mortalidad

La hipertensión es la enfermedad que provoca más decesos en el mundo, de acuerdo con los resultados de una investigación que difunde la revista The Lancet (doi:10.1016/S0140-6736(12)61719-X).
El Estudio sobre la Carga Global de Enfermedades revela que en el 2010 nueve millones de personas murieron como resultado de la hipertensión, lo que convierte a este problema cardiovascular en el principal factor de riesgo de salud a nivel mundial.
Detrás se ubican el tabaquismo y el abuso del alcohol, causantes de 6,3 millones y 4,9 millones de muertes en el mundo ese año, respectivamente.
En la investigación se comparó la expectativa de vida de 187 países entre 1990 y 2010 y se analizó las principales tendencias en la salud global en esos años.
Los científicos encontraron que la población mundial vive mucho más y las principales causas de enfermedades no son precisamente de fallecimiento.
Asimismo hay una disminución de los decesos por enfermedades infecciosas, principalmente vinculadas a una tasa de mortalidad menor entre niños menores de cinco años.
Ahora las personas viven más con problemas de salud que no son causa de fallecimientos como dolores de espalda, ansiedad o depresión.
La obesidad es otra de las enfermedades asociadas a la muerte de por lo menos tres millones de personas en el 2010.
Entre las 10 primeras causas de mortalidad se encuentra la cardiopatía isquémica y la enfermedad cardiovascular, seguida de problemas músculo-esqueléticos, trastornos mentales y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.
En el estudio aparece también la lista de los llamados DALY (Disabaility-adjusted life year) que incluye tanto los años de vida potencialmente perdidos por muerte prematura como los vividos con discapacidad.
En América Latina, se enumera como la primera causa de Daly, la violencia entre los hombres, y entre las mujeres, la depresión.
diciembre 13/2012 (PL)
Nota: Los lectores del dominio *sld.cu acceden al texto completo a través de Hinari.
Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 “Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.”
Haidong Wang, Laura Dwyer-Lindgren, Katherine T Lofgren , Julie Knoll Rajaratnam , Jacob R Marcus , Alison Levin-Rector. Age-specific and sex-specific mortality in 187 countries, 1970—2010: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2010.The Lancet, Volume 380, Issue 9859, Pages 2071 – 2094, 15 Dic 2012

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La tasa de mortalidad es más elevada entre  los pacientes que padecen diabetes tipo 2 y cuyo peso es normal, en comparación  con los que padecen la misma enfermedad y presentan sobrepeso u obesidad,  reveló un estudio difundido en Estados Unidos.
Según la investigación, publicada en la Revista de la Asociación Médica  Estadounidense (JAMA) ( doi:10.1001/jama.2012.9282), los diabéticos  que tienen un peso normal presentan una tasa de mortalidad -no resultante de  problemas cardiovasculares- mucho más elevada que los diabéticos obesos o con  sobrepeso.
Los adultos que padecen diabetes tipo 2 y que tienen un peso normal han  sido poco estudiados por la medicina, pues esta enfermedad aqueja en su mayoría  a personas obesas. En este estudio, cerca del 10% de los pacientes diabéticos  tenían un peso normal.
El exceso de peso es un factor de riesgo importante en el desarrollo de la  enfermedad, pero también pueden influir factores familiares, étnicos y de edad,  subrayaron los autores de la investigación.
«Es posible que una predisposición genética explique porqué este subgrupo  de la población padece un riesgo particularmente elevado de mortalidad»,  explicó la principal autora del estudio, Mercedes Carnethon, profesora adjunta  de medicina en la Universidad Northwestern (Chicago, norte de EEUU).
Los individuos que tienen un peso normal son más propensos a padecer  diabetes si son adultos mayores que no pertenecen a la raza blanca, reveló el  estudio.
Los investigadores analizaron la información de cinco estudios y tomaron en  cuenta a 2625 hombres y mujeres estadounidenses de más de 40 años y que  padecen diabetes de tipo 2.
Las personas son consideradas diabéticas si su índice de glucosa en ayuno  es de al menos 126 miligramos por decilitro de sangre.
Los participantes que fueron considerados con un peso normal tenían un  índice de masa corporal (IMC, peso dividido entre la estatura al cuadrado) de  entre 18,5 y 24,9, mientras que aquellos que se consideraron con sobrepeso  tenían un IMC de al menos 25.
Con el envejecimiento y la diversificación de la población en Estados  Unidos, probablemente aumentarán los casos de diabetes de tipo 2 en personas de  peso normal, estimó Carnethon.
Agosto 7/2012 (AFP)
Nota: Los lectores del dominio «sld.cu acceden al texto completo a través de Hinari.
Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»
Mercedes R. Carnethon, Peter John D. De Chavez, Mary L. Biggs, Cora E. Lewis, James S. Pankow, Alain G. Bertoni. Association of Weight Status With Mortality in Adults With Incident Diabetes. JAMA. 2012;308(6):581-590.

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Los expertos abogan por la incorporación de la farmacogenética a la práctica clínica para individualizar las terapias y optimizar los resultados.
Se estima que al menos uno de cada tres enfermos no responde adecuadamente a los fármacos; sin embargo, muchos de ellos podrían beneficiarse de la farmacogenética. Así se ha puesto de manifiesto en el transcurso de una mesa redonda, con el patrocinio de Roche, celebrada en el marco del 6º Congreso Europeo de Farmacología, que se está llevando a cabo en Granada.
Para Julio Benítez, catedrático de Farmacología la Universidad de Extremadura, «resulta inaceptable en estos momentos que al menos 10 de cada 30 pacientes que acuden a las consultas y que están siendo tratados con terapias teóricamente correctas no vayan a responder adecuadamente a las mismas y, es más, muchos de ellos incluso desarrollarán efectos adversos evitables». De ese tercio de pacientes que no responden adecuadamente a la terapia prescrita, subraya Benítez, «al menos la mitad podrían beneficiarse significativamente con la incorporación en su manejo clínico de estudios farmacogenéticos».
Desde el punto de vista de la tolerabilidad y seguridad farmacológica, las aportaciones de la Farmacogenética son también halagüeñas. Extrapolando datos de Estados Unidos, se ha estimado que en España mueren anualmente el triple de personas por efectos adversos de los fármacos que por accidentes de tráfico. «Esto no quiere decir que tengamos unos fármacos malos; el problema es que se usan mal, en dosis incorrectas, en el paciente no adecuado…», indica Benítez, quien asegura que, «en estos casos, la Farmacogenética resulta imprescindible, puesto que puede ayudarnos a detectar qué personas están predispuestas genéticamente a responder mal o a desarrollar algún evento adverso frente a un determinado medicamento».
Para este experto, el hecho de que se esté relegando a la farmacogenética en la práctica clínica está suponiendo que, por ejemplo en Estados Unidos, empiece a haber reclamaciones legales por parte de los pacientes. Según concluye, «cada año que se retrasa la incorporación y generalización de la farmacogenética a la práctica clínica se está produciendo un grave perjuicio a muchos pacientes, algunos de los cuales se quedarán por el camino y otros, simplemente, están perdiendo calidad de vida». Como solución, propone «la estrecha y urgente colaboración de las autoridades sanitarias, los sistemas de salud, las agencias reguladoras, las empresas farmacéuticas, los investigadores, los médicos y los pacientes».
De la investigación a la práctica clínica:
Lejos de la creencia generalizada, la exigencia de incluir los conocimientos farmacogenéticos en la práctica clínica no implica necesariamente la realización de pruebas inicialmente costosas y complejas a todos los pacientes (como la genotipación del ADN), sino que en muchos casos supone únicamente la aplicación de unos principios farmacogenéticos/farmacogenómicos básicos, y de sentido común, que permitan adaptar los protocolos terapéuticos a cada caso en particular. «La farmacogenética no es solo genotipación y secuenciación del ADN, sino que también tiene un claro componente traslacional y aplicable a la práctica clínica diaria», recuerda Benítez, que desarrolla su trabajo clínico en el Hospital Infanta Cristina de Badajoz.
Y es que, a pesar de su aparente innovación y revolución, y tal como ilustra este especialista, «la farmacogenética viene a avalar algo que ya se dijo hace más de un siglo: no hay enfermedades sino enfermos». Partiendo de esta premisa, apunta, «la farmacogenética individualiza las decisiones terapéuticas en un determinado enfermo, para maximizar la eficacia y minimizar los efectos adversos».
julio 23/2012 (JANO.es)

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El cáncer de mama suele ser considerado más mortal entre las mujeres jóvenes, pero las adultas mayores -particularmente las de más de 75 años- tienen realmente más posibilidades de morir por la enfermedad, según revela un estudio internacional. Los expertos, que siguieron a miles de mujeres y publicaron sus hallazgos en Journal of the American Medical Association, dijeron que entre las mujeres diagnosticadass tipos que no tienen esos receptores porque a menudo crecen más lentamente y pueden responder a tratamientos hormonales. Las mujeres más jóvenes son más propensas que las de mayor edad a tener cáncer con receptores negativos, y también se les suele diagnosticar en una fase más avanzada, lo que lleva a la idea de que el cáncer de mama es más mortal entre ellas.
En el estudio, los investigadores hallaron que cinco de cada 100 mujeres diagnosticadas antes de los 65 años y seis de cada 100 diagnosticadas entre los 65 y los 74 años fallecieron de cáncer de mama en cinco años. Pero entre las mujeres de más de 75 años en el momento del diagnóstico, ocho de cada 100 murieron de cáncer. «Lo que es diferente en las mujeres de más edad es que suelen recibir menos tratamiento y de menor calidad», dijo Hyman Muss, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, que no participó en el estudio. Casi todas las mujeres del estudio se operaron, pero apenas la mitad de las mayores de 75 años recibieron radioterapia, y apenas un 5 % fueron tratadas con quimioterapia. En comparación, el 75 % de las mujeres de menos de 65 años recibieron radioterapia y un 51 % quimioterapia. «Existe la creencia de que las mujeres mayores no se benefician de la quimioterapia tanto como las más jóvenes, y que los efectos secundarios son peores», dijo Gerrit-Jan Liefers, investigador del Centro Médico de la Universidad de Leiden en Holanda, que trabajó en el estudio. Liefers añadió que las propias pacientes mayores serían más indecisas en lo que hace a tratar el cáncer de forma agresiva. Aunque un estudio reciente halló que los índices de cáncer de mama han ido descendiendo, las mujeres mayores han obtenido peores resultados que las más jóvenes, lo que los autores atribuyeron en parte a un tratamiento menos agresivo, quizás debido a las preocupaciones de que la terapia pueda causar más problemas que la enfermedad. Muss expresó que es posible que muchas mujeres saludables de entre 70 y 80 años obtengan beneficios de la quimioterapia si padecen cáncer de mama. «Tenemos que enseñar a los médicos que no piensen en la edad cronológica de la persona, sino en su edad funcional», finalizó.
Febrero 8/2012 (Reuters)

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Más de 2 millones de personas mueren cada año  en el mundo a causa de enfermedades causadas por la contaminación del aire,  según un estudio publicado recientemente por la Organización Mundial de la  Salud (OMS).
De esos 2 millones, 1,3 millones mueren a causa de la contaminación en las  ciudades, que afecta tanto a los países desarrollados como a los país pobres, las principales fuentes de combustión son: las centrales eléctricas y los vehículos motorizados.
Para la doctora Neira, si los países «controlan y administran el medio  ambiente correctamente, podemos reducir considerablemente la cantidad de  personas que sufren enfermedades respiratorias, cardiacas y de cáncer del  pulmón».
«Muchos países carecen de reglamentación sobre la calidad del aire y cuando  tienen, las normas nacionales y su aplicación varían considerablemente», agregó.
Las primeras causas de la contaminación de aire son los medios de  transporte, la industria, la utilización de biomasa o de carbón en las cocinas  y en la calefacción, así como las centrales eléctricas que funcionan con carbón.
Según la OMS, los efectos más graves de la contaminación del aire se  observan en las personas que ya están enfermas, los niños y las personas de  más edad.
Para luchar contra la contaminación del aire, la OMS recomienda el  desarrollo de los transportes públicos, la promoción de la marcha y la  bicicleta, así como la construcción de centrales que utilizan combustibles  distintos al carbón.
La compilación de datos publicada por la OMS es sin embargo incompleta,  reveló la organización internacional, pues carece de las cifras de muchos  países, como Rusia y algunos países africanos. Septiembre 26/2011 (AFP)

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Los bajos niveles hormonales provocados por la menopausia están desvinculados al aumento de la mortalidad cardiovascular en las mujeres, afirman investigadores en estudio publicado en British Medical Journal. Esta nueva hipótesis desplaza postulados anteriores los cuales indicaban una relación entre menopausia y enfermedad cardiovascular, explican los autores, de la Universidad estadounidense Johns Hopkins. El climaterio no representa un punto de inflexión en la salud cardiovascular femenina. La pérdida del efecto protector de las hormonas no está asociado al aumento de la mortalidad en las mujeres, subraya el artículo. Los resultados demuestran además que no hay un gran cambio en las tasas de ataques de corazón fatales antes y después de la llegada de ese período, señaló Dhananjay Vaidya, líder de la investigación. Las células del corazón y las arterias envejecen igual que las del resto de tejidos del cuerpo. Por este motivo suceden cada vez más infartos a medida que avanzan los años en ese sector de la población, destacó en su artículo. El envejecimiento es una explicación adecuada a este fenómeno y el arribo a la menopausia con sus cambios hormonales, no parece tener relación, agregó. La enfermedad isquémica cardíaca en las mujeres evoluciona a lo largo de la vida y aumenta a un ritmo constante, sin mostrar una aceleración en la mediana edad, subraya el especialista. La investigación fue avalada por estadísticas de mortalidad de personas nacidas entre 1916 y 1945 en Gran Bretaña, Gales y Estados Unidos. Período de transición en la vida de una mujer cuando el órgano sexual femenino deja de producir óvulos, la menopausia está caracterizada además por la producción de menos estrógeno y progesterona. Aparece entre los 45 y 55 años de edad y la mujer puede presentar síntomas como latidos cardíacos fuertes o acelerados, sofocos, sudores fríos, enrojecimiento de la piel e insomnio. Septiembre 6/2011 Londres, (PL)

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Un nuevo tratamiento contra el cáncer de próstata reduce un 30% el riesgo de mortalidad en hombres cuya enfermedad ha evolucionado tras recibir quimioterapia.
Así lo demuestran los resultados de un estudio en el que ha participado la Clínica Universidad de Navarra (CUN, norte de España) junto a hospitales de 26 países, en el que se ha probado la eficacia del fármaco quimioterapéutico cabazitaxel en un grupo de 378 pacientes.
Los hallazgos de este ensayo, denominado «Tropic», han sido publicados en la revista médica británica The Lancet, y suponen un avance para el cáncer de próstata metastásico, según informó la CUN en una nota.
El primer tratamiento que se administra a los pacientes con cáncer de próstata metastático es el hormonal y, aquellos que no responden al tratamiento hormonal, reciben generalmente quimioterapia, tratamiento de referencia desde hace una década.
Sin embargo, algunos de esos pacientes desarrollan una resistencia a la quimioterapia y su enfermedad sigue evolucionando, y para ellos -según los investigadores- «hasta ahora no existía un tratamiento estándar tras la quimioterapia de primera línea».
Al respecto, los resultados de este estudio demuestran que la combinación de cabazitaxel y prednisona aumenta la supervivencia «de forma significativa» en pacientes con cáncer de próstata metastático hormono-resistente tratados previamente con quimioterapia.
Según José Luis Pérez, especialista del Departamento de Oncología de la CUN participante en el estudio, el ensayo demostró que el nuevo fármaco cabazitaxel reduce el riesgo de mortalidad en un 30%, ofrece una mejora clínicamente significativa de la supervivencia global media y provoca una mejoría significativa en la reducción de la progresión del tumor.
Según el experto, esa combinación de fármacos «se convertirá en el tratamiento estándar para los casos de cáncer de próstata en los que la enfermedad ha progresado tras la quimioterapia de primera línea».
El ensayo participaron 755 pacientes con cáncer de próstata metastático hormono-resistente, cuya enfermedad había evolucionado a pesar de haber sido tratados anteriormente con docetaxel.
Los pacientes fueron asignados al azar al «grupo cabazitaxel» o al «grupo mitoxantrona» (378 y 377 pacientes, respectivamente) y la variable de evaluación principal fue la supervivencia global.
Pamplona, España, diciembre 20/2010 (EFE)

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