El consumo de tabaco continúa siendo una de las principales amenazas para la salud pública mundial que, además de generar una gran carga social, económica y ambiental para los países, exacerba la pobreza en los hogares y aumenta las desigualdades.
El documento Estrategia y plan de acción para fortalecer el control del tabaco en la Región de las Américas 2025-2030, publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el año 2026, propone una hoja de ruta hasta el año 2030 en la que se priorizan medidas clave para acelerar la aplicación del “Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco” y para permitir a los Estados Miembros cumplir con las metas previstas de reducción del consumo de tabaco y de la mortalidad prematura causada por las enfermedades no transmisibles (ENT).
Este consumo es dañino en todas sus formas, sin que exista un nivel seguro de exposición al humo de tabaco, y constituye un factor de riesgo prevenible para los cuatro principales grupos de enfermedades no transmisibles: enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes. (Más información)
Frente a la fragmentación de los sistemas de salud, las persistentes inequidades y los desafíos evidenciados durante la pandemia de la COVID-19, avanzar hacia modelos más integrados y resilientes es una prioridad para los países de la Región de las Américas. Las redes integradas de servicios de salud (RISS) ofrecen una estrategia concreta para reorganizar los servicios en torno a las personas, las familias y las comunidades, y para garantizar el acceso efectivo, la continuidad del cuidado y la calidad en la atención, conforme a los principios de la atención primaria de salud.

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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano
