La mayoría de las pruebas para determinar la presencia del SARS-CoV-2 se han centrado en ensayos cuantitativos de la reacción en cadena de la polimerasa (qPCR), que son capaces de detectar cantidades diminutas del ácido ribonucleico (ARN) viral. Aunque son poderosas, estas herramientas moleculares no se pueden extender para satisfacer las demandas de las pruebas de salud pública más extensas.
En este artículo, publicado en la revista Science, los autores exponen sus criterios acerca de la utilidad de las diferentes modalidades de pruebas para el diagnóstico, la detección y la vigilancia de la COVID-19 en el control de la pandemia de esta enfermedad. (Más información)
Solo una férrea disciplina en relación con el estudio explica el amplio currículo profesional del Dr. Cs. Pedro Más Bermejo, quien se formó como epidemiólogo a fuerza de sacrificio y empeño, pues desde muy joven cumplió responsabilidades administrativas en diferentes niveles, instituciones e, incluso, provincias del país.
Los virus cambian constantemente por mutación y se han observado en todo el mundo variaciones en el SARS-CoV-2, debido a procesos de evolución y adaptación. Si bien la mayoría de las mutaciones emergentes no tendrán un impacto significativo en la propagación del virus, algunas mutaciones o combinaciones de estas pueden proporcionar una ventaja selectiva, como una mayor transmisibilidad o la capacidad de evadir la respuesta inmunitaria del hospedero.
Desde el inicio de la pandemia de la COVID-19 los investigadores de todo el mundo intensificaron los estudios sobre sus características y su comportamiento. Así se reveló que el SARS-CoV-2, virus que provoca la enfermedad, se une a través de la proteína espiga (S) al receptor de la ACE2 del hospedero contagiado, lo que le permite adherirse a las células humanas e infectarlas. Al presente, han descubierto una segunda llave que permite la entrada del virus en el organismo humano: el receptor de tirosina-proteína quinasa UFO (AXL).
La notificación por parte de Reino Unido de una nueva variante del SARS-CoV-2 asociada a una mayor transmisibilidad, junto con el incremento de la incidencia de la COVID-19 en ese país, supone un riesgo de introducción en España de esta variante, que puede generar un mayor incremento de la incidencia de la enfermedad del esperado. La aparición de ésta u otras variantes de interés para la salud pública justifica la realización de esta evaluación de riesgo para España.
La pandemia de la COVID-19 ejemplifica la constante amenaza y presión que ejercen los virus sobre la salud humana y la economía mundial. Ha desencadenado una agresiva respuesta internacional para tratar de contener la propagación del SARS-CoV-2, curar la enfermedad y prevenir las futuras infecciones. Paralelamente, ha reavivado la curiosidad del público en cuanto a las revelaciones sobre los virus, sus orígenes, su evolución y sus diversos modos de aparición.



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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano
