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Según el psicólogo y vicepresidente de EuropaColon España, Carlos Hué, son herramientas esenciales en el proceso de recuperación»
El psicólogo y vicepresidente de EuropaColon España, Carlos Hué, ha asegurado que la ayuda psicológica y una actitud positiva son fundamentales para ayudar a un paciente con cáncer de colon a superar la enfermedad una vez ha pasado por la operación y empieza su proceso de recuperación.
«Una vez realizada la intervención y tras los resultados debemos ser muy positivos y apoyarnos en nuestros seres queridos, puesto que es una herramienta esencial en el proceso de recuperación tras la enfermedad». En este sentido, el vicepresidente de EuropaColon España ha calificado la ayuda psicológica como «vital» para transmitir el positivismo y «para que vean que cada vez hay más supervivientes y que pueden uno de ellos», ha dicho Hué.
Pese a que en España se detectan 27.000 nuevos casos y se registran 14.000 defunciones por este tumor cada año, el cáncer de colon es uno de los que tiene más posibilidades de supervivencia, ya que hasta un 90 por ciento de los casos puede curarse si se detecta a tiempo, según EuropaColon España.
De este modo, el estado de ánimo de la persona es un aspecto muy importante a cuidar y en el que hay que estar encima todo lo que el paciente necesite para evitar recaídas. «Los estados de ánimo inciden en el aumento o disminución de las defensas del organismo y, por ello, los estados negativos provocan una recuperación más lenta, mientras que los positivos ayudan a una recuperación más rápida», ha señalado.
Si el enfermo así lo desea, también puede acudir a grupos de apoyo y asociaciones de pacientes, ya que cuentan con personas que ya han superado la enfermedad y pueden dar pautas y consejos a quien tienen todavía que recorrer ese camino. «Ante las dudas, la incertidumbre o la falta de información se puede acudir a este tipo de grupos para aceptarse a uno mismo tras superar la enfermedad. También puede ser beneficioso que los familiares que ayudan en el día a día a los pacientes estén presentes en la actividades de las asociaciones», a indicado el vicepresidente de EuropaColon España.
Tomado de: Jano Online

Científicos del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol, de España, estudian los factores asociados al hígado graso no alcohólico, patología que puede desencadenar una cirrosis.
El Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol ( IDIAP Jordi Gol ) ha llevado a cabo un estudio sobre pacientes entre 17 y 80 años que no tenían antecedentes de enfermedad hepática, ni consumían alcohol (es decir, no tenían un consumo de más de > 30g/día en hombres, ni más de > 20g/día en mujeres), pero que presentaban hígado graso (esteatosis hepática), detectado en una ecografía abdominal.
Para cada caso de intervención se seleccionó un caso de control del mismo equipo asistencial, edad y sexo. En total, fueron 704 pacientes, con una media de edad de 55 años y más hombres (50,4%) que mujeres (49,6%). El número de casos de intervención fue de 327 y el de casos control fue de 377.
Según el Dr. Llorenç Caballería, investigador del IDIAP, «los resultados nos muestran que variables como la obesidad, el sobrepeso o la resistencia a la insulina van muy ligados a la presencia de hígado graso no alcohólico, siendo especialmente significativa la obesidad, la hipertensión arterial y la diabetes».
También se ha podido observar que la enfermedad del hígado graso no alcohólico no sólo afecta a las personas adultas obesas o a las mujeres diabéticas, como se creía hasta ahora, sino que se ha visto que también puede producirse igualmente en ambos sexos, tanto en la edad adulta como en la pediátrica, y que esto seguramente es debido al aumento de la obesidad en las sociedades occidentales.
Los autores del estudio y su investigador principal , el Dr. Caballería , concluyen que «si sumamos al aumento de la población obesa, la elevada prevalencia del síndrome metabólico (SM), y su relación con el aumento del riesgo cardiovascular, y el papel que juega la esteatosis como componente hepático del SM, está claro que el hígado graso no alcohólico se convierte en un problema sanitario importante, que hay que evitar desde la atención primaria con el diagnóstico y el control de los factores de riesgo asociados » .
Tomado de: Jano Online.

Un estudio realizado a bebés prematuros de la semana 24 demuestra que múltiples estímulos de dolor pueden afectar a la maduración de las estructuras neuronales, causando daño cerebral.

Dräger ha anunciado la disponibilidad del medidor de ictericia JM-105, con el que los cuidadores podrán medir ahora de forma no invasiva los niveles de bilirrubina en los recién nacidos de tan sólo 24 semanas. Gracias al bilirrubinómetro, se podrán reducir los cuadros clínicos con consecuencias a largo plazo en estos pacientes. Con JM-105, se pueden almacenar hasta 100 resultados de medición y trasmitirlas a través de una base de conexión al sistema de gestión de datos de pacientes de la clínica.
Existen diversos factores que determinan si los niños prematuros y recién nacidos desarrollan ictericia. Los niveles de bilirrubina son demasiado altos después del nacimiento en más de la mitad de los recién nacidos sanos.Con el fin de diagnosticar ictericia neonatal, las enfermeras a menudo recogen muestras de sangre del talón. La extracción de sangre que normalmente forma parte de la rutina del hospital puede producir efectos negativos, particularmente en los pacientes más pequeños. Experimentar dolor de forma repetida en esta etapa temprana de desarrollo puede tener un impacto negativo en la infancia. Un estudio realizado a bebés prematuros de la semana 24 demuestra que múltiples estímulos de dolor pueden afectar a la maduración de las estructuras neuronales.
Según los científicos, esto puede afectar el desarrollo del cerebro de los bebés.Con ayuda de la medición de la bilirrubina transcutánea (TcB), sin embargo, la ictericia puede ser diagnosticada de forma fiable y sin dolor. Los estudios han demostrado que los resultados de las mediciones no invasivas se correlacionan con los niveles de bilirrubina recogidos por punción venosa. Los resultados del estudio han mostrado también que las mediciones de TcB fueron comparables con los valores de TSB para los bebés prematuros de la semana 24.»Hasta ahora, las mediciones suaves, ya en la semana 24, no estaban aprobadas en muchos países. El JM-105 contribuye a reducir las dolorosas pruebas en estos pequeños pacientes apoyando así su desarrollo», dice Inken Schroeter, product manager de Dräger.
Medición sencilla sin consumibles
Utilizando JM-105, las enfermeras son capaces de medir un valor que se correlaciona con el nivel de bilirrubina. Es posible tomar una sola medida o hasta cinco mediciones para un valor medio. Esto significa que el medidor puede identificar los recien nacidos en un mayor riesgo de hiperbilirrubinemia con alta precisión. Todas las funciones del dispositivo pueden ser controladas a través de una pantalla táctil a color. La medición se lleva a cabo presionando suavemente el sensor en la frente o el esternón del bebé. El sensor se limpia facilmente con alcohol antes de cada proceso de medición. Dado que la unidad de medición es reutilizable, las enfermeras no necesitan disponer de productos desechables adicionales. Esto significa que los costes adicionales se reducen.
Los JM-105 pueden almacenar hasta 100 lecturas. La enfermera puede además realizar una marca sobre los valores que le parezcan anormales. Así, el equipo clínico puede más tarde localizar al paciente más rápidamente para un nuevo chequeo.
Tomado de: Jano Online

La quimioterapia intraperitoneal prolonga en varios años la vida de los pacientes con cáncer gástrico avanzado, según reveló un análisis de datos.

La diseminación tumoral a la cavidad peritoneal y la metástasis nodal son elementos fundamentales del fallo terapéutico y existe la percepción de que la quimioterapia intraperitoneal sería un tratamiento adyuvante efectivo después de la cirugía.
«El metaanálisis demuestra que la quimioterapia intraperitoneal es efectiva contra el cáncer gástrico avanzado, con o sin carcinosis», dijo por correo electrónico el autor principal del estudio, el doctor Federico Coccolini, sobre los resultados publicados en European Journal of Surgical Oncology.
«Esto podría modificar el tratamiento del cáncer gástrico avanzado», sostuvo.
El equipo de Coccolini, del Hospital Papa Giovanni XXIII, Bérgamo, Italia, examinó los datos de 20 estudios controlados sobre 2.145 pacientes. A 1.152 los habían tratado con cirugía y quimioterapia y al resto, sólo con cirugía.
El uso de cirugía y quimioterapia intraperitoneal redujo la mortalidad a uno, dos y tres años, pero sin diferencias estadísticamente significativas entre los grupos a los cinco años.
La quimioterapia intraperitoneal también redujo la mortalidad a dos y tres años en los pacientes con metástasis nodal locorregional y con infiltración serosa.
La tasa de recurrencia general mejoró con la cirugía y la quimioterapia. Lo mismo ocurrió con la recurrencia peritoneal. Pero la morbilidad aumentó con la cirugía.
No se registró una diferencia significativa entre los grupos en las tasas de recurrencia en los ganglios linfáticos ni una reducción de la metástasis hematógena.
Por esta razón, los investigadores aseguran que éste y otros estudios demuestran que «la quimioterapia intraperitoneal tiene un papel positivo y fundamental en el tratamiento del cáncer gástrico y en la prevención de la carcinosis peritoneal».
«La tasa de sobrevida aumentó con la quimioterapia intraperitoneal, aun cuando está demostrado que la morbilidad puede aumentar con su uso postquirúrgico», destacó el estudio.
Aunque se necesitan más estudios, la investigación determinó que «debería empezarse a considerar la quimioterapia intraperitoneal como un componente del tratamiento habitual del cáncer gástrico avanzado con o sin carcinosis».
FUENTE: European Journal of Surgical Oncology.
Tomado de: Noticias de Salud, MedlinePlus

La prueba Se-SeHCAT permite diagnosticar de manera rápida la malabsorción de las sales biliares que provoca diarrea crónica.

Entre un 3 y un 5 por ciento de la población española sufre diarrea crónica y la malabsorción de sales biliares afecta al 50 por ciento de los casos de esta patología. El diagnóstico precoz y preciso de las causas de diarrea crónica es fundamental para realizar el tratamiento más adecuado. «La diarrea por malabsorción de sales biliares es un trastorno infradiagnosticado e infratratado. A menudo, estos pacientes son diagnosticados de síndrome del intestino irritable cuando en realidad el problema es debido a la malabsorción de sales biliares», explica Jordi Guardiola, jefe de sección del Servicio del Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona.

El Hospital Universitario de Bellvitge es uno de los pocos hospitales españoles que utiliza la prueba Se-SeHCAT para diagnosticar la diarrea crónica provocada por malabsorción de sales biliares de manera rápida y no invasiva a todo tipo de pacientes. Esta prueba consiste en la ingesta por vía oral de una cápsula que contiene una pequeña cantidad de radioactividad, la cual permite medir la actividad abdominal y la retención de las sales biliares que producimos. La información se puede obtener mediante las heces o desde el exterior del cuerpo utilizando un detector especial denominado gammacámara. Así se consigue una imagen que muestra si existe malabsorción de sales biliares.
Con Se-SeHCAT se evita la realización de una colonoscopia a la gran mayoría de los pacientes, ya que es una técnica invasiva que requiere sedación que, en estos casos, solo se utiliza en situaciones de incertidumbre.

Expertos de este centro están investigando la posible relación que puede existir entre la malabsorción de sales biliares y los síntomas que presentan enfermedades digestivas como el Crohn y la colitis ulcerosa. Datos preliminares muestran que una parte importante de pacientes enfermos de estas enfermedades presentan malabsorción de sales biliares, unos resultados relevantes para la optimización de su tratamiento.

Fuente: Diario Médico

El procedimiento ‘Apollo’, que se realiza de forma transoral, ya ha sido aplicado a 16 pacientes españoles.
La cirugía de reducción de estómago cuenta desde hace poco más de un año con una técnica que sigue la estela de las intervenciones mínimamente invasivas. Se trata del método Apollo, que permite realizar la gastroplastia en manga con abordaje transoral. Este procedimiento endoscópico dura en torno a una hora y el paciente recibe el alta en menos de 24 horas.

La primera paciente española -y de Europa- fue intervenida hace seis meses y, desde entonces, la Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del hospital HM Universitario Sanchinarro, que dirige Gontrand López-Nava, ha puesto en práctica el nuevo método en otros 15 individuos. En todo el mundo se ha intervenido a unos 100 pacientes. El especialista reconoce que aún es pronto para aventurar resultados a largo plazo, pero la seguridad de la técnica pronostica su rápida expansión. De momento, la intención es «comprobar cómo es la curva de aprendizaje».

Manuel Galvao, pionero en endoscopia de la obesidad y especialista del Gastro-Obeso Center, en Sao Paulo (Brasil), ha acompañado a López-Nava en la presentación del sistema Apollo en España. Este experto ha corroborado que «todavía no se sabe cuál es la duración de los resultados de este método», y ha añadido que, en todo caso, «la obesidad no tiene cura; tiene control».

López-Nava ha resumido el procedimiento: «Una vez introducido el endoscopio a través de la boca, se suturan las paredes del estómago desde el interior». Se realizan «de siete a diez suturas endoscópicas uniendo las paredes gástricas para reducir el volumen disponible para la ingesta».

Postoperatorio
El especialista en obesidad ha destacado la práctica eliminación de complicaciones de carácter alérgico, ya que la sutura es de polidioxanona y todo el sistema se encuentra libre de látex. Además, el método se caracteriza por presentar un dolor postoperatorio limitado, que se añade a la rápida recuperación.

El especialista ha hecho hincapié en que este método constituye «una ayuda al cambio de hábitos» y que no servirá de nada sin «apoyo nutricional, psicológico y deportivo». En este sentido, ha recordado el mensaje que se debe transmitir al paciente: Tienes el estómago suturado, pero te queda lo más difícil.

Hoy por hoy, Apollo se emplea para tratar a individuos con una obesidad que no sea excesivamente mórbida. También está indicado en pacientes a los que ya se sometió a gastroplastia tradicional pero sus estómagos se empiezan a dilatar. «En esos pacientes, hasta ahora, no podíamos hacer nada; no les podíamos volver a operar», ha apostillado el experto.

López-Nava cree que la ausencia de incisiones animará a muchas más personas a optar por la reducción de estómago. «Hay que resolver la obesidad de forma mínimamente invasiva porque actualmente el 99 por ciento de pacientes susceptibles a la cirugía no se tratan», ha señalado. En el caso de la gastroplastia, sólo se operan el 5 por ciento de los que podrían beneficiarse de ella, porcentaje que se reduce al 1 por ciento en el caso de las cirugías metabólicas destinadas a provocar una malabsorción de los alimentos.

Desde 2003 existe un sistema mínimamente invasivo: el balón intragástrico. «Ya hay unos nueve tipos de balones. Los pacientes adelgazan y se obtienen buenos resultados, pero en muchos casos duran lo que dura el balón: entre seis meses y un año. Ahí es cuando se hace necesario suturar el estómago», ha recalcado.

Fuente: Diario Médica

Se revela que un complejo mecanismo estomacal, que regula la producción de grelina, inhibe el apetito y podría ser modulada farmacológicamente.

Especialistas del Instituto de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) del grupo dirigido, desde Santiago de Compostela, por Felipe F. Casanueva, han descubierto, tras un estudio realizado en roedores, la existencia de un complejo mecanismo en el estómago que regula la producción de grelina (la conocida como hormona del hambre), inhibe el apetito y puede ser modulada farmacológicamente mediante el uso de derivados del sistema canabinoide endógeno.

El trabajo supone un nuevo paso dentro de la línea de investigación seguida por este grupo desde hace años y centrada en el papel del estómago como órgano endocrino capaz de regular el apetito. Pone de manifiesto la relevancia de la comunicación gástrica?cerebral como vía esencial de regulación del peso.

La investigación, publicada en el último número de PLoS One, ha sido dirigida por Luisa María Seoane, y ha contado con la colaboración del equipo de Uberto Pagotto, de la Universidad de Bolonia, y líder mundial de investigación en canabinoides.

El trabajo demuestra cómo el tratamiento con compuestos derivados del sistema canabinoide, concretamente el rimonabant, bloquea los receptores canabinoides CB1 en el estómago, lo que es interpretado por sensores presentes en las células gástricas como una señal de saciedad al cerebro que responde disminuyendo la ingesta.

Un viejo conocido
El rimonabant es un viejo conocido comercializado en el año 2006 como una prometedora terapia contra la obesidad por presentar un potente efecto reductor del apetito. En 2008 fue retirado del mercado por sus efectos adversos a nivel central, ya que algunos pacientes presentaban episodios de depresión asociados a su uso. «A pesar de la polémica que desató la retirada del fármaco, el trabajo que ahora publicamos reabre la puerta a nuevas terapias con derivados canabinoides en la batalla contra la obesidad».

Precisamente el nuevo mecanismo encontrado demuestra un efecto beneficioso de este medicamento sobre el control del peso corporal y propone que el desarrollo de fármacos de características similares, con acción exclusiva sobre el estómago, «podría evitar efectos adversos en el sistema nervioso central».

Fuente: Diario Médico.

Usar durante dos años o más inhibidores de la bomba de protones y antagonistas de los receptores de histamina 2 se asocia con la deficiencia de vitamina B12.

Según un estudio publicado en JAMA, usar durante dos años o más inhibidores de la bomba de protones (IBP) y antagonistas de los receptores de histamina 2 (ARH2), ambos inhibidores de la secreción de ácido gástrico, se asocia con un nuevo diagnóstico posterior de la deficiencia de vitamina B12.

De acuerdo con el artículo, «la deficiencia de vitamina B12 es relativamente común, especialmente entre los adultos mayores. Tiene complicaciones médicas potencialmente muy graves. Si la deficiencia de vitamina B12 no tratada se deja sin diagnosticar puede conducir a la demencia, al daño neurológico, a la anemia y otras complicaciones que pueden ser irreversibles». Inhibidores de la bomba de protones y antagonistas de los receptores de histamina 2 suprimen la producción de ácido gástrico, lo que puede conducir a la malabsorción de la vitamina B12. Sin embargo, existen pocos datos acerca de cualquier forma de asociación entre la exposición a largo plazo a estos medicamentos y la deficiencia de la vitamina B12.

Un equipo de Kaiser Permanente, en  California, evaluó la relación entre el consumo de medicamentos de prescripción de supresores del ácido y la deficiencia de vitamina B12 en una parte de la población de Kaiser Permanente Northern California. Los investigadores identificaron a 25.956 pacientes con nuevos diagnósticos de deficiencia de vitamina B12 entre enero de 1997 y junio de 2011, y a 184.199 pacientes sin deficiencia de B12. Compararon su exposición a los inhibidores de ácido a través de bases de datos de la receta electrónica, de laboratorio y de diagnóstico.

La duración de 2 o más años de suministro de los IBP y los ARH2 se asoció con un mayor riesgo de deficiencia de vitamina B12. Ingerir más cantidad de 1,5 pastillas al día tuvo mayor asociación con la deficiencia de vitamina B12 que los que tomaron cantidades de menos de 0,75 pastillas al día.

Los investigadores encontraron que la magnitud de la asociación fue más fuerte en las mujeres y en los grupos de edad más jóvenes, con la supresión del ácido más potente,  y que la asociación se redujo después de la interrupción de su uso. No hubo una tendencia significativa con el aumento de la duración del consumo.

Fuente: Diario Médico

Las probabilidades de que la diverticulosis se convierta en un trastorno grave son más bajas de lo que se pensaba.

Investigaciones previas habían concluido que hasta una cuarta parte de las personas con diverticulosis contraerán una infección dolorosa y a veces grave conocida como diverticulitis. Pero este nuevo estudio de quince años de duración muestra que el riesgo es en realidad de apenas más o menos un 1 por ciento en un periodo de siete años.

«Esas bolsas en el colon se detectan comúnmente en las colonoscopias, y los pacientes se preguntan si son importantes y qué hacer al respecto», comentó el autor principal del estudio, el Dr. Brennan Spiegel, profesor asociado de medicina de la Universidad de California, en Los Ángeles. «En resumen, la diverticulosis no es algo de lo que haya que preocuparse mucho. Hay pocas probabilidades de que suceda algo», dijo Spiegel en un comunicado de prensa de la universidad.
El equipo de la UCLA también halló que las personas diagnosticadas con diverticulosis a una edad más temprana son más propensas a contraer diverticulitis que las diagnosticadas a una edad mayor.
El estudio incluyó a más de 2,200 pacientes de diverticulosis a quienes se dio un seguimiento de unos siete años. De esos pacientes, alrededor del 4 por ciento contrajeron diverticulitis según una definición liberal de la afección. Pero apenas el 1 por ciento contrajeron una diverticulitis que cumpliera con una definición estricta de la afección.

Y aunque las personas que fueron diagnosticadas con diverticulosis a una edad más temprana eran más propensas a contraer diverticulitis, su riesgo ni siquiera se acercaba al 25 por ciento mencionado anteriormente, según el estudio que aparece en la edición de diciembre de la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology.
La mayoría de personas contraen diverticulosis a medida que envejecen. Más de la mitad de las personas mayores de 60 y dos tercios de las mayores de 70 sufren de la afección, pero en general no provoca ningún problema. Si un paciente contrae diverticulitis, los médicos por lo general tratan la afección con antibióticos. En los casos graves, se podría necesitar cirugía.

Fuente: MedlinePlus.