La viruela del mono, o viruela símica, es una enfermedad viral zoonótica, endémica en algunas regiones de África. Suele presentarse con fiebre, con una erupción característica extensa y con adenopatías. Es importante diferenciar a la viruela del mono de enfermedades como la varicela, el sarampión, las infecciones cutáneas bacterianas, la sífilis y las alergias a los medicamentos.
Desde mediados de mayo del 2022 se han identificado y notificado casos de la viruela del mono en personas sin antecedentes de viaje a África. La mayoría de los casos se han descrito en países de Europa, así como en Canadá y los Estados Unidos de América, con otros esporádicos confirmados en países de América Latina y el Caribe, incluso entre personas sin antecedentes de viaje al exterior.
El propósito del texto Orientaciones sobre la sospecha clínica y el diagnóstico diferencial de la viruela símica, publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el año 2022 ante los brotes de esta enfermedad que se están registrando en los países no endémicos de la Región de las Américas y de otras zonas geográficas, es presentar unas orientaciones para el diagnóstico clínico de la viruela del mono a fin de ayudar al adecuado manejo de los pacientes y a la aplicación de las prácticas de control de las infecciones. (Más información)
Desde mediados de mayo del 2022 se han identificado y notificado casos de la viruela del mono en personas sin antecedentes de viaje a África, donde la enfermedad es endémica. La mayoría de los casos se han descrito en países de Europa, así como en Canadá y Estados Unidos de América, con casos esporádicos confirmados en países de América Latina y el Caribe, incluso entre personas sin antecedentes de viaje al exterior.
El dengue se ha propagado rápidamente en los últimos años a todas las regiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La enfermedad está muy extendida en los trópicos, con variaciones locales en el riesgo que dependen de los parámetros climáticos y de los factores sociales y ambientales.
La prevención y control de infecciones es una estrategia fundamental para reducir los contagios asociadas a la atención de salud, hacer frente a la propagación de los microorganismos resistentes a los antimicrobianos y mitigar las epidemias, y las pandemias, futuras. Al disminuir el riesgo de transmisión de las infecciones, tanto a los pacientes como al personal de salud, desempeñan un papel fundamental para mantener un entorno seguro.
La inmunidad contra el SARS-CoV-2 depende, en gran medida, de la concentración y de la calidad de los anticuerpos neutralizantes, aunque la respuesta de las células T desempeña un papel importante en la mitigación de la COVID-19. Las personas recuperadas de esta enfermedad podrían reinfectarse, en particular las que tienen títulos bajos de anticuerpos neutralizantes y se enfrentan a las nuevas variantes del SARS-CoV-2.
La aparición de brotes en los establecimientos de salud pone de manifiesto que los entornos de atención médica, para los pacientes con lesiones y con enfermedades que pueden conducir a la muerte o la discapacidad si no hay una intervención rápida, pueden tener un papel determinante en la propagación de las enfermedades infecciosas. Por ello, las prácticas de prevención y control de las infecciones son hoy más pertinentes que nunca, en especial para hacer frente a los efectos de la pandemia de la COVID-19.
La infección latente por tuberculosis se define como un estado de respuesta inmunitaria persistente a la estimulación por los antígenos de Mycobaterium tuberculosis que no se acompaña de las manifestaciones clínicas de la tuberculosis activa. Se estima que aproximadamente una cuarta parte de la población mundial tiene la infección por el bacilo tuberculoso.



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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano
