Lawrence F. Eichenfield, MDa, Mark Boguniewicz, MDb, Eric L. Simpson, MDc, John J. Russell, MDd, Julie K. Block, BAe, Steven R. Feldman, MD, PhDf,g, Adele R. Clark, PA-Cf, Susan Tofte, BSN, MS, FNP-Ch Fuente: Pediatrics. 2015 Sep;136(3):554-65. doi: 10.1542/peds.2014-3678. Epub 2015 Aug 3.

Se estima que en  2009 -2011, la dermatitis atópica (DA) afectó al 12,5% de los niños (0-17 años de edad) en los Estados Unidos, con un aumento de poco más de 5% desde 1997 hasta 1999. 1Entre estos pacientes, la gran mayoría (~67%) presentaron 2enfermedad  leve y como tal pudo ser manejada adecuadamente por el pediatra u otros prestadores de atención primaria (PAP)/ médico de cabecera. Sin embargo, la mayoría de los pediatras derivan incluso a sus pacientes con patología leve a los dermatólogos (~ 85%) y proporcionan una atención inicial única y limitada (81%).

Sean o no pacientes derivados a dermatología3, pediatras y médicos de familia seguirán desempeñando un papel central en el manejo para un seguimiento regular, el tratamiento de mantenimiento, la educación continua en pacientes internados y cuidadores, y el contacto de primera línea para los brotes y las complicaciones, como la infección estafilocócica secundaria.

El 6 de septiembre de 2013, se convocó una mesa redonda para discutir los retos en el manejo de la DA junto con las oportunidades de mejorarla a través de una variedad de disciplinas. Esta mesa redonda fue la única que incluyó un paciente abogado, así como representantes de la dermatología (general y pediátrica), alergia-inmunología pediátrica, medicina familiar, cuidado administrado, y de enfermería. Durante el debate, se hizo evidente que las guías de manejo de la DA actuales carecen de ciertos elementos que pueden mejorar su utilidad práctica, especialmente para los prestadores de atención primaria incluyendo los pediatras.

Ver

Andrew C. Krakowski, Christine R. Totri, Matthias B. Donelan, Peter R. Shumaker Pediatrics. 2016; 137(2):e20142065

Cualquier lesión significativa a la dermis profunda, tales como quemaduras y otros traumas, inflamación, o cirugía, puede llevar a la cicatrización de heridas que se presentan clínicamente con la formación de una cicatriz. Se gastó mucho tiempo y energía en intentar clasificar a las cicatrices en base a la histopatología o morfología clínica. Aunque hacerlo es útil para la documentación y las decisiones de manejo, contradice la realidad de que una cicatriz por sí misma no es ni «buena» ni «mala».

Las cicatrices son simplemente el punto final clínico de una confluencia de factores genéticos y ambientales que afectan el proceso de cicatrización de heridas después de una agresión cutánea. Desde la perspectiva de la historia humana, la mayoría de las heridas graves han sido traumáticas (por ejemplo, «uñas y dientes», caídas, quemaduras, combates), involucrando extensas áreas de daños que necesitaban ser contenidas rápida y eficientemente para controlar el sangrado y la infección.

 

Thomas L, Fatah S, Nagarajan S, Natarajan S. Clin Exp Dermatol. 2015 Dec;40(8):883-6.

El eritema anular eosinofílico (EAE) es una dermatosis rara, rica en eosinófilos descripta en adultos por Kahofer y col en el 2000. Clínicamente se caracteriza por pápulas y placas urticarianas no escamosas de configuración anular, predominantemente localizada en tronco y extremidades proximales.

Histológicamente, se observa generalmente un infiltrado denso perivascular e intersticial con abundantes eosinófilos en dermis.

Existe debate si el EAE es un subtipo de síndrome de Wells (WS) o una entidad separada, y se ha descripto una condición casi idéntica en infantes (AEI) por Peterson y col en 1981. EL EAE tiene generalmente un curso crónico con recaídas con resistencia a numerosos tratamientos.

Se ha reportado una respuesta anecdótica a esteroides sistémicos y antimaláricos. La terapia UVB no se ha utilizado previamente como terapia de EAE; este caso destaca la respuesta favorable a dicha terapia.

Ver

Budamakuntla L, Madaiah M, Sarvajnamurthy S, Kapanigowda S. Clin Exp Dermatol. 2015 Mar;40(2):152-5.

Itolizumab es un anticuerpo monoclonal recombinante humanizado anti-CD6. Aprobado en India y Cuba para el tratamiento de psoriasis en placa moderada a severa.

La psoriasis es una enfermedad cutánea común, en India su prevalencia varía entre 0.44% al 2.8%. La psoriasis se caracteriza por periodos de remisión espontánea y recaídas, mediada por linfocitos T, especialmente T helper (Th)1, y por citoquinas liberadas de éstas células.

Las terapias biológicas son efectivas en psoriasis en placas moderada a severa que no respondió a tratamiento sistémico, o tienen limitaciones de otras terapias. Sin embargo a pesar de la existencia de numerosas terapias sistémicas y biológicas, existe necesidad de nuevos agentes que provean mayor remisión, disminuyendo los efectos adversos, mejorando la calidad de vida y reducción de los costos del tratamiento. Debido a la falta de ensayos clínicos es difícil comparar la duración de la remisión de los agentes biológicos disponibles.

Itolizumab es un anticuerpo monoclonal recombinante humanizado anti-CD6. Aprobado en India y Cuba para el tratamiento de psoriasis en placa moderada a severa. Inhibe la activación de células T y su diferenciación a células Th1. Se reporta una paciente que recibió Itolizumab en un ensayo clínico fase 2 y experimentó remisión a largo plazo.

Ver