sangradoRiesgo de resangrado en el paciente con hemorragia digestiva alta no varicosa
Autores: Infante Velázquez M y cols. Fuente: Rev Habanera Cienc Med. 2014; 13 (6).

Un trabajo diseñado para determinar el riesgo de recidiva en pacientes con hemorragia digestiva alta no varicosa mediante el empleo de la Escala de Rockall completa. La misma permite identificar correctamente los pacientes con probabilidad de que ocurra resangrado, por lo que los autores recomiendan que puede ser introducido en la práctica clínica de la institución.

crohn-colitisSegundo Consenso Europeo basado en evidencia sobre el diagnóstico y tratamiento de la colitis ulcerosa crónica idiopática.

Parte 1: Definiciones y diagnóstico (versión española).

Publicado en: Rev Gastroenterol Mex. 2014;79:263-89

Este documento es una actualización del Consenso Europeo anterior sobre el diagnóstico y manejo de la CUCI, y fue terminado por la Organización Europea para la Enfermedad de Crohn y la Colitis (ECCO) en una reunión celebrada en Dublín en febrero de 2011. La ECCO es un foro para especialistas de 31 países europeos en enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Al igual que el Consenso inicial sobre el diagnóstico y manejo de la CUCI, este Consenso actualizado se encuentra agrupado en 3 partes: definiciones y diagnóstico, manejo actual y manejo de situaciones especiales. Esta primera sección trata de los objetivos, métodos y definiciones del Consenso, así como de la clasificación, diagnóstico, imaginología y patología de la CUCI.

Logo AMexicanaConsenso mexicano de diagnóstico y manejo del carcinoma hepatocelular.

Publicado en: Rev Gastroenterol Mex. 2014;79:250-62

El CHC representa una neoplasia que va en aumento en México, con características epidemiológicas similares a otras poblaciones. La Asociación Mexicana de Hepatología convocó a una reunión donde participaron 24 médicos especialistas con interés en CHC. Se realizó una búsqueda en bases de datos electrónicas para identificar documentos publicados a partir del 2000 con los términos «Carcinoma hepatocelular» y «México» agregando además términos como: epidemiología, diagnóstico y tratamiento. El diagnóstico y el tratamiento deben de individualizarse de acuerdo a lo mostrado en estas guías. Estos elementos se exponen el el artículo que se presenta.

Sir Williams Heneage Ogilvie (1887-1971) nació en Valparaíso de padres ingleses, pero se educó en Oxford y realizó parte de sus estudios de medicina en el Hospital Guy’s de Londres, donde se convirtió en un diestro cirujano, particularmente interesado por la cirugía digestiva y ortopédica. Sirvió como médico militar en la guerra de los Balcanes (1912-1913) y en las 2 guerras mundiales; alcanzó el grado de general y fue nombrado caballero por sus méritos. Publicó numerosos libros sobre temas diversos, como el tratamiento de las fracturas, las heridas de guerra, el dolor o la cirugía menor. Describió la seudoobstrucción intestinal aguda (Ogilvie WH. Large intestine colic due to sympathetic deprivation: new clinical syndrome. BMJ. 1948;2:671-3).

Los recién nacidos con una ictericia significativa no son propensos a contraer un tipo de parálisis cerebral raro y que supone un peligro para la vida si se sigue el tratamiento sugerido por las directrices de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics), según un nuevo estudio.

La ictericia hace que los ojos y la piel se pongan amarillos debido a los niveles altos de bilirrubina, un pigmento producido por el hígado. En la mayoría de los casos, los recién nacidos presentan ictericia porque su hígado está demasiado inmaduro para descomponer el pigmento de forma suficientemente rápida. Normalmente, esta afección se resuelve sin tratamiento.

Pero a algunos bebés se les debe realizar fototerapia. La exposición a unas luces especiales transforma la bilirrubina en un componente que puede ser excretado por el cuerpo, según los investigadores.

Si la fototerapia no funciona, quizá sea necesario realizar un procedimiento que se conoce como exanguinotransfusión. Durante este procedimiento invasivo, se reemplaza la sangre del bebé por la de un donante de sangre. Se recomienda la exanguinotransfusión en función del nivel de bilirrubina, la edad del bebé y otros factores de riesgo de daño cerebral.

La exanguinotransfusión no carece de riesgos. Las posibles complicaciones a partir del tratamiento incluyen la formación de coágulos sanguíneos, la inestabilidad de la presión arterial, el sangrado y cambios en la composición de la sangre, según los investigadores.

Los niveles altos de bilirrubina también conllevan riesgos. Se han asociado con una forma grave de parálisis cerebral llamada kernicterus. A fin de investigar esta asociación, los investigadores de la Universidad de California, en San Francisco, y la División de Investigación de Kaiser Permanente del Norte de California examinaron los datos de dos grupos de más de 100,000 bebés.

Los bebés nacieron en uno de 15 hospitales entre 1995 y 2011. Un grupo de casi 1,900 recién nacidos tenían los niveles de bilirrubina por encima del umbral que requiere la Academia Americana de Pediatría para la exanguinotransfusión. Se dio seguimiento a los bebés de ese grupo durante un promedio de siete años.

Un segundo grupo contó con más de 104,00 recién nacidos que nacieron al menos a las 35 semanas de gestación y tenían unos niveles de bilirrubina más bajos. Se dio seguimiento a este grupo de bebés durante seis años.

El estudio, publicado el 5 enero en la revista JAMA Pediatrics, reveló 3 casos de kernicterus entre los bebés con los niveles más altos de bilirrubina. Pero los investigadores indicaron que estos tres niños tenían factores de riesgo adicionales de daño cerebral.

«Hallamos que la parálisis cerebral consistente con el kernicterus no apareció en ningún bebé con un nivel alto de bilirrubina sin la presencia de factores de riesgo adicionales», dijo el segundo autor del estudio, el Dr. Michael W. Kuzniewicz, profesor asistente de neonatología del departamento de pediatría de la UC de San Francisco, en un comunicado de prensa de la universidad.

«Esto fue así incluso en los bebés con un nivel de bilirrubina muy alto», dijo Kuzniewicz, que también es jefe de la unidad de investigación perinatal de la división de investigación de Kaiser Permanente del Norte de California.

«Nuestro estudio ha sido el primero en evaluar qué tan bien las directrices de la exanguinotransfusión predicen el riesgo de parálisis cerebral y kernicterus en los bebés con ictericia», dijo el investigador principal del estudio, el Dr. Thomas B. Newman, de los departamentos de epidemiología y pediatría de la UC de San Francisco.

«Fue tranquilizador ver que la lesión cerebral debido a un nivel alto de bilirrubina fue rara y que solamente los bebés con unos niveles muy superiores a los de las directrices de la exanguinotransfusión contrajeron kernicterus», dijo Newman en el comunicado de prensa.

«Basándonos en nuestro estudio, las actuales directrices que indican a quién realizar las exanguinotransfusiones han prevenido el kernicterus con bastante éxito», dijo en el comunicado la autora principal del estudio, la Dra. Yvonne W. Wu, profesora de neurología clínica y pediatría en la UC de San Francisco.

«Pero nuestro estudio también plantea la cuestión de si el umbral para la exanguinotransfusión podría ser más alto para los bebés con niveles altos de bilirrubina que por lo demás están sanos y que no tienen otros factores de riesgo de lesión cerebral», señaló.

Tomado de: Noticias de Salud, Medline Plus:  http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_150284.html

La vacuna neonatal contra el virus de la hepatitis B reduce el riesgo de padecer cáncer de hígado y otras enfermedades hepáticas en adultos jóvenes, según un estudio publicado por investigadores del Instituto del Cáncer de la Academia China de Ciencias Médicas. La eficacia de la vacuna ha sido de un 84 % en cáncer hepático primario, del 70 % en otras enfermedades hepáticas y del 69 % en falla hepática fulminante en la infancia.

Fuente: Al Día, Infomed: http://www.sld.cu/?iwp_post=2015%2F01%2F07%2FLa%20vacuna%20neonatal%20contra%20la%20hepatitis%20B%20reducir%C3%ADa%20el%20riesgo%20de%20c%C3%A1ncer%20hep%C3%A1tico%2F139051&iwp_ids=1_39051&blog=1_aldia

El trabajo, publicado en PLOS Medicine (DOI: 10.1371/journal.pmed.1001774) y que ha contado con la colaboración de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, ha consistido en un ensayo controlado realizado entre 1983 y 1990 en el condado de Qidong, un área rural de China con una alta incidencia de cáncer de hígado relacionado con la Hepatitis B (VHB) y otras enfermedades hepáticas.

En el estudio, 77 658 neonatos de 41 aldeas rurales fueron divididos en dos grupos entre los que fueron vacunados y los que fueron apenas controlados (aquellos que no recibieron la vacuna), con dos tercios de este último grupo que recibieron la vacuna entre los 10 y los 14 años.

Datos durante más de 30 años Los investigadores, tras reunir datos de nuevos casos de enfermedades hepáticas durante más de 30 años, han estimado que la eficacia protectora de la vacuna ha sido del 84 % en el caso del cáncer hepático primario, del 70 % en otras enfermedades hepáticas y del 69 % en falla hepática fulminante en la infancia.

Basándose en la seroprevalencia del indicador de hepatitis B HBsAg, los científicos han concluido que la eficacia de la vacuna tardía (entre los 10 y 14 años) es mucho menor comparada con la vacuna neonatal: una eficacia de un 21 % frente a un 72 %. Sin embargo, los investigadores reconocen que la precisión del estudio es limitada debido a la disponibilidad de los datos obtenidos, al bajo número de casos observados durante el seguimiento y al largo tiempo de seguimiento (más de 30 años).

Los autores aseguran que «la vacuna neonatal contra el virus de la Hepatitis B disminuye significativamente la seroprevalencia de HBsAg en la infancia y la juventud y, subsecuentemente, reduce el riesgo de cáncer hepático primario y otras enfermedades del hígado en adultos jóvenes». Además han explicado que los resultados sugieren que un potenciador debería ser considerado en la adolescencia en personas nacidas de madres positivas para HBsAg y que completaron las series de vacunación neonatal contra el VHB. enero 2/2015 (Diario Médico)

Chunfeng Qu, Taoyang Chen , Chunsun Fan, Yuting Wang,Jianhua Lu, Ling-ling Lu.Efficacy of Neonatal HBV Vaccination on Liver Cancer and Other Liver Diseases over 30-Year Follow-up of the Qidong Hepatitis B Intervention Study: A Cluster Randomized Controlled Trial.Plos Medicine.Dic 30, 2014.

Investigadores de la Universidad de Cornell identificaron un tipo de bacterias que puede influir en la cantidad de grasa que presenta el cuerpo humano, según un estudio publicado recientemente en la revista científica Cell.
De acuerdo con los expertos, una familia de microbios llamada Christensenellaceae ayuda a las personas a mantenerse delgada, y tener o no abundancia de estos microorganismos en el cuerpo humano podría tener causas genéticas.

Los investigadores analizaron muestras de heces de unas mil personas de entre 23 y 86 años, incluyendo 416 pares de mellizos, y encontraron que los niveles de bacterias Christensenellaceae eran más similares en los pares de gemelos que en los de mellizos, indicativo de que la genética tiene una gran influencia.

La bacteria de la clase Christensenellaceae era más abundante en los gemelos delgados que en las parejas obesas.

Durante un experimento los especialistas observaron asimismo que un grupo de ratones que recibieron estas bacterias subieron menos de peso que aquellos sin ese tratamiento que fueron alimentados con la misma dieta.

Varios experimentos investigan el impacto de las bacterias en la salud humana y el peso corporal. Algunas teorías sugieren que el aumento en el uso de los antibióticos influye en las altas tasas de obesidad, pues algunos medicamentos podrían eliminar las bacterias que ayudan a convertir la alimentación en energía de manera eficiente.

Los bebés nacen sin bacterias y con el tiempo se convierten en huéspedes de aproximadamente 100 billones de esos microrganismos, los cuales revisten la piel, la boca, la nariz, las orejas, los genitales y en especial el intestino.

No solo digieren los alimentos y ayudan a combatir a los gérmenes invasores, sino también producen vitaminas y químicos que ayudan a regular el sistema inmunológico, el metabolismo, e incluso el estado anímico, explican los investigadores.

Añaden que este microbioma, como se le denomina, ha evolucionado junto con los humanos. Señalan que pequeñas perturbaciones del mismo están implicadas en muchos problemas de salud como obesidad, diabetes, hipertensión, colesterol anormal, gordura, cáncer y aterosclerosis.

Fuente: Boletín de noticias de Ciencia y Técnica. Prensa Latina: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=3409401&Itemid=1