Los probióticos reducen los síntomas del síndrome de intestino irritable

Entre un 5 y un 11 por ciento de la población sufre el síndrome de intestino irritable, una de las principales causas de absentismo laboral. El gran intervalo de la cifra de afectados se debe a la dificultad para su diagnóstico.

El síndrome de intestino irritable (SII) se cree que afecta a entre el 5 y el 11 por ciento de la población mundial. La imprecisión en la cifra se debe, entre otros factores, a la dificultad para su diagnóstico. Aun así, se trata de una de las principales causas de absentismo laboral. Los factores que pueden llegar a desencadenar el síndrome son muy variados. Existe una predisposición genética, pero factores ambientales o psicológicos, como el estrés, pueden llegar a desencadenarlo. Puede causar dolor abdominal y, según el tipo de síndrome, se pueden desarrollar diarreas, estreñimiento o ambos. Este cuadro tan difuso hace que muchos pacientes no acudan en busca de ayuda médica, aunque en los momentos más graves llegue a afectar al desarrollo de su vida cotidiana.

«El principal problema del SII es cómo llega a afectar a la vida de los pacientes. Les causa molestias que, aunque no les obliguen a detenerse del todo en sus trabajos o estudios, sí les afecta en su rendimiento. Así que tiene un gran impacto en su vida social y psicológica». Eamonn Quigley, especialista en Gastroenterología en el Hospital Metodista de Houston (Estados Unidos), ha participado en la XXIV Reunión del Grupo Español de Motilidad Digestiva para presentar los resultados de sus investigaciones en el tratamiento del SII con probióticos, en concreto con el Bifidobacterium longum 35624, y que está teniendo resultados prometedores.

La forma de afrontar el SII ha cambiado en los últimos años. Esto ha sido en parte debido a un mayor reconocimiento del mismo y también a una mayor aceptación por parte de los propios pacientes. «Antes los pacientes se hallaban muy perdidos. Ahora tenemos cosas que les podemos ofrecer: desde dietas que les ayuden hasta medicamentos o los propios probióticos, que han demostrado que tienen un impacto significativo en su tratamiento».

Pero además Quigley considera fundamental que el médico destine una parte de su tiempo a conocer cómo el síndrome afecta en su vida diaria al paciente. «Necesitas pasar tiempo con ellos para entender cómo les afectan los síntomas y tratar de trabajar en mejorarlos. Los afectados te pueden explicar cómo les ha cambiado la vida, cómo han dejado de ir a restaurantes o a sus actividades sociales porque tienen miedo de la diarrea. Es importante entender el impacto que tiene en sus vidas para ayudar a mejorarla».

En esta mayor comprensión del SII también ha influido la nueva manera de entender la importancia de la microbiota, el conjunto de microorganismos que se localizan en el intestino, y que se ha visto que tiene una gran relevancia no sólo en el proceso de digestión sino también en otros sistemas como el inmune. Eamonn Quigley tiene claro que tratar esta flora intestinal debe ser uno de los caminos a recorrer. «Hay muchas evidencias que sugieren que la microbiota puede ser un factor en el síndrome. No sabemos exactamente cómo funciona o está involucrada, pero está claro que es un factor. Y la mejor evidencia es cómo los pacientes que se tratan con ciertos probióticos y prebióticos, que influyen en esta microbiota, mejoran».

Fuente: Diatio Médico

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