genética

Científicos australianos identificaron por primera vez en un individuo la causa genética del lupus, un transtorno autoinmune, crónico y potencialmente fatal que afecta a uno de cada 700 ciudadanos del país oceánico, informaron medios locales.
La jefa del equipo de investigadores de la Universidad Nacional Australiana, Julia Ellyard, dijo que lograron determinar que la causa específica del lupus en una niña de diez años era el incremento de la producción de moléculas interferón-alfa.
Las causas genéticas como causa de esta enfermedad ya eran conocidas pero hasta ahora no se sabía qué desencadenaba el lupus y se creía que, entre otras, podía ser detonado por una lesión, una enfermedad o un período de estrés.
«Confiamos que la niña pueda tener un tratamiento especializado con terapias anti-interferón, que están actualmente en la etapa de las pruebas clínicas», dijo Ellyard a la cadena local ABC.
El lupus es un trastorno que provoca que el sistema inmunológico del organismo cree anticuerpos para atacar a elementos sanos al considerar erróneamente como cuerpos extraños invasores a células, tejidos y órganos sanos.
Este ataque inmunológico equivocado causa inflamación, dolor y lesiones en la sangre, los riñones, el sistema nervioso central y el corazón y en los casos más extremos puede llegar a causar la muerte del paciente.
agosto 19/2014 (EFE).-
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La presencia de enfermedades genéticas y hereditarias es la responsable de más del 30 % de los casos de muerte súbita inexplicada en personas menores de 50 años, según los resultados del Estudio sobre la Muerte Súbita en Cataluña (Moscat) que presentaron ayer en CosmoCaixa Ramon Brugada, del Instituto de Investigación Biomédica de Gerona (Idibgi); Enric Banda, director del Área de Ciencia y Medio Ambiente de Obra Social La Caixa, y Jordi Medallo, director del Instituto de Medicina Legal de Cataluña.

El trabajo analiza datos de más de 400 muestras recogidas desde febrero de 2012 y sus resultados contribuyen a despejar una de las principales incógnitas a las que se enfrentan los médicos forenses cuando no es posible detectar la causa de una muerte natural repentina en una persona joven durante la autopsia.

El análisis genético ha permitido encontrar la causa en un tercio de los casos, lo que además pone sobre la mesa la posibilidad de detectar otros miembros de una misma familia que puedan tener también riesgo y tomar las medidas preventivas oportunas para evitarlo.

Según Brugada, cuando ocurre una muerte súbita inexplicada en una persona menor de 50 años -incluyendo por supuesto la muerte súbita del lactante- es fundamental que el resto de familiares acudan al cardiólogo para someterse a las pruebas de cribado correspondientes y descartar la presencia de patologías genéticas. Además, es importante que, aunque los resultados de las primeras pruebas sean negativos, se les continúe realizando un seguimiento periódico con revisiones anuales. En los casos de sospecha, la frecuencia de las revisiones debería ser mayor.

Deporte y riesgo
La muerte súbita y el deporte intenso o de competición tienen una relación especial, según quedó de manifiesto durante la presentación de este estudio, impulsado por Obra Social La Caixa. Por una parte, es importante considerar que hay algunos defectos cardiacos congénitos, especialmente en los que el corazón tiene un mayor tamaño de lo normal, que favorecen la práctica del deporte ya que los niños suelen ser «más buenos» que los demás. Al destacar desde edades tempranas en estas disciplinas muchas veces propicia incluso que lleguen a la práctica profesional de algún deporte. Además, la práctica de ejercicio intenso resulta un factor de riesgo de muerte súbita en personas con defectos cardiacos. Ante esta realidad, Brugada considera que es indispensable realizar una prueba de esfuerzo y un electrocardiograma a los adolescentes a partir de los 14 años como parte de los requisitos para poder practicar deportes de competición.

Por su parte, Medallo explicó que las técnicas de diagnóstico genético que se han empleado en el proyecto Moscat, realizado en colaboración con el Centro de Genética Cardiovascular y la compañía Ferrer Incode, son de gran utilidad para determinar las causas de la muerte súbita en jóvenes en los que las pruebas microscópicas y toxicológicas no ofrecen respuestas.
julio 17/2014(Diario Médico)

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Científicos hallaron que el VIH-1, uno de los causantes del sida, infecta de forma más eficaz si contiene una secuencia concreta en su material genético (ARN), publicó la revista «Science».

Según la fuente, los resultados del estudio llevado a cabo por investigadores de Microsoft Research y de la Universidad de Emory podría servir para crear estrategias que modifiquen esa zona durante la etapa inicial de la infección y reduzcan la capacidad del virus de transmitirse.

Señalan los estudiosos que los virus causantes del sida son muy variables y al infectar una persona tanto el tipo VIH-1 como el VIH-2 sufren constantes mutaciones en su material genético, las cuales originan una amplia gama de virus en un mismo organismo.

Ese proceso -apuntan- es una de las causas que impide el desarrollo de vacunas contra esa enfermedad.
julio 17/2014 (PL)

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Neutralizing antibodies to HIV-1 envelope protect more effectively in vivo than those to the CD4 receptor

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Científicos del Instituto Valenciano de Infertilidad han diseñado una prueba de análisis genético que reconoce en los progenitores alrededor de 600 mutaciones causantes de dolencias. El objetivo del test es reducir el riesgo de transmisión de aquellas enfermedades originadas por un solo gen.

Investigadores del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) han desarrollado un nuevo test de compatibilidad genética (CGT, por sus siglas en inglés) con el que se pueden identificar, antes del embarazo, 552 mutaciones causantes de patologías.

«En la actualidad las enfermedades ocasionadas por la alteración de genes concretos están presentes en uno de cada 300 recién nacidos. Con este nuevo test CGT, nuestro objetivo es reducir de forma significativa el riesgo de una pareja de tener descendencia con alguna enfermedad genética», explica Antonio Requena, director médico del IVI.

Los científicos aclaran que todo individuo sano es portador de entre 6 y 15 alteraciones genéticas. Estas pueden producir enfermedades autosómicas dominantes, en las que es necesario que una de las dos copias de un gen heredadas esté alterada para que se manifieste la enfermedad, o bien enfermedades autosómicas recesivas, en las que es imprescindible que estén alteradas las dos copias del gen.

Este CGT incluye el cribado de todas las mutaciones recomendadas por los colegios profesionales de ginecología y genética. Entre ellas, las más frecuentes son la fibrosis quística, la atrofia muscular espinal y la poliquistosis renal autosómica recesiva.

«Saber qué alteraciones presenta cada miembro de la pareja, identificar las mutaciones dominantes y las recesivas, reduce el riesgo de tener un hijo enfermo. El uso de estas pruebas contribuye a mermar las alteraciones en los descendientes de uno de cada 300 recién nacidos a uno de cada 30 000 y 40 000», indica Requena.

El procedimiento consiste en una sencilla extracción de sangre de los progenitores que permite describir la secuencia de ADN de los genes posiblemente alterados mediante la técnica PCR (reacción en cadena de la polimerasa, por sus siglas en inglés).

Por último, se realiza un análisis bioinformático de los resultados de secuenciación, con el posterior filtrado de todas las variantes encontradas que determinará los candidatos a mutaciones.

El CGT en la reproducción asistida

Así, los científicos señalan que el test CGT debe ser contextualizado en casos de pacientes de reproducción asistida en función del tratamiento que éstos reciban, «ya que no se procede de la misma forma cuando se trata de gametos propios (células sexuales) que en la donación».

En el primer caso, la pareja que dé positivo para un mismo gen tendrá la opción de recurrir al diagnóstico genético preimplantacional (DGP), antes de la implantación del embrión, para conseguir que el bebé nazca libre de enfermedades hereditarias.

«El test CGT permite analizar múltiples genes o mutaciones de forma simultánea y, por primera vez, es posible establecer programas de cribado para un gran número de enfermedades causadas por un solo gen. Podemos prevenir la aparición de una enfermedad, tanto en embarazos concebidos normalmente como en aquellos gestados mediante técnicas de reproducción asistida», concluye el especialista.
abril 9/2014 (SINC)

Un consorcio internacional de investigadores ha descubierto dos nuevos genes que modulan el riesgo a desarrollar cáncer de mama y de ovario de las mujeres portadoras de mutaciones en BRCA1 y BRCA2. El estudio, publicado en «PLoS Genetics», está firmado por 200 autores de 55 grupos de todo el mundo.

Para este trabajo, los investigadores se organizaron en 2006 en un consorcio llamado CIMBA (Consortium of Investigators of Modifiers of BRCA1 y BRCA2). El CIMBA, con datos de más de 40 000 portadoras de mutaciones en estos genes, dispone de la mayor cantidad de muestras en las que estudiar la interacción de las mutaciones con los SNP.

«El objetivo es crear una prueba con todas las variantes genéticas que sabemos que influyen en el riesgo de desarrollar un cáncer, y a qué edad, de forma que podamos hacer un perfil personalizado para cada paciente», cuenta Ana Osorio, autora y coordinadora del estudio.

Para asociar los SNP al riesgo de desarrollar cáncer de mama u ovario, los autores han trabajado en dos fases: primero analizaron muestras de 1787 portadoras españolas e italianas de mutaciones en BRCA1/2 y lograron acotar la lista a 36 SNP potencialmente interesantes. A continuación, investigaron la importancia de estos últimos en otras 23 463 muestras de CIMBA. Así, han descubierto 11 SNP que inciden en el riesgo, especialmente dos. Sin embargo, su influencia es pequeña, ya que el más importante multiplica el riesgo por 1,12, un 12 % sobre el riesgo basal.

Estos SNP se encuentran en los genes denominados NEIL2 y OGG1, genes que intervienen en la iniciación del mecanismo de reparación alternativo a BRCA1/2. «Además, son genes básicos en eliminar de la célula los productos tóxicos generados por el estrés oxidativo», explica Javier Benítez, director de grupo en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Carlos III (CNIO) y participante en el estudio.

Por otra parte, este hallazgo podría ser también de interés clínico. Uno de los tipos de fármacos eficaces inhibidores de PARP actúa inactivando la ruta de reparación alternativa. De esta forma, los autores escriben que «estos descubrimientos podrían tener implicaciones en el tratamiento de las portadoras de mutaciones en BRCA1/2 con fármacos inhibidores de PARP.
abril 5/2014 (Diario Médico)

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Un gen regulador que se activa durante el desarrollo del cerebro fetal, llamado REST, se vuelve a encender con los años para proteger del envejecimiento a las neuronas ante diferentes tipos de estrés

¿Por qué las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, afectan sólo a las personas mayores? ¿Por qué algunas personas viven más de 100 años con la función cognitiva intacta, mientras que otros desarrollan demencia mucho antes? Durante más de un siglo las investigación sobre las causas de la enfermedad de alzhéimer se ha centrado en las placas y ovillos de proteínas anormales que aparecen en los cerebros de las personas afectadas con estas enfermedades . Sin embargo, los científicos saben que, por lo menos, falta una pieza de este complejo rompecabezas, porque algunas personas que tienen esta acumulación de proteínas anómalas muestran pocos o casi ningún signo de deterioro cognitivo.

Ahora, una investigación que se publica en Nature ( doi: 10.1038/nature13163.) podría ofrecer finalmente una explicación. Los investigadores han descubierto que un gen regulador que se activa durante el desarrollo del cerebro fetal, llamado REST, se vuelve a encender con los años para proteger del envejecimiento a las neuronas ante diferentes tipos de estrés, incluyendo los efectos tóxicos de las proteínas anómalas. Los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en EE.UU., también han visto que dicho gen se pierde en las regiones claves del cerebro de personas con alzhéimer y con deterioro cognitivo leve.

«Nuestro trabajo plantea la posibilidad de que los ovillos y placas anormales de proteínas asociadas con la enfermedad de Alzheimer y otras patologías neurodegenerativas pueden no ser suficientes para causar la demencia; es posible que además exista un fallo en el sistema de respuesta al estrés del cerebro», asegura Bruce Yankner, coordinador del estudio. Yankner cree que si estos datos son ciertos se abrirá «una nueva vía para desarrollar opciones diferentes de tratamiento para las personas con alzhéimer».

Yankner fue el primer científico en demostrar en la década de 1990 los efectos tóxicos de la proteína beta amiloide, una de las claves de la enfermedad de alzhéimer.

Centenarios sanos

La demencia, señala este experto, «no es un resultado inevitable del envejecimiento. Sabemos que es posible que el cerebro humano funcione normalmente durante un siglo o más. Así que es probable que haya evolucionado un mecanismo cuyo fin sea preservar la función cerebral y mantener las células cerebrales vivas en los organismos que viven muchos años, como los humanos»
.
Y en su opinión la pieza que faltaba en esta puzzle es el gen REST. Al primero que se fijó en este gen fue el genetista Tao Lu, al comprobar que era un regulador de un interruptor que enciende o desactiva los genes del envejecimiento en el cerebro humano. El hallazgo sorprendió en un primer momento, ya que hasta entonces sólo se conocía la actividad de dicho gen durante el periodo fetal, antes del nacimiento, cuando otros genes claves permanecen apagados hasta que las células progenitoras están listas para diferenciarse en neuronas maduras y funcionales. Y se pensaba que el gen se inactivaba en el cerebro poco después del nacimiento, aunque sí se mantiene activo en otras partes del cuerpo y parece proteger contra varios tipos de cáncer y otras enfermedades.

Yankner también se sorprendió en un primer momento pero, cuando lo pensó detenidamente, todo parecía tener sentido. ¿En qué momentos de la vida son las neuronas más vulnerables? La primera vez ocurre durante el desarrollo fetal, cuando la pérdida de neuronas jóvenes sería devastadora. La segunda durante el envejecimiento, cuando éste es bombardeado por el estrés oxidativo y el plegado anómalo de agregados de proteínas, como la beta-amiloide y la proteína tau en la enfermedad de Alzheimer. Tiene mucho sentido, afirma: «el gen se activa cuando es necesario proteger las neuronas».

Después de haber descubierto el posible nuevo papel del gen REST, Yankner y equipo identificaron los genes específicos que regulan el envejecimiento neuronal. «Vimos que REST desactiva los genes que promueven la muerte de las células cerebrales y contribuyen a diversas características patológicas de la enfermedad de Alzheimer, como las placas amiloides y los ovillos neurofibrilares, mientras enciende los genes que ayudan a en la repuesta al estrés de las neuronas». Los experimentos en el laboratorio revelaron que la inactivación de REST hizo que las neuronas fueran vulnerables a los efectos tóxicos del estrés oxidativo y a la proteína beta amiloide.

Ratones con alzhéimer

Para confirmar el papel de REST «in vivo», el equipo trabajó con ratones que carecían del gen, aunque únicamente en sus cerebros, y observaron lo que ocurría a medida que envejecían. «Los ratones estaban sanos como adultos pero, a medida que envejecían, las neuronas comenzaron a morir en las mismas zonas del cerebro que en la enfermedad de Alzheimer: el hipocampo y la corteza -señala Yankner- Esto sugiere que el gen REST es esencial para que las neuronas se mantengan con vida durante el envejecimiento cerebral». Junto con Monica Colaiácovo, el equipo también descubrió, gracias al modelo del gusano «C. elegans», que la función protectora de REST es compartida en todas las especies.

El paso siguiente era ver cómo funciona el gen en humanos. Así, obesrvaron que el gen está activado en aquellas personas con un envejecimiento normal, pero los cerebros de las personas que desarrollaron deterioro cognitivo leve mostraban una disminución en su actividad. «La pérdida en la actividad del gen se correlaciona estrechamente con la pérdida de memoria, especialmente la memoria episódica o autobiográfica, el tipo que suele disminuir en los inicios de alzhéimer», indica Yankner.

Y además han visto que en la enfermedad de Alzheimer, REST se desvía de su camino hacia el núcleo, queda envuelto en un proceso llamado autofagia, y es finalmente destruido. Lo mismo observaron en el tejido cerebral de personas con otras enfermedades neurodegenerativas que implican la demencia, como la demencia frontotemporal y demencia de cuerpos de Lewy.

Descubrir cómo se activa REST y de qué forma se desvía de su camino proporciona nuevas ideas para atacar el alzhéimer. Por ejemplo, asegura este investigador, en lugar de centrarnos únicamente en la reducción de los niveles de beta amiloide, sobre todo porque los ensayos clínicos realizados hasta ahora no han tenido mucho éxito, se podría actuar sobre el gen REST con compuestos como el litio, que ha demostrado en el laboratorio que puede estimular su función.

Los investigadores también han tratado de resolver el enigma de por qué algunas personas que envejecen pueden albergar cambios patológicos relacionados con el alzhéimer, pero sin desarrollar demencia. Utilizando los datos del Religious Orders Study and the Rush Memory and Aging Project, examinaron muestras de tejido cerebral de personas con cambios patológicos propios de esta demencia, pero algunos de ellos no habían desarrollado la enfermedad. Y vieron que los que envejecieron saludablemente tenía más cantidad de REST en el núcleo de sus neuronas en llas regiones claves del cerebro. «Esto sugiere que una persona puede ser capaz de resistir a los efectos tóxicos de la patología de alzheimer si los niveles de REST se mantienen elevados». Si pudiéramos activar esta red de genes de resistencia, seríamos capaces de intervenir en la enfermedad en fases muy iniciales».

En estudios adicionales los investigadores encontraron que el gen REST está relacionado con el aumento de la longevidad. Los niveles REST eran más altos en los cerebros de personas que vivían en más de 90 o 100 años y permanecieron cognitivamente intactos, y lo estaban específicamente en las regiones del cerebro vulnerables a la enfermedad de Alzheimer, lo que sugiere que podrían estar protegidos de la demencia.

Sin embargo Yanker está seguro que «hay algo más en juego que no ha sido visto ni medido. REST no será el fin de todo».
marzo 20/2014 (RI)

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2013 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

Kim HM, Drake D, Liu XS, Bennett DA, Colaiácovo MP, Yankner BA.REST and stress resistance in ageing and Alzheimer’s disease.Nature ;507(7493):448-54. 2014 Mar 19

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Un equipo de investigadores de Estados Unidos y México identificó material genético que eleva el riesgo de prevalencia de diabetes tipo 2 en la población mexicana y otras en América Latina.
Miembros de la Iniciativa Slim en Medicina Genómica (SIGMA) provenientes de instituciones de investigación sobre diabetes tipo 2 en ambos países, realizaron un estudio publicado en la versión impresa de la revista «Nature» este mes.
Los investigadores analizaron 9.2 millones de variaciones en la secuencia del ADN de más de ocho mil mexicanos en su mayoría, de los que más de 3800 padecían la enfermedad crónica.
Otros 4366 no eran diabéticos, pero fueron estudiados como grupo control.
«El análisis en individuos mexicanos y latinoamericanos identificó el SLC16A11 como un gen candidato para la diabetes tipo 2 con un posible papel en el metabolismo de triglicéridos», destacó el estudio.
Las personas portadoras del gen tienen 25 % más probabilidades de padecer diabetes que aquellas que no lo tienen en su material genético y en los que lo heredan de ambos padres, el riesgo aumenta al 50 %.
El estudio indica que las bases genéticas para la prevalencia de diabetes tipo 2 en mexicanos y latinoamericanos es de casi el doble que en la población blanca no hispana en Estados Unidos.
La forma de mayor riesgo del gen fue encontrada en personas de descendencia indígena americana, en tanto una variante fue descubierta en alrededor del 20 % de asiáticos orientales y fue raramente detectado en poblaciones de Europa y África.
SIGMA es un proyecto financiado por la Fundación Carlos Slim que aportó 139 millones de dólares en octubre pasado.
La iniciativa estableció una alianza con el Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachusetts, la Universidad de Harvard y el Instituto Nacional de Medicina Genómica de México.
El equipo en México incluyó a investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, Salvador Zurbirán y del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional autónoma de México (UNAM), dirigido por Teresa Tusié y Carlos Aguilar.
También formaron parte del equipo de investigadores del Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN), liderado por Lorena Orozco y el Estudio de Diabetes de la Ciudad de México dirigido por Clicerio González-Villalpando.
La investigación conjunta incluyó a miembros del Instituto Broad, del Hospital General de Massachusetts y de la Escuela de Medicina de Harvard liderados por David Altshuler y José Flores.
Se sumaron al grupo Brian Henderson y Christopher Haiman de la escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California.
febrero 21/2014 (Notimex)
Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

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