obesidad

La nueva investigación presentada en el congreso Euroanaesthesia de este año en Viena, Austria (1-3 de junio) muestra que la mortalidad en pacientes que se sometieron a una cirugía de bypass cardíaco fue 4 veces mayor en individuos con una masa grasa alta, mientras que el índice de masa corporal (IMC) por sí sola no se asoció con un aumento de la mortalidad. Ver más…

Se presenta el caso de una mujer de 65 años, 1.66 m, 87 kg, con antecedentes de hipertensión, diabetes mellitus e insuficiencia renal, que quedó sin aliento repentinamente mientras estaba en hemodiálisis y expiró camino al hospital. El consentimiento previo por escrito e informado para la publicación del caso se obtuvo de la familia del paciente y el estudio fue aprobado por la Comisión ética humana en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ningbo. Ver más…

La obesidad es un problema de salud de primer orden. Al igual que la malnutrición azota los países desfavorecidos, esta forma de sobrepeso afecta fundamentalmente a los habitantes de los países más desarrollados hasta el punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera una epidemia.

Los individuos con más peso del recomendable están más predispuestos a desarrollar ciertas enfermedades de carácter metabólico, como la diabetes o la hipertensión, pero no todos. Aproximadamente un tercio de los obesos está aparentemente libre de este conjunto de dolencias, al menos temporalmente. Los científicos tratan de conocer cuáles son las causas de esta particularidad, ya que puede ayudar a frenar una epidemia que causa alrededor de tres millones de muertes cada año en todo el planeta. Un estudio coordinado por la Universidad de Córdoba y el Instituto Maimónides de Investiación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), en España, ha encontrado ahora la primera prueba de que existe una respuesta celular específica para evitar estos daños entre los individuos exentos de enfermedades metabólicas.

«No sabemos todavía qué define la transición entre la obesidad que denominamos metabólicamente saludable de otra que no lo es, esto es, por qué hay individuos aparentemente protegidos frente a enfermedades como la hipertensión, la diabetes o el hígado graso. Sin embargo, describiendo estas rutas moleculares hemos empezado a acercarnos», resume María del Mar Malagón, catedrática del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba e investigadora del IMIBIC. Los resultados del estudio, perteneciente a un proyecto del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición, han sido publicados en la revista científica Antioxidants & Redox Signaling.

Para descubrir los mecanismos celulares que despliegan los particulares individuos obesos que presentan un cuadro saludable en referente a enfermedades metabólicas se analizaron muestras de tejido adiposo del Hospital Universitario Reina Sofía, dentro de un proyecto coordinado con clínicos y cirujanos de este centro asistencial. Todas las personas con obesidad desarrollan acumulación de tejido adiposo, o graso, bajo la piel o alrededor de los órganos. El tejido adiposo está compuesto por células que acumulan lípidos, a modo de reserva de energía inicialmente, pero cuyo exceso puede desencadenar esas enfermedades metabólicas. Las muestras procedían de pacientes con un índice de masa corporal superior a 35, esto es, obesos mórbidos, que se habían sometido a cirugía bariátrica para reducir su peso.

A partir de las muestras de tejido adiposo subcutáneo y visceral tomada a este tipo de pacientes, tanto los que habían desarrollado enfermedades metabólicas como los que parecían inmunes a ellas, los investigadores de la UCO emplearon técnicas proteómicas para conocer las rutas alteradas que debían ser las responsables de hacer enfermar o de proteger a los individuos. Así, lograron identificar nuevos procesos metabólicos. La acumulación de grasa provocaba inflamación, además de estrés oxidativo y daños en las maquinarias de síntesis y reparación y reparación de proteínas dando lugar a la acumulación de proteínas mal plegadas oxidadas en las células, que son tóxicas para las células. Sin embargo, a pesar de todas estas penalidades, las células de los obesos metabólicamente sanos eran capaces de organizar una respuesta adaptada frente a todos daños. Curiosamente, el daño celular no sólo afectó a la grasa que tradicionalmente se asocia con el desarrollo de enfermedades metabólicas, la grasa visceral, sino también, y en la misma medida, a la grasa subcutánea, que se considera que tiene un efecto protector.

Para confirmar lo observado en células humanas, se pasó a la experimentación con ratones. En estos modelos animales se indujo obesidad mediante la administración de una dieta alta en grasa y se observó que estas mismas alteraciones celulares se producían también en los roedores. Paralelamente, utilizaron líneas celulares para identificar los posibles factores responsables del daño celular en obesidad. Los científicos observaron que los ácidos grasos saturados mimetizan los cambios celulares que ocurren en animales obesos, o en individuos obesos con enfermedad metabólica.

noviembre 14/ 2015 (UCO)

La diabetes, la hipertensión y el cáncer son solo algunas de las enfermedades crónicas no transmisibles que se incrementan en las personas con obesidad, alerta la Secretaría de Salud.

En el marco del Día Mundial contra la Obesidad, celebrado el  12 de noviembre, la dependencia pidió a la población en un comunicado modificar sus hábitos alimenticios y realizar alguna actividad física para mantener un peso adecuado y reducir los riesgos de desarrollar una enfermedad crónica.

Se calcula que en México el 70 %  de la población adulta presenta obesidad, situación que preocupa al sector salud, por lo que exhorta a incrementar el consumo de frutas y verduras, ya que son fuente de vitaminas, minerales y fibra que ayudan al buen funcionamiento del cuerpo humano.

Además, pide ingerir cereales y tubérculos, pues son la principal fuente de energía que el organismo utiliza para realizar sus actividades diarias, como: correr, trabajar, jugar y estudiar.

También recomienda la ingesta de leguminosas y alimentos de origen animal, ya que proporcionan proteínas y son necesarias para el crecimiento y desarrollo de los niños, en la formación y la reparación de los tejidos.

La Secretaría de Salud indica que una alimentación correcta debe incluir por lo menos un alimento de cada grupo de los anteriores en las tres comidas principales: desayuno, comida y cena.

A su vez, la dependencia sugiere realizar una actividad física, ya que está demostrado que reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y caídas.

También, la actividad física mejora la salud ósea y funcional, y es fundamental para el equilibrio calórico y el control del peso.

noviembre 12/ 2015(Notimex).- Tomado del Boletín de Prensa Latina Copyright 2015 Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.