El fallecimiento de Carlos que ocurrió a las 4 am del 21/08/2011 en un pueblecito perdido de Massachusetts, EE.UU., donde vivió y trabajó los últimos años de su vida. Fue el Interno de Medicina Interna más viejo de los Estados Unidos de América y posteriormente profesor de dicha especialidad. El Dr. Carlos Valle Santana fue uno de los fundador de la nefrología en las regiones orientales de nuestro país, y el por más de 20 años jefe del servicio de Nefrología del hospital “Saturnino Lora” de Santiago de Cuba. Muchos cubanos deben sus vidas a la labor del colectivo dirigido por el Dr. Valle. Llegue a sus familiares y amigos las condolencias de los nefrólogos cubanos.
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Los objetivos son:
– Evaluar las distintas herramientas existentes y la experiencia en su aplicación por los participantes.
– Proponer un instrumento de evaluación aplicable a las características de nuestros servicios de la región.
– Proponer una investigación nacional e internacional con la aplicación de la herramienta propuesta.
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Guías principales cubanas para el trasplante renal.
3-Resumen Normativo de un Servicio de Trasplante Renal
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Rituximab Targets Podocytes in Recurrent Focal Segmental Glomerulosclerosis
Por: Alessia Fornoni, Junichiro Sageshima, Changli Wei, Sandra Merscher-Gomez, Robier Aguillon-Prada, Alexandra N. Jauregui, et al. Science Translational Medicine June 2011,3:(85): 85ra46
Focal segmental glomerulosclerosis (FSGS) is a glomerular disease characterized by proteinuria, progression to end-stage renal disease, and recurrence of proteinuria after kidney transplantation in about one-third of patients. It has been suggested that rituximab might treat recurrent FSGS through an unknown mechanism
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Por: A. Segarra. Nefrología 2010;30(5):501-507.
El avance en el conocimiento de la patogenia de la nefropatia IgA ha puesto de manifiesto que, probablemente, no hay un solo tipo de nefropatía IgA con mecanismo patogénico, curso clínico y respuesta al tratamiento únicos.
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Los niños con síndrome urémico hemolítico (SUH) por Escherichia coli son menos propensos a sufrir de falla renal si reciben líquidos por vía intravenosa tempranamente, según un estudio publicado por Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine.
«La expansión del volumen intravenoso (IV) es una intervención subutilizada» en pacientes con riesgo de desarrollar SUH, escribe el equipo del doctor Phillip I. Tarr, de la Escuela de Medicina de Washington University, St. Louis, Missouri.
El SUH aparece después de una fase diarreica provocada por la bacteria productora de toxina Shiga, generalmente la E. coli O157:H7. Desde mayo, cuando se desató el brote de E. coli en Alemania, se registraron más de 900 casos de SUH en Europa y América del Norte.
Los autores estiman que «la cascada patológica» que lleva a la insuficiencia renal podría interrumpirse con una mejor perfusión renal cuando el riesgo se detecta a tiempo en la fase diarreica. Un ensayo previo había indicado que la expansión del volumen IV suele ser protectora.
El equipo estudió a 50 niños con SUH de entre 1 y 17 años, de 11 hospitales pediátricos de Estados Unidos y Escocia; 34 habían tenido un período de oliguria seguido de anuria prolongada.
«Los que desarrollaron SUH oligoanúrico recibieron menos volumen y sodio durante todo el período previo al SUH que aquellos con SUH no oligoanúrico», señala el equipo.
En cuanto a la expansión temprana del volumen IV, la diferencia fue más evidente con la oligoanuria, que apareció en 21 de los 25 niños (84 por ciento) a los que no se les administró fluidoterapia IV en los primeros 4 días de enfermedad, comparado con 13 de los 25 niños (52 por ciento) tratados con fluidoterapia IV en ese período.
Eso se traduce en un riesgo relativo de oligoanuria de 1,6 (p=0,06) cuando no se administran líquidos por vía IV en los primeros cuatro días previos a la aparición del SUH.
El equipo de Tarr señaló: «El perfil clínico permite identificar a los pacientes que podrían estar infectados con E coli O157:H7 y en riesgo de desarrollar SUH. Se recomienda realizar un rápido diagnóstico microbiológico y hospitalizar a los pacientes potencialmente infectados porque la ventana de máxima efectividad y seguridad de la expansión del volumen IV sería breve».
De todos modos, los autores destacaron que «la expansión del volumen no protege por completo de la oligoanuria durante el SUH. La forma más segura de prevenirla es evitar la as infecciones por E coli O157:H7».
(Fuente: Arch Pediatr Adolesc Med, 2011.)
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Un estudio demuestra que la microalbuminuria y las cifras de presión arterial sistólica nocturna pueden evidenciar un control deficiente de la enfermedad.
El equipo de la Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular del Hospital del Mar ha realizado un estudio donde determina cuáles son los parámetros de mayor utilidad para valorar la presencia de lesión orgánica y el riesgo de enfermedad grave asociada a hipertensión arterial. Las conclusiones del estudio, publicado en la revista Hypertension
(doi: 10.1161/HYPERTENSIONAHA.110.165563), apuntan a que las cifras de presión arterial sistólica nocturna en combinación con la medida de la excreción de albúmina en orina pueden ser marcadores de riesgo y pronóstico de enfermedad asociada directamente a la hipertensión arterial.
La hipertensión arterial es un problema sanitario de primer orden en todo el mundo. Al tratarse de una enfermedad asintomática y que suele pasar desapercibida, la percepción de riesgo o enfermedad por parte de los que la padecen es inexistente.
Es imprescindible un buen control de las cifras de presión arterial para evitar lesiones orgánicas asociadas. Previamente a la aparición de la lesión orgánica (infarto agudo de miocardio, insuficiencia renal avanzada, etc.), se produce un paso intermedio que se denomina lesión orgánica subclínica. Es fundamental detectar este paso previo para poder instaurar medidas efectivas que eviten, atenúen o minimicen los efectos de la lesión establecida de órgano diana. Un buen marcador para conocer esta lesión subclínica es la microalbuminuria, que es más frecuente en pacientes con hipertensión resistente al tratamiento (un 20% del total de los hipertensos). Hay grupos de pacientes que, aparentemente, tienen un buen control de presión arterial y que no constan como resistentes, pero que también presentan microalbuminuria. En estos casos es importante hacer una monitorización ambulatoria de presión arterial de 24 horas, porque podría ser que de día estuviesen bien controlados pero no de noche.
Según explica la Dra. Anna Oliveras, jefe clínico del Servicio de Nefrología del Hospital del Mar, responsable de la Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular y una de las coordinadoras del registro nacional de hipertensos resistentes, el estudio completo para detectar la presencia de lesión subclínica asociada a hipertensión incluye muchas “pruebas analíticas, electrocardiogramas, ecografías del corazón, de las arterias carótidas, conocer la velocidad de onda del pulso, la presencia de insuficiencia renal, etc. y, en la práctica, hacer un estudio tan extenso, no es posible en todas partes”. Poder detectar de forma efectiva, sencilla, rápida, no invasiva y económica esta lesión subclínica facilita la detección precoz de daño vascular, indicando la necesidad de extremar las medidas de tratamiento y de prevención adecuadas para evitar complicaciones graves y secuelas a los pacientes, así como gastos al sistema.
Este estudio, realizado con una muestra de más de 350 pacientes hipertensos resistentes, ha sido posible gracias al registro nacional de hipertensión resistente de España. Los hipertensos resistentes son aproximadamente un 20% del total. “Si tenemos en cuenta que en el año 2025 se estima que habrá un 60% más de hipertensos que actualmente y las cifras se situarán en torno a los 600 millones de pacientes afectados en todo el mundo, la repercusión de las consecuencias de la hipertensión son de enorme trascendencia”, explica la Dra. Oliveras, y añade: “En España, el 30% de la población tiene la presión elevada y la cifra prácticamente se duplica cuando nos referimos a pacientes de 65 años o más. Poder disponer de herramientas económicas y fiables que nos indiquen qué enfermos tienen un riesgo de sufrir enfermedad orgánica grave derivada de esta hipertensión y, por lo tanto, qué enfermos tienen mal pronóstico, es fundamental para poder establecer las medidas adecuadas para atenuar y prevenir las graves secuelas de la hipertensión”.
(Fuente: Jano.es) [Tomado de Al día]
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Investigadores de Badalona muestran que los obesos mórbidos presentan con mayor frecuencia lesiones glomerulares.
Un estudio realizado en el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona concluye que las personas con exceso de peso tienen más probabilidades de desarrollar daño renal no relacionado con las enfermedades asociadas a la obesidad.
Entre 2001 y 2005, los investigadores del Servicio de Nefrología del citado hospital han analizado los riñones de muchos pacientes intervenidos de obesidad mórbida. Ninguno de ellos presentaba enfermedad renal al inicio de la investigación, pero los investigadores detectaron lesiones en el tejido del riñón precursoras de enfermedad en un porcentaje significativo de los pacientes participantes.
Sus resultados se han publicado recientemente en «Kidney International», revista cuyo editorial citaba que, con este trabajo, se abre una nueva línea de investigación en enfermedad renal.
Los autores recuerdan que la obesidad es una enfermedad asociada a problemas de salud graves con un gran impacto social. Hace tiempo que se sabe que muchos de estos problemas (diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, etc.) pueden comportar enfermedad renal. Aún así, el nuevo estudio es el que descubre por primera vez que la obesidad, independientemente de las enfermedades asociadas, puede desencadenar problemas renales por sí misma.
En el estudio participaron 95 pacientes con un índice de masa corporal superior a 40, correspondiente a «obesidad mórbida». Compararon los resultados obtenidos en estos pacientes con los de un grupo control, compuesto por 40 pacientes con peso y función renal normales, sometidos a biopsia renal.
Lesiones glomerulares
En el primer grupo detectaron un número bastante más elevado que en el segundo de lesiones glomerulares (es decir, daños en el tejido del riñón: acumulación de matriz mesangial, hipertrofia de los podocitos, proliferación de células mesangiales y glomerulomegalia), que pueden preceder al desarrollo de enfermedad renal crónica. Estas lesiones eran más frecuentes a medida que aumentaba el índice de masa corporal. Concretamente, un 77% de pacientes del grupo con obesidad mórbida tenían algún tipo de lesión glomerular, ante un 5% de las personas del grupo de control.
Según la primera firmante del trabajo, la Dra. Assumpta Serra, «los resultados de la investigación podrían explicar la relación entre la obesidad y el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica». En cualquier caso, el equipo investigador continúa estudiando los pacientes con obesidad mórbida que han participado en el estudio para saber si las lesiones detectadas acabarán dando lugar a enfermedad renal crónica y, si es así, averiguar si hay otros factores además de la obesidad que contribuyen a que aparezca, y cuál es el tratamiento preventivo que se debe dar a estos pacientes.
(Fuente: Jano.es)
En: Actualidades.











