Las comorbilidades pueden ser factores de riesgo para resultados adversos. Evaluar la prevalencia de estas enfermedades crónicas es la base para mitigar las complicaciones en los pacientes infectados con SARS-CoV-2.
En esta revisión sistemática y metanálisis, divulgada en la publicación periódica “International Journal of Infectious Diseases” durante el mes de abril del año 2020, los autores se fijaron como objetivo evaluar la prevalencia de comorbilidades en los pacientes infectados con el síndrome respiratorio agudo grave del coronavirus 2 (SARS-CoV-2) y el riesgo de enfermedades subyacentes en pacientes graves en comparación con pacientes no graves.
Entre las conclusiones a que arriban los investigadores se destaca el hecho de que la enfermedad subyacente en los pacientes con COVID-19, incluida la hipertensión, la enfermedad del sistema respiratorio y la enfermedad cardiovascular, pueden ser factores de riesgo para pacientes graves en comparación con pacientes no graves. (Más información)
La calidad y seguridad de los alimentos es una preocupación creciente para las empresas mundiales. Los métodos no destructivos, como medio de evaluación e instrumentación, han alcanzado un lugar importante en las ciencias, especialmente en la industria alimentaria.
Las enfermedades virales emergentes generalmente tienen muy pocas o ninguna opción de tratamiento eficaz. Como tal, los tratamientos diseñados y aprobados para otras enfermedades se administran a pacientes con síndromes virales emergentes empíricamente, basados en limitados datos clínicos o de laboratorio.
En Estados Unidos, las pruebas de diagnóstico de la COVID-19 solo estaban disponibles a través de laboratorios de salud pública para personas que tuvieran una enfermedad grave o factores de riesgo identificables, como viajar a un área con transmisión continua. Por lo tanto, la incidencia de transmisión comunitaria por individuos con enfermedades leves y sin factores de riesgo sigue estando mal definida.
El análisis de la pandemia de COVID-19 y la evaluación de modelos de los efectos de las limitaciones de viajes podrían devenir en instrumentos de las agencias nacionales e internacionales para la planificación de la respuesta de salud pública.
El nuevo coronavirus que surgió en Wuhan, China, a finales del año 2019 se extendió rápidamente a todas las provincias chinas y, a partir del 1 de marzo de 2020, a otros 58 países. Los esfuerzos para contener el virus están en curso; sin embargo, dadas las muchas incertidumbres con respecto a la transmisibilidad y virulencia de los patógenos, se desconoce la efectividad de estas acciones. La explosión de los casos de COVID-19 en China fue en gran parte impulsada por personas, con síntomas leves o sin síntomas, que no fueron detectados, aseguran en un estudio divulgado en la revista Science.
Desde que comenzó el brote de COVID-19 en la ciudad china de Wuhan, el 31 de diciembre de 2019, se habían reportado en Singapur, en el momento de redactar este informe, 68 casos importados y 175 infecciones adquiridas localmente de esta enfermedad.



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"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz."
Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano
