julio 2014 Archivos

pegGastroenteric tube feeding: Techniques, problems and solutions.

Autores: Blumenstein I, Yogesh M, Shastri YM, Stein J. Fuente: World J Gastroenterol. 2014; 20(26): 8505-8524.

En este artículo se revisan las indicaciones y las complicaciones más comunes que ocurren tras la colocación de sondas enterales a través de la endoscopía. El mismo parte de una revisión de la bibliografía asentada en las bases de datos de literatura médica más importantes del mundo. De manera general, se ofrecen los elementos que se consideran más importantes para el funcionamiento de estas sondas, una vez que son colocadas por los especialistas.

pildoraReview article: why, when and how to de-escalate therapy in inflammatory bowel diseases.

Autores: Pariente B, Laharie D. Fuente: Alimentary Pharmacol Ther. 2014; 40 (4):338-353.

Los autores consideran que esa estrategia de tratamiento debe ser considerada en casos con un riesgo elevado de desarrollar eventos adversos y bajo para las recaidas después de la retirada del tratamiento farmacológico.

ulcera-sangrando¿Cuándo hacer la endoscopía de urgencia ante un sangrado digestivo? Las alternativas son dos: de inmediato o cuando el paciente haya recuperado la estabilidad hemodinámica. La segunda opción continúa siendo más razonable. Vea este interesante análisis en el artículo Timing of endoscopy in gastrointestinal bleeding. Autor: Sonnenberg A. Fuente: United European Gastroenterol J. 2014; 2(1): 5-9)

higado-grasoControversies in the Diagnosis and Management of NAFLD and NASH.

Autores: Rinella MA y cols. Fuente: Gastroenterol Hepatol (N Y). 2014; 10(4): 219-227.

Esta enfermedad es reconocida como la principal causa de hepatopatía crónica en muchas partes del mundo. A pesar de los avances en el conocimiento, varios temas respecto a esta enfermedad resultan controversiales con respecto al diagnóstico y al tratamiento, así como la influencia del alcohol en su progresión.

Según un estudio, la ingesta de más de 4 tazas de café diarias comporta una reducción del 49% en el riesgo de muerte por cáncer bucofaríngeo, respecto a los no consumidores o consumidores ocasionales.

El consumo moderado de café podría reducir el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer el de colon, próstata, gástrico, endometrio y bucofaríngeo según han mostrado diversos estudios internacionales publicados recientemente en las revistas American Journal of Epidemiology, Public Health NutritionBritish Journal of Cancer.

En concreto, una investigación realizada en Singapur examinó la relación entre consumo de café y riesgo de cáncer gástrico, en una población de 63.257 personas, y mostró que el consumo diario de esta bebida puede reducir el riesgo de este tumor en poblaciones de alto riesgo, especialmente en el caso de las mujeres.

Asimismo, un estudio publicado en American Journal of Epidemiology, llevado a cabo en Estados Unidos a 968.432 personas que al inicio del estudio no padecían cáncer, analizó la relación entre el consumo de café con la mortalidad provocada por el cáncer bucofaríngeo. Los autores comprobaron que la ingesta de más de 4 tazas de café diarias se hallaba vinculada con una reducción del 49% en el riesgo de muerte por cáncer bucofaríngeo, en comparación con los no consumidores o consumidores ocasionales de café.

Además, según un metanálisis publicado en Public Health Nutrition, que analizó los datos procedentes de 41 estudios, el consumo de café podría también reducir significativamente el riesgo de cáncer colorrectal.

Cáncer de próstata y cáncer de endometrio

Con respecto al cáncer de próstata, un reciente metanálisis ha mostrado que los bebedores de café tienen un riesgo menor de padecer cáncer de próstata que los no bebedores. También, una investigación, publicada en British Journal of Cancer y realizada en la ciudad de Ohsaki, Japón, ha comprobado la relación que existe entre el consumo de café y el riesgo de cáncer de próstata, mostrando que la ingesta de café está inversamente relacionada con la incidencia de cáncer de próstata.

Resultados similares se han desvelado en un estudio publicado en Annals of Oncology, los cuales han señalado que, para los casos de cáncer de próstata localizado, cada taza de café adicional al día reduce el riesgo en un 3% y para cáncer avanzado y mortal, un 2%.

Del mismo modo, otro estudio ha analizado la relación entre el consumo de café previo al diagnóstico de cáncer de próstata y el riesgo de progresión o recaída del tumor, comprobando que el consumo de café está vinculado a un menor riesgo de progresión o recaída.

Sobre el cáncer de endometrio, las investigaciones también han sugerido que el consumo de café está vinculado a un menor riesgo de padecerlo. Así, los datos de un estudio realizado a 45.696 mujeres postmenopáusicas, de las que 427 padecieron cáncer endometrial, ha sugerido que el consumo de café puede estar relacionado con un menor riesgo este tumor en mujeres obesas postmenopáusicas. También un estudio publicado en British Journal of Cancer ha demostrado que el café podría tener un efecto protector frente al cáncer endometrial de tipo I en mujeres postmenopáusicas obesas.

Finalmente, una investigación prospectiva que ha evaluado el consumo de café y su relación con el cáncer endometrial, tomando como base el Nurse’s Health Study, ha indicado que un consumo inferior a 4 tazas de café diarias no tenía relación con el riesgo de cáncer endometrial. Sin embargo, aquellas mujeres que consumían 4 o más tazas de café diarias tenían un riesgo un 25% menor de padecer este tumor que aquellas que consumían menos de una taza al día.

Fuente: JANO.es · 17 Julio 2014 00:03

Un estudio con participación española muestra una lista de genes involucrados en la aparición del tumor desconocidos hasta ahora.

Una investigación internacional, en la que ha participado el director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge (Idibell), Manel Esteller, ha descubierto nuevas regiones del material genético implicadas en el desarrollodel cáncer de colon, ha informado este jueves el instituto.

La mayor parte de las investigaciones sobre los genes en cáncer humano, se han centrado en las en las regiones que se traducen en forma de aminoácidos y por tanto de proteínas, pero justo antes de cada gen, existe una región reguladora o activadora que controla la expresión y actividad del gen colindante, de la que hasta ahora se conocía muy poco.

Ahora, el citado artículo, que publica Nature, demuestra que estas regiones se encuentran también alteradas en el cáncer: «Los resultados del estudio revelan que las regiones reguladoras que preceden al gen como tal, son variables, pueden mutar y modificarse químicamente, como por ejemplo con la metilación del ADN, en las células de la transformación tumoral», ha declarado Esteller, coautor del trabajo.

«Estudiando una extensa cohorte de pacientes de cáncer de colon, un tipo de tumor muy frecuente en nuestra sociedad, nos dimos cuenta de que éstas zonas de control de los genes estaban tan lesionadas como los genes y causaban una función alterada del gen diana», ha explicado. Según Esteller, el trabajo muestra una nueva lista de genes implicados en la aparición del cáncer, desconocidos hasta ahora, que son aberrantes simplemente por un mal control de estas regiones promotoras».

Estos descubrimientos pueden tener una importancia profunda en la comprensión de la biología del cáncer ya que subrayan la necesidad no sólo de centrarse en la región de los genes más clásica (exoma), sino también interrogarnos sobre las regiones reguladoras de oncogenes y genes supresores de tumores.

Fuente: JANO.es · 25 Julio 2014

El tratamiento mediante antirretrovirales de pacientes con VIH coinfectados con el virus de la hepatitis C no sólo se dirige al VIH sino que también reduce la replicación del VHC.

La terapia de pacientes con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) coinfectados con el virus de la hepatitis C (VHC) mediante antirretrovirales no sólo se dirige al VIH, sino que también reduce la replicación del VHC, según concluye una investigación liderada por la Universidad de Cincinnati (UC), en Estados Unidos, y cuyos resultados se publican en Science Translational Medicine.

Hasta ahora, a los médicos que tratan a pacientes coinfectados les preocupaba que la terapia antirretroviral contra el VIH pudiera dañar el hígado, en detrimento de la salud del paciente, dice Kenneth Sherman, profesor de Medicina y director de la División de Enfermedades Digestivas en la Facultad de Medicina de la UC.

La literatura en la primera década del siglo XXI parecía abonar esa hipótesis, lo que hizo que Sherman y un equipo de investigadores de la Universidad de California, Estados Unidos, analizaran durante 2 años a 17 pacientes coinfectados con el VIH y la hepatitis C. Los enfermos recibieron terapias de fármacos antirretrovirales contra el VIH ya aprobados y se sometieron a una evaluación frecuente y toma de muestras de sangre con vistas a detectar pequeños cambios en los virus y la respuesta inmune.

En un subconjunto de los pacientes se observó un aumento inicial en la enzima alanina aminotransferasa (ALT, por sus siglas en inglés) sérica, un marcador de lesión hepática durante las primeras 16 semanas, pero a los 18 meses se vio que la carga viral del VHC volvió a los niveles que se esperan en un paciente infectado por el VHC pero sin el VIH, dice Sherman.

«La caída de los niveles de carga viral del VHC fue una gran sorpresa», reconoce el profesor Sherman. En Estados Unidos, entre 200.000 y 300.000 personas padecen coinfección por VHC y VIH, cifra que, en lo que respecta a todo el mundo, se sitúa entre los 4 y 8 millones de individuos.

«Existe una compleja interacción de los efectos biológicos cuando los pacientes están infectados con el VIH y el virus de la hepatitis C -relata Sherman-. La respuesta inicial al tratamiento del VIH consiste en un aumento transitorio en la replicación viral del VHC y la evidencia de lesión hepática. Sin embargo, con el tiempo, la supresión del VIH lleva a la reducción de la replicación del VHC».

«Este proceso es altamente modulado por una regulación a la baja de la familia de genes que responden al interferón», detalla el director del estudio. «Los resultados sugieren que la supresión del VIH con medicamentos antirretrovirales tiene un papel importante en el tratamiento de pacientes con infección por VHC y VIH y apoyan la idea de que en los enfermos con infección temprana por VHC/VIH, la terapia del VIH ininterrumpida es una parte fundamental de la prevención de la enfermedad hepática», concluye.

Fuente: JANO.es · 24 Julio 2014

Un estudio constata cómo el uso de tesamoralina propicia una reducción modesta pero estadísticamente significativa de la grasa hepática.

En un estudio preliminar, pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) con exceso de grasa abdominal que recibieron el análogo del factor de liberación de la hormona del crecimiento tesamorelina durante 6 meses experimentaron reducciones moderadas de grasa en el hígado, según un estudio publicado en JAMA.

Los pacientes infectados con VIH muestran una alta prevalencia de la enfermedad del hígado graso no alcohólico, estimada en un 30-40%. El descubrimiento de una posible reducción de esta condición se hace público coincidiendo con la Conferencia Internacional sobre el sida, que arranca este domingo en Melbourne, Australia.

La enfermedad hepática grasa no alcohólica puede progresar a enfermedad hepática terminal y cáncer de hígado. Actualmente, no existen estrategias farmacológicas aprobadas para reducir la grasa del hígado. La tesamorelina se dirige específicamente a la reducción de grasa abdominal, pero sus efectos en la grasa del hígado se desconocen, según la información de respaldo del artículo.

Takara L. Stanley, del Hospital General de Massachusetts y la Escuela Médica de Harvard, Boston, en Estados Unidos, y sus colegas asignaron al azar a 50 hombres y mujeres infectados por el VIH tratados con antirretrovirales y acumulación de grasa abdominal para recibir tesamorelina (28) o placebo (22) todos los días por vía subcutánea durante seis meses.

Los científicos constataron una reducción modesta pero estadísticamente significativa en la grasa hepática con tesamorelina en comparación con el placebo. Entre otros resultados, encontraron también una disminución significativa en la grasa abdominal: un descenso medio de 9,9 por ciento con tesamorelina frente a 6,6% con el placebo.

«La disminución de la grasa en el hígado en este estudio sugiere que las estrategias para reducir la adiposidad visceral merecen más investigación en los pacientes infectados por VIH con hígado graso no alcohólico, una condición para la cual no existen tratamientos. Es importante destacar que esta patología se asocia con adiposidad visceral y otras anormalidades metabólicas en el VIH», escriben los autores.

Fuente: JANO.es · 21 Julio 2014
Construido en the Semiologic theme • Tema Boxed, Red Gastroenterologia desarrollado por Denis de Bernardy