Práctica de rutina post-mortem en la era de la pandemia COVID-19

Aprender de los muertos es un aforismo que subraya la necesidad de revertir las bajas tasas de autopsias que ha tenido lugar en las últimas décadas. El miedo a los litigios por negligencia médica, la necesidad de reducir los costos de atención médica y la creencia de que los avances en las modernas herramientas de diagnóstico antemortem han hecho que la autopsia sea obsoleta, se encuentran entre las muchas razones de esta disminución.

Sin embargo, es un hecho indiscutible que el valor de la autopsia es ampliamente reconocido como un medio para promover el conocimiento científico, evaluar la calidad de la atención y establecer la verdad, de modo que una autopsia completa con recolección de muestras sigue siendo el estándar de oro para el control de brotes de enfermedades infecciosas.

Los hallazgos de la autopsia son fundamentales no solo para determinar la causa de muerte en un paciente con infección por COVID-19, sino también para proporcionar nuevos conocimientos sobre la patogenia de la enfermedad respiratoria relacionada con el SARS-CoV-2.

Aunque es bien sabido que el nuevo coronavirus afecta el sistema respiratorio, la autopsia ayudará a comprender mejor la participación de otros órganos, como los del sistema digestivo, y los resultados correlacionados con enfermedades preexistentes como el cáncer o las afecciones hepáticas crónicas.

Se ha asumido que los pacientes gravemente afectados por el SARS-CoV-2 pueden tener complicaciones cardíacas, como paro cardíaco, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca aguda y miocarditis. En tales casos, solo una evaluación completa de los hallazgos macroscópicos e histopatológicos, con análisis adicionales cuando sea necesario, tales como pruebas toxicológicas, bioquímicas, microbiológicas y genéticas, que permitan determinar si la afectación del sistema cardíaco es secundaria a COVID-19 u otra enfermedad previa.

Vea el artículo completo.

Post-mortem routine practice in the era of the COVID-19 pandemic. Biagio Solarino, Davide Ferorelli y Alessandro Dell’Erba. Journal of Forensic and Legal Medicine, 2020-08-01, Volumen 74, Artículo 102010

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