cáncer

La verdadera causa de la muerte de un tercio de los pacientes de cáncer no radica en el avance tumoral sino en el proceso de transformación de la grasa blanca o «mala» en parda o «buena».

La mayor parte de quienes investigan el cáncer se concentran en la biología del tumor en sí. Pero Michele Petruzzelli, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), buscando vías de ataque indirecto a la enfermedad, decidió poner el foco en el resto del organismo. Su trabajo sobre la respuesta del cuerpo al tumor ha descubierto que la caquexia, la extrema delgadez y debilidad que acaba siendo la auténtica causa de la muerte de un tercio de los enfermos de cáncer, se desencadena por un proceso hoy muy estudiado no para combatir el cáncer, sino la obesidad: la conversión del tejido graso blanco en pardo.

Malas consecuencias
«Es la primera vez que este fenómeno, que podríamos llamar quemagrasa, se asocia a un efecto negativo», explica Petruzzelli, miembro del grupo de Erwin Wagner, director del Programa Fundación BBVA-CNIO de Biología Celular del Cáncer. «Lo que vemos es que la transformación de grasa blanca en grasa parda, que es ahora uno de los temas estrella de la investigación por sus potenciales efectos positivos contra la obesidad y la diabetes, tiene consecuencias muy perniciosas en el contexto del cáncer», señala el investigador en un trabajo que se publica en el último número de Cell Metabolism (DOI: org/10.1016/j.cmet.2014.06.011).

Los profesionales consideran además que si se logra reducir la transformación del tejido graso los síntomas de la caquexia mejoran, aunque no desaparezcan del todo. Lo demuestran bloqueando moléculas mediadoras de la inflamación -un proceso vinculado a la caquexia-, en concreto la citocina IL-6. «La inhibición del paso de grasa blanca a parda representa por tanto una vía prometedora para mejorar la caquexia en los pacientes de cáncer», señala el artículo.

El CNIO cuenta con numerosos modelos animales -en ratones- de distintos tipos de cáncer. Así que el punto de partida de este trabajo, ha explicado Petruzzelli, fue seleccionar una docena de estos ratones modelo y estudiar qué cambios sucedían en sus cuerpos a medida que se desarrollaba el tumor.

Transformación
Observaron numerosos cambios en los órganos de los animales, que variaban en función del tipo de modelo y tumor. Sin embargo, el efecto de la transformación de grasa blanca en marrón se dio en todos ellos, y muy pronto, antes de que se manifestaran los síntomas ya conocidos de la caquexia.

El interés del trabajo aumenta porque llama la atención, y relaciona, dos procesos -la transformación de la grasa blanca en parda y la caquexia- que por motivos distintos han sido poco estudiados, pero que en los últimos años se han convertido en temas calientes de la investigación en todo el mundo.

En el contexto de la actual epidemia de obesidad, la grasa blanca ha sido apodada mala, mientras que la parda es la buena. El descubrimiento de que los humanos adultos pueden convertir la grasa blanca en parda mediante el ejercicio o la exposición a bajas temperaturas ha abierto una nueva vía de ataque a la obesidad, y de hecho ya está en marcha la búsqueda activa de herramientas farmacológicas para inducir la transformación, fenómeno esencial para los enfermos de cáncer.

Marcadores que guían
En oncología, la caquexia, es un fenómeno que se explicaba como que el organismo se consume a sí mismo tratando de cubrir las necesidades energéticas del tumor en constante crecimiento. Pero hoy se sabe que pueden producir caquexia tumores de todos los tamaños, incluso muy pequeños, y en etapas muy tempranas de su desarrollo porque, según las investigaciónes, este fenómeno está muy ligado a la inflamación.

Los resultados indican que si se actúa bloqueando uno de los agentes que promueven la inflamación, la citocina IL-6, se reduce sustancialmente el proceso de transformación de la grasa y, consecuentemente, la caquexia, aunque los investigadores resaltan que no se logra la curación: la IL6 es sólo una de diversas citocinas implicadas y bloquearla no es suficiente.

Este hallazgo sugiere que los antiinflamatorios podrían ayudar a combatir la caquexia, pero no es posible predecir qué enfermos afectados por el cáncer la desarrollarán.

«Se abriría una vía en este sentido al descubrir procesos muy iniciales en la caquexia. Plantea la posibilidad de identificar biomarcadores que ayuden a predecir qué pacientes van a desarrollar caquexia, de forma que podamos tratarles de forma preventiva», añade Petruzzelli.
julio 17/2014 (Diario Médico)

Michele Petruzzelli, Martina Schweiger, Renate Schreiber,Ramon Campos-Olivas, Maria Tsoli, John Allen.A Switch from White to Brown Fat Increases Energy Expenditure in Cancer-Associated Cachexia.Cell Metabolism.Jun 11 2014

En: Noticias #

Una nueva investigación dirigida por Alison Allan, PhD, científica de la Universidad Occidental y el Instituto Lawson de Investigación de la Salud, muestra por qué el cáncer de mama a menudo se disemina al pulmón o produce metástasis en este órgano.

El cáncer de mama es el cáncer diagnosticado con más frecuencia y es la segunda causa más frecuente de muertes relacionadas con cáncer en mujeres de Norteamérica. Si se detecta en una etapa temprana, la quimioterapia y la radioterapia habituales tienen una alta tasa de éxito, pero una vez que la enfermedad se disemina a zonas extramamarias, muchos tratamientos usuales fracasan. En concreto, el pulmón es uno de lo órganos de metástasis del cáncer de mama más frecuentes y letales y esto ha tenido una repercusión importante en la calidad de vida y la sobrevida de las pacientes.

Investigaciones previas realizadas por el equipo de investigación de Allan han demostrado que un tipo específico de célula del cáncer de mamá, la célula precursora del cáncer (CPC) de mama, es la que interviene en las metástasis en modelos animales, sobre todo las pulmonares.

En este estudio, publicado en Neoplasia (DOI: 10.1593/neo.132076), los investigadores crearon un sistema de modelo ex vivo (fuera del organismo viviente) innovador que estimula diferentes entornos de órgano.

Observaron que las CPC de mama tienen una propensión específica a emigrar hacia el pulmón y crecer en este órgano e identificaron interacciones específicas entre las CPC de mama y proteínas derivadas del pulmón que se podían alterar para reducir la conducta metastásica del cáncer de mama.

Allan dice que en las metástasis hay una teoría llamada la hipótesis de la siembra y el suelo. «De una manera análoga a un diente de león, por lo que respecta a la semilla, las semillas vuelan por todas partes. Sin embargo, no necesariamente crecen en todos los lugares donde se depositan; crecen únicamente en suelo favorable que tiene los nutrimentos correctos que brindan apoyo al crecimiento de las semillas en un entorno extraño.

En la situación de las metástasis, las células tumorales («siembras») se considera que representan factores importantes que atraen a las células tumorales a órganos específicos y respaldan su supervivencia y crecimiento para formar tumores metastásicos», explica Allan, profesora asociada del Departamento de Oncología y Anatomía y Biología Celular de la Escuela de Medicina y Odontología Schulich de la Universidad Occidental.

«Se ha realizado muchos investigación sobre las células cancerosas debido a que son fáciles de estudiar, pero no se ha hecho mucho por comprender el «factor del «Hemos descubierto algunas proteínas específicas que se producen en el pulmón y que parecen interactuar con las células precursoras malignas, volviendo a los pulmones un lugar favorable para el crecimiento de las células cancerosas».

La investigación fue financiada por la Fundación Canadiense de Cáncer de Mama – Región Ontario. En lo sucesivo, la aplicación clínica de este conocimiento podría tener importantes repercusiones para mejorar el tratamiento futuro del cáncer de mama. Los resultados de este estudio también sentarán las bases para estudios clínicos futuros dirigidos a investigar si el aumento de las CPC de mama en el tumor primario puede predisponer a algunos pacientes a las metástasis pulmonares, y si tal es el caso, si la vigilancia dirigida (es decir, mediante el análisis con estudios por imágenes o ex vivo) pueda ser útil para la detección temprana y el tratamiento satisfactorio.
mayo 4/2014 (Medcenter.com)

Jenny E. Chu, Ying Xia, Benjamin Chin-Yee, David Goodale, Alysha K. Croker, Alison L. Allan. Lung-Derived Factors Mediate Breast Cancer Cell Migration through CD44 Receptor-Ligand Interactions in a Novel Ex Vivo System for Analysis of Organ-Specific Soluble Proteins. Neoplasia, abril de 2014

En: Noticias #

Pocos en el mundo pueden alardear de que el cáncer no los ha tocado. En este momento, millones afrontan una batalla personal contra la enfermedad y muchos más están sentados junto a seres queridos que luchan por su vida, visitando amigos que se recuperan de una quimioterapia o averiguando sobre los últimos tratamientos para sus parientes.

El pronóstico de la organización líder en investigación sobre cáncer no indica mejorías. El Informe Mundial del Cáncer 2014 señala que en los próximos 20 años se espera que los nuevos casos aumenten en 70 %, y que lleguen a 25 millones en 2025.

Producido cada cinco años por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) que depende de la Organización Mundial de la Salud, el informe de 632 páginas señala que los nuevos casos pasaron de 12,7 millones en 2008 a 14,1 millones en 2012.

Ese último año, el mundo experimentó el récord de 8,2 millones de muertes por cáncer.

Midiendo la brecha oncológica Los países en desarrollo están entre la espada y la pared.

Por una parte, siguen padeciendo una gran presencia de tipos de cáncer asociados a infecciones, como el de cuello uterino, el de estómago y el de hígado, que guardan relación con la pobreza y la falta de agua potable, de vacunas, de centros de detección precoz y de opciones adecuadas de tratamiento.

Por otro lado, los tumores relacionados con estilos de vida opulentos, como el de pulmón, mama e intestino grueso -por el elevado consumo de tabaco, alcohol y alimentos procesados también están diezmando las filas crecientes de las clases medias de esos países.

África, por ejemplo, está experimentando un «aumento alarmante» del tabaquismo, y se espera que la cantidad de adultos que fuman pase de «77 millones a 572 millones para 2100, si no se aplican nuevas políticas», sostiene la Sociedad Estadounidense del Cáncer.

El sudafricano Evan Blecher, director del programa internacional de investigación sobre control del tabaco de la Sociedad Estadounidense del Cáncer, atribuye este aumento a múltiples factores. Uno de los principales es el crecimiento económico.

«Las economías africanas están creciendo a mayor velocidad y de forma más sostenida que en los últimos 50 años», dijo Blecher a IPS desde su nativa Ciudad del Cabo. «El crecimiento económico impulsa el consumo de tabaco porque hay más dinero disponible», agregó.

«Algunos de los países donde hemos visto mayor aumento del tabaquismo son Angola, República Democrática del Congo, Etiopía, Madagascar, Mozambique, Senegal y Nigeria. Y son los de mayor crecimiento económico de África y del mundo», indicó.

Esta doble carga, de tumores de la pobreza y de la opulencia, se cierne sobre sistemas de salud que ya están bajo presión.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) informa que los países de ingresos medios y bajos, donde reside 85 % de la población mundial, poseen solamente 4400 máquinas de megavoltaje, lo que representa menos de 35 % de las instalaciones mundiales de radioterapia.

La AIEA señala también que unos 23 países de más de un millón de habitantes cada uno, la mayoría en África, no tienen un solo aparato de radioterapia.

Esto también es desigualdad, R. Sankaranarayanan, consultor especial de la IARC, dijo a IPS que la brecha oncológica no solo separa a las naciones en distintos grados de desarrollo, sino a las poblaciones dentro de ellas.

«La enorme disparidad de sobrevivencia de cáncer de mama entre las zonas rurales y urbanas de China, India y Tailandia o entre las poblaciones negras y blancas de Estados Unidos… es un buen ejemplo», apuntó.

Investigadores y médicos de Estados Unidos señalan que hay una diferencia de 8,8 % en las tasas de mortalidad por cáncer de mama de las mujeres negras y las blancas.

Puesto que la obesidad es un grave problema para las comunidades afroestadounidenses -afecta a 50 % de los adultos negros y a 35 % de los blancos- no sorprende que ellas tengan mayor incidencia de cáncer colorrectal, asociado al consumo excesivo de alimentos procesados y poco saludables.

En India, donde se reportaron más de un millón de nuevos casos en 2012 y casi un millón de muertes por alguna forma de cáncer, la gran diversidad de estilos de vida se muestra como el factor decisivo de la brecha oncológica.

Por ejemplo, la mayor incidencia de cáncer se registró en el estado nororiental de Mizorán, una de las regiones de mayor crecimiento económico, mientras la más baja se halló en Barshi, un distrito rural del estado occidental de Maharashtra, donde buena parte de la población se dedica a la actividad agrícola.

Silvana Luciani, asesora en prevención y control del cáncer de la Organización Panamericana de la Salud, señaló que las disparidades de los servicios de salud dentro de la región también resultan en tasas de mortalidad desequilibradas.

«En América Central la mortalidad de cáncer de cuello uterino es de 15 o 18 muertes por 100 000 personas, mientras en América del Norte es de dos por 100 000″, dijo Luciani a IPS.

«Esto obedece a programas de detección mediante «Papanicolaou» que llevan mucho tiempo de existencia en América del Norte y tienen una calidad mucho mayor que en América Central, donde los servicios de salud están fragmentados», abundó.

Sankaranarayanan señala que países como Corea del Sur, Turquía, Malasia, India, Ghana, Marruecos, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y México «están adoptando sistemas de salud de atención universal o seguros nacionales de salud que se dirigen a las poblaciones más pobres».

Pero «las poblaciones cada vez más envejecidas y la aparición de tecnologías oncológicas muy costosas aumentan las presiones sobre esos servicios», añadió.
abril 19/2014 (IPS)

Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

En: Noticias #

Integrantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analizan el efecto que tiene en las células cancerosas el butirato, un compuesto presente en las verduras, las legumbres, las frutas y otros alimentos ricos en fibra.

El propósito de dicha investigación es detener la proliferación de las células de ese tipo, conocimiento que podría utilizarse en el desarrollo de fármacos para tratar cáncer de distintos tipos, señaló el coordinador de la investigación, Ángel Alfonso Zarain Herzberg.

En un comunicado, expuso que en las células cancerosas alteran la capacidad de división y se multiplican sin control, lo que produce tumores que afectan distintos órganos.

«Estudiamos los mecanismos involucrados en ese proceso, y en el laboratorio profundizamos en el impacto del butirato en la expresión de bombas de calcio (proteínas que regulan la homeostasis de calcio intracelular) en células de cáncer gástrico, de colon y de mama».

Agregó que al tratarlas en cultivo la expresión del gen ATP2A3 (que codifica para la bomba de calcio SERCA3) aumentó más de 50 veces, lo que activó los mecanismos de diferenciación celular y apoptosis (muerte programada) para detener la proliferación de las unidades malignas.

El objetivo es contribuir al desarrollo de terapias y fármacos para atender ese padecimiento, explicó.

El investigador del Departamento de Bioquímica expresó que además de componer los 206 huesos del esqueleto el calcio está en todas las células del organismo, en forma iónica y soluble.

El ión calcio es transportado por las bombas relacionadas desde el citosol, la parte soluble de las células, al organelo intracelular que lo almacena (llamado retículo endoplásmico) y así controla su concentración.

La transferencia consume grandes cantidades de energía, obtenida a partir de la síntesis de ATP (trifosfato de adenosina), la «moneda energética» de la célula, detalló.

El estudio de los mecanismos celulares presentes en las enfermedades es fundamental en el diseño de estrategias para atender ese padecimiento y reducir la mortalidad; esa es la relevancia de este trabajo, concluyó. Abril 17/2014 (Notimex)

Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

En: Noticias #

Uno de cada dos pacientes con cáncer avanzado desarrollará metástasis óseas, según un nuevo informe desarrollado por el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), que muestra también que, al menos, hasta tres de cada cuatro de los que fallecen por esta patología presentan metástasis en hueso en el momento de su muerte

El informe, que «tiene como objetivo conocer las necesidades de los pacientes con metástasis óseas y sus cuidadores para darles respuesta y abordarlas adecuadamente», deja patente que la edad más habitual de aparición de la enfermedad metastásica es a partir de los 40 años, y, sobre todo, se presenta en pacientes con cáncer de mama o próstata avanzado.

«Sabemos que los cánceres de mama y próstata producen sustancias que actúan en el hueso creando un medio «favorable» para que las células tumorales asienten allí», ha explicado el doctor Antonio Sánchez Ruiz, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, en Madrid.

Asimismo, las complicaciones más comunes en la metástasis de huesos son dolor, compresión medular o fracturas en los huesos, que pueden disminuir la calidad de vida de los pacientes. Suelen estar localizados a lo largo de la columna vertebral, siendo la región lumbar la más afectada, seguida de la torácica, cervical y sacra además de costillas y pelvis.

«El principal síntoma que producen las metástasis óseas es el dolor. También debilitan el tejido óseo y pone al paciente en un mayor riesgo de fractura de huesos, denominada fractura patológica. La compresión de la médula espinal es otra complicación aguda que requiere tratamiento inmediato dado que puede llevar a una paraplejia del paciente», ha añadido.

Estos síntomas producen limitaciones para caminar e incluso la imposibilidad de hacerlo, pérdida de equilibrio, vértigo y cansancio. Todo esto provoca una inseguridad en el paciente a la hora de hacer una vida normal, de salir a la calle o de hacer cualquier tarea autónomamente.

Todas estas complicaciones repercuten también en la vida laboral de los afectados, que muchas veces se desconoce. «El objetivo con este informe ha sido realizar un acercamiento, en primer lugar, a los pacientes que tienen metástasis óseas para conocer cómo les afecta en su día a día, y en segundo lugar, a sus cuidadores, que conviven con la enfermedad de su familiar», ha explicado Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC).

La manera de afrontar esta situación depende de cada paciente, mientras que «los familiares y allegados son los que más sufren» como lo afrontan. «El propio paciente puede llegar, en ocasiones, a descargar su frustración con las personas queridas», ha destacado la psicóloga Laia Carda, quien ha destacado que, por otra parte, terminan sobreprotegido al paciente, lo que a la larga «ocasiona discusiones familiares».

Hay que tener en cuenta que además en la mayoría de los casos, los cuidadores son los propios familiares, así que no es de extrañar que el estado emocional del paciente repercuta directamente en el de la persona que lo cuida. «Es importante que éstos (los cuidadores) se sientan bien (…).  Por ello, es fundamental una buena comunicación cuidador-paciente-sanitario, para poder sobrellevar mejor la enfermedad», ha afirmado.

Desmitificar la palabra «metástasis»

La presidenta de GEPAC ha abogado por la necesaria labor de desestigmatización de la palabra metástasis, «que tenemos asociada a enfermedad terminal, a final de la vida». Cuando hablamos de metástasis ósea, el cáncer está avanzado, pero ello no impide que muchos pacientes convivan con ella durante años y con una calidad de vida cada vez mejor.

«Desmitificar y transmitir una imagen del paciente con metástasis que se ajuste a la realidad actual, a la que hemos podido llegar gracias a los avances científicos, es fundamental para que los afectados y sus familiares normalicen la enfermedad», afirman.

Por otro lado, han señalado que los pacientes consultados en este estudio remarcan la necesidad de que la oncología no sólo se centre en el tratamiento de la enfermedad sino también en otros aspectos relacionados con la calidad de vida del paciente, algo que para muchos es incluso más importante. «Tan importante es el tratamiento de la enfermedad como el trabajar en mejorar la calidad de vida de los pacientes, y por ende, de sus cuidadores», ha apuntado la presidenta de GEPAC.
abril 8/2014 (EP)

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2013 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

En: Noticias #

La detección temprana es la mejor arma contra el cáncer, y una nueva investigación permite dar un paso más en esa dirección. Un equipo de químicos ha desarrollado un nuevo sistema electroquímico tan sensible que es capaz de detectar unas cuantas células cancerosas en el torrente sanguíneo, en una proporción tan baja como una célula cancerosa entre mil millones de células sanas.

El equipo de Hui Wang y Qian Wang, de la Universidad de Carolina del Sur en la ciudad estadounidense de Columbia, y Jun-Jie Zhu, de la Universidad de Nanjing en China, ha construido una nanosonda ultrasensible que ha resultado capaz de detectar cuatro células tumorales circulantes, y no requiere de ninguna enzima para producir una señal detectable.

El cáncer puede hacer metástasis mediante la liberación de células tumorales capaces de transmitir la enfermedad a otras partes del cuerpo. Pero estas células circulantes también representan una oportunidad de oro para la medicina moderna, pues detectarlas en un paciente indica la presencia de un tumor.

Sin embargo, dichas células son difíciles de encontrar. En mil millones de glóbulos rojos, podría haber tan solo una célula tumoral circulante para activar la alarma, y es inviable que esa célula, o incluso unas pocas más, hagan saltar la alarma de los métodos convencionales si están mezcladas entre tantas células sanas.

Por eso es tan importante la capacidad ultrasensible de detección del nuevo sistema. Todavía hay un largo camino por recorrer para conseguir darle al prototipo ideado el estatus de dispositivo práctico y apto para su aplicación clínica, pero las perspectivas son prometedoras.
abril 8/2014 (Diario Salud)

Expertos reunidos en un encuentro organizado con motivo de la celebración del Día Internacional del Síndrome de Lynch, han avisado de que el «desconocimiento» por parte de la comunidad médica sobre esta enfermedad está provocando un infradiagnóstico.

Y es que, pese a que causa en torno al 2 % de los cánceres de colon en España, se trata de una enfermedad poco conocida entre la sociedad y raramente diagnosticada. De hecho, según ha informado el responsable de la Clínica de Alto Riesgo de Cáncer Colorrectal del Hospital Clínic de Barcelona, Francesc Balaguer, cada año más de 700 casos de cáncer de colon se podrían prevenir si se diagnosticase a tiempo la enfermedad.

«El síndrome de Lynch es el paradigma de la prevención. Al diagnosticarlo sabemos que existe predisposición y podemos articular medidas de reducción de riesgo para evitar casos de cáncer. Pese a esta realidad, es raramente diagnosticado a nivel clínico y ocurren muertes que se podrían haber prevenido», ha apostillado el experto.

Estas declaraciones han sido corroboradas por la presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), Begoña Barragán, quien ha asegurado que la difusión de esta enfermedad es importante tanto a nivel social como de la comunidad médica. En este sentido, María Ricart, presidenta de la Asociación de Familias Afectadas por el Síndrome de Lynch (AFALynch), ha explicado que en la organización trabajan siempre para  «hacer la suficiente fuerza para que un médico pueda sospechar si se encuentra ante un posible caso de Síndrome de Lynch».

Concretamente, el síndrome de Lynch está causado por una alteración o cambio en la información genética (mutación) que se puede heredar o transmitir a la descendencia, en uno de los genes reparadores del ADN llamados MLH1, MSH2, MSH6, PMS2 y EPCAM. Se trata de un síndrome autosómico dominante, lo que significa que el paciente portador de la mutación tiene un 50 % de probabilidades de transmitir la enfermedad a la descendencia.

Se caracteriza fundamentalmente por una predisposición al desarrollo de cáncer colorrectal, cáncer de endometrio y cáncer de ovario. Sin embargo, y aunque con menor frecuencia, puede generar una predisposición a otras neoplasias: estómago, vía biliar, intestino delgado, páncreas, SNC (síndrome de Turcot), uréter y pelvis renal, y piel.

Asimismo, las estrategias preventivas están orientadas a disminuir la incidencia y mortalidad de las principales neoplasias asociadas al síndrome (principalmente cáncer colorrectal y cáncer de endometrio) e incluyen el análisis molecular de los tumores, el análisis genético, el cribado endoscópico del cáncer colorrectal, el cribado de las neoplasias asociadas, la cirugía profiláctica y la vigilancia de la población afectada.

Además, el diagnóstico genético de este síndrome permite conocer, dentro de una familia, quiénes son portadores de la mutación causante y ofrecer medidas de seguimiento eficaces para evitar o detectar de forma precoz la aparición de los tumores más frecuentes.

Las personas afectadas tienen hasta un 82 % de posibilidades de desarrollar un cáncer de colon antes de los 70 años, comparados con el 2 % de la población general. No obstante, las mujeres con este síndrome tienen hasta un 71 % de posibilidades de desarrollar un cáncer de endometrio antes de los 70 años, comparados con el 1,5 % de la población general.

«Hasta hace muy poco se analizaba de manera independiente cada gen, pero recientemente se ha avanzado mucho en este ámbito y ahora existe la evidencia de que es más eficiente realizar el estudio de los 5 genes implicados a la vez, lo que redunda igualmente en un evidente ahorro de costes y tiempo. En España nuestro test específico para detectar el Síndrome de Lynch está teniendo una buena acogida entre la comunidad médica, pero también detectamos una falta de conocimiento sobre esta enfermedad», ha zanjado la coordinadora del Programa de Cáncer Hereditario de Myriad Genetics, Nina Bosch.
marzo 19/2014. (EP) –

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2013 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

En: Noticias #