Los bebés de uno a tres meses de edad con déficit generalizado de ciertas cepas de bifidobacterium quedan expuestos a mayores riesgos de enfermedades no transmisibles según demuestra el hallazgo del resultado inmunológico adverso a los dos años de edad.
El microbioma intestinal infantil es crucial para el desarrollo inmunitario e influye en el riesgo de enfermedades no transmisibles (ENT) en las etapas siguientes de la vida. Casi uno de cada cuatro bebés carece de suficientes bacterias intestinales saludables esenciales para entrenar su sistema inmunológico, limitación que los expone a los 2 años a mayores riesgos de desarrollar ENT, como alergias, asma y eczema.
El artículo publicado por Communications Biology al evaluar el microbioma intestinal de 412 bebés representativos de la variada demografía de EE. UU. encontró un déficit generalizado de bifidobacterias. Los datos de salud a largo plazo señalarían que la falta de bifidobacterias detectables podría contribuir a la predisposición genética a enfermedades alérgicas (atopia).
Las bifidobacterias consideradas el primer grupo colonizador del intestino humano se relacionan con resultados positivos para la salud del huésped, incluida la protección contra enfermedades metabólicas, infecciones del tracto gastrointestinal e inflamación.
Estimaciones globales consideran que alrededor del 40 % de la población padece algún tipo de alergia a sustancias presentes en el ambiente: polen, polvo, ácaros o caspa de animales.
En las últimas décadas, la creciente prevalencia de afecciones alérgicas en niños incluyen las estacionales con síntomas leves, como goteo nasal , estornudos y picazón en los ojos, hasta eccemas graves y alergias alimentarias potencialmente mortales que pueden provocar un shock anafiláctico.
El microbioma intestinal infantil
Datos recientes indican que el aumento de estas ENT comienza tanto en el útero materno y durante los dos primeros años, abarcando un período de unos 1000 días de vida.
Los científicos creen que, si bien los cambios ambientales y en el estilo de vida influyen, un factor clave podrían ser las alteraciones del microbioma intestinal. En los bebés, la alteración incluye la pérdida generalizada de ciertas cepas beneficiosas de bifidobacterium, esenciales para el desarrollo inmunitario temprano y la salud a largo plazo.
La vía de parto (cesárea o parto vaginal), la lactancia materna o artificial, y la exposición a antibióticos pueden influir en la diversidad del microbioma intestinal, factor vinculado a problemas de salud en etapas posteriores de la vida, como alergias, enfermedades autoinmunes y obesidad.
Los estudios previos sobre la flora intestinal en bebés, además de ser pequeños en su mayoría no abarcaban la diversidad demográfica infantil del país.
Vea la noticia completa en: Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC Salud) – 23 Julio 2025










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