Etmoiditis complicada con celulitis orbitaria en un lactante. Pantoja Pereda Odette, Rosales Silva Paula, Rodríguez Ulloa Sunay, Rivero González Marlen, Marzo Matos Ramón, Entenza Guerra Nalia. Rev Cubana Pediatr. 2014;  86(4): 521-528

cfespnSe define la etmoiditis como la inflamación e infección de la mucosa de las celdas etmoidales. Se diagnostica clínicamente con la presencia de edema en el ángulo medial del ojo, que se extiende a las estructuras adyacentes. Estudios imagenológicos son necesarios para verificar la presencia de complicaciones, entre las que se citan el absceso orbitario, subperióstico, epidural, subdural, cerebral, tromboflebitis del seno cavernoso, meningoencefalitis y la muerte del paciente. Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus y Haemophilus influenzae son microorganismos frecuentemente responsables de este cuadro. Las complicaciones orbitarias en las etmoiditis, necesitan el diagnóstico y tratamiento precoz para evitar secuelas irreversibles. Se presenta el caso de un lactante masculino, de 1 mes y 26 días de nacido, que ingresa con fiebre, rinorrea serosa y rechazo al alimento. Evolutivamente se constata marcada obstrucción nasal, edema periorbitario izquierdo, rubor, calor, protrusión del globo ocular e irritabilidad, y se diagnostica etmoiditis complicada con celulitis orbitaria. Se realiza tomografía axial computarizada que informa seno etmoidal izquierdo ocupado por contenido de densidad líquida con celularidad (15-25 UH), engrosamiento de partes blandas de la pared interna de la órbita que abomba, comprime y desplaza la musculatura orbitaria, y se extiende al párpado y al ala izquierda de la nariz desviando tabique blando; así como ligera proptosis, y disminución de la densidad ósea de la pared interna de la cavidad orbitaria. Se toma muestra para cultivo y se aísla Staphylococcus aureus meticillin resistente. Se comentan los elementos diagnósticos y su tratamiento, con el objetivo de llamar la atención de los pediatras para lograr el diagnóstico y tratamiento oportuno.

Envejecimiento. Hernández Triana Manuel. Rev Cubana Salud Pública. 2014;  40(4): 361-378

envejecimientoEmbelleciendo la vida se puede alcanzar una tercera edad enriquecedora, edificante y larga. El «adaptismo» es una corriente explicativa de la nutrición y alimentación humana que pretende matizar la vergüenza de la existencia de malnutrición en el siglo xxi con pinceladas lingüísticas tranquilizantes para sus generadores. Las actuales generaciones son el resultado de alternos períodos de hambrunas y plétora, los cuales seleccionaron a los sobrevivientes. Según la hipótesis de la «Programación Fetal» o del «Fenotipo Ahorrador», las enfermedades de la adultez se programan por hormonas y neurotransmisores, durante períodos críticos del desarrollo fetal. Ella centra la atención de los debates sobre el alarmante comportamiento epidemiológico de diabetes, obesidad y cáncer en la actualidad. La prolongación de la esperanza de vida, como resultado de una muy exitosa combinación de un sistema inmune bien preservado, buena capacidad para enfrentar al estrés, estilo de vida apropiado y carga genética, va acompañada de la prevención de enfermedades no transmisibles. Las acciones para ello deben comenzar antes de la vida intrauterina.

___ Externa o cutánea
___ Media o fibrosa
___ Interna o mucosa

___ Las tres anteriores

Respuesta:

La respuesta correcta se corresponde con las 3 opciones (externa o cutánea, media o fibrosa e interna o mucosa).

La membrana timpánica está compuesta de tres capas: la externa o cutánea, denominada por algunos autores capa escamosa, que limita por dentro el oído externo, la interna o mucosa, que limita por fuera el oído medio y entre una y otra, la capa media o fibrosa, compuesta de fibras circunferenciales y radiales que confieren a la membrana timpánica su forma y consistencia. En la periferia de la membrana timpánica, la capa fibrosa adquiere grosor y se une para formar el anillo timpánico que se inserta en el surco del hueso timpánico. por arriba, el anillo timpánico es incompleto, por lo que la capa fibrosa queda limitada por los pliegues anterior y posterior del martillo.
El segmento de la membrana timpánica situado por encima de los pliegues del martillo y limitado por la escotadura de Rivinus esta totalmente desprovisto de capa fibrosa y se denomina pars fláccida o membrana de shrapnell. La porción inferior, que es más voluminosa, recibe el nombre de pars tensa de la membrana timpánica.

Fuente:

1. Enfermedades de la nariz, garganta y oído. J.J Ballanguer. Edit. Revolucionaria. Tomo 2. 1981

Los recién nacidos son proclives al desarrollo de infecciones del oído (otitis media), debido a factores como colocarlos en una posición inadecuada cuando son alimentados con biberón, advirtió la otorrinolaringóloga María Angélica Torres Ornelas. La experta adscrita a la Unidad de Medicina Familiar con Atención Ambulatoria  No. 52, del Instituto Mexicano del Seguro Social  en Jalisco, recomendó a las madres de familia, evitar que el bebé ingiera la leche o los líquidos mientras está acostado. Ver más…

El equilibrio, que permite a los humanos caminar en tierra firme o enfrentar el mar revuelto sobre una tabla de surf, depende de pequeñas estructuras existentes en el oído interno conocidas como vestíbulo. Junto a la cóclea –la estructura encargada de la audición–, el vestíbulo forma el laberinto.

Una serie de enfermedades que perjudican la función laberíntica, algunas de ellas conocidas popularmente con el nombre de laberintitis, puede interferir en el control del equilibrio y provocar síntomas tales como el vértigo y los mareos, que suelen controlarse en un lapso de entre 1 y 3 meses mediante un tratamiento adecuado.

En algunos enfermos , el vértigo persiste incluso luego de que la afección laberíntica de base ha quedado compensada y sin ningún otro motivo aparente.

Una nueva investigación realizada en la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo sugiere que la explicación para estos casos puede radicar en la actividad exacerbada de partes del sistema nervioso central relacionadas con la ansiedad y el miedo.

“Exámenes de resonancia magnética funcional apuntan que existe una diferencia fisiológica en el cerebro de esos pacientes. Si bien las estructuras cerebrales son idénticas a las del grupo de control, las vías relacionadas con la ansiedad y el miedo permanecen más activas que lo normal cuando se las somete a determinados estímulos”, comentó Roseli Saraiva Moreira Bittar, docente de la Universidad de São Paulo y coordinadora de la investigación.

Tal como explicó Saraiva Moreira Bittar, en estos casos actualmente clasificados bajo la denominación de vértigo postural y perceptivo persistente , la enfermedad laberíntica funciona como un gatillo disparador de un trastorno del equilibrio imposible de diagnosticar y tratar mediante los métodos convencionales.

“Luego de que se dispara ese gatillo, la enfermedad entra en móvil perpetuo. Cualquier estímulo, ya sea motor, emocional o situacional, puede activar las vías de la ansiedad y el miedo y causar vértigo. Ese paciente se marea cuando está parado, sentado o acostado. Siente que está flotando o que se va a caer. Nunca está bien y no mejora sin un tratamiento psiquiátrico específico”, dijo Saraiva Moreira Bittar.

La investigación se encuentra aún marcha en el Hospital de Clínicas de Universidad de São Paulo y cuenta con la participación del neuroradiólogo Edson Amaro Junior y de la posgraduada Eliane Von Sohsten. También colabora el psiquiatra Jeffrey Staab, miembro de la Mayo Clinic, de Estados Unidos.

Actualmente, los científicos están comparando más detalladamente los exámenes de resonancia magnética funcional de portadores de vértigo postural y perceptivo persistente  con los de enfermos  que se curaron del vértigo luego del tratamiento (el grupo de control) para descubrir qué es exactamente lo que funciona de manera distinta en el cerebro.

La muestra incluye a 16 mujeres con edades entre 18 y 60 años en cada grupo. Según explicó Saraiva Moreira Bittar, se seleccionaron únicamente mujeres diestras, a los efectos de poder comparar más fácilmente el funcionamiento del cerebro de todas las voluntarias.

Se excluyó a las portadoras de otras enfermedades que podrían afectar la funcionalidad del laberinto, tales como diabetes, hipertensión y trastornos de tiroides. También se excluyeron las voluntarias cuyos exámenes de resonancia revelaron alteraciones en la estructura cerebral.

Se sometió a las voluntarias a una serie de análisis para comprobar que la enfermedad laberíntica de base estaba efectivamente bajo control, además de aplicárseles test con el objetivo de evaluar el perfil de equilibrio, y cuestionarios psiquiátricos que se emplean en el diagnóstico de los trastornos de ansiedad y en la depresión.

Uno de los estudios ya concluidos, que incluyó una muestra de 81 voluntarios (de ambos sexos) y salió publicado en el Brazilian Journal of Otorhinolaryngology,  reveló que los portadores de vértigo postural y perceptivo persistente  exhiben un perfil considerado limítrofe para ansiedad y depresión.

“Si bien no puede considerárselos enfermos psiquiátricos, son mucho más sensibles que los pacientes del grupo de control. Exhiben un marcador hasta seis veces más alto en los cuestionarios”, comentó Saraiva Moreira Bittar.

Otro estudio realizado colaboración con Staab, que saldrá publicado en breve, indicó que los portadores de vértigo postural y perceptivo persistente  tienen un perfil de equilibrio distinto con relación al grupo de control. Según Saraiva Moreira Bittar, aun en situaciones tranquilas del cotidiano, las mujeres evaluadas presentaron un nivel de tensión muscular exagerado.

“Caminan sobre el piso como si estuviesen andando sobre una viga estrecha con tacos altos. Pero reaccionan de la misma forma que el grupo de control en una situación de real peligro de caída”, dijo la investigadora.

Si bien los resultados de la investigación son aún preliminares, ya están generando un cambio importante en el tratamiento del vértigo postural y perceptivo persistente, de acuerdo con Saraiva Moreira Bittar.

“El gran mérito consistió en impulsar la integración de las áreas de otoneurología y psiquiatría. Antes, ninguna de ambas especialidades señalaba a ciencia cierta qué rumbo tomar en estos casos. Los pacientes eran a menudo tratados con antidepresivos, pero sólo la mitad respondía. Actualmente puedo decir que más del 90 % de mis pacientes se encuentra bien”, dijo Saraiva Moreira Bittar. enero 27/ 2015 (DICYT)