En marzo comenzamos esta sección con un editorial acerca de «La COVID-19, autopsia y daño múltiple de órganos (DMO)», que se enriqueció con varios comentarios de gran interés. Luego de siete meses de trascurrida la pandemia en Cuba, 128 fallecidos y más de 50 autopsias realizadas y revisadas, los invitamos a ver la presentación previa de estas experiencias en: Información preliminar del estudio de 50 autopsias de COVID-19 en Cuba. Ampliar…
En: Editorial
La cardiopatía isquémica es una de las principales causas de morbilidad y muerte en todo el mundo. En consecuencia, los infartos de miocardio se encuentran a menudo en autopsias clínicas y forenses, y el diagnóstico puede ser un desafío, especialmente en ausencia de una oclusión coronaria aguda.
Al comenzar su intervención en la Mesa Redonda de este jueves, el primer ministro Manuel Marrero recordó que en el mes de diciembre del 2019 el país emitió una alerta temprana por la aparición en China de una enfermedad desconocida. 
Aprender de los muertos es un aforismo que subraya la necesidad de revertir las bajas tasas de autopsias que ha tenido lugar en las últimas décadas. El miedo a los litigios por negligencia médica, la necesidad de reducir los costos de atención médica y la creencia de que los avances en las modernas herramientas de diagnóstico antemortem han hecho que la autopsia sea obsoleta, se encuentran entre las muchas razones de esta disminución. 









