Existen receptores para el sabor amargo en las vías respiratorias. Tienen una potente acción dilatadora que podría tratar algunas patologías. Hace tan solo una década, un grupo de investigadores del Instituto Médico Howard Hughes (EEUU) describió los receptores gustativos del sabor amargo y qué genes eran los responsables de su existencia. Ahora, un equipo de la Universidad de Maryland ha hecho un descubrimiento muy interesante. En primer lugar, han visto receptores de este tipo en las vías respiratorias y, además, han observado que su estimulación provoca su dilatación, lo que podría convertirlos en un buen tratamiento para el asma o el EPOC.

Nuestra lengua contiene miles de receptores gustativos que no sólo sirven para distinguir los sabores sino también, como es el caso de los destinados al amargo, para evitar intoxicarnos con los alimentos. La teoría dice que estos evolucionaron para que distinguiéramos, por ejemplo, entre las almendras dulces, inocuas, y las amargas, que contienen amigdalina, una sustancia venenosa. Pero ésta podría no ser su única misión. «De forma inesperada, encontramos recientemente la expresión de varios receptores del sabor amargo en el músculo liso de las vías aéreas», explican los autores en la revista ‘Nature Medicine’. El motivo de su presencia en este extraño sitio era una incógnita así que se pusieron manos a la obra para averiguar cómo funcionan y para qué sirven. En principio, pensaron que su presencia en las vías aéreas indicaba que algunas enfermedades broncoespásticas como el asma ocupacional (el que se genera en el ambiente de trabajo) podrían ser provocadas por sustancias inhaladas que actúan sobre estos receptores causando la contracción de los bronquios.

Esta hipótesis se basaba en las reacciones químicas desencadenadas por los receptores del amargo, que eran las típicas que ocurrían en los fenómenos de contracción. Sin embargo, cuando utilizaron sustancias que las activaban, vieron que su efecto era el contrario: dilataban las vías aéreas. Y lo hacían «con la eficacia que cualquier agente terapéutico conocido», señala el artículo.

«Parece ser que los compuestos amargos funcionan al contrario de como pensábamos», indica Stephen Liggett, director del Programa de Genómica Cardiopulmonar de la Universidad de Maryland y autor del estudio. «Abrían las vías respiratorias mejor que cualquier fármaco conocido para el tratamiento del asma o el EPOC [enfermedad pulmonar obstructiva crónica]».

En los experimentos realizados en el laboratorio, los autores observaron que activando estos receptores se reducía un 90% la contracción de las vías respiratorias de los roedores provocada por la acetilcolina o la serotonina -dos conocidos constrictores-. En el caso de tejido humano, la reducción era del 50% al 80%. Los resultados fueron igualmente buenos al estimular los receptores en modelos animales con asma.

«Basándonos en nuestro trabajo, creemos que los mejores fármacos serían modificaciones químicas de compuestos amargos, que se administrarían a través de un inhalador», añade Liggett. Habrá que llevar a cabo más estudios que los prueban en combinación con las terapias existentes, sugieren finalmente los autores.

25 octubre de 2010.  Fuente; Intramed

Diagnostic evaluation of food-related allergic diseases.
Eckman J ,  Saini S  and Hamilton R G.
Allergy, Asthma & Clinical Immunology 2009, 5:2.
PDF (610KB)

Aproximadamente el 6 % de los niños y el 3,7% de los adultos experimentan síntomas de alergia mediada por IgE tras la ingestión de alimentos. Esto contrasta con el 20% de la población que altera su dieta porque percibe tener reacciones adversas con los alimentos. Esta revisión examina el proceso de diagnóstico que se inicia con la historia clínica del paciente y su examen físico.  El alergólogo tiene el reto de identificar con precisión las reacciones adversas inmunológicamente mediadas o no,  en el contexto de esta percepción, utilizando la información proporcionada por la historia del paciente, las pruebas cutáneas  y las pruebas de serología para IgE específica a alimentos.  Una serie de cuestiones de carácter general deben ser considerados en la revisión de los estudios sobre el diagnóstico de  alergia a los alimentos. Estas consideraciones son las características de la población de pacientes, la instrumentación y la interpretación de las pruebas  cutáneas y las pruebas serológicas de determinación de  IgE alergeno-específica y y las variaciones en los protocolos de provocación alimentaria.

 

Aproximación práctica al diagnóstico de la alergia alimentaria.
Góngora-Meléndez M A, Sienra-Monge J J L, Río-Navarro B E, Ávila C L.
Bol Med Hosp Infant Mex 2010; 67: 390-7.

» La alergia alimentaria representa la primera expresión clínica de atopia durante la vida, ya sea con manifestaciones gastrointestinales o cutáneas, seguidas de asma y rinitis. A este continuo desarrollo de enfermedades se ha denominado “marcha atópica”. Es un problema importante de salud, no sólo para los pacientes sino también incluye al grupo familiar y social. Se define como una respuesta inmunológica anormal ante la ingesta de proteínas alimenticias que ocasionan una reacción clínica adversa. La mayoría de las personas desarrolla tolerancia a los antígenos alimentarios, los cuales constantemente acceden al organismo. Sin embargo, cuando la tolerancia falla, el sistema inmune responde con reacciones de hipersensibilidad. El diagnóstico de la alergia alimentaria todavía es un ejercicio clínico que depende de una historia cuidadosa, de la determinación específica de IgE, pruebas de parche, una apropiada dieta de exclusión y la realización de reto cegado».

Palabras clave: diagnóstico, alergia, alimentos, atopia, antígenos

Papel de las vacunas alergénicas.
Rojas-Hijazo B, Colás C, Ferrer L, Sobrevía M, Cubero JL. 
O.R.L. ARAGON’2009; 12 (1) 15-19

La inmunoterapia específica consiste en la administración de extractos alergénicos para alcanzar la tolerancia clínica de los alergenos que causan los síntomas a los pacientes con rinitis y asma alérgicos y con hipersensibilidad a veneno de himenópteros. La inmunoterapia alergénica está indicada en pacientes cuyos síntomas no se controlan con tratamiento sintomático. La inmunoterapia específica puede disminuir los síntomas, el consumo de medicación y modificar el curso natural de la enfermedad alérgica, reduciendo el riesgo de desarrollar nuevas sensibilizaciones e inhibiendo el desarrollo de asma en pacientes con rinitis alérgica. Además, los efectos persisten mucho tiempo después de completar el tratamiento. Hay muchas investigaciones encaminadas a mejorar la  seguridad de las vacunas alergénicas conservando su eficacia.
 Palabras claves: Inmunoterapia, alergenos, rinitis alérgica.

Se celebró el pasado 27 de octubre, el II Seminario nacional sobre vacunas sublinguales VALERGEN, convocado por el  BIOCEN y  la Sociedad Cubana de Alergia, Asma e Inmunología Clínica.  La amplia participación y representación de  casi todas las provincias del país posibilitó el fructífero intercambio entre alergólogos y proveedores.  Todos los temas presentados fueron ampliamente debatidos, concluyendo la jornada con un primer contacto de coordinación entre el Biocen, el Centro de desarrollo de la Farmacoepidemiología y los alergólogos de los centros seleccionados para llevar a cabo un estudio nacional sobre farmacovigilancia con productos VALERGÉN.

El pasado 22 de octubre se celebró en el Hospital C. Q. «Hermanos Ameijeiras» la sesión científica final del Concurso «Premio Anual de la Salud 2010» donde se premiaron 25 trabajos, Felicitamos a todos los premiados y en especial al DrC. Alexis Labrada, jefe del departamento de alérgenos del Centro nacional de Biopreparados, por su trabajo de tesis doctoral Desarrollo a ciclo completo de las primeras vacunas estandarizadas de alérgenos de ácaros para la inmunoterapia del asma en Cuba. También fué reconocido el Dr. Ricardo Ángel González Menéndez,  por su larga y fructífera obra científica vinculada a temas de gran importancia para la salud de la población, la que ha sido defendida de forma reiterada en este concurso.

Self-Diagnosed Sensitive Skin in Women with Clinically Diagnosed Atopic Dermatitis.
Miranda A. Farage, Philip Bowtell and Alexandra Katsarou.
Clinical Medicine Insights: Dermatology Clinical Medicine: Dermatology 2008:1 21-28.

La piel sensible es en gran medida un autodiagnóstico y se vincula a las reacciones en la piel expuesta.  Las manifestaciones en la piel de los genitales no están bien documentadas. La atopia puede ser un factor predisponente. El objetivo del trabajo fue investigar la posible relación entre la dermatitis atópica por diagnóstico clínico y el autodiagnóstico de piel sensible o sensibilidad genital, y evaluar las diferencias entre atópicos y no atópicos, en cuanto a la sensibilidad de la piel ante ciertas condiciones ambientales y productos comunes. Se utilizó una encuesta sobre la percepción subjetiva de la piel sensible y la sensibilidad genital y se aplicó a dos grupos de pacientes del sexo femenino que asitieron a una clínica de dermatología: un grupo con diagnóstico clínico de dermatitis atópica (n = 25) y un grupo control de individuos no atópicos (n = 25). Los autores encontraron una proporción significativamente mayor de pacientes con dermatitis atópica que describen su piel como muy o moderadamente sensible. Los  factores reportados como causa de irritación de la piel incluyen: condiciones ambientales (clima frío, el viento, la tela áspera, estrés), los productos de higiene personal (productos de limpieza personal, los limpiadores faciales, las cremas hidratantes y los perfumes) y los productos de lavandería.  Concluyen que existe una asociación estadísticamente significativa entre la dermatitis atópica clínicamente diagnosticada y los  autodiagnósticos de piel sensible y sensibilidad de la piel genital.  Los pacientes atópicos perciben su piel como sensible, desde hace mucho tiempo, y de moderada a grave, y eran más propensos a buscar productos formulados para pieles sensibles. La atopia se asoció también con la sensibilidad genital a las almohadillas sanitarias  y telas ásperas.