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Desde el nacimiento, millones de bacterias empiezan a colonizar nuestro intestino. Desempeñan un papel fundamental para mantener la salud física pero, además, podrían tener mucho que decir en la personalidad. Modifican el estado emocional, influyen sobre la memoria, el estado de ansiedad e incluso serían clave a la hora de elegir compañía sexual, como apuntan estudios con animales.

No es de extrañar que haya una comunicación continua entre los intestinos y el cerebro, al igual que muchas sensaciones y estados mentales se reflejan en nuestras tripas. / Imagen: Fotolia (derivada)

Podría ser un thriller psicológico, pero es real: dentro de ti hay una legión de millones de seres diminutos capaces de influir en tu mente sin que te des ni cuenta. Poco a poco la ciencia está desmontando la visión antropocéntrica de un ser humano autosuficiente, con control total sobre sus funciones mentales. No vivimos solos. Millones de bacterias no patógenas nos acompañan desde que nacemos y sin ellas nada sería igual. Juntas forman nuestra microbiota.

Se sabe que son imprescindibles para desarrollar unas buenas defensas y para la digestión de ciertos alimentos. Pero, además, son capaces de comunicarse con el cerebro. Influyen sobre el comportamiento social del individuo y sobre la elección de pareja, pueden modificar la memoria, el aprendizaje, el estado de ansiedad y el depresivo.

Toda nuestra piel se encuentra recubierta por estas bacterias, pero donde más se acumulan es en el intestino. Como si de una gran megalópolis de microorganismos se tratara, varios millones de ellos viven en el cálido y confortable interior de nuestro tubo digestivo.

Bacterias que enamoran

“Cada vez hay más evidencias de que la microbiota está implicada en ciertas conductas sociales como, por ejemplo, el reconocimiento de parentesco y el comportamiento reproductivo”, explica a Sinc la investigadora de la Universidad de Liverpool (UK) Zenobia Lewis.

Se sospecha que las bacterias de nuestras axilas influyen a la hora de elegir compañero de cama

Sus estudios con moscas revelan hasta qué punto los microorganismos intestinales pueden influir en la elección de pareja. La mosca es capaz de identificar miembros de su familia por la composición de su flora y así evitar la endogamia. “En los insectos, este efecto de la microbiota intestinal parece estar relacionado con la producción de feromonas. Lo que se come afecta las bacterias del estómago y, por tanto, al olor del hospedador. Para muchos animales, el olor es clave a la hora de decidir aparearse con otro individuo”, explica Lewis.

En definitiva, una mosca solo aceptará reproducirse con otra si su microbiota exhala el olor adecuado.

Este fenómeno no es exclusivo de insectos. Otros estudios han demostrado efectos similares en primates. Según Lewis, “ni siquiera los humanos parecen ser inmunes a los efectos de la microbiota. ¡Se sospecha que las bacterias de nuestras axilas influyen a la hora de elegir compañero de cama!”.

Las consecuencias de elegir la pareja sexual dependiendo qué microorganismos vivan dentro de él pueden, a largo plazo, determinar el curso de la evolución, propiciando la aparición de varias especies donde antes solo había una.

El grupo del investigador Pacheco López, en la Universidad Autónoma Metropolitana de México, también estudia cómo los microorganismos que se alojan en las tripas pueden modificar el comportamiento social. Él opina que se debería considerar al ser humano como un organismo complejo, que no puede actuar de manera independiente de sus compañeros más próximos.

Dime qué bacterias tienes y te diré quién eres

Que las bacterias desempeñen un papel a la hora de elegir con quién tener descendencia ya es bastante sorprendente. Pero, además, envían señales al cerebro que pueden modular los niveles de ansiedad, el humor, el aprendizaje o el dolor que siente el hospedador. También se las ha relacionado con enfermedades como el autismo o la esclerosis múltiple.

“Hay evidencias –asegura Lewis- de que las bacterias del intestino influyen en la memoria y el comportamiento en ratones. Además, se ha visto que la microbiota está implicada en los niveles de ansiedad”.

Se ha relacionado a las bacterias con el autismo y la esclerosis múltiple

Algunos estudios demuestran que la respuesta al estrés en ratones que se han criado totalmente libres de microorganismos es anormalmente alta. Estos animales rinden peor en pruebas de memoria sencillas.

Otra manera de investigar el efecto de estos huéspedes del tubo digestivo es colonizar roedores poseedores de una cepa con la microbiota propia de otra. Para ello, se extraen las bacterias de las heces de un donante y se introducen en un receptor. El resultado es que el comportamiento del ratón cambia y se vuelve similar al del donante.

El cerebro y la microbiota se cartean

Pero no hace falta un trasplante de heces para modificar la microbiota del intestino. Los probióticos son turistas bacterianos: organismos vivos que se administran desde el exterior y que pueden producir un beneficio para el hospedador. Si se conociesen las especies bacterianas adecuadas, sería posible administrar cócteles de probióticos para mejorar el estado de ánimo y el estrés en personas con ciertas patologías.

Es más, la manera más sencilla de modificar la población de bacterias es la alimentación. Desde la niñez, la dieta que sigamos puede favorecer el crecimiento de unos u otros microorganismos.

Así, esta legión de pequeños huéspedes se está colocando en el punto de mira para el desarrollo de terapias contra enfermedades neuropsicológicas. Pero, aunque cada vez está más claro que las condiciones del cerebro pueden ser modificadas al modular la microbiota intestinal, como indica el investigador John Cryan, de la Universidad de Cork (Irlanda), “que esto dé lugar a terapias basadas en microorganismos aún es solo una posibilidad tentadora que merece la pena investigar”.

Nuestra legión de microorganismos está en el punto de mira para el desarrollo de terapias contra enfermedades neuropsicológicas

Los mensajes de los microorganismos llegan al cerebro a través de moléculas que activan el nervio vago [que lleva información de nuestros órganos internos al cerebro] o actúan sobre el sistema inmunitario. Ambos canales sirven para trasladar la información al sistema nervioso central.

Y esta mensajería es correspondida. Desde el cerebro también se envía información que modifica la composición de la microbiota. Situaciones estresantes en la niñez pueden variar el microbioma de por vida, así como en un adulto el estrés crónico. Por ejemplo, un ratón que ha sido separado de su madre tres horas diarias durante los primeros doce días de vida tiene una microbiota diferente que uno que no ha sufrido este trauma.

Mariposas en el estómago

Pero lo cierto es que no es de extrañar que haya una comunicación continua entre los intestinos y el cerebro, al igual que muchas sensaciones o estados mentales se reflejan en nuestras tripas. Sentimos mariposas en el estómago cuando nos enamoramos, se nos cierra si estamos nerviosos y, a veces, toca hacer de tripas corazón para tomar la decisión adecuada.

Los sentimientos se reflejan en el tubo digestivo, y viceversa: su estado se refleja en nuestro ánimo. Porque en el intestino hay una red de varios cientos de millones de neuronas que actúan de manera independiente del cerebro. Este entramado de células nerviosas intestinales está en contacto íntimo con la mayor población de microorganismos del cuerpo humano, unos 100 billones de bacterias, y se le ha llegado a llamar ‘el segundo cerebro’.

Fuente: Intramed.net

Un estudio con ratones sugiere que los cambios podrían aumentar el riesgo de enfermedades intestinales y de síndrome metabólico.

Un ingrediente común de muchos alimentos procesados podría aumentar el riesgo de enfermedad intestinal inflamatoria (EII) y de síndrome metabólico, sugiere un nuevo estudio con ratones.

Los emulsionantes se utilizan para mejorar la textura de la comida y para prolongar su duración. En experimentos con ratones, los investigadores encontraron que los emulsionantes pueden alterar la conformación de las poblaciones bacterianas en el tracto digestivo.

Esto puede conducir a una inflamación que podría contribuir al desarrollo de la EII y del síndrome metabólico, dijeron los investigadores.

La EII, que incluye a la enfermedad de Crohn y a la colitis ulcerativa, afecta a millones de personas y con frecuencia resulta grave y debilitadora, según los investigadores. El síndrome metabólico es un conjunto de afecciones relacionadas con la obesidad que pueden conducir a la diabetes, y además a enfermedades del corazón y/o del hígado.

Pero es importante anotar que este estudio se realizó con ratones, y la investigación realizada con los roedores no siempre resulta equivalente en los humanos. El estudio no se diseñó para mostrar si los emulsionantes podrían o no provocar problemas de salud en los humanos.

El estudio aparece en la edición del 25 de febrero de la revista Nature.

Ha habido aumentos marcados en las tasas de EII y síndrome metabólicos desde mediados del siglo XX, anotaron los autores del estudio.

«Una característica clave de estas plagas modernas es la alteración de la microbiota intestinal en una forma que fomenta la inflamación», señaló en un comunicado de prensa de la Universidad Estatal de Georgia el colíder del estudio, Andrew Gewirtz, del Instituto de Ciencias Biomédicas de la universidad.

Benoit Chassaing, colíder del estudio que también trabaja en el Instituto de Ciencias Biomédicas, añadió que «el aumento dramático en estas enfermedades ha ocurrido a pesar de una genética humana constante, lo que sugiere que el factor ambiental desempeña un rol fundamental».

Chassaing explicó que «la comida interactúa de forma íntima con la microbiota [del tracto intestinal], así que consideramos que las adiciones modernas a los alimentos podrían quizá hacer que las bacterias intestinales fomenten más la inflamación».

Los investigadores diseñan ahora experimentos para determinar la forma en que los emulsionantes afectan a las personas.

«No estamos en desacuerdo con la suposición común de que comer en exceso es una causa central de obesidad y síndrome metabólico», dijo Gewirtz. «En lugar de ello, nuestros hallazgos refuerzan el concepto sugerido por trabajos anteriores de que la inflamación de bajo grado que resulta de la microbiota alterada puede ser una causa subyacente de comer en exceso».

FUENTE:Intramed.net

La enfermedad gastrointestinal por lo general retrasa el crecimiento y los aumentos de peso.
Revisar los problemas del crecimiento en los niños podría ayudar a identificar a los que sufren de enfermedad celíaca, según un estudio reciente.

La enfermedad celíaca es un trastorno autoinmune en que el organismo tiene una reacción inmunitaria ante un componente del trigo llamado gluten, lo que lleva a daños en el intestino delgado. Según la Celiac Disease Foundation, la enfermedad afecta a alrededor de 1 de cada 100 personas en todo el mundo.

La enfermedad celíaca es típicamente difícil de diagnosticar. Conduce a «una estatura baja, poco aumento de peso y poco crecimiento, y no se ha diagnosticado lo suficiente en los niños», comentó una experta, la Dra. Gina Sam, directora del Centro de Motilidad Gastrointestinal de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

El nuevo estudio fue liderado por el Dr. Antti Saari de la Universidad del Este de Finlandia. Su equipo siguió el crecimiento de 177 niños desde que nacieron hasta que fueron diagnosticados con enfermedad celíaca.

Los investigadores hallaron que evaluar cinco diferencias relacionadas con la estatura y el peso en el crecimiento de los niños podría ser un medio efectivo de detectar a los que sufren de enfermedad celíaca. Usar las cinco medidas en conjunto fue más efectivo que usar una sola, anotó el equipo de Saari.

En comparación con los niños en la población general, las chicas con enfermedad celíaca eran más bajitas dos años antes de su diagnóstico, mientras que los chicos eran más bajitos un año antes de su diagnóstico, según el estudio, que aparece en la edición en línea del 2 de marzo de la revista JAMA Pediatrics.

«No crecer bien sigue siendo una característica temprana y común en los pacientes de enfermedad celíaca, y una referencia actualizada del crecimiento y un programa de monitorización del crecimiento bien establecido podrían facilitar el diagnóstico temprano de la enfermedad celíaca», escribió el equipo de investigación.

Sam afirmó que la investigación es «importante», y se mostró de acuerdo en que seguir el crecimiento podría «ayudarnos a diagnosticar antes a los niños pequeños con enfermedad celíaca».

El Dr. Michael Joseph Pettei es jefe de la división de gastroenterología del Centro Médico Pediátrico Cohen en New Hyde Park, Nueva York. Dijo que el nuevo estudio «amplía la asociación bien conocida entre que los niños no crezcan bien y la enfermedad celíaca».

Pettei cree que el estudio «enfatiza la importancia de las consultas pediátricas regulares de atención de niño sano prestando una atención cuidadosa y sofisticada a los cambios sutiles en el peso y la estatura».
FUENTES: Gina Sam, M.D., M.P.H., director of the Gastrointestinal Motility Center at Mount Sinai, New York City; Michael Joseph Pettei, M.D., chief, division of gastroenterology, Cohen Children’s Medical Center, New Hyde Park, N.Y.; JAMA Pediatrics.
Tomado de: Intramed.net

Una innovadora técnica de diagnóstico, basada en tecnología de secuenciación masiva, permite identificar de forma precisa los genotipos conocidos del virus de la hepatitis C (VHC) así como sus respectivos subtipos, lo que permitirá identificar mejor a los pacientes que son candidatos a los diferentes tipos de tratamientos y, de esta forma, optimizar las terapias disponibles, según ha explicado a Diario Médico Joan Ignasi Esteban Mur, responsable clínico del Servicio de Medicina Interna y la Unidad de Hepatología del Hospital Universitario Valle de Hebrón.

Los resultados de esta nueva metodología, fruto de la colaboración entre científicos del Valle de Hebrón Instituto de Investigación (VHIR), el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CiberEHD), los laboratorios Roche y la compañía de informática ABL, con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) del Ministerio de Economía y Competitividad, se publican en la «Journal of Clinical Microbiology».

El estudio recoge datos de 82 pacientes con el VHC genotipo 1 y compara los resultados de esta nueva tecnología utilizando la plataforma de secuenciación masiva 454 de Roche Diagnostics, con las dos técnicas principales disponibles en la mayoría de laboratorios de diagnóstico, que son el Versant HCV genotype 2.0 y el Real-time HCV Genotype II.

Infecciones mixtas Los dos mecanismos disponibles hasta ahora están basados en técnicas de amplificación con sondas y métodos de hibridación, por lo que solo podían identificar los genotipos principales y unos pocos subtipos de este virus, además de que no podían detectar las infecciones mixtas.

Según la evidencia obtenida hasta ahora, la nueva técnica de secuenciación masiva se ha mostrado eficaz para identificar, por primera vez, las infecciones con más de un subtipo viral, así como la variabilidad y las mutaciones de resistencia que haya podido desarrollar el paciente.

El genotipo 1 de la hepatitis C es el más frecuente en el mundo. Se estima que en España un 70 % de los enfermos presentan el subtipo 1B, «pero hay otro 30 % que tiene genotipos y subtipos diferentes».

Según la evidencia actual, los nuevos fármacos para esta infección, como el sofosbuvir y el simeprevir, han conseguido unas tasas de curación cercanas al 90 %, lo que ha permitido prescindir del interferón, que se asocia a diversos efectos adversos.

Según los científicos del VHIR, identificar el genotipo y el subtipo es esencial para elegir la terapia más adecuada en cada caso, ya que mientras que todos los pacientes con el genotipo 5 se curan con el tratamiento estándar de interferón, los pacientes con el genotipo 4 requieren un tratamiento más agresivo añadiendo un inhibidor específico. febrero 26/2015 (Diario Médico)

Un compuesto químico presente en el té verde podría desencadenar un ciclo que mata las células de cáncer oral, dejando intactas a las sanas, explica hoy un artículo de la revista Noticias de la Ciencia y la Tecnología.
Estudios anteriores mostraron que la sustancia conocida como EGCG, presente en el té verde, mató células tumorales sin dañar a las normales, pero los investigadores no entendían las razones para esta capacidad de ataque tan selectiva.

El equipo del profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos Joshua Lambert descubrió que el EGCG puede activar un proceso en las mitocondrias de las células malignas que lleva a la muerte celular.

El EGCG reacciona de forma dañina con las mitocondrias, empezando un ciclo que causa más problemas hasta el punto de provocar la autodestrucción de la célula mediante la muerte celular programada.

La investigación considera que el EGCG ocasiona la formación de especies reactivas del oxígeno en las células cancerosas; a partir de estas colusiones podrían generarse tratamientos no solo para el cáncer bucal, sino también para otros tipos.

Entre los hombres mayores de 40 años el riesgo de sufrir cáncer en la boca es más alto, que en otros grupos etáreos; además, cuentan como factor de riesgo fumar, consumir alcohol o exponerse al sol excesivamente.

Fuente: Prensa Latina. Boletín de Ciencia y Técnica.

cirugia-minimo-acceso El Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso (CNCMA) prevé concluir en el presente trimestre varios objetos de obra, como parte del proceso de reparaciones iniciado en esa institución en el 2010, anunció el Doctor en Ciencias Julián Ruiz, su director.
En conversación con la AIN, Ruiz explicó que entre estos se encuentran un nuevo salón de cirugía, la ampliación del laboratorio de microbiología, la puesta en funcionamiento del departamento de Anatomía Patológica y algunos almacenes.
Asimismo, iniciarán la reconstrucción del centro de entrenamiento que tendrá como principal tarea la formación de jóvenes en el desarrollo de la cirugía de mínimo acceso, el cual contribuirá a hacer más asequible la enseñanza de ese proceder y el desarrollo de áreas de investigación que se mantienen en el CNCMA en cada una de las especialidades, remarcó.
En esa institución, de referencia nacional, se adiestran todos los especialistas del país y de otras naciones, y ya tiene extendidos sus servicios a 119 instituciones de la nación.
Allí se atienden los pacientes remitidos de otras entidades nacionales, valorados por especialistas, quienes definen que el tratamiento de esos enfermos debe ser realizado en el referido centro, aseveró.
Destacó el eminente científico que el año precedente por primera vez operaron a cuatro mil 800 pacientes, no obstante el proceso constructivo que abarcaba desde el sótano, la primera y segunda planta y el sexto piso del edificio central.
Julián Ruiz, director fundador del habanero centro, creado hace 20 años, aclaró que más del 60 por ciento del total de las intervenciones quirúrgicas en ese período fueron cirugías complejas.
Entre los principales resultados mencionó la incorporación de nueve especialidades que con un enfoque multidisciplinario se han estado desarrollando técnicas complejas, entre ellas en otorrinolaringología, la neurocirugía, la cirugía ginecológica oncológica, la ginecológica, la urología, en ortopedia con la artrocirugía, la cirugía general que ya tenía la endoscopía digestiva terapéutica y la radiología intervencionista.
El CNCMA tiene el propósito de disminuir las intervenciones quirúrgicas de vesícula, las más frecuentes y también las de quistes ginecológicos e introducir técnicas mucho más complejas sobre todo en la hepática, pancreática y pulmonar, aseveró.

Un pequeño estudio da esperanzas de que algún día haya una prueba diagnóstica, afirman los investigadores.

En algunos niños pequeños que contraen la diabetes tipo 1, un año antes de que aparezca la enfermedad se produce un cambio en las bacterias estomacales normales, según un estudio pequeño.
Los hallazgos, publicados el 5 de febrero en la revista Cell, Host & Microbe, se basan en solamente 33 niños con un riesgo genético más alto de diabetes tipo 1. Y los expertos enfatizan que es demasiado pronto como para decir lo que esto podría significar.
Pero existe la esperanza de que los resultados lleven a una prueba diagnóstica temprana para la diabetes tipo 1, dijo el investigador Aleksandar Kostic, miembro postdoctoral del Instituto Broad del MIT y la Universidad de Harvard.
También existe la posibilidad de elaborar nuevas terapias para la diabetes tipo 1 que se dirigirían al «ecosistema» del estómago, dijo.
Pero para eso faltaría mucho, enfatizó Kostic. «Estos hallazgos abren un nuevo camino promisorio para que se investigue más», señaló. «Pero eso es todo lo que podemos decir por ahora».
La diabetes tipo 1 es distinta de la tipo 2, que es mucho más común y se vincula a menudo con el envejecimiento y la obesidad. En la tipo 1, el sistema inmunitario elimina por error a las células del páncreas que crean la hormona reguladora del azúcar en la sangre, la insulina. Para sobrevivir, las personas que tienen diabetes tipo 1 deben inyectarse con frecuencia insulina o utilizar una bomba de insulina por el resto de sus vidas.
Hasta 3 millones de estadounidenses tienen la diabetes tipo 1, según la JDRF (antes conocida como Juvenile Diabetes Research Foundation), una organización con sede en Nueva York que financia investigaciones sobre esta enfermedad. A menudo la enfermedad aparece en la niñez, pero también existen casos de inicio en la edad adulta.
Los científicos no saben con exactitud qué causa la reacción inmunitaria anómala. Pero las personas que portan ciertas variantes genéticas relacionadas con el funcionamiento del sistema inmunitario tienen un riesgo mayor que el normal de contraer diabetes tipo 1.
El nuevo estudio dio seguimiento a 33 bebés de Finlandia y Estonia que portaban algunas de esas variantes genéticas. Kostic y sus colaboradores analizaron las muestras de heces de los niños para trazar los cambios en los billones de bacterias, virus y otros microorganismos que moran en el estómago, lo que los científicos llaman el «microbioma».
A los 3 años de edad, cuatro niños ya habían contraído diabetes tipo 1. Y esos niños mostraron un cambio claro en los «bichos» estomacales aproximadamente un año antes del inicio de la enfermedad.
«Observamos grandes alteraciones», dijo Kostic. «Eso incluyó una reducción en la diversidad general de la ‘comunidad'».
Comparó la situación con un bosque lluvioso donde ya no llueve. El declive de su diversidad natural abre la puerta a que algunos «agentes malos» se arraiguen.
En este caso, los niños que llegaron a contraer la diabetes mostraron una reducción de los «bichos buenos» que producen ácidos grasos beneficiosos, y un aumento de los organismos vinculados con la inflamación, explicó Kostic.
Pero no está claro, dijo, si ese cambio en el estómago ayuda a provocar la reacción inmunitaria anómala de la diabetes tipo 1 o es un resultado de ella. Esa pregunta es para la investigación futura, dijo Kostic.
Otra experta se mostró de acuerdo. Un gran paso nuevo será comprender las «vías» fisiológicas a las que afectan los microorganismos estomacales, dijo Jessica Dunne, directora de investigación sobre descubrimientos para la JDRF, que financió el estudio.
«Todavía estamos lejos de una terapia», dijo Dunne. Pero añadió que los investigadores ya están interesados en si una terapia «probiótica» podría ayudar a prevenir o retrasar la diabetes tipo 1 en los niños que ya estén en riesgo. Los probióticos son bacterias vivas como las que se encuentran de manera natural en el cuerpo humano.
Otra pregunta, dijo Kostic, es si estos hallazgos en los niños pequeños serían válidos para niños mayores o adultos que contraen la diabetes tipo 1. Señaló que es bastante poco habitual que la enfermedad se haya diagnosticado ya a los 3 años de edad, y es posible que haya algo «único» en los niños que la contraen temprano.
Dunne se mostró de acuerdo en que el proceso de la enfermedad podría ser diferente en otros grupos de edad.
Si un cambio en las bacterias estomacales es una señal de que se va a contraer la diabetes, eso podría ofrecer un modo de detectar el proceso de la enfermedad pronto, dijeron Kostic y Dunne.
Pero solamente una pequeña minoría de niños que portan genes de susceptibilidad realmente contraen diabetes tipo 1, indicó Kostic. «Por tanto, la genética no dice gran cosa», dijo.
Dunne señaló que a los investigadores les gustaría desarrollar algún tipo de predicción de qué niños parecen estar «de camino» a la diabetes tipo 1. Eso será necesario si llegan a haber terapias para prevenir o retrasar la diabetes.

Fuente: Noticias de Salud, MedlinePlus: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_150837.html

Un ensayo inicial redujo de forma constante los tumores en ratones, pero algunos expertos cuestionan el uso potencial en los humanos.

Unos investigadores afirman haber desarrollado un dispositivo que puede administrar fármacos a los tumores de páncreas en ratones, y esperan que algún día se convierta en una herramienta valiosa para el tratamiento de uno de los cánceres más letales en las personas.
Se desconocen los detalles sobre el costo del dispositivo y su efecto en las personas, y los científicos no estudiaron si los ratones en realidad vivieron más tiempo tras el tratamiento. Pero el dispositivo tiene el potencial de plantear una diferencia en pacientes humanos, comentó el coautor del estudio, Joseph DeSimone, profesor de química de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

«Usamos un fármaco que por lo general no funciona tan bien, y pudimos reducir los tumores debido a la forma en que lo administramos a los tumores», afirmó DeSimone.
Pero varios investigadores que no participaron en el estudio se mostraron escépticos de su potencial para combatir el cáncer en los humanos.
La Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society, ACS) estima que casi 50,000 personas de EE. UU. contraerán cáncer de páncreas y más de 40,000 estadounidenses morirán de la enfermedad este año.
«El cáncer de páncreas es muy difícil de tratar debido a varios motivos», señaló la coautora del estudio, la Dra. Jen Jen Yeh, profesora asociada de cirugía de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill. «La mayoría de pacientes no tienen síntomas de advertencia hasta que el tumor está avanzado», dijo.
Además, penetrar los tumores con fármacos es difícil porque carecen de vasos sanguíneos, y los tumores se propagan con rapidez, según Yeh.
En el nuevo estudio, los investigadores evaluaron una versión del dispositivo (que apenas tiene 6 milímetros de diámetro) en ratones con tumores de páncreas humanos.
El dispositivo se implanta con cirugía «y recibe fármacos y electricidad a través de un puerto al que se accede desde fuera del cuerpo, similar a una bomba de infusión o insulina», dijo un estudiante de medicina, James Byrne, que trabaja en el laboratorio de DeSimone. «Podemos diseñarlo para que su fuente de energía sea una pila o para conectarlo a un enchufe eléctrico».

Otros ratones recibieron quimioterapia intravenosa, como los humanos. Los investigadores encontraron que los tumores se redujeron en todos los ratones con el dispositivo, pero en ninguno con el tratamiento intravenoso.
Los investigadores no analizaron cuánto tiempo vivieron los ratones.
Aunque el dispositivo funcione en las personas, hay limitaciones. No puede tratar el cáncer que se ha propagado, pero podría en potencia usarse para proveer alivio a través de medicamentos a los pacientes, dijo DeSimone.
Y podría usarse para reducir tumores a fin de poder extirparlos con cirugía, sugirieron los investigadores. También creen que se podría usar para tratar otros tipos de tumores, como los del cáncer de mama y el de cabeza y cuello.
El Dr. Aaron Sasson, jefe de cirugía gastrointestinal del Centro Médico de la Universidad de Nebraska, se mostró cauto sobre la investigación. «Si la tecnología funcionara, solo beneficiaría a un pequeño porcentaje de pacientes», dijo. Sasson explicó que los pacientes de cáncer de páncreas son particularmente propensos a morir de cáncer que se propaga, no del tumor original en sí.
Además, añadió, «la lista de tratamientos que son efectivos en ratones pero no en pacientes es muy larga. Les falta un largo camino por recorrer».
La Dra. Allyson Ocean, profesora asociada de medicina clínica del Colegio Médico Weill Cornell y del Hospital Presbiteriano de Nueva York, se mostró de acuerdo en que la propagación rutinaria del cáncer de páncreas, con frecuencia antes del diagnóstico, es una importante limitante para la utilidad potencial del dispositivo.
«Por tanto, no creo que esta forma de administración de fármacos tenga muchas probabilidades de conducir a resultados significativamente mejores en la supervivencia cuando el dispositivo se pruebe en humanos», planteó.
Pero Ocean sugirió que podría ser útil de otras formas, como al reducir el dolor al reducir el tamaño de los tumores.
Los autores del estudio, que aún no han averiguado el costo del dispositivo, esperan poder evaluarlo en las personas en los próximos dos años.
El estudio aparece en la edición del 4 de febrero de la revista Science Translational Medicine.

Fuente: Noticias de Salud, MedlinePlus: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_150817

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