La Sociedad Cubana de Hepatología conmemoró el Día Mundial de la Hepatitis con una sesión científica que abordó temas actuales en el diagnóstico y manejo de estas enfermedades.
Con la presencia del Dr. Luis Struch Rancaño, Viceministro de Salud Pública, quien tuvo a su cargo las palabras inaugurales, se realizó un rico debate entre los expertos presentes acerca del comportamiento epidemiológico de las hepatitis víricas, la importancia de una estrategia de prevención adecuada y la necesidad de nuevos recursos para el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado.
La Dra. Mayra Fonte, Jefa del Programa Nacional de Hepatitis en el Minsap presentó su ponencia «Comportamiento epidemiológico y vigilancia de las hepatitis virales agudas en Cuba durante los últimos 10 años».
El papel de los inhibidores de las proteasas en el tratamiento de los pacientes con hepatitis crónica por virus C (genotipo 1) que habían fallado en estrategias terapéuticas previas o en casos que aún no habían recibido tratamiento, fue abordado por el Profesor Enrique Arús Soler. Aquí se mostraron los ensayos más recientes que combinan esquemas de tratamiento con Interferón pegilado y Ribavirina con fármacos inhibidores de las proteasas.
Las tendencias de la mortalidad por cirrosis hepática y su expresividad clínica, así como los factores que infuyen en la supervivencia de estos enfermos, fueron expuestas en un mano a mano entre los doctores María Rosario Abreu y Eduardo Vilar, en una conferencia que titularon «Enfermedad hepática crónica: de la estadística a la clínica».
Finalmente, el Dr. Luis Calzadilla Bertot ilustró a los presentes sobre el uso de la radiofrecuencia con técnica para el tratamiento del hepatocarcinoma, sus perspectivas y los resultados de los principales grupos de trabajo en el mundo.
Acompañaron a los gastroenterólogos/hepatólogos en esta jornada otros colegas epidemiólogos, del polo científico, el grupo coordinador nacional de Trasplantes, nefrólogos y funcionarios del Ministerio de Salud del país.
El esófago de Barrett (EB) es una complicación del reflujo crónico gastroesofágico y es considerado el principal factor de riesgo para el desarrollo de displasia y adenocarcinoma. Sin embargo, el tomar la decisión de realizar terapéutica endoscópica, comienza por tener un diagnóstico adecuado, y en este punto desafortunadamente existen fallas y contradicciones que van desde el diagnóstico mismo de EB, ya que la apariencia endoscópica no es suficiente, adicional al hecho que el endoscopista debe identificar adecuadamente la unión esofagogástrica, la unión escamocolumnar y obtener biopsias adecuadas. Así mismo, se necesita la confirmación histológica de la presencia de metaplasia intestinal especializada en el esófago distal. El diagnóstico histológico también confronta problemas ya que lamentablemente aún existen discrepancias entre patólogos expertos gastrointestinales, en la identificación de displasia de alto grado.
Cáncer de páncreas. Abordaje multidisciplinario
Comportamiento de los alelos HLA-DQB1*02 y HLA-DQB1*03 en pacientes con diagnóstico presuntivo de enfermedad celíaca:










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