Jul 18th, 2013 Archivos

Un bisturí experimental puede ayudar a los cirujanos a asegurarse que han retirado todo el tejido canceroso, reportaron médicos el miércoles. Los cirujanos normalmente utilizan bisturís que calientan el tejido mientras cortan, produciendo un humo muy oloroso. El nuevo escalpelo analiza el humo y puede señalar instantáneamente si el tejido es canceroso o sano.

Actualmente, los cirujanos tienen que enviar el tejido a un laboratorio y esperar los resultados.

El doctor Zoltan Takats, del Imperial College de Londres, sospechaba que el humo producido durante cirugías por cáncer podría contener algunas pistas importantes sobre la presencia de esa enfermedad. Así que diseñó un bisturí “inteligente” que se conecta a un aparato de espectrometría de masas del tamaño de un refrigerador  que analiza el humo de tejido cauterizado.

El humo detectado por el bisturí inteligente es comparado con una biblioteca de “sellos” de humos de tejidos cancerosos y no cancerosos. La información aparece en un monitor: verde significa que el tejido está sano, rojo que es canceroso y amarillo que no ha sido identificado.

Para asegurarse que han retirado el tumor, actualmente los cirujanos envían muestras a un laboratorio mientras el paciente permanece en la mesa de operaciones. Puede tardar aproximadamente 30 minutos recibir una respuesta en los mejores hospitales, pero incluso así los médicos no pueden estar absolutamente seguros, por lo que a menudo retiran un poco más de tejido del que consideran estrictamente necesario.

Si permanecen algunas células cancerosas, los pacientes podrían requerir otra cirugía o someterse a tratamiento de quimioterapia o radiación.

“Luce fabuloso (el nuevo bisturí)”, dijo la doctora Emma King, cirujana de cuello y cabeza de Cancer Research U.K., quien no está vinculada al proyecto. El humo contiene pizcas de tejido canceroso y “tiene sentido analizarlo más cuidadosamente”, comentó.

El nuevo bisturí y aparatos que lo acompañan fueron fabricados a un costo de 250 000 libras esterlinas (380 000 dólares), pero científicos dijeron que este probablemente disminuiría si es comercializada la tecnología.

El tratamiento más común para cáncer que involucra tumores sólidos es extirparlos quirúrgicamente. En el Reino Unido, uno de cada cinco pacientes de cáncer de mama que se somete a cirugía necesitará más operaciones para deshacerse del tumor por completo.

Científicos probaron el bisturí nuevo en tres hospitales entre 2010 y 2012. Se tomaron muestras de tejido de 302 pacientes para crear una base de datos sobre qué tipo de humo indica la presencia de cáncer, incluido de cerebro, mama, colon, hígado y estómago.

Eso fue utilizado entonces para analizar tumores de 91 pacientes; el bisturí inteligente detectó correctamente cáncer en cada caso.

El estudio fue publicado el miércoles en la revista Science Translational Medicine. La investigación fue pagada por varios grupos, incluido el Imperial College de Londres y el gobierno de Hungría.

En una demostración el miércoles en Londres, médicos utilizaron el nuevo bisturí  que parece un bolígrafo grueso blanco  para cortar hígado de cerdo. En minutos, la habitación se llenó de un humo de olor acre comparable al que se produciría durante una operación a un paciente humano.

Takats dijo que el bisturí sería presentado posteriormente para su aprobación regulatoria, pero que se requerían más estudios.

Agregó que el bisturí podría ser utilizado para otras fines, como identificar tejido con deficiente suministro de sangre y los tipos de bacteria presente.
julio 18/2013 (PL)

Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 “Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.”

. En: ORL en el Mundo #

Los sonidos del éxito aún se escuchan en la Universidad del estado de Kansas a través de un proyecto de investigación que tiene potencial para tratar la sordera humana y la pérdida del equilibrio.

Philine Wangemann, distinguido profesor universitario de anatomía y fisiología en la Universidad de Medicina Veterinaria, y su equipo internacional ha divulgado los resultados de su estudio en el ejemplar de la revista PLOS Genetics, correspondiente al mes de julio.

«Cuando el gen SLC26A4 muta, origina una pérdida de la expresión de pendrina, que causa inflamación del oído interno y pérdida de la audición y el equilibrio», Wangemann plantea. «En mi investigación, he estado interesado en cómo funciona el oído interno. Trabajamos en la idea de que si usted mantiene una ficha de dominó de la cadena en pie, entonces las otras continuarían de pie y funcionando normalmente. En otras palabras, si pudiéramos restituir la expresión correcta de pendrina en el saco endolinfático y prevenir la inflamación del mismo, previniendo la inflamación de otras partes del oído interno y rescatar la audición y el equilibrio.»

Más de 28 millones de personas en los Estados Unidos sufren diversos tipos de pérdida auditiva. Wangemann plantea que la mutación SLC26A4 es una de las formas más comunes de pérdida auditiva hereditaria en niños, no solamente en los EE.UU y Europa, sino también en China, Japón y Corea, lo cuál hace esta investigación muy importante a escala mundial.

El estudio de Wangemann tiene su fundamento en que esta enfermedad humana es recapitulada en gran parte en un modelo de ratón mutante. El gen SLC26A4 es encontrado comunmente en la cóclea y los órganos vestibulares del oído interno, así como en el saco de endolinfático, que es una parte no sensorial del oído interno. Cuando los ratones mutantes carecen de la expresión SLC26A4, sus oídos internos se inflaman durante el desarrollo embrionario. Esto conduce a un fallo de la cóclea y de los órganos vestibulares, originando la sordera y pérdida del equilibrio. La multitud de sitios donde el gen SLC26A4 está localizado hizo que el objetivo de restituir la función pareciera fútil, a menos que algunos sitios fueran más importantes que otros.

«Generamos un nuevo ratón mutante que expresaba el gen SLC26A4 en el saco de endolinfático, pero no en la cóclea o en los órganos vestibulares del oído interno», Wangemann plantea «Increíblemente, este ratón no desarrolló inflamación del oído interno y lo más excitante, el ratón desarrolló una audición y equilibrio normal».

La restauración de la audición y el equilibrio se mantuvo durante el período de prueba, lo cual sugiere que la restauración es permanente.

Wangemann plantea «Nuestro estudio provee una demostración del concepto de que la terapia ayuda a la reparación del saco endolinfático durante el desarrollo embrionario es suficiente para restituir de por vida una audición y equilibrio normales».

Mientras estas conclusiones son hechas en un modelo de ratón, Wangemann plantea que eventualmente la idea es desarrollar un tratamiento farmacológico para pacientes humanos, pero se debe continuar investigando para comprender cómo la producción y absorción de fluidos es sustentada y como el balance de la producción y absorción es mantenida para prevenir la inflamación perjudicial.

El estudio de Wangemann fue respaldado por el Colegio de Medicina Veterinaria de la Universidad del estado de Kansas y por subvenciones del Instituto National de Salud, El Instituto Nacional sobre la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación, la red IDeA para Investigación Biomedica de Excelencia de Kansas y otras fuentes.

Su equipo incluye a investigadores de la Universidad del Estado de Kansas, Instituto Nacional sobre la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación, el Hospital Europeo Georges-Pompidou y la Universidad de la Sorbona de París en Francia, y la Universidad de Utah. 18 julio 2013

ScienceDaily

. En: ORL en el Mundo #