Para el diagnóstico inicial, valoración de la extensión y la actividad de la enfermedad, evaluación de la respuesta al tratamiento y seguimiento, además de pruebas endoscópicas, los pacientes con Enfermedad de Crohn son sometidos a repetidas pruebas de imagen, algunas de las cuales utilizan radiación ionizante (tránsito gastrointestinal y tomografía computarizada). La exposición a radiación ionizante, incluso a niveles diagnósticos, está asociada a un aumento de incidencia de cáncer. En el artículo «Radiación ionizante en pacientes con enfermedad de Crohn. Estimación y factores asociados» que aparece publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas, se demuestra que un porcentaje considerable de pacientes con enfermedad de Crohn recibe dosis elevadas de radiación ionizante potencialmente carcinogénicas. La identificación de los pacientes mas susceptibles a recibir dosis altas de radiación, la monitorización de la dosis efectiva recibida y la utilización de pruebas de imagen que no utilizan radiación ionizante (enterorresonancia, ecografía abdominal), podrían contribuir a reducir la exposición a la radiaciones ionizantes potencialmente carcinogénicas.
Un comentario editorial sobre este interesante tema también puede ser revisado: Radiación ionizante en la enfermedad de Crohn.
Particularidades de la presentación de las efermedades inflamatorias del intestino en la infancia: el dolor, la diarrea y la pérdida del peso son síntomas típicos de la enfermedad de Crohn pediátrica mientras que la diarrea sangrienta es más típica de colitis en niños. Sin embargo, los síntomas anormales pueden ocurrir en ambas condiciones. En estos casos el crecimiento y la nutrición suelen estar comprometidos. Los patrones de la enfermedad, que incluyen la localización y la progresión de la EII en la niñez, se diferencian substancialmente de enfermedad del adulto. Vea el artículo
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