
El cuestionamiento, discutido en pequeños grupos en línea y en el campus, fue el siguiente: ¿qué pasa si las vacunas reducen la gravedad de la COVID-19 pero no la transmisibilidad? En otras palabras, ¿qué pasa si la vacuna toma a alguien que podría haber estado enfermo con la COVID-19 y aislado en su casa y lo convierte en un infectado asintomático que, fuera de la reclusión y en el exterior, propaga el virus?
En este comentario, publicado en MedScape, el autor expone sus consideraciones sobre la capacidad de dos de las vacunas contra la COVID-19, en uso en el momento de redactar este documento (Oxford/AstraZeneca y Moderna), para reducir la gravedad y la transmisibilidad de esta enfermedad.
Para ello parte de la hipótesis de una vacuna que presenta una buena eficacia para reducir los síntomas de la COVID-19, pero es incapaz de disminuir las infecciones. Básicamente, convierte a las personas que estarían enfermas en asintomáticos, extendiéndose a partir de ellas la enfermedad a las poblaciones no vacunadas (Fig.1). (Más información)
Se identificó el ácido ribonucleico (ARN) del coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) en una muestra de hisopado orofaríngeo recolectada de un niño con sospecha de sarampión a principios de diciembre de 2019 en Italia. Este hallazgo amplía el conocimiento sobre el momento y el mapeo de las vías de transmisión del nuevo coronavirus en ese país.
Los virus cambian constantemente por mutación y se han observado en todo el mundo variaciones en el SARS-CoV-2, debido a procesos de evolución y adaptación. Si bien la mayoría de las mutaciones emergentes no tendrán un impacto significativo en la propagación del virus, algunas mutaciones o combinaciones de estas pueden proporcionar una ventaja selectiva, como una mayor transmisibilidad o la capacidad de evadir la respuesta inmunitaria del hospedero.
Desde el inicio de la pandemia de la COVID-19 los investigadores de todo el mundo intensificaron los estudios sobre sus características y su comportamiento. Así se reveló que el SARS-CoV-2, virus que provoca la enfermedad, se une a través de la proteína espiga (S) al receptor de la ACE2 del hospedero contagiado, lo que le permite adherirse a las células humanas e infectarlas. Al presente, han descubierto una segunda llave que permite la entrada del virus en el organismo humano: el receptor de tirosina-proteína quinasa UFO (AXL).
Este documento es la actualización de una guía provisional publicada originalmente bajo el título
La notificación por parte de Reino Unido de una nueva variante del SARS-CoV-2 asociada a una mayor transmisibilidad, junto con el incremento de la incidencia de la COVID-19 en ese país, supone un riesgo de introducción en España de esta variante, que puede generar un mayor incremento de la incidencia de la enfermedad del esperado. La aparición de ésta u otras variantes de interés para la salud pública justifica la realización de esta evaluación de riesgo para España.
Para contener la propagación del virus del SARS-CoV-2 un número creciente de países, entre ellos los de la Unión Europea, están obligando a los pasajeros a presentar una prueba con un resultado negativo a la COVID-19 para que se les permita la entrada cuando viajen desde un área de alto riesgo. La medida afecta generalmente a los pasajeros que viajan por vía aérea y, en algunos casos, al tráfico internacional en trenes y autocares. 



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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano
