Academia Española de Dermatología: recomendaciones para la prevención y tratamiento del acné

La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) comenta que las patologías que afectan a las partes más visibles del cuerpo han alcanzado un protagonismo que requiere de una consideración integral, porque una afección leve en el ámbito estrictamente clínico puede provocar alteraciones psicológicas graves y hasta decisivas para la realización personal y profesional de los afectados.

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En este contexto, ha decidido llevar a cabo una campaña informativa sobre una enfermedad dermatológica con graves connotaciones psicológicas: el acné, patología que no suscitaría tanta atención social si no fuera por su destacada visibilidad y porque suele afectar a personas en la adolescencia, una etapa de la vida en la que las frustraciones y rechazos alcanzan un dramatismo desmesurado.

La AEDV advierte que el acné es una alteración patológica y que, como tal, su tratamiento debe ser inexcusablemente encomendado a un especialista, concretamente a un dermatólogo. En este sentido, advierte que las automedicaciones derivadas de los consejos de amigos o los tratamientos suministrados a la cosmética milagrosa no sólo no sirven para mejorar la evolución de la patología sino que, incluso, pueden convertir en grave una afección generalmente leve.

Los dermatólogos advierten que el tratamiento del acné debe ser individualizado, minucioso y constante y que el único profesional capacitado para proveerlo, dada su formación, es el dermatólogo.

Ante la elevada incidencia del acné, la Academia hace las siguientes recomendaciones:

-Limpiar la cara dos veces al día: una vez por la mañana y otra por la noche. Los productos de tratamiento deben aplicarse de forma tópica después del lavado. La higiene es un complemento muy importante en el tratamiento del acné.

-No friccionar al secar la zona afectada.

-No asustarse si aparece una ligera irritación. Algunos productos terapéuticos tienen un efecto «peeling» que pueden motivarla y ésta suele ser pasajera.

-Seguir una dieta equilibrada. Aunque los alimentos no son la causa del acné, no se debe abusar de cerdo, grasas, bollería, mariscos y alcohol; alimentos con chocolate o derivados del alcohol; frutos secos (pipas, almendras); quesos fuertes (roquefort, camembert).

-Evitar el contacto del pelo con la piel de la cara. No se recomienda llevar melenas largas ni flequillo.

-Evitar el uso de cosméticos que contengan aceites o grasas en su composición. Los cosméticos debe ser «oil free», especialmente indicados para pieles grasas.

-Evitar los fotoprotectores grasos previos a la exposición solar. Es recomendable pedir consejo al dermatólogo sobre el fotoprotector idóneo.

-No tocar o manipular los granos provocados por el acné, ya que suele ser una de las causas frecuentes de complicaciones en el acné. Un menor contacto con los granos implicará menos posibilidades de tener cicatrices.

-Tener paciencia. El acné es una dolencia que, incluso con tratamientos, no tarda menos de tres meses en curarse, por lo que la comunicación con los padres y amigos puede ser de mucha ayuda para perseverar en la terapia. Para el éxito terapéutico contra el acné es indispensable la constancia.

-Evitar el estrés. Es recomendable evitar las situaciones anímicas conflictivas que causan nerviosismo y cansancio. Para ello, es importante dormir las ocho horas diarias de rigor. En estudiantes, se aconseja estudiar con tiempo para no llegar a los exámenes sin preparación y evitar los nervios de última hora.

-Practicar deporte, sobre todo al aire libre.

-No compartir tratamientos. Aunque amigos y conocidos sufran también acné, cada enfermedad es diferente.

-No tratar las cicatrices mientras las lesiones estén activas.

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