obesidad

La incorporación de un determinado grupo de proteínas (leptinas) presentes en la leche materna en los preparados alimenticios infantiles podría prevenir la obesidad durante la edad adulta, y protege al organismo ante alteraciones metabólicas asociadas al consumo de una dieta rica en grasa para evitar el desarrollo de un ‘hígado graso’, según afirma un equipo de investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación.
En concreto, la investigación dirigida por el profesor Andreu Palou de la Universidad de Illes Balears ha demostrado en ratas que la leptina puede ser “un valioso recurso” médico contra la obesidad, aunque no de la forma en que se creía: “su ingesta con la leche materna no tiene efectos sobre los centros cerebrales del apetito y el peso corporal que se manifiestan a largo plazo: lo que hace es reprogramarlos para la vida adulta”, indica el director del estudio.
El equipo de Palou observó que esta proteína, podía absorberse intacta por el estómago del bebé, algo “sorprendente” si se tiene en cuenta que casi todas las proteínas se destruyen en el estómago. En este sentido, el hecho de que la leptina esté presente en la leche materna, pero no en los preparados alimenticios ni leches artificiales, abre, a juicio del profesor Palou, “nuevas vías para la prevención de la considerada epidemia del siglo XXI”.
En el futuro, señala, además de recomendar la lactancia materna siempre que sea posible, se debería plantear la posibilidad de que los preparados alimenticios contengan una cantidad suficiente de leptina, “al menos durante una parte de la lactancia”, un periodo “crítico” para que el niño pueda consolidar su sistema fisiológico de prevención frente a la obesidad.
Según explican los especialistas del CIBERobn, “no resulta extraño escuchar que la mujer embarazada puede, e incluso debe, comer por dos, justificando así de algún modo el exceso de alimentos y la falta de control de ingesta durante el embarazo”. Sin embargo, aseveran, esta es una postura que “se debe desterrar de raíz”.
“Las futuras madres han de comer para dos personas, una de las cuales está en pleno desarrollo y necesita nutrirse de forma saludable para crecer”, ya que “la nutrición equilibrada durante el embarazo es esencial para asegurar un bebé sano y un adulto menos expuesto a posibles enfermedades”, señalan desde el CIBERobn.
A este respecto, existen evidencias científicas que relacionan los eventos intrauterinos con trastornos metabólicos y otras enfermedades derivadas del sobrepeso. “Cuando el ambiente intrauterino no es el adecuado, ya sea porque la madre tiene una mala alimentación, llega con mal peso al embarazo, fuma o bebe alcohol, el feto está obligado a adaptarse a esas condiciones adversas”, sostiene Palou.
“Y lo hace reduciendo su tamaño o alterando su metabolismo de tal forma que, cuando llega a la edad adulta tiene una menor respuesta frente a la ingesta excesiva de azúcares y grasas”, asegura este experto.
Madrid, junio 26/2010 (EUROPA PRESS)

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