En las celebraciones en Cuba por el Día de la Inmunología, varias fueron las actividades dirigidas a la niñez, esos «que saben querer». Tal vez porque los niños son el grupo social más beneficiado con las vacunas profilácticas, o porque un número significativo de inmunodeficiencias debutan muy temprano en la vida.
También, porque ellos son el futuro, de la ciencia y la humanidad. O porque la alegría de sus sonrisas mejora la relación entre cerebro e inmunidad, que fue el tema central de la jornada este año.
Muchas pueden ser las razones, si es que se necesitaran. En definitiva, la inmunología es obra humana que, a través del amor, de la vocación de servir, de la búsqueda de la felicidad, encuentra siempre en los niños un motivo y un destino.
Varias iniciativas se realizaron en los entornos escolares, y en otras fueron las instituciones científicas los escenarios que acogieron a los infantes. Los Capítulos de Matanzas, Sancti Spiritus, Granma y la Sección Inmunodocencia visitaron escuelas primarias y secundarias. En Bayamo, por ejemplo, la secundaria Luz Vázquez fue testigo de un provechoso intercambio con estudiantes de 7mo. grado, sobre adicciones a las pantallas y drogas, la importancia del sueño reparador, el uso inadecuado de esteroides para practicar ejercicios, la prevención de la obesidad, la diabetes y el estrés, todo con retoques de psiconeuroinmunología.
Actividades con pioneros en Granma (arriba), Matanzas (abajo izquierda) y Santi Spiritus (abajo derecha).
El Capítulo Sancti Spiritus acudió a la escuela primaria Abel Santamaría Cuadrado, junto al grupo de teatro Jireh y la televisión local, en tanto la Sección Inmunodocencia realizó trabajo extensionista en el centro escolar Ignacio Adolfo González Bouza.
El Centro de Inmunología Molecular (CIM) celebró una Feria de Ciencias, para disfrutar del asombro y la curiosidad, para despertar sueños e imaginar aventuras, con niños armados de anticuerpos y ternura. En el clímax del disfrute, el CIM recibió al grupo de teatro infantil La Colmenita, esa tropa invencible que hace reír y soñar a grandes y pequeños.

El CIM recibió a los niños con una feria científica (arriba), y disfrutó del grupo de teatro infantil La Colmenita (abajo).
Entre esos estudiantes, andaba ya algún investigador en ciernes, esos que mantendrán a la inmunología como ciencia del amor y la entrega. Uno de ellos, espirituano, regaló por escrito su homenaje:



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