A un año del inicio de la pandemia de la COVID-19, sigue existiendo una necesidad urgente de limitar la propagación del virus causante del síndrome respiratorio agudo grave del coronavirus 2 (SARS-CoV-2) y frenar la enfermedad en los Estados Unidos de América (EE. UU.) a través de intervenciones no farmacéuticas. Evidencia clara respalda la efectividad de las estrategias simples para identificar los riesgos y mitigar la propagación de la infección, y gran parte de esta proviene de los estudios observacionales.
En este artículo, publicado en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (Journal of the American Medical Association, JAMA su sigla en inglés), los autores expresan sus consideraciones acerca de la importancia de los estudios observacionales en la identificación de los entornos de alto riesgo para la trasmisión de la COVID-19 y cómo estas investigaciones deben comunicarse claramente al público para respaldar las medidas de salud pública y motivar el cambio del comportamiento individual que posibilite reducir el riesgo de contagio. (Más información)
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (en inglés
Vaxzevria (anteriormente vacuna anti-COVID-19 de AstraZeneca) es, al momento de redactar esta nota, una de las cuatro formulaciones autorizadas en la Unión Europea para proteger contra la COVID-19. Los estudios demuestran que es eficaz para prevenir la enfermedad, así como para reducir los riesgos de hospitalización y de muerte asociados a esta.
La pandemia de la COVID-19 se ha enfrentado a respuestas heterogéneas en diferentes países que han dado lugar a impactos desiguales, con las poblaciones de Europa, los Estados Unidos de América y América Latina afectadas de manera desproporcionada. Las decisiones globales de las agencias y los gobiernos, así como el comportamiento de los ciudadanos en cada sociedad, han sido factores clave en esta situación.
La mayoría de las pruebas para determinar la presencia del SARS-CoV-2 se han centrado en ensayos cuantitativos de la reacción en cadena de la polimerasa (qPCR), que son capaces de detectar cantidades diminutas del ácido ribonucleico (ARN) viral. Aunque son poderosas, estas herramientas moleculares no se pueden extender para satisfacer las demandas de las pruebas de salud pública más extensas.
La Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) exponen sus consideraciones ante las preocupaciones que se han generado por la aparición de algunos trastornos de coagulación sanguínea en personas de ciertos países de Europa, tras la aplicación de la vacuna contra la COVID-19 producida por el laboratorio AstraZeneca (AZ).
La pandemia de la COVID-19 en Cuba hizo necesaria la implementación de un protocolo de actuación, con alcance nacional, con el objetivo de contribuir a la prevención, el control, el mejor manejo de los casos y a la protección de los trabajadores de la salud, y de la población en general, ante esta enfermedad.



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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano
