hepatología

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Disponible en la Biblioteca Virtual de Salud de Cuba los dos primeros tomos del libro Gastroenterología Clínica y Hepatología. Fruto del esfuerzo conjunto de un grupo de profesionales cubanos, la obra, dirigida por los profesores Manuel Paniagua Estévez y Felipe Piñol Jiménez, cuenta con el prólogo del Dr. Hemry Cohen y ha sido dedicado a la memoria del Profesor Raimundo Llanio Navarro.

Gastroenterología y Hepatología Clínica (Tomo I) aborda los temas relacionados con la semiología y las técnicas diagnósticas que se emplean en la especialidad.

Gastroenterología y Hepatología Clínica (Tomo II) incluye temas de nutrición así como de enfermedades sistémicas con relevancia sobre el sistema digestivo. Además, se incluyen las principales enfermedades del esófago.

El acceso a todo el contenido es libre y gratutito, como «acto de amor por los colegas y la sociedad en que vivimos.

cirrosisBiomarcadores para fibrosis hepática, avances, ventajas y desventajas

Autores: A. Cequera, M.C. García de León Méndez. Fuente: Rev Gastroenterol Mex. 2014;79:187-99.

En este trabajo se describen los biomarcadores empleados actualmente para el estudio de la fibrosis hepática en humanos, incluyendo sus ventajas y desventajas y la implementación de tecnologías de nueva generación, y la evaluación de las posibilidades de su empleo para el diagnóstico. Se hace un resumen del papel de la biopsia hepática en la actualidad y se muestran elementos sintetizados del proceso de fibrogénesis. Se incluye información acerca de los avances y perspectivas de estas técnicas.

El trabajo, liderado por el profesor de Medicina Luis Bujanda, concluye que este sistema es incluso superior a la biopsia.
Un estudio llevado a cabo por el grupo de investigación liderado por el profesor de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) Luis Bujanda, responsable del Área de Investigación de Enfermedades Hepáticas y Gastrointestinales del IIS Biodonostia, ha determinado cómo la resonancia magnética es «un buen método para detectar grasas en el hígado y cuantificarla, incluso superior a la biopsia hepática». Los resultados del estudio se publican en BMC Medicine.

En un comunicado, la universidad ha indicado que el trabajo ha sido coordinado por los doctores Jesús Bañales, del IIS Biodonostia, y Raúl Jiménez, del departamento de Cirugía, Radiología y Medicina Física de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU.

También ha contado con la participación de investigadores del Departamento de Nutrición y Ciencias de los Alimentos de la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU, de los Servicios de Cirugía, Aparato Digestivo y Anatomía Patológica del Hospital Universitario Donostia junto con Osatek.

La investigación se ha llevado a cabo en 97 pacientes obesos y 32 pacientes con otras patologías hepáticas sometidos a cirugía. Se midió la cantidad de grasa en el hígado comparando tres métodos diferentes, el de la resonancia magnética, la biopsia hepática y la determinación bioquímica de grasa mediante el método de Folch. A los pacientes se les realizó una resonancia magnética el día anterior a la cirugía y se obtuvo una muestra del hígado durante la intervención quirúrgica.

“La resonancia magnética es una técnica muy útil para determinar la presencia o no de grasa en el hígado, la cantidad de la misma y para valorar la eficacia de los tratamientos aplicados a lo largo del tiempo. Es posible que en el futuro nos permita determinar, además de la grasa, el grado de inflamación y la fibrosis hepática”, afirma Bañales.

Su trabajo ratifica un estudio realizado hace un año en animales y publicado por el mismo grupo de investigación en el que se observó cómo la cuantificación de la grasa hepática era muy precisa mediante la realización de resonancia magnética.

Fuente: Jano Online

liver1El colegio americano de Gastroenterología (American College of Gastroenterology) acaba de publicar su guía para el diagnóstico y tratamiento de las lesiones hepáticas ocupantes de espacio. Se trata de las recomendaciones más importantes que pautan la conducta a seguir cuando se detecta una lesión focal en el hígado, tanto sólida como quística, hasta llegar a la conducta terapéutica.
ACG Clinical Guideline: The Diagnosis and Management of Focal Liver Lesions.
Autores:: Marrero JA y cols. Fuente:
Am J Gastroenterol 2014; 109:1328–1347.

La hepatectomía laparoscópica y abierta comparten los mismos resultados en el corto plazo en algunos pacientes, según reveló un estudio de un equipo de cirujanos de Kaiser Permanente de Los Angeles.

El estudio de casos y controles publicado en JAMA Surgery no permitió detectar diferencias significativas en la duración de la cirugía, las transfusiones periquirúrgicas, la internación, la tasa de reinternación o la mortalidad/morbilidad a 30 días.

«Observaba que los pacientes con una hepatectomía laparoscópica seguían teniendo complicaciones pulmonares importantes, así que decidí estudiarlo», comentó por e-mail el autor principal, doctor L. Andrew DiFronzo.

Con su equipo estudió a 104 pacientes con una hepatectomía parcial abierta (52) o laparoscópica (52) debido a una enfermedad maligna o benigna que realizó DiFronzo. En los últimos años del estudio, utilizó más la técnica laparoscópica.

Un investigador emparejó a los pacientes a ciegas por el tamaño de la resección hepática, el diagnóstico prequirúrgico, el sexo y la edad. El índice de masa corporal era más alto en los pacientes operados por vía laparoscópica que en el grupo tratado con cirugía abierta (29,5 versus 26,3 kg/m2), pero la demografía, las características tumorales y las variables operativas eran similares entre los grupos. Por lo menos el 75 por ciento de los casos de los dos grupos eran malignos.

La cirugía laparoscópica duró 219 minutos y la cirugía abierta demoró 198 minutos (p=0,16). Pero la pérdida de sangre fue mayor con la técnica convencional (387 versus 237 mL; p=0,049), aunque no varió significativamente entre los grupos la cantidad de pacientes que necesitaron una transfusión (10 versus 2 por ciento, respectivamente; p=0,7)

«Aunque la diferencia clínica de 150 mL no fue tan grande en nuestro estudio, quizás en otro subgrupo de pacientes, uno con hepatectomías mayores, podría surgir una diferencia importante en la pérdida de sangre», dijo DiFronzo.

La reinternación no varió entre los grupos (8 por ciento con la cirugía laparoscópica y 10 por ciento con la cirugía abierta). Tampoco varió el tiempo de internación (cinco días con la cirugía laparoscópica y seis días con la cirugía abierta) o el número de complicaciones graves (8 por ciento en ambos grupos), la morbilidad a 30 días (42 por ciento con la cirugía laparoscópica y 37 por ciento con la cirugía abierta) y la mortalidad a 30 días (2 y 4 por ciento, respectivamente).

En un comentario invitado, el doctor Thomas R. Biehl, del Centro Médico Mason de Virginia, Seattle, elogió el estudio, pero señaló que los autores no pudieron eliminar el sesgo por el proceso de emparejamiento de los participantes.

«Biehl está en lo cierto con su observación de que hicimos todo lo posible para reducir el sesgo, pero al final nuestro lo padece», dijo DiFronzo. «Después de nuestro trabajo, me siento algo menos inclinado a recomendar la cirugía laparoscópica porque los datos son un poco menos convincentes.»

Aun así, aún la utiliza en pacientes muy bien seleccionados y espera que los próximos estudios expliquen las ventajas de ese enfoque quirúrgico.

Fuente: intramed.net

Un estudio constata cómo el uso de tesamoralina propicia una reducción modesta pero estadísticamente significativa de la grasa hepática.

En un estudio preliminar, pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) con exceso de grasa abdominal que recibieron el análogo del factor de liberación de la hormona del crecimiento tesamorelina durante 6 meses experimentaron reducciones moderadas de grasa en el hígado, según un estudio publicado en JAMA.

Los pacientes infectados con VIH muestran una alta prevalencia de la enfermedad del hígado graso no alcohólico, estimada en un 30-40%. El descubrimiento de una posible reducción de esta condición se hace público coincidiendo con la Conferencia Internacional sobre el sida, que arranca este domingo en Melbourne, Australia.

La enfermedad hepática grasa no alcohólica puede progresar a enfermedad hepática terminal y cáncer de hígado. Actualmente, no existen estrategias farmacológicas aprobadas para reducir la grasa del hígado. La tesamorelina se dirige específicamente a la reducción de grasa abdominal, pero sus efectos en la grasa del hígado se desconocen, según la información de respaldo del artículo.

Takara L. Stanley, del Hospital General de Massachusetts y la Escuela Médica de Harvard, Boston, en Estados Unidos, y sus colegas asignaron al azar a 50 hombres y mujeres infectados por el VIH tratados con antirretrovirales y acumulación de grasa abdominal para recibir tesamorelina (28) o placebo (22) todos los días por vía subcutánea durante seis meses.

Los científicos constataron una reducción modesta pero estadísticamente significativa en la grasa hepática con tesamorelina en comparación con el placebo. Entre otros resultados, encontraron también una disminución significativa en la grasa abdominal: un descenso medio de 9,9 por ciento con tesamorelina frente a 6,6% con el placebo.

«La disminución de la grasa en el hígado en este estudio sugiere que las estrategias para reducir la adiposidad visceral merecen más investigación en los pacientes infectados por VIH con hígado graso no alcohólico, una condición para la cual no existen tratamientos. Es importante destacar que esta patología se asocia con adiposidad visceral y otras anormalidades metabólicas en el VIH», escriben los autores.

Fuente: JANO.es · 21 Julio 2014
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