En la segunda mitad del siglo XX, se hizo evidente un aumento en la prevalencia de las enfermedades alérgicas, con variabilidad geográfica y focalizado en los países industrializados «occidentalizados». Esto se refleja en aumentos importantes en la incidencia de eczema, alergias alimentarias, rinitis alérgica y asma por un aumento marcado en la prevalencia de sensibilización IgE a una amplia variedad de alérgenos. Esta observación basada en la epidemiología se aunó con la comprensión, desde mediados de los 80, que las respuestas inmunes adaptativas se podían diferenciar en dos tipos, con las células Th1 desempeñando un papel efector importante en la defensa del huésped contra bacterias y virus y las células Th2, importantes en la protección contra los parásitos helmínticos, pero también responsable de las respuestas alérgicas de tipo 1. Leer más…
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