septiembre 2014 Archivos

cpre-pancreatitis1La Pancreatitis Aguda se define como la reacción inflamatoria aguda del páncreas, que asienta sobre una glándula anteriormente sana y provoca su auto digestión, Su incidencia oscila entre la cuarta y sexta década de la vida, y su mortalidad entre un 30-50%. La evolución de la enfermedad depende de la extensión de la necrosis pancreática y extrapancreática, del estado físico del enfermo, y del tratamiento intensivo y precoz, cursa con complicaciones locales y sistémicas que condicionan marcada morbimortalidad, existiendo controversia en puntos importantes del manejo médico y quirúrgico. Todas estas consideraciones se pueden encontrar en el trabajo de revisión sobre Pancreatitis aguda, publicado en Intramed Journal, Vol 3 No. 2, año 2014, de la autoría de Breijo Puentes A.  (descarga en formato pdf)

liver1El colegio americano de Gastroenterología (American College of Gastroenterology) acaba de publicar su guía para el diagnóstico y tratamiento de las lesiones hepáticas ocupantes de espacio. Se trata de las recomendaciones más importantes que pautan la conducta a seguir cuando se detecta una lesión focal en el hígado, tanto sólida como quística, hasta llegar a la conducta terapéutica.
ACG Clinical Guideline: The Diagnosis and Management of Focal Liver Lesions.
Autores:: Marrero JA y cols. Fuente:
Am J Gastroenterol 2014; 109:1328–1347.

dispepsiaEnfoque del paciente con dispepsia y dispepsia funcional: actualización.
Autores: Otero W y cols. Fuente: Rev Col Gastroenterol. 2014; vol.29 no.2.

La dispepsia  describe el dolor o malestar en el abdomen superior. Puede ser dispepsia no investigada o dispepsia funcional, cuando después de realizar pruebas diagnósticas, como la endoscopia digestiva alta y ocasionalmente ecografía abdominal superior, no se encuentran alteraciones orgánicas que la expliquen. En el artículo se expresan opiniones en relación con la nueva forma de clasificar la dispepsia funcional en tipo dolor y posprandial. Se discute el enfoque del paciente,l a fisiopatología y el tratamiento farmacológico.

El trabajo, liderado por el profesor de Medicina Luis Bujanda, concluye que este sistema es incluso superior a la biopsia.
Un estudio llevado a cabo por el grupo de investigación liderado por el profesor de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) Luis Bujanda, responsable del Área de Investigación de Enfermedades Hepáticas y Gastrointestinales del IIS Biodonostia, ha determinado cómo la resonancia magnética es «un buen método para detectar grasas en el hígado y cuantificarla, incluso superior a la biopsia hepática». Los resultados del estudio se publican en BMC Medicine.

En un comunicado, la universidad ha indicado que el trabajo ha sido coordinado por los doctores Jesús Bañales, del IIS Biodonostia, y Raúl Jiménez, del departamento de Cirugía, Radiología y Medicina Física de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU.

También ha contado con la participación de investigadores del Departamento de Nutrición y Ciencias de los Alimentos de la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU, de los Servicios de Cirugía, Aparato Digestivo y Anatomía Patológica del Hospital Universitario Donostia junto con Osatek.

La investigación se ha llevado a cabo en 97 pacientes obesos y 32 pacientes con otras patologías hepáticas sometidos a cirugía. Se midió la cantidad de grasa en el hígado comparando tres métodos diferentes, el de la resonancia magnética, la biopsia hepática y la determinación bioquímica de grasa mediante el método de Folch. A los pacientes se les realizó una resonancia magnética el día anterior a la cirugía y se obtuvo una muestra del hígado durante la intervención quirúrgica.

“La resonancia magnética es una técnica muy útil para determinar la presencia o no de grasa en el hígado, la cantidad de la misma y para valorar la eficacia de los tratamientos aplicados a lo largo del tiempo. Es posible que en el futuro nos permita determinar, además de la grasa, el grado de inflamación y la fibrosis hepática”, afirma Bañales.

Su trabajo ratifica un estudio realizado hace un año en animales y publicado por el mismo grupo de investigación en el que se observó cómo la cuantificación de la grasa hepática era muy precisa mediante la realización de resonancia magnética.

Fuente: Jano Online

Un equipo de investigadores desarrolla una herramienta que permite predecir «con mucha precisión» la evolución de la enfermedad.

Investigadores del Instituto Catalán de Oncología-Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (ICO-IDIBELL), liderados por David Garcia-Molleví, han identificado 5 genes que podrían servir para clasificar los tumores colorrectales, predecir cuál será su evolución y, a partir de esta información, tomar las decisiones clínicas adecuadas para evitar recaídas.

Tal como expone el centro en un comunicado, «para identificar con precisión las peculiaridades de cada tumor se precisan buenos biomarcadores, que informen del pronóstico de cada paciente. En este sentido, tanto las células malignas como las células normales acompañantes, que constituyen un particular microambiente, pueden ser fuente de estos biomarcadores».

El investigador David Garcia-Molleví, que forma parte del grupo de investigación en quimiorresistencia y factores predictores de respuesta tumoral y medio ambiente estromal del ICO-IDIBELL, ha coordinado este estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista Oncotarget.

El grupo dirigido por García-Molleví ha desarrollado una herramienta a partir de la expresión de 5 genes característicos del microambiente tumoral que permite clasificar con mucha precisión el pronóstico de enfermos afectados por cáncer colorrectal en un estadio intermedio de la enfermedad.

Garcia-Molleví señala: «Hemos conseguido que el análisis conjunto de sólo 5 genes, mediante técnicas rutinarias, nos proporcione una información muy precisa sobre las probabilidades de recaída y sobre la idoneidad de administrar tratamiento quimioterápico enfermos en estadio II de la enfermedad”.

Fuente: Jano Online.

Un estudio reciente propone que someterse a un tratamiento antibiótico antes de la vacunación de la gripe podría influir en la respuesta inmunológica al virus.

¿Y si en la eficacia de la vacuna contra la gripe influyera, entre otros factores, la microbiota intestinal? Así lo cree un grupo de científicos del Centro de Investigación en Vacunas de la Universidad de Emory. Publican hoy en Immunity un estudio donde se demuestra que un tratamiento antibiótico previo a la vacunación estacional de la gripe puede influir en la respuesta inmunológica al virus.

Bali Pulendran, autor principal del trabajo, comenta sobre estos resultados que «plantean la posibilidad de que la antibioterapia antes o durante la vacunación impacte en la inmunidad. Otra implicación importante del estudio es que podemos manipular la microbiota intestinal para mejorar las respuestas inmunes a la vacuna».

El trabajo surge a partir de un estudio previo en el que Pulendran y su equipo comprobaron en adultos sanos vacunados contra la gripe estacional que la respuesta de sus anticuerpos dependía de la expresión del gen TLR5. Ese gen codifica un receptor en la superficie celular que detecta la flagelina bacteriana, lo que puso sobre la pista de la influencia de las bacterias en la inmunidad inducida. Así, constataron que las respuestas de los anticuerpos a la vacuna antigripal en ratones manipulados genéticamente para que carecieran de Tlr5 eran significativamente menores que en ratones normales.

Además, los animales que recibieron antibióticos para eliminar la mayoría de sus bacterias intestinales o bien que se criaron en condiciones de esterilidad mostraron aún niveles de anticuerpos inducidos por la vacuna más bajos todavía que los ratones expuestos a gérmenes.

Fuente: Diario Médico.

Un estudio indica que la señalización de una nueva proteína descubierta en la leche materna, NRG4, junto con la del receptor ErbB4, podría proteger contra enfermedades intestinales.

Un estudio señala que los factores de crecimiento presentes en la leche materna humana podrían proteger contra enfermedades intestinales como la enterocolitis necrotizante. Además, el ensayo también indica que en pruebas realizadas en roedores recién nacidos con esta patología, estos factores de crecimiento promueven la supervivencia de las células epiteliales.

La investigación, publicada en The American Journal of Pathology, señala que algunos de estos factores de crecimiento, como el factor de crecimiento epidérmico (EGF) y el factor de crecimiento similar a EGF de unión a heparina (HB-EGF), podrían actuar como moléculas protectoras. Aunque, tanto EGF como HB-EGF activan al receptor de EGF (EGFR), un miembro de la familia del receptor de tirosina cinasa conocido como ErbB, HB-EGF también es capaz de activar los receptores ErbB4.

Los autores del estudio trabajan en una serie de experimentos in vivo e in vitro utilizando diferentes modelos animales así como con análisis de leche materna humana y tejido intestinal. Los resultados de la investigación sugieren que la señalización de la proteína descubierta en la leche materna, llamada NRG4, ligada a la del receptor ErbB4 podría resultar esencial en la protección del intestino frente al desarrollo enfermedades inflamatorias.

Los autores del estudio explican que la enterocolitis necrotizante humana se caracteriza por una pérdida de células intestinales especializadas, llamadas células de Paneth. Estas células, que están situadas a lo largo del intestino delgado, protegen al órgano de daños microbianos. Las células de Paneth también resultan fundamentales para la continua renovación de la mucosa intestinal. Por ello, los autores del estudio intentaron bloquear la pérdida de estas células en modelos de ratón con enterocolitis necrotizante. Lo resultados demostraron que la proteína NRG4 evitaba la pérdida de las células de Paneth en roedores.

Por último, los investigadores analizaron fracciones de suero de la leche humana provenientes de seis donantes anónimos y controles de comparación, para comprobar si NRG4 se presentaba normalmente en la leche materna. Los resultados del análisis indicaron que en las seis muestras de leche se encontraba la proteína NRG4, al contrario que en los controles, donde no se detectó.

Fuente: Diario Médico.