Esta historia de vida para reflexionar fue publicada el 2 de marzo del presente año en CNN español. Ashley King estaba en su mejor momento. Era 2011 y esta canadiense de 18 años estaba de año sabático. Acababa de pasar un mes en Bali, de camino a una excursión por Nueva Zelandia.
Se lo estaba pasando tan bien que incluso había pensado en aplazar sus estudios universitarios un año más para poder trabajar en el extranjero. En su última noche en Bali, ella y algunos compañeros mochileros salieron a una discoteca en el barrio de Kuta, donde les sirvieron cócteles en botellas de agua de plástico. A la mañana siguiente, tuvo lo que creyó que era la peor resaca de su vida.
Recién llegada a Auckland, estaba tan agotada que apenas podía moverse. Su iPod parecía haberse estropeado, ya que la pantalla no se encendía al tocarla. La iluminación de su hostal era tan deficiente que no paraba de trastear con los interruptores. El dolor de cabeza no desaparecía. Tenía dificultad para respirar. Finalmente, King se daría cuenta de que no tenía resaca. Sufría de intoxicación por metanol. No hubo ningún problema con la pantalla del iPod. King ahora está ciega, una consecuencia permanente de la intoxicación por metanol.
Colaboración de Dr. Rafael Pelaez Rodríguez del Cenatox













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