El meningococo, o Neisseria meningitidis, es una de las agentes causales de la meningitis bacteriana y de septicemia en todo el mundo. Los lactantes son los más susceptibles a la enfermedad meningocócica, con un pico entre los 3 y los 5 meses de vida. La incidencia general de la meningitis meningocócica es baja, pero la tasa de mortalidad es alta.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS), con la publicación del texto Preguntas frecuentes sobre la enfermedad meningocócica, tiene como objetivo responder a las preguntas comunes sobre la enfermedad meningocócica. Está dirigido a los profesionales de salud, pero la información que contiene es de importancia para un público más amplio.
Utiliza un formato de preguntas y de respuestas para explicar los conceptos técnicos con un lenguaje sencillo, a fin de crear una conciencia y de proporcionar al lector una visión general y una comprensión más clara de la enfermedad meningocócica, incluidas sus formas de presentación, su diagnóstico y su prevención.
Fuente: Organización Panamericana de la Salud (OPS)
La viruela del mono, o viruela símica, es una enfermedad viral zoonótica, endémica en algunas regiones de África. Suele presentarse con fiebre, con una erupción característica extensa y con adenopatías. Es importante diferenciar a la viruela del mono de enfermedades como la varicela, el sarampión, las infecciones cutáneas bacterianas, la sífilis y las alergias a los medicamentos.
Desde mediados de mayo del 2022 se han identificado y notificado casos de la viruela del mono en personas sin antecedentes de viaje a África, donde la enfermedad es endémica. La mayoría de los casos se han descrito en países de Europa, así como en Canadá y Estados Unidos de América, con casos esporádicos confirmados en países de América Latina y el Caribe, incluso entre personas sin antecedentes de viaje al exterior.
El dengue se ha propagado rápidamente en los últimos años a todas las regiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La enfermedad está muy extendida en los trópicos, con variaciones locales en el riesgo que dependen de los parámetros climáticos y de los factores sociales y ambientales.
La prevención y control de infecciones es una estrategia fundamental para reducir los contagios asociadas a la atención de salud, hacer frente a la propagación de los microorganismos resistentes a los antimicrobianos y mitigar las epidemias, y las pandemias, futuras. Al disminuir el riesgo de transmisión de las infecciones, tanto a los pacientes como al personal de salud, desempeñan un papel fundamental para mantener un entorno seguro.
La inmunidad contra el SARS-CoV-2 depende, en gran medida, de la concentración y de la calidad de los anticuerpos neutralizantes, aunque la respuesta de las células T desempeña un papel importante en la mitigación de la COVID-19. Las personas recuperadas de esta enfermedad podrían reinfectarse, en particular las que tienen títulos bajos de anticuerpos neutralizantes y se enfrentan a las nuevas variantes del SARS-CoV-2.
La aparición de brotes en los establecimientos de salud pone de manifiesto que los entornos de atención médica, para los pacientes con lesiones y con enfermedades que pueden conducir a la muerte o la discapacidad si no hay una intervención rápida, pueden tener un papel determinante en la propagación de las enfermedades infecciosas. Por ello, las prácticas de prevención y control de las infecciones son hoy más pertinentes que nunca, en especial para hacer frente a los efectos de la pandemia de la COVID-19.



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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano
