Más que nunca, hay datos que avalan que la lucha contra el cáncer es una tarea de todos, y así han de transmitirlo los profesionales de la salud y actuar en consecuencia los autoridades políticas responsables. Un gran porcentaje de los tumores se puede atribuir en parte a los hábitos de vida y a factores medioambientales, y, por tanto, susceptibles de modificarse. En el Día Mundial del Cáncer, la Unión para el Control del Cáncer Internacional (UICC) insiste también en perfeccionar los tratamientos y sistemas de detección, así como el manejo paliativo.

La incidencia del cáncer en España durante este año se estima en 208 268 casos, con una mortalidad anual de 102 639 pacientes, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que espera en 2012 unos 20 000 nuevos casos más respecto a 2006. Pese a ello, se ha registrado un aumento en la tasa de curación (60% en las mujeres y 50 en los hombres), de la supervivencia y una mejora en las terapias, según ha explicado Juan Jesús Cruz, presidente de la SEOM, en la presentación del «Día Mundial contra el Cáncer». Cruz ha llamado la atención sobre el hecho de que no haya registros serios para conocer la incidencia del cáncer en España. «Solo hay datos de 17 provincias, y de estas, se extrapola al resto».

Con los datos manejados, no obstante, se espera una reducción discreta en la incidencia de cáncer de pulmón y gástrico en hombres, atribuida, en parte, a la reducción de factores de riesgo. «No debemos olvidar la importancia de la prevención. Evitar los favores de riesgo es una inversión de futuro», ha afirmado Cruz. El cáncer colorrectal seguirá siendo el más frecuente, con más de 33 800 casos.

Cifras diferentes
Es la prevención la ruta por la que apuestan las diferentes instituciones internacionales que buscan reducir el impacto de la enfermedad: la Asociación Europea para la Acción contra el Cáncer (Epaac) tiene por objetivo disminuir la incidencia en la Unión Europea (2,5 millones, en 2008) en un 15% para 2020. La Unión para el Control del Cáncer Internacional (UICC), que aglutina 400 organizaciones en 120 países y promueve este día mundial, persigue atajar las muertes prematuras por cáncer y enfermedades no comunicables, en un 25% para el año 2025.

No coinciden en la cifra, pero sí en los medios, pues ambas apuestan por una implicación de los individuos en la preservación de su salud. Y de ahí acciones como este día para fomentar la concienciación.

En España, se predicen 208 268 nuevos casos de cáncer en 2012: el cáncer colorrectal, con unos 33 800 casos, es el de mayor incidencia.

De hecho, más del 80% de los cánceres están relacionados con los estilos de vida y hábitos personales, y muchos de esos factores son fáciles de prevenir y corregir, según afirma Antonio Brugarolas, director de la Plataforma de Oncología del Hospital USP San Jaime y responsable de la Consulta de Segunda Opinión de Oncología en el Hospital USP San Camilo (Madrid). Cerca del 5% de los tumores tienen un origen genético y la exposición a agentes tóxicos en el trabajo puede estar detrás de un 10% del total. El 80 a 90% restante estarían relacionados con el estilo de vida. Se cree que la incidencia del cáncer se reduciría entre un 30 y un 40% para una misma persona si viviera en plena naturaleza en lugar de en una ciudad contaminada, «porque conseguiría protección frente a muchos factores negativos, aunque sufriría déficits en muchos otros aspectos también importantes, por lo que los riesgos no son tan relevantes como pueden parecer a primera vista», matiza Brugarolas.

Sin embargo, a pesar de que se conocen algunos factores que influyen en la aparición de muchos tipos de cáncer, «el itinerario biográfico de cada tumor es generalmente desconocido».

Inicio y promoción
Tras el primer cambio que produce una alteración de una célula cancerosa (iniciación), han de aparecer otros asociados que pueden darse en un periodo de latencia muy largo (entre 5 y 40 años). Esta segunda etapa (promoción) presenta una incidencia múltiple de factores repetitivos y concatenados, que van seleccionando las características que confieren la agresividad al tumor maligno.

Entre los hábitos personales que influyen en la aparición del tumor figuran la exposición al sol, el consumo de tabaco y alcohol y sufrir determinadas enfermedades, sin olvidar la contaminación y la alimentación.

Además de la contaminación por el transporte y el humo de la calefacción, en las ciudades se une la concentración de partículas y agentes tóxicos de origen industrial, que aumentan los efectos de los carcinógenos. Cuando la concentración de este tipo de partículas en el aire aumenta un 1%, el riesgo de cáncer de pulmón lo hace un 14%.

Juan José Cruz, presidente de la SEOM: «No debemos olvidar la prevención. Evitar los factores de riesgo es una inversión de futuro».

Respecto a la dieta, Brugarolas recuerda que el efecto carcinógeno no proviene solo de los alimentos en sí mismos, sino de la forma en que se preparan: la carne requemada a la parrilla y sobre brasa, las papas fritas muy doradas, o las tostadas muy hechas y, en general, los carbonizados contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos. Pero tampoco se libran los guisos y potajes tradicionales: la cocción y posterior enfriamiento lento de comidas que mezclan verduras y carnes genera la aparición de nitrosaminas, que son carcinógenas.

La naturalidad ante una enfermedad tan frecuente es esencial para hacerla visible y, por tanto, combatible. Juan Jesús Cruz, junto a Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer, han instado a llamar al cáncer por su nombre y evitar sinónimos o frases hechas, que perjudican a los pacientes y no ayudan a desestigmatizar la enfermedad. Con el lema ¿Cómo vas de lo tuyo? Lo mío se llama cáncer, desde la asociación realizarán una campaña de concienciación. «Si no somos capaces de enfrentarnos a la palabra, es difícil que podamos hacerlo a la enfermedad. Sin embargo, no debemos olvidar que el cáncer es un conjunto de enfermedades serias con implicaciones, tanto pronósticas como de tratamiento, graves».

Asimismo, Cruz ha apuntado que la SEOM está implicada en dos proyectos: uno para conocer el gasto sanitario real en Oncología y ofrecer a la administración lo que los profesionales consideran imprescindible para su práctica habitual; el otro quiere identificar las necesidades reales de los oncólogos, qué centros requieren la superespecialización de sus profesionales y, en definitiva, qué tipo de oncólogo es el necesario para cada caso y centro.

Según Tomás Trenor, presidente de la Junta Asociada Provincial de Valencia de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), «la sociedad debe asumir cada vez más su papel central en la lucha contra el cáncer», apuntando que, al margen de la labor de los profesionales y las administraciones sanitarias, es «una responsabilidad individual y colectiva de los ciudadanos». Además, está demostrado que las campañas de prevención precoz de tumores de mama, cérvix y colorrectal aumentan las probabilidades de curación y, por tanto, de supervivencia.

El Código Europeo contra el Cáncer, promovido por la Epaac, incluye once mandamientos para prevenirlo:

1. No fume. Si lo hace déjelo, y si no lo logra, no fume ante no fumadores.

2. Evite la obesidad.

3. Dé un paseo o practique ejercicio físico a diario.

4. Coma más verduras y frutas; limite el consumo de alimentos que tengan grasas de origen animal.

5. Si bebe, modere su consumo de alcohol a dos copas diarias, si es hombre, y una, si es mujer.

6. Protéjase en la exposición al sol. Esto es especialmente importante en el caso de niños y adolescentes.

7. Solicite regulaciones sobre las sustancias carcinógenas.

8. Las mujeres mayores de 25 años deben participar en programas de cribado de cáncer de cérvix.

9. A partir de los 50 años, participe en los cribados de cáncer de mama.

10. Participe en cribados de cáncer colorrectal a partir de los 50 años.

11. Siga los programas de vacunación contra la hepatitis B.

Es posible prevenir el 40% de los tumores: fue uno de los mensajes que se difundieron en el Foro contra el Cáncer organizado en Madrid por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) que contó con la ministra Ana Mato, la secretaria general de Sanidad Pilar Farjas y directivos de sociedades científicas, centros sanitarios y de investigación y compañías farmacéuticas. Ana Mato insistió en la detección precoz, en el apoyo psicológico y paliativo de los enfermos y en «redimensionar las connotaciones negativas del cáncer. La mitad de los enfermos sobreviven con buena calidad de vida». Josep Borrás, coordinador científico de la Estrategia en Cáncer del SNS, se refirió al descenso de la mortalidad por cáncer en España: «Son los beneficios de las campañas de prevención». Y apuntó que en índices de supervivencia estamos por encima de las medias europeas. Luis Paz-Ares, presidente científico de la AECC, presentó los últimos datos del Oncobarómetro, que reflejan el llamativo desconocimiento de la población sobre los programas de cribado, y recordó que el control del tabaco, el alcohol, la dieta, la obesidad y el virus del papiloma humano evitaría un 40% de los tumores. Eloy Pacho, médico y paciente, emocionó con su relato e incidió en la necesidad de una buena comunicación con el enfermo, sobre todo de los efectos secundarios. Y Javier Rocafort, presidente de la Sociedad de Paliativos, dijo que, más allá de la calidad de vida, hay que intentar buscar la «felicidad del paciente».
febrero 5/2012 (Diario Médico)

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Editores:
Lic. Heidy Ramírez Vázquez
Lic. Sandra Rodríguez García
Dra. María T. Oliva Rosello

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Un compuesto contenido en las uvas puede  proteger la piel contra los rayos ultravioletas, hallazgo difundido  en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry (DOI: 10.1021/jf103692a).

Los flavonoides, compuestos antioxidantes, al parecer, inhiben la formación de especies reactivas de oxígeno (ERO) que incluyen los radicales libres y peróxidos.

Esas moléculas pueden causar reacciones químicas en el ADN y como consecuencia daño o muerte celular, explicaron científicos de la Universidad de Barcelona y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC).

Pruebas preliminares en laboratorio mostraron que el químico inhibe la producción de EROS en dos enzimas, JNK y p38MAPK responsables del daño celular, explicó Marta Cascante, quien lideró el estudio por la Universidad de Barcelona.

Durante el ensayo se comprobó que ese compuesto contenido en la uva protege a la piel contra los rayos ultravioleta de onda larga (UVA) y de onda media (UVB).

Los científicos trabajan con las pieles y extractos de la uva prensada que se emplea para extraer el mosto del vino, señaló Cascante.
Londres, 2 Agosto/2011 (PL)

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»
Marta Cascante, Cecilia Matito, Neus Agell, Susana Sanchez-Tena, Josep L. Torres.Protective Effect of Structurally Diverse Grape Procyanidin Fractions against UV-Induced Cell Damage and Death. Publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry.Marzo 15/2011; 59 (9), pp 4489?4495

Medlineplus Robert Preidt

Los dermatólogos enfatizan que no existe una cantidad segura de exposición al sol.

El «brillo saludable» vinculado con el bronceado es de hecho una señal de peligro, de acuerdo a una dermatóloga.

«La noticia triste es que desafortunadamente, no existe manera segura de broncearse. Las investigaciones dejan claro que no existe un nivel de corte para la cantidad segura de sol», dijo la Dra. Angela Lamb, profesora asistente de dermatología en la Escuela de Medicina del Hospital Mount Sinai en Nueva York.

«Esto seguramente se debe a que todos tienen una composición genética diferente, un tono de piel distinto, viven en regiones distintas. Simplemente existen demasiadas variables», añadió Lamb en un comunicado de prensa del hospital.

Es probable que exista alguna cantidad razonable de exposición al sol que cada individuo puede tener sin sufrir lesiones, «pero simplemente no sabemos cuál pueda ser, dados todos los factores mencionados anteriormente», añadió.

«Además, ciertamente no hay tal cosa como un bronceado saludable. Una vez que se ha bronceado, ha recibido demasiado sol», dijo Lamb.

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Navarro R, Concha-Garzón MJ, Castaño C, Casal C, Guiu A, Daudén E. Int J Dermatol. 2014 Jul;53(7):909-11.

El factor de necrosis tumoral (TNF) reduce la replicación del virus de hepatitis B (HBV).  Existe evidencia que indica un riesgo de reactivación de HBV o agravamiento en pacientes con infección crónica por hepatitis B al usar agentes anti-TNF.

Existen algunos reportes de hepatitis fulminante durante la terapia biológica.

Recientemente, pocos reportes han sugerido la posible reactivación de HBV en pacientes con antígeno de superficie negativo (HBsAg) luego del tratamiento con agentes biológicos.

El objetivo del estudio fue evaluar la seguridad de los agentes anti-TNF a en pacientes con psoriasis y serología sugestiva de hepatitis B pasada.

Se evaluaron retrospectivamente los resultados de pacientes con psoriasis con serología sugestiva de infección pasada por HBV durante el tratamiento con terapia anti-TNF.

Los criterios de inclusión eran los siguientes: psoriasis en placas moderada a severa tratada con terapia anti TNF en monoterapia por al menos 9 meses. HBsAg negativo y anticuerpo core hepatitis B (HBcAb) positivo.

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Megha M. Tollefson, MD, Anna L. Bruckner Pediatrics 2014; 134:e1735 .Atopic Dermatitis: Skin-Directed Management

La dermatitis atópica (DA), comúnmente conocida como eccema, es una enfermedad crónica, recidivante, y a menudo un trastorno inflamatorio de la piel intensamente pruriginoso. Un estudio epidemiológico reciente que utiliza datos nacionales sugirió que la prevalencia pediátrica es al menos del 10% en la mayoría de los Estados Unidos. La DA afecta principalmente a los niños, y la aparición de la enfermedad se produce antes de los 1 y 5 años en el 65% y el 85% de los niños afectados, respectivamente.

Se está incrementado el número de visitas al consultorio de los niños con DA. Hasta el 80% de los niños con DA son diagnosticados y manejados por el personal de atención primaria, a menudo pediatras. Aunque puede requerirse la participación de subespecialistas médicos, tales como dermatólogos pediatras y/o alergólogos pediátricos, para proporcionar una atención más avanzada en los niños con DA, la falta de un suficiente número de esos médicos, particularmente dermatólogos pediatras, probablemente significa que la carga del cuidado de la DA seguirá estando en el personal de atención primaria.

Aunque se publicaron guías de consenso y parámetros de prácticas con respecto al manejo de la DA en niños, persiste una considerable variabilidad en la práctica clínica, especialmente en relación al rol que el baño, la hidratación, los medicamentos tópicos, y las alergias desempeñan en el manejo. Las inconsistencias en los enfoques de opinión y tratamiento, así como la naturaleza crónica y recurrente de la DA pueden conducir a la frustración para el paciente, la familia y los agentes de atención primaria en el manejo de la DA.

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