logo-nejmedDe las ediciones correspondientes al recién concluído mes de agosto de la versión digital de la revista New Englando Journal of Medicine, la siguiente selección de artículos de interés para la especialidad:

crohn“Ya casi olvidé el sabor del plátano frito, los frijoles, los productos lácteos… si no sigo una dieta estricta me desestabilizo, sufro diarreas, cólicos muy fuertes y me siento débil, como en el aire”, advirtió el paciente de 64 años, Alberto Fariñas Placencia, quien padece la enfermedad de Crohn. Perteneciente al grupo de afecciones inflamatorias del intestino, junto a la colitis ulcerativa y la indeterminada, el de Crohn es un padecimiento crónico, autoinmune, que puede afectar todas las capas del intestino, e incluso, sus estructuras contiguas a través de fístulas. Los índices de incidencia en el mundo registran de 3 a 20 enfermos cada 6 mil habitantes. Sin embargo, la proporción que para algunos pudiera representar un episodio lejano es resultado de una tasa de prevalencia “disparada” 25 veces más que la existente hace cuatro décadas. Conocer al “enemigo” De causas aún indeterminadas, los científicos creen que en la enfermedad de Crohn bacterias y virus inofensivos son atacados por el sistema inmunológico. Durante esta aparente defensa, los glóbulos blancos se concentran en el revestimiento intestinal, provocando una inflamación, que a su vez causa lesiones, llagas y úlceras en la mencionada zona. “Esta afección es capaz de dañar cualquier segmento del aparato digestivo. No es hereditaria, pero hay quienes nacen con una predisposición genética que los hacen más propensos a padecerla, sobre todo si tienen antecedentes patológicos en familiares de primer grado”, explicó el doctor Francisco Lorenzo Castillo, especialista de segundo grado en Medicina General Integral y Gastroenterología del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos de Sancti Spíritus. “De tal modo, esa persona crea anticuerpos contra cualquier agente ambiental: componentes de la dieta, estructuras moleculares o parásitos. Es por eso que hablamos de una dolencia autoinmune”. Entre los factores desencadenantes, el también Máster en Medios Diagnósticos, mencionó los malos hábitos higiénicos y dietéticos, así como el tabaquismo, un vicio que contribuye a la aparición del Crohn y complica el estado del paciente. Dolor abdominal, fiebre, pérdida de peso, fatiga, inapetencia, diarrea acuosa, sensación de que necesita defecar, aun con los intestinos limpios, y hemorragia en el recto resultan algunos síntomas que aparecen en los aquejados. Pero este mal conduce también a dificultades extradigestivas. “Los pacientes pueden presentar lesiones en la piel, alteraciones en el hígado, daños renales, oculares, articulares, en los sistemas biliar y excretor; además, en los análisis aparecen los niveles bajos de albúmina, anomalías en las pruebas de la función hepática, así como el conteo de glóbulos blancos alto y la hemoglobina en descenso”, apuntó el especialista. Anemia, falta de nutrientes esenciales (hierro y vitamina B12), obstrucción intestinal, osteoporosis, crecimiento y desarrollo sexual lento en los niños y fístulas en la vejiga devienen otros problemas asociados al agravamiento de la enfermedad. Períodos de bienestar y reagudización de los síntomas caracterizan a este padecimiento que precisa ser contrarrestado a tiempo, pues quienes lo sufren tienen mayores posibilidades de desarrollar el cáncer de colon y de intestino delgado. “Esta es una enfermedad inflamatoria intestinal que provoca complicaciones extradigestivas. Es esencial la prevención”, aseguró el doctor Lorenzo Castillo.

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“Esta es una enfermedad inflamatoria intestinal que provoca complicaciones extradigestivas. Es esencial la prevención”, aseguró el doctor Lorenzo Castillo. Foto: De la autora ¿Qué armas tenemos? La etapa de mayor riesgo para que se manifieste la enfermedad es desde la adolescencia hasta los 35 años; sin embargo, las personas muchas veces son prescritas con ella en la quinta o sexta década de la vida, dada su característica de ser lentamente progresiva. “Puede que reaparezca mucho tiempo después de estar en el organismo; también por eso es extremadamente difícil de diagnosticar, sobre todo porque a veces no contamos con la tecnología requerida. Nosotros hacemos un análisis clínico, estudios de imagen para buscar alteraciones y exámenes endoscópicos al paciente. “Aunque empleamos la biopsia, esta no nos permite llegar al granuloma caseificante (lesión típica en estos casos), debido a su ubicación. No obstante, el método nos proporciona elementos de apoyo y, junto al seguimiento minucioso, podemos acertar en el diagnóstico”, precisó Lorenzo Castillo. El tratamiento responde, según la fuente, a distintas etapas, priorizando siempre el trabajo preventivo. Hervir el agua, luchar contra el tabaquismo y llevar dietas ricas en vegetales son prácticas que ofrecen grandes probabilidades de mantenerse saludable. “Tras la presencia de la afección en el organismo, proponemos medidas generales y específicas en correspondencia con el estado de salud de la persona. Aunque ningún fármaco representa una cura definitiva, prescribimos antinflamatorios intestinales, esteroides, metronidazol, antibióticos e inmunodepresores, para asegurar cuanto sea posible el bienestar del aquejado”. En el mundo se emplean otros paliativos como las llamadas terapias biológicas y la oxigenación hiperbárica, e incluso, está la opción de una cirugía; eso es en el momento preciso, nunca recurrimos a ella si hay respuesta con otro tipo de procedimiento”, aclaró el gastroenterólogo. Regular las porciones de comidas, ingerir suficientes calorías, proteínas y nutrientes de distintos grupos de alimentos, beber bastante agua a lo largo del día, evitar las grasas, los frijoles, palomitas de maíz, condimentos artificiales, reducir los productos lácteos y todo comestible que le cause daños al individuo afectado, resultan otras precauciones para garantizar su bienestar. Según Lorenzo Castillo, “el apoyo psicológico de la familia es un elemento insustituible para el paciente, pues las situaciones de estrés pueden acelerar la enfermedad y algunos se sienten limitados para desenvolverse cotidianamente”. El entrevistado dijo, además, que la reestructuración de la consulta de gastroenterología ha sido una alternativa para preservar la calidad de vida de quienes sufren un síndrome que a diario establece metas para la medicina internacional. “Desde el año 2000 creamos el espacio para tratar las Enfermedades Inflamatorias del Intestino. Bajo supervisión especializada mantenemos un grupo de pacientes que han sido diagnosticados y otros (la mayoría) son sospechosos de padecer el mal. Estos últimos permanecerán con nosotros el tiempo necesario, porque el día de mañana pueden aparecer características que los precisen como portadores de la enfermedad de Crohn. “Velar por su evolución significa para ellos la oportunidad de llevar una vida lo más normal posible. Es también una garantía, porque antes llegaban a nuestras manos en un estado crítico por el avance de la afección intestinal. Ahora somos nosotros quienes le ganamos terreno”, concluyó.

Autora:

http://www.trabajadores.cu/20140901/ganarle-terreno-al-crohn/

Centro Nacional de Cirugía de Mínimo AccesoEl Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso anuncia desde su página web la convocatoria a la Primera Edición de la Maestría en Cirugía de Mínimo Acceso, que dará inicio en este mes de septiembre. La misma está dirigida a especialistas de Cirugía General, Cirugía Pediátrica, Urología, Ginecología, Imagenología, Gastroenterología y Anestesiología y Reanimación. Los interesados deben reunir un grupo de requisitos y deben entregar la documentación establecida antes del 20 de septiembre.

Los resultados de una investigación señalan que la insulina podría prevenir y proteger de los efectos tóxicos de los metabolitos del alcohol y de los ácidos grasos.

Un estudio dirigido por Jason Bruce de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Manchester (Reino Unido), muestra que la insulina, que normalmente produce la liberación de las células beta del páncreas, prevendría de los efectos tóxicos de los metabolitos del alcohol y de los ácidos grasos.

Bruce y su equipo explican que la diabetes produce un empeoramiento de la pancreatitis, además de suponer un alto riesgo de desarrollo de esta patología y de un fallo multiorgánico. Sin embargo, se ha demostrado que la incidencia de la pancreatitis se reduce en los pacientes con diabetes que reciben insulina. Esta investigación sugiere, por lo tanto, que la insulina podría resultar un elemento clave a la hora de proteger contra la pancreatitis, aunque no está claro aún cómo funciona esta protección. Los investigadores se decantaron por la insulina porque había sido utilizado con éxito en el tratamiento para la pancreatitis en pacientes obesos para reducir los ácidos grasos en la sangre.

El papel protector de la insulina
Este es el primer estudio que sienta las primeras bases sobre que la insulina puede prevenir y proteger contra células acinares, que es donde la pancreatitis aguda se inicia. «La insulina trabaja para restaurar los niveles de energía de las células acinares de la pancreatitis, que alimenta las bombas de calcio de la membrana de estas células. Esas bombas de calcio ayudan a restablecer el calcio celular y prevenir una muerte celular catastrófica y la autodigestión del páncreas», ha explicado Bruce.

Los resultados de este estudio sugieren que la combinación de este nu

Los microrganismo que se encuentran en el intestino ejercen una acción que permite al virus del VIH atacar al sistema inmunológico del organismo.

Los microrganismos presentes en el intestino parecen desempeñan un papel fundamental en el procedimiento mediante el cual el virus del VIH ataca con éxito desde el sistema inmunológico del organismo, según un estudio de Duke Medicine (Estados Unidos).

La investigación, publicada en Cell Host & Microbe, se basa en un estudio anterior realizado por investigadores del Instituto Duke de Vacunas Humanas (Estados Unidos), que indicaba que los anticuerpos que habían surgido originalmente para combatir el virus eran ineficaces.

Barton F. Haynes y sus colaboradores explican que los anticuerpos ineficaces que se dirigen a las regiones de la envoltura exterior del virus, llamadas gp41, mutan rápidamente haciendo que los escapes de virus se neutralicen. Además, descubrieron que el virus tiene un cómplice en este proceso: el microbioma natural en el intestino.

La flora intestinal nos mantiene sanos y ayuda al sistema inmunológico a desarrollarse y a estimular el grupo de células inmunes que mantienen controladas a las bacterias. Sin embargo, los autores indican que los anticuerpos que reaccionan a las bacterias también lo hacen en una reacción cruzada con la envoltura del VIH.

El cuerpo combate a la mayoría de las nuevas infecciones mediante el despliegue de células conocidas comonaïve B, que imprimen un recuerdo de los patógenos para que la próxima vez que se encuentre con estos microbios ya sepan cómo combatirlo. Sin embargo, los investigadores indican que cuando el VIH invade y comienza la replicación en el tracto gastrointestinal, las células naïve B no consiguen remitir su acción. Esto se produce debido a que en la región objetivo del VIH del sistema inmunológico, el área gp41 de la envoltura exterior del virus, las células B lo interpretan como una imitación molecular de antígenos bacterianos y se preparan para atacar.

Entre la muestra que cotejaron los investigadores, de las personas no infectas con el virus aislaron los anticuerpo mutados de la flora intestinal GP41 , que reaccionan de forma cruzada con bacterias intestinales. Los resultados confirmaron sus hipótesis iniciales, corroborando que los microrganismos que se encuentran en el intestino ejercen una acción que permite al VIH atacar al sistema inmunológico.

«No solo la influencia de la flora intestinal puede desarrollar el sistema inmune, sino que puede predeterminar nuestra reacción ante ciertas infecciones como el VIH», ha afirmado Haynes.

Fuente: Diario Médico.com

La alteración de las bacterias intestinales por antibióticos en la infancia podría causar cambios metabólicos en la edad adulta que aumentarían el riesgo de sufrir obesidad.

Algunos microbios presentes en el intestino protegen contra la obesidad y la diabetes. Según un estudio publicado en la revista Cell, estos microbios forman parte del metabolismo, por lo que su alteración por el consumo de antibióticos durante la infancia podría incrementar el riesgo de sufrir obesidad en la edad adulta. Este descubrimiento se ha desarrollado en ratones y está ayudando a los científicos a reconocer qué bacterias son fundamentales para la salud metabólica, un avance que puede salvar vidas, ya que podría contribuir a restaurar los niveles de microbios beneficiosos en los niños que hayan tomado antibióticos.

Desde el nacimiento, los microbios se encuentran en el intestino y la eliminación de éstos con antibióticos en una edad temprana puede tener efectos en el peso en la edad adulta. Según el principal autor del estudio, Martin Blaser del NYU Langone Medical Center, en Estados Unidos, «esto pone de manifiesto la necesidad de un uso responsable de los antibióticos durante la niñez en la práctica clínica «.

Este fenómeno se lleva advirtiendo en la ganadería desde hace décadas, ya que para aumentar el peso de los animales se utilizan pequeñas dosis de antibióticos. Blaser y su equipo pretenden descubrir el tiempo y la duración exacta en que la exposición a los antibióticos podría causar estos cambios metabólicos, de la misma forma que quieren identificar qué bacterias protegen contra los efectos potencialmente perjudiciales.

Nuevos estudios de seguimiento
Para desarrollar la investigación, los científicos suministraron a dos grupos de ratones, a crias y a madres antes de dar a luz, durante un largo periodo de tiempo penicilina en pequeñas dosis . En el primer conjunto se administró este antibiótico a ratones de cuatro semanas después del destete y en segundo lugar a las madres poco antes de parir. La exposición temprana a la penicilina llevo a una mayor obesidad en la edad adulta, así como una peor salud metabólica, sobre todo en los machos. Asimismo, también se redujeron los niveles de bacterias protectoras. En el otro experimento, se pudo observar que la exposición al medicamento durante cuatro semanas antes del nacimiento fue suficiente para desarrollar obesidad la cual se prolongó después del tratamiento con penicilina.

La conclusión fue que los microbios intestinales alterados por antibióticos causaron estos cambios metabólicos. Por ello, los investigadores están realizando estudios de seguimiento para conocer si se puede prevenir la obesidad tras la ingesta de antibióticos contra las bacterias.

Fuente: Diario Médico.com

La Universidad de Adelaide en Australia ha realizado una investigación pionera que ha concluido que los pacientes que sufren el síndrome del colon irritable (IBS) presentan menos eficacia ante los tratamientos contra el dolor.

Un grupo de científicos de la Universidad de Adelaide, en Australia, ha descubierto que el sistema inmune no sería eficaz en pacientes con el síndrome del colon irritable (IBS), una razón importante por la que estos enfermos tienen dolores continuos. Asimismo, esta investigación, la primera en el mundo sobre este asunto, podría ayudar a explicar por qué algunos medicamentos no alivian a los enfermos de forma satisfactoria.

Este estudio publicado en Brain ,Behavior and Immunity ha encontrado diferencias entre la respuesta inmune al dolor de las personas sanas y aquellas que sufren IBS. Para ello, se tomó una muestra de cien personas, la mitad con IBS y la otra mitad sanas.

Nueva vía a tratamientos específicos
El autor principal del estudio, Patrick Hughes, del National Health and Medical Research Council ha advertido de que la causa exacta por la que se produce el dolor en los pacientes con IBS se desconoce, aunque a raíz de esta investigación pueden confirmar y detallar «información sobre la importancia del sistema inmune en esta respuesta al dolor».

Además, Hughes ha declarado que esta investigación podría conducir a tratamiento más concretos para pacientes que sufren IBS o para ayudar a tratar o prevenir el dolor que experimentan a largo plazo.

Fuente: Diario Médico.com