente, prestando especial atención a la posible exposición a los roedores, los riesgos laborales y ambientales, los antecedentes de viajes y el contacto con casos confirmados en zonas donde estén presentes los hantavirus.
La confirmación en laboratorio se basa en pruebas serológicas para detectar anticuerpos IgM específicos contra el hantavirus o títulos crecientes de IgG, así como en métodos moleculares como la reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR) durante la fase aguda de la enfermedad, cuando el ARN viral puede detectarse en sangre.
Las muestras obtenidas de los pacientes entrañan un peligro biológico; las pruebas analíticas con muestras no inactivadas deben realizarse en condiciones de máxima contención biológica. Todas las muestras biológicas no inactivadas deberían envasarse utilizando el sistema de triple envasado para su transporte nacional o internacional.
Tratamiento
No se ha aprobado algún tratamiento antivírico específico ni alguna vacuna para la infección por hantavirus. El tratamiento es de apoyo y se centra en un estrecho seguimiento clínico y en el manejo de las complicaciones respiratorias, cardíacas y renales. El acceso temprano a cuidados intensivos, cuando está clínicamente indicado, mejora los resultados, especialmente en los pacientes con SCPH.
Prevención y control
La prevención de la infección por hantavirus depende principalmente de la reducción del contacto entre personas y roedores. A continuación, se indican algunas medidas eficaces:
- mantener limpios los hogares y los lugares de trabajo;
- sellar las aberturas que permiten la entrada de roedores en los edificios;
- almacenar los alimentos de forma segura;
- emplear prácticas de limpieza seguras en las zonas contaminadas por roedores;
- evitar barrer o aspirar en seco los excrementos de roedores;
- humedecer las zonas contaminadas antes de limpiarlas;
- reforzar las prácticas de higiene de manos.
La identificación y el aislamiento tempranos, el seguimiento de los contactos estrechos y la aplicación de las medidas habituales de prevención de infecciones son importantes para limitar la propagación cuando se produce un brote o se sospecha que puede haber casos.
Prevención y control de infecciones en los establecimientos de salud
La evidencia disponible indica que hay un riesgo muy bajo de transmisión de hantavirus, incluido el virus Andes, asociada a la atención de salud, siempre que se apliquen medidas adecuadas de prevención y control de infecciones.
En los entornos de atención de salud hay que aplicar las precauciones que se adoptan habitualmente para todos los pacientes, en particular la higiene de manos, la limpieza ambiental y la manipulación segura de sangre y fluidos corporales.
En el caso de una infección presunta o confirmada por hantavirus, se considera suficiente aplicar las precauciones habituales, combinadas con precauciones para evitar la transmisión, durante la prestación de atención. Si se llevan a cabo procedimientos que generen aerosoles, deben aplicarse las precauciones ordinarias contra la transmisión aérea. La detección precoz de casos sospechosos, el aislamiento inmediato y el cumplimiento sistemático de las medidas recomendadas de prevención y control de infecciones siguen siendo esenciales para proteger al personal de salud. (Más información)
Fuente: World Health Organization (WHO)


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