cáncer

Los científicos quedaron sorprendidos al  descubrir que las células cancerosas de una tenia solitaria fueron transmitidas a un humano, cuyo intestino delgado fue infectado por el parásito,  un caso sin precedentes y juzgado como muy raro.

«Nos sorprendimos cuando descubrimos este nuevo tipo de enfermedad: una  tenia solitaria que crecía dentro de una persona tuvo cáncer, que contagió a la persona, la cual desarrolló tumores», dijo el investigador Atis Muehlenbachs, uno de los autores del estudio publicado en «New England Journal of Medicine («NEJM»).

«Pensamos que este tipo de fenómeno es raro», agregó el patólogo del centro estadounidense para el control y prevención de enfermedades (CDC).

El investigador estima que podría haber más casos, principalmente en las personas infectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), cuyo sistema inmunitario está  debilitado.

La tenia solitaria es el parásito más frecuente en los humanos. Es detectado en unas 75 millones de personas en el mundo, principalmente en los  países en desarrollo y muy a menudo en los niños. Generalmente no presenta síntomas.

La víctima de este raro caso de transmisión de cáncer es un colombiano de 41 años infectado por el VIH. Murió con tumores en el pulmón y en los ganglios  linfáticos poco después de ser diagnosticado en 2013.

Mediante el análisis de tejidos de tumores, los investigadores  diagnosticaron las lesiones extrañas para un cáncer humano. Las pruebas  iniciales mostraban que no se trataban de células cancerosas humanas, pues tenían un tamaño diez veces más pequeño.

Después de una serie de análisis, los científicos descubrieron que el ADN  de las células aparecían en una tenia enana.
noviembre 5/2015 (AFP)

Tomado del Boletín de Prensa Latina Copyright 2015. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

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El organismo sanitario de la ONU establece que el consumo de jamón, salchichas, carne en conserva o cecina es carcinogénico para los humanos y lo incluye en el grupo de sustancias más peligrosas para la salud.

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), la institución especializada en esta enfermedad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha evaluado la carcinogenicidad del consumo de carne roja y carne procesada.

Los autores de esta revisión de más de 800 estudios –22 expertos de 10 países diferentes– clasificaron el consumo de carne roja como ‘probable carcinógeno para humanos’ (grupo 2A), basado en la evidencia limitada de que su ingesta provoca cáncer y una fuerte evidencia mecanicista que apoya dicho efecto carcinógeno.

Por su parte, los datos para la carne procesada son mucho más contundentes, clasificándose directamente como ‘carcinógena para humanos’ (grupo 1), basado en la evidencia suficiente de que su consumo causa cáncer colorrectal en humanos.

Así, los científicos concluyen que cada porción de 50 gramos de carne procesada consumida a diario aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18 %. Los resultados se publican en The Lancet Oncology

«Para un individuo, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal por el consumo de carne procesada sigue siendo pequeño, pero aumenta con la cantidad de carne consumida», explica Kurt Straif, jefe del Programa de Monografías de la IARC.

Según la OMS, carne roja es toda la carne muscular de los mamíferos, incluyendo carne de res, cerdo, cordero, caballo y cabra. Por otro lado, la carne procesada se refiere a la que ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, u otros procesos para mejorar su sabor o conservación.

Ejemplos de carnes procesadas incluyen salchichas, jamón, carne en conserva, cecina o carne seca, así como carne en lata y preparaciones y salsas a base de carne.

Por qué aumenta el riesgo de cáncer

La carne se compone de varios componentes, como el hierro hemo, que se utiliza para crear glóbulos rojos. Pero también puede contener sustancias químicas que se forman durante su procesamiento o su cocción.

Por ejemplo, entre los productos químicos cancerígenos que se crean durante el procesamiento de carne se incluyen compuestos N-nitroso e hidrocarburos aromáticos policíclicos.

La cocción de la carne roja o procesada también produce aminas aromáticas heterocíclicas, así como otros productos químicos que incluyen hidrocarburos aromáticos policíclicos, que además se encuentran en otros alimentos y en el aire contaminado.

No obstante, a pesar de que algunos de estos productos químicos son carcinógenos conocidos o sospechosos de serlo, los expertos todavía no comprenden completamente cómo se incrementa el riesgo de cáncer por este tipo de carne.

Problema de salud pública

El consumo de la carne varía mucho entre los países, desde un pequeño porcentaje hasta un 100 % de habitantes que ingieren carne roja. Aunque la proporción de consumo de carnes procesadas es menor, Straif añade que su impacto sobre la incidencia del cáncer «es de importancia para la salud pública».

Pero, ¿debemos dejar de comer carne? Desde la OMS dejan claro que comer carne tiene beneficios para la salud. Sin embargo, «muchas de las recomendaciones nacionales aconsejan a las personas limitar el consumo de carne procesada y carne roja, ya que ambos están vinculados a un mayor riesgo de muerte por enfermedades del corazón, diabetes y otras patologías».

octubre 26/ 2015 (SINC)

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La trombosis es una de las principales complicaciones que afectan a los pacientes con cáncer, ya que, no en vano, se trata de la segunda causa de mortalidad cuando están en tratamiento, según ha destacado el profesor Alok Khorana, de la Clínica Cleveland, Estados Unidos, durante unas jornadas organizadas por Sanofi con el aval de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Khorana ha recordado que muchos pacientes con cáncer presentan trombosis, por lo que es necesario que los especialistas incidan en su profilaxis para reducir los riesgos que comporta esta enfermedad. Además, considera necesario mejorar el conocimiento en el uso de anticoagulantes, como la heparina, para evitar la posible aparición de trombosis en estos pacientes.

En este sentido, el hematólogo del Hospital Clínic de Barcelona, Pere Gascón, ha añadido que generalmente no suele avisarse a los pacientes de que se trata de un riesgo tan común. «Indicamos a los pacientes que se les puede caer el pelo, que se van a sentir más débiles, que podrían tener náuseas, etcétera. Pero no los avisamos de los síntomas que produce una trombosis para que sepan que deben acudir a urgencias», ha lamentado.

En las jornadas también ha participado el coordinador del Grupo de Trombosis de la SEOM, Andrés Muñoz, que actualmente está trabajando en la creación de una pruebagenética que permita saber con la máxima exactitud posible qué riesgo de sufrir trombosis tiene una persona que ha sido diagnosticada de cáncer.
septiembre 27/2015 (JANO.es)

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70 años después del lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, el Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) ha denunciado los devastadores efectos del estallido de los artefactos.

Los hospitales de la Cruz Roja Japonesa siguen atendiendo a miles de supervivientes del lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, afectados por las consecuencias a largo plazo que han padecido, mientras que casi dos tercios de las muertes registradas entre los supervivientes están causados por distintos tipos de cáncer.

«Incluso después de tantas décadas, seguimos viendo el catastrófico impacto que el empleo de armas nucleares en esas dos ciudades ha tenido en la salud de la población», ha asegurado el presidente del CICR, Peter Maurer.

Más de 10 000 atendidos en 2014

Los hospitales de la Cruz Roja Japonesa que atienden a los supervivientes de los estallidos atómicos en ambas ciudades niponas trataron a 10 687 afectados en 2014.

Casi dos tercios (63 % ) de los decesos de sobrevivientes de los bombardeos atómicos registrados en el hospital de Hiroshima hasta marzo de 2014 se debieron al cáncer, de los cuales fueron cáncer de pulmón (un 20 %), de estómago (18 %), de hígado (14 %), leucemia (8 %), cáncer intestinal (7 % ) y linfomas malignos (6 % ). A lo largo de ese mismo periodo, más de la mitad de las muertes registradas en el hospital de la Cruz Roja en Nagasaki (56 % ) se debieron al cáncer.

La Cruz Roja Japonesa ha administrado hospitales para los supervivientes de las bombas atómicas en Hiroshima desde 1956 y en Nagasaki desde 1969. En conjunto, los hospitales han atendido a más de 2, 5 millones de supervivientes de los estallidos atómicos como pacientes externos y han admitido como pacientes internos a más de 2, 6 millones.

«¿Qué argumento más contundente se necesitaría para promover la total eliminación de las armas nucleares, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría de las bombas que hoy se encuentran en los arsenales de los estados que poseen armas nucleares son más potentes y destructivas?», ha añadido Maurer.

Se calcula que continúan con vida unos 200 mil afectados por los estallidos, de los cuales varios miles seguirán necesitando atención en los años venideros por las enfermedades vinculadas a la radiación. Además, los efectos psicológicos del histórico episodio siguen afectando incluso a los supervivientes que no han tenido secuelas físicas.

«Esta conmemoración nos recuerda las consecuencias humanitarias indiscriminadas que tienen las armas nucleares», ha afirmado el presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Tadateru Konoé, quien representará al Movimiento Internacional en las ceremonias de paz en Hiroshima y Nagasaki. Konoé ha incidido en que las consecuencias del bombardeo «trascienden el tiempo y el espacio» y que «una vez producidas, ya nunca más se las puede contener».

agosto 06 / 2015 (Diario Médico)

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Durante las últimas décadas las mejoras en el tratamiento del cáncer han tenido como contrapartida un aumento de los fallecimientos por problemas cardiovasculares debido a los efectos negativos de la quimioterapia y la radioterapia.

El cáncer ha pasado de ser una amenaza súbita y violenta a convertirse en un enemigo silencioso y persistente. Gracias a los avances de la oncología, en las últimas décadas las tasas de supervivencia a la enfermedad han aumentado extraordinariamente. Sin embargo, el análisis posterior de los supervivientes por parte de los especialistas ha demostrado que en la actualidad fallecen por causas cardiovasculares en una proporción mayor a la habitual.

«Se trata de un problema relativamente nuevo que se empezó a detectar en los años 70, pues hasta entonces el paciente no sobrevivía al cáncer», aclara a Sinc Juan Carlos Planas, cardiólogo del Baylor College of Medicine de Houston, en Estados Unidos.

Buscando una explicación para este fenómeno, los expertos averiguaron que la quimioterapia y la radioterapia tenían también efectos sobre el corazón y, según los últimos datos, pueden triplicar el riesgo de sufrir algún problema cardiovascular. Estas complicaciones son las principales causas de muerte en cánceres como el de mama o el linfoma de Hogdkin.

Para combatir a esta amenaza surge la cardiooncología, una nueva disciplina médica que combina ambas especialidades con el objetivo de alcanzar una cura completa para el paciente.

«Durante muchos años, oncólogos y cardiólogos hemos hablado lenguajes diferentes, pero con lo que sabemos ahora es necesario que vayamos de la mano por caminos paralelos», destaca a Sinc Teresa López-Fernández, doctora en la única unidad de cardiooncología que opera en España, en el Hospital de la Paz, Madrid.

Estas unidades especializadas, que ya son habituales en los principales centros médicos de Estados Unidos, están formadas por equipos multidisciplinares de cardiólogos, oncólogos, dermatólogos o enfermeros que se coordinan para hacer frente al cáncer de la manera menos peligrosa para el corazón y los vasos sanguíneos.

Factores de riesgo

La información recopilada por estos expertos permite identificar a los pacientes más vulnerables a un ataque, aquellos a los que hay que vigilar más de cerca. Tal como señala López, «los principales factores de riesgo son el tipo de tratamiento y las características previas del paciente». Esto último se refiere no tanto a cuestiones como el sexo y la edad como a «si son hipertensos, diabéticos, obesos, fumadores o ya han sufrido alguna cardiopatía previa».

La radioterapia y la quimioterapia utilizadas para el tratamiento del cáncer provocan distintos daños de intensidad variable. En el primer caso, una de las radiografías más perjudiciales es la torácica, que afecta directamente a varias partes del corazón: tejido valvular, miocardio, pericardio y las arterias coronarias.

Entre los fármacos, uno de los más agresivos son las antraciclinas (muy utilizadas contra el cáncer de mama), que –si no se efectúa un tratamiento complementario adecuado– matan al 60% de los pacientes en un plazo de dos años debido a la disfunción ventricular que crean al ‘sabotear’ las células del miocardio.

Importancia de la detección temprana

Todos estos problemas hacen que se suspenda o modifique el tratamiento en hasta un 20% de pacientes, perjudicando así la lucha contra el cáncer. Para evitar que esto suceda es fundamental «la detección temprana de los problemas cardiovasculares que se derivan del tratamiento», señala Plana.

Una de los métodos más efectivos son los sistemas de imagen, como las ecografías, que permiten conocer estado del corazón. La otra opción es utilizar analíticas de marcadores bioquímicos vinculados a un mayor riesgo cardíaco.

«La tecnología necesaria para tratar estos problemas ya existe y no es muy cara, por lo que la falta de unidades de cardiooncología no se debe al coste económico, sino que se trata de una cuestión de concienciación», asegura la doctora.

Aunque las técnicas de imagen suelen ser menos accesibles, las analíticas se pueden realizar en casi cualquier centro hospitalario, incluso aunque no tenga una unidad especializada. En estos casos, lo fundamental es, según la doctora, «que exista una buena comunicación entre oncólogo y cardiólogo», una alianza que permita a ambos salvar sus respectivas lagunas.

Para sumar esfuerzos y compensar el relativo desconocimiento que todavía existe, se han publicado ya algunos manuales y se celebran encuentros como el I Simposio Internacional de Cardio-Oncología que la semana pasada reunió en la Fundación Ramón Areces a más de 300 especialistas provenientes de Europa, América u Oceanía.

Según los datos aportados en este encuentro, en el 80 % de los casos el tratamiento temprano –es decir, que toman una medicación complementaria– de los problemas cardiovasculares asociados a la cura del cáncer reduce el riesgo de sufrir complicaciones graves de un 29 % a un 5 %.

Implicación del paciente

Los especialistas también destacan la importancia de que los propios pacientes abandonen una actitud pasiva o expectante y se conviertan en un elemento activo de la lucha que se está desarrollando en su interior, asegurándose de hacer todo lo posible para influir en el resultado.

«Necesitamos un paciente del siglo XXI, informado e involucrado, que pregunte a los médicos por las posibles complicaciones y lo que debe hacer para reducir los riesgos», destaca Planas.

Los médicos detectan que, en ocasiones, la trascendencia del cáncer hace que se olviden otras cuestiones que también pueden ser decisivas para sobrevivir. En lugar de quedar relegadas por la enfermedad, prácticas como hacer deporte o vigilar los niveles de colesterol deben seguir siendo una prioridad.

«El cáncer no debe ser una excusa para dejar de tener un estilo de vida saludable», concluye López. De hecho, en muchas ocasiones estas actividades son el último esfuerzo necesario para culminar con éxito la compleja batalla contra el cáncer y sus peligrosas consecuencias.

junio 30/ 2015 (JANO)

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El cigarrillo fue responsable de casi la mitad de las muertes por 12 tipos de cáncer en 2011 en Estados Unidos, reveló un estudio publicado en la revista JAMA Internal Medicine.

Según la investigación, 48, 5 % de los casi 346 mil  muertes atribuidas a uno de los 12 tipos de cáncer entre adultos de al menos 35 años durante ese período fueron de fumadores de cigarrillos.

En ese grupo, la mayoría de las muertes relacionadas con el tabaco (74,9 % o 129 799) fueron producto de cáncer de pulmón, de bronquios y de la traquea. Los tumores de laringe representaron 1, 7  % o  de  2 856 casos.

Cerca de la mitad de los decesos por cáncer de la cavidad bucal, del esófago y la vejiga también fueron resultado del consumo de tabaco, concluyeron los investigadores, entre ellos Rebecca Siegel, de la American Cancer Society en Atlanta, una de las principales autoras.

«Fumar cigarrillos sigue siendo causa de gran número de muertes por cáncer pese a 50 años de reducción del tabaquismo», subraya el estudio.

Más de 20 millones de estadounidenses murieron prematuramente a causa del cigarrillo en esos 50 años, según el último informe del Médico General de Estados Unidos publicado este año.

Pese a los espectaculares avances registrados -18 % de la población estadounidense todavía fuma en la actualidad, contra 42 % en 1964- 443 mil estadounidenses mueren anualmente por enfermedades relacionadas con el tabaquismo.

junio 16 / 2015 (AFP) –

Tomado del Boletín de Prensa Latina Copyright 2015 Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

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La fusión de células normales puede provocar «catástrofes genómicas» que desencadenen procesos cancerígenos y favorezcan la formación de tumores, según un estudio publicadoen la revista The American Journal of Pathology

El estudio, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Michigan y la Clínica Mayo, ambos en Estados Unidos, apunta que esta fusión (que se produce cuando la célula se daña, se inflama o sufre una infección vírica) puede transformar células normales en cancerígenas.

Para llegar a esa conclusión, los científicos se centraron en el análisis de células epiteliales intestinales IEC-6 de ratas, especialmente apropiadas ya que cuentan con dos conjuntos de cromosomas, carecen de las características cancerígenas y se replican con normalidad.

Los investigadores sometieron estas células a procesos de estimulación química para provocar su fusión, y posteriormente inyectaron estas células fusionadas en ratones de laboratorio.

Los datos registrados indicaron que en los 12 meses siguientes a ser inyectados se detectó la formación de tumores en el 61 % de los ratones con células fusionadas, mientras que en el caso de células no fusionadas de los ratones del grupo de control, no había tumores.

«Descubrimos que un acto de fusión con células normales, no transformadas y citogenéticamente estables pueden provocar inestabilidad cromosómica, daño en el ADN, transformación celular y desarrollo maligno», explican los autores.

El doctor Jeffrey L. Platt, de la Universidad de Michigan-Ann Arbor, señaló que esta «inestabilidad cromosómica», que se refiere a los cambios en la apariencia y número de cromosomas, es característica de los procesos cancerígenos.

Asimismo, Xiaofeng Zhou, otro de los autores principales del estudio y también de la misma universidad, recalcó que el hallazgo demuestra que una sola fusión celular puede desencadenar procesos malignos y alimentar la evolución del tumor que conlleva

Hasta ahora, se conocía que la fusión celular podía estar detrás de los múltiples cambios genéticos en los que se desarrolla el cáncer, pero no se había observado un vínculo directo entre ambos elementos.

junio 8 / 2015 (Notimex).-

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