Tanto en las situaciones de emergencia como en las circunstancias cotidianas, los hospitales y los establecimientos de salud son instituciones comunitarias esenciales y una luz de esperanza para quienes solicitan servicios de salud. Los sistemas hospitalarios representan una inversión considerable por parte de los países, incluido el sector privado. En muchas naciones, los hospitales y los sistemas hospitalarios, símbolos del bienestar y la seguridad de la sociedad, representan hasta el 70 % del presupuesto público destinado a la salud.
En el texto Hospitales resilientes: Documento interregional de orientaciones para fortalecer la resiliencia de los establecimientos de salud ante emergencias y desastres, publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el año 2025, se brinda orientación centrada en la manera en que se pueden integrar algunas acciones clave en los sistemas, las funciones y los servicios operativos ordinarios de un hospital a fin de fortalecer la manera en que se prepara, se responde y se recupera del efecto de diversas amenazas, como las epidemias y las pandemias, al tiempo que se reconstruye de manera más sólida. (Más información)
Frente a la fragmentación de los sistemas de salud, las persistentes inequidades y los desafíos evidenciados durante la pandemia de la COVID-19, avanzar hacia modelos más integrados y resilientes es una prioridad para los países de la Región de las Américas. Las redes integradas de servicios de salud (RISS) ofrecen una estrategia concreta para reorganizar los servicios en torno a las personas, las familias y las comunidades, y para garantizar el acceso efectivo, la continuidad del cuidado y la calidad en la atención, conforme a los principios de la atención primaria de salud.
La evidencia muestra que los equipos interprofesionales pueden fortalecer la capacidad de los sistemas de salud para satisfacer las necesidades de la población y responder a las emergencias, mejorar los resultados en materia de salud al disminuir la morbilidad y la mortalidad, aumentar la satisfacción de los pacientes, contribuir a la retención del personal, al reducirse la sobrecarga de trabajo y mejorar la satisfacción laboral, y disminuir los errores médicos y las complicaciones evitables.
La vigilancia es crucial para monitorear el progreso y orientar la toma de decisiones. La adopción de directrices, de protocolos y de normas basados en la evidencia para el diagnóstico y el tratamiento de las principales enfermedades no transmisibles es un aspecto central de los programas nacionales.
Las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) constituyen un importante problema de salud en varias regiones del mundo. En Cuba el contexto es diferente, gracias a los principios rectores del Sistema Nacional de Salud junto a otros factores, y algunas de las enfermedades incluidas en este grupo mantienen una prevalencia baja. No obstante, existen elementos para la posible introducción y propagación de estas afecciones en el territorio nacional.
En el dinámico panorama de la salud pública, la toma de decisiones informadas y la acción efectiva en salud son fundamentales para mejorar el bienestar de las poblaciones. En este contexto, la “Organización Panamericana de la Salud” se complace en presentar ASIS-ARMAR7, una metodología integrativa para el análisis de la situación de salud (ASIS) en las Américas.
Los alimentos ultraprocesados se están convirtiendo en un componente predominante del suministro mundial de los alimentos. Estudios de cohorte prospectivos han encontrado sistemáticamente una asociación entre el alto consumo de los alimentos ultraprocesados y un mayor riesgo de padecer diversas enfermedades no transmisibles y de mortalidad relacionada con las enfermedades cardíacas, el cáncer, la diabetes tipo 2 y los problemas de salud mental.


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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano
