Temáticas

Científicos del Centro Oncológico de la Universidad Johns Hopkins Kimmel, en EEUU, han combinado la capacidad de detectar el ADN del cáncer en la sangre con la tecnología de secuenciación del genoma en una prueba que podría ser utilizada para el diagnóstico de cáncer, controlar la recidiva de la patología en los pacientes y detectar el cáncer residual después de la cirugía.
«Este enfoque utiliza la secuenciación del genoma para detectar el ADN del tumor circulante en la sangre, proporcionando un método sensible que se puede utilizar para detectar y vigilar el cáncer», dice Victor Velculescu, profesor de Oncología y codirector del Programa de Biología del Cáncer en la Universidad Johns Hopkins.
El estudio que describe el nuevo enfoque aparece en la última edición de Science Translational Medicine ( DOI:10.1126/scitranslmed.3004742 ). Para desarrollar la prueba, los científicos tomaron muestras de sangre de la parte final del colon, de pacientes con cáncer de mama y de individuos sanos y analizaron el ADN presente en la sangre.
Los investigadores aplicaron la tecnología de secuenciación del genoma del ADN que se encuentra en las muestras de sangre, lo que les permitió comparar las secuencias de los pacientes con cáncer con los de personas sanas. Posteriormente buscaron signos de cáncer en el ADN: reordenamientos profundos de los cromosomas o cambios en el número de cromosomas que se producen sólo en las células tumorales.
No se hallaron cambios cromosómicos específicos del cáncer en la sangre de los individuos sanos, pero los investigadores encontraron varias alteraciones específicas del cáncer en la sangre en los siete pacientes con cáncer de colon, y tres pacientes con cáncer de mama. Usando enfoques bioinformáticos especializados, fueron capaces de detectar estas alteraciones en una pequeña fracción de las millones de secuencias de ADN contenidas en la muestra de sangre.
«Esta es una confirmación del principio de que la secuenciación del genoma para identificar alteraciones cromosómicas puede ser una herramienta útil en la detección de ADN del cáncer directamente en la sangre y, potencialmente, de otros fluidos corporales», dice Rebecca Leary, profesora de posdoctorado en la Universidad Johns Hopkins. «Pero serán necesarios ensayos clínicos más grandes para determinar las mejores aplicaciones de este enfoque».
Los autores también señalan que puede haber menos ADN circulante en etapas tempranas del cáncer y, por lo tanto, serían más difíciles de detectar sin una secuenciación más extensa. Como los costes de secuenciación disminuyen, los investigadores esperan que el diagnóstico de cáncer en estadio temprano pueda ser más factible en un futuro.
noviembre 28/2012 (Diario Médico)
Nota: Los lectores del dominio *sld.cu acceden al texto completo a través de Hinari.
Rebecca J. Leary, Mark Sausen, Isaac Kinde, Nickolas Papadopoulos, John D. Carpten, David Craig.Detection of Chromosomal Alterations in the Circulation of Cancer Patients with Whole-Genome Sequencing.Sci Transl Med 28 Nov 2012 4:162ra154

Detectar de forma temprana cambios en la función hepática puede identificar la sepsis horas después de haber comenzado, lo que puede ayudar en el tratamiento de enfermos críticos, según un estudio publicado en PLoS Medicine (doi:10.1371/journal.pmed).
Científicos del Hospital Universitario Jena (Alemania), en colaboración con investigadores austriacos e ingleses, han demostrado que, en modelos de animales, la disfunción hepática es un signo temprano de sepsis, y que un proceso conocido como señalización PI3K juega un papel importante en el desarrollo de esta disfunción. Además, la investigación también demostró que todos los aspectos de detoxificación por el hígado se ven afectados durante la sepsis. Asimismo, ciertos medicamentos administrados a pacientes con sepsis severa podrían dañar el hígado. El trabajo, donde también participaron 48 pacientes con sepsis grave, sugiere que realizar pruebas sobre la función hepática podría ayudar en el diagnóstico temprano de la sepsis así como ofrecer información sobre otros posibles resultados clínicos.
noviembre 14/2012 (Diario Médico)
Recknagel P, Gonnert FA, Westermann M, Lambeck S, Lupp A, et al. Liver Dysfunction and Phosphatidylinositol-3-Kinase Signalling in Early Sepsis: Experimental Studies in Rodent Models of Peritonitis. PLoS Med 9(11): e1001338. Nov 13, 2012.

Un equipo de científicos creó un examen genético que podría mejorar los métodos de detección del cáncer colorrectal y diferenciarlo de formas no cancerosas.
Expertos del Ente Nacional de Investigación CSIRO de la Universidad Flinders de Adelaida, sur de Australia, y de la empresa médica Clinical Genomics, identificaron biomarcadores de expresión genética que contribuyen a un diagnóstico más certero de la enfermedad.
La prueba resultó efectiva en un 70 %  en el análisis de muestras de sangre de casi 300 personas.En estos momentos, el examen se aplica a tres mil pacientes y si los resultados son favorables podría encontrarse disponible el año próximo para su aplicación habitual.
Las pruebas actuales contribuyen a minimizar el impacto de la enfermedad, pero una prueba diagnóstico más robusta contribuiría a detectar lesiones precancerosas que pueden ser removidas durante una colonoscopía.
noviembre 5/2012 (PL)
Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»
LaPointe LC, Pedersen SK, Dunne R, Brown GS, Pimlott L, et al. (2012) Discovery and Validation of Molecular Biomarkers for Colorectal Adenomas and Cancer with Application to Blood Testing. PLoS ONE 7(1): e29059. doi:10.1371/journal.pone.0029059

Científicos estadounidenses han descubierto una molécula que obliga a las células cancerígenas a comportarse como las sanas, lo que incluye su propia muerte cuando tienen algún problema, según estudio publicado.
El hallazgo podría servir como base para una nueva terapia contra el cáncer, según explicó a Efe el genetista Adrian Krainer, del laboratorio «Cold Spring Harbor» de Nueva York, y autor principal del artículo que publica la revista científica Open Biology (doi:10.1098/rsob.120133), de la Royal Society de Londres.
Los investigadores, que basaron su estudio en un tumor cerebral, descubrieron que las células cancerígenas provocan una mutación en el gen PK-M, que comienza a producir una proteína que estimula su crecimiento, a una velocidad mucho mayor que las sanas.
«Aparentemente, para que un tumor prolifere y sobreviva necesita una gran cantidad de esta proteína» que está presente sólo en las células cancerígenas, apuntó el investigador.
En el artículo publicado, Krainer presenta una molécula con la que ha logrado detener la producción de esta proteína perjudicial en un glioblastoma -un tumor cerebral-, y ha conseguido que sus células malignas vuelvan a comportarse según los patrones de una célula sana.
Esto significa también que las células del tumor volvieron a respetar la apoptosis o muerte celular programada, un proceso por el que las células con problemas provocan su propia muerte.
El científico confía en que esta molécula sirva de base para nuevos tratamientos contra todo tipo de cánceres, pero reconoce que la investigación se encuentra en una fase muy temprana y aún es necesario medir su eficacia en ratones vivos y evaluar posibles efectos secundarios.
octubre 31/2012 (EFE).-
Nota: Los lectores del dominio «sld.cu» acceden al texto completo a través de Hinari.
Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
Zhenxun Wang, Hyun Yong Jeon, Frank Rigo, C. Frank Bennett, Adrian R. Krainer. Manipulation of PK-M mutually exclusive alternative splicing by antisense oligonucleotides. Open Biol.2046-2441  31 Oct 2012.

El jefe del Departamento de Hematología del MD Anderson Cancer Center, José Francisco Tomas, ha subrayado este viernes la importancia de que, una vez diagnosticado el linfoma en un centro especializado, se le ponga «apellido» con el objetivo de aplicar un tratamiento concreto y, así, aumentar las posibilidades de curación.
El linfoma es una proliferación maligna de linfocitos, células defensivas del sistema inmunitario, que produce una merma en el funcionamiento del sistema inmunitario. Por ello, este experto ha recordado la importancia de que, ante el menor síntoma, el paciente acuda a consulta y, en el caso de que se diagnostique un linfoma, se le ponga un apellido cuanto antes, pues existen 30 variedades diferentes.
Dicho esto, ha precisado que, de esta treintena, el 90 % de los casos provienen de 6 o 7. Y, de este grupo, el linfoma B difuso de célula grande, supone el 30 %. En concreto, esta variedad de linfoma afecta especialmente a adultos mayores de 60 años y casi nunca a menores de 20 años. A pesar de su agresividad, en el 50 % de los casos se cura.
En el caso del linfoma de Hodgkin sus principales síntomas son por ganglios linfáticos inflamados, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso.
En general, Tomas ha reconocido que no existe una «causa desencadenante» de este grupo de tumores y, por ello, no cuentan con unas medidas específicas para prevenir su aparición, salvo no fumar, pues el tabaquismo sí que podría estar implicado en su desarrollo.
septiembre 14/2012 (JANO.es)

Ponemos a su consideración dos artículos que se refieren a los errores en que puede incurrir el patólogo en su trabajo diario:

An insures perspective on error and loss in pathology E. David B. Troxel, MD . Arch Pathol Lab Med. 2005;129:1234–1236
When is the practice of pathology malpractice? Raimond W M Giard.J Clin Pathol 2010;63:957-961 doi:10.1136/jcp.2010.080929

Estas publicaciones muestran informaciones importantes para mejorar nuestro trabajo y evitar errores en el mismo.

Dr.C. Bienvenido Gra Oramas

Que la biología molecular está centrando la investigación oncológica es un hecho constatable con un simple vistazo a los estudios científicos publicados cada día. El avance en este campo se traduce en progresos en la clínica, como la optimización de la selección de las terapias disponibles, y en expectativas de nuevos tratamientos más selectivos y eficaces.
«El diagnóstico molecular del cáncer es la llave para conseguir una terapia personalizada para cada paciente, y poder aplicar a cada enfermo un panel de drogas más amplio, de forma más inteligente y efectiva para cada tumor», ha afirmado Miguel Ángel Piris, jefe del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y director científico del Instituto de Formación e Investigación Marqués de Valdecilla (Ifimav), que ha participado en el seminario Biología molecular del cáncer: fronteras y perspectivas, de la Universidad de Cantabria.
Según Piris, las investigaciones llevadas a cabo en su departamento en materia de diagnóstico molecular del cáncer demuestran que casi todo depende de la identificación de los marcadores morfológicos o moleculares del tumor para hacer un diagnóstico de mayor precisión y seleccionar la terapia más personalizada para cada enfermo.
«En la actualidad hay dos problemas: primero, saber cuáles son los fármacos más apropiados para cada enfermo, y segundo, poder combinar esos tratamientos entre sí de la mejor manera. Y es el diagnóstico molecular el que nos está diciendo ahora qué terapias o qué combinaciones de ellas son las mejores para cada paciente», ha advertido con rotundidad.
Genes
Piris se ha hecho eco de la importancia de estudiar los genes de cada tumor, porque «el 95 %  de los tumores son lo que llamamos cáncer esporádico, que no son resultado de una carga genética heredada, sino adquirida a lo largo de la vida del paciente».
Por ello, ha insistido en que el objetivo del diagnóstico molecular es la elaboración de terapias personalizadas. «Aún somos incapaces de curar al 45 %  de los enfermos con cáncer, lo que significa que queda mucho que aprender en el diagnóstico y la terapia».
En este sentido, ha añadido que el diagnóstico molecular complementa a otros tipos de diagnóstico, como el radiológico, el clínico y el morfológico, cuya integración es clave en la elaboración de un pronóstico final. De hecho, Piris ha abogado por un futuro investigador en el que impere la integración entre todos los agentes, como oncólogos, investigadores y farmacéuticos, entre otros, y en el que todo este esfuerzo colectivo «esté guiado con inteligencia para situar a la investigación en medio de la clínica, y enfocar los estudios a puntos clave en los que sea más fácil progresar».
Por otro lado, en este mismo curso ha participado Piero Crespo, investigador del CSIC y del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (Ibbtec), quien ha explicado la señalización anómala de las células cancerígenas y los intermediarios aberrantes presentes en la ruta de señalización RAS-ERK, que es en la que se centran actualmente las investigaciones que efectúa su equipo en la Universidad de Cantabria.
Intermediarios
Crespo ha observado que los estudios persiguen determinar cuál de los intermediarios en las rutas de señalización celular se encuentra mutado y genera señales aberrantes, es decir, «separado de los mecanismos normales por los que una célula prolifera, al recibir a través del torrente sanguíneo, y mediante hormonas, unas determinadas señales del organismo. Las células tumorales no siguen ese proceso, sino que generan ellas mismas sus propias señales para poder proliferar», ha manifestado el investigador cántabro.
Según ha señalado Piero Crespo, las diferencias entre el intermediario celular aberrante y el normal resultan «muy sutiles, por lo que buscar un fármaco que los inhiba de manera selectiva es muy complicado».
Sin embargo, este tipo de estudios ya ha conseguido mejorar el pronóstico de dos tipos de cáncer como son la leucemia mieloide crónica y el melanoma, donde el descubrimiento de inhibidores para los intermediarios que trabajan aberrantemente se ha traducido en mayor índice de curación de estas enfermedades.
Una vez hallado el intermediario que genera las señales aberrantes, la investigación avanza un paso más, y se centra, tal y como ha explicado el ponente del curso, en la búsqueda de un mecanismo que inhiba al intermediario en las células tumorales, pero no en las células normales, en donde desempeña una labor fundamental.
Julio 25/012 (Diario Médico)