corazón

El músculo cardiaco es uno de los tejidos menos renovables del cuerpo, lo cual es una de las razones por las que las enfermedades cardiacas constituyen una de las principales causas de muerte tanto en hombres como en mujeres en la población mundial. Movidos por el deseo de ayudar al corazón a autorrepararse, unos investigadores de la Universidad Baylor de Medicina (Baylor College of Medicine) en Houston, Texas, y el Instituto del Corazón en Texas, ambas entidades en Estados Unidos, han estudiado vías que se sabe están implicadas en las funciones de las células del corazón y han descubierto una conexión previamente desconocida entre procesos que evitan que este se repare a sí mismo. Ampliar…

La mayor parte de los ciudadanos en los países desarrollados no deberían preocuparse por las lesiones potenciales que pudiera provocarles el practicar ejercicio físico, sino por la falta de él en sus vidas, según un análisis global realizado por un equipo de expertos del ACC (American College of Cardiology), una organización del ámbito médico que cuenta con 49 mil miembros. Ampliar…

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La  investigación sugiere que el bloqueo farmacológico de las conexiones eléctricas del cerebro al corazón aumenta las probabilidades de supervivencia de los pacientes con paro cardíaco.

Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, Estados Unidos, revela que en los momentos anteriores a la muerte se produce una ‘tormenta’ de actividad cerebral. Como explica el autor principal, Jimo Borjigin, profesor asociado de Neurología y profesor asociado de Fisiología Molecular e Integrativa, “a pesar de la pérdida de la conciencia y la ausencia de signos de vida, el cerebro muestra una actividad mantenida y organizada y una mayor comunicación con el corazón, que se puede interpretar como un esfuerzo por salvar el corazón”.

Según este trabajo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, la señalización del cerebro puede, de hecho, acelerar la muerte cardíaca. Para el estudio, realizado en ratas, los científicos analizaron el corazón y el cerebro durante la asfixia experimental y documentaron una liberación inmediata de más de una docena de neuroquímicos, junto con una activación de la conectividad del cerebro y el corazón.

Tal como se visualizó latido a latido a partir de una nueva tecnología desarrollada en el laboratorio de Borjigin llamada electrocardiomatriz, después de una fuerte caída de la frecuencia cardíaca, las señales cerebrales se sincronizan con el ritmo cardíaco.

La investigación concluye que bloquear el derrame cerebral retrasa significativamente la fibrilación ventricular, la alteración más grave del ritmo cardíaco. “La investigación sugiere que el bloqueo farmacológico de las conexiones eléctricas del cerebro al corazón durante el paro cardíaco puede mejorar las posibilidades de supervivencia en enfermos  con paro cardíaco”, señala Borjigin.

abril 13/ 2015 (JANO)

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Hasta cuatro de cada diez víctimas de un accidente cerebrovascular (ACV) abandonan el hospital sin una pista sobre qué provocó el ACV y dejan a sus médicos frustrados sin saber cómo prevenir que otro ocurra.

«Se puede imaginar lo perturbador que resulta», comentó el Dr. Rod Passman, profesor de cardiología y medicina preventiva de la Universidad de Northwestern. «El ACV es uno de los eventos más temidos en la medicina, y abandonar el hospital sin una causa clara ni una terapia dirigida preocupa al paciente».

Pero un par de estudios recientes hallaron que equipar a los pacientes con monitores cardiacos continuos puede erradicar una causa potencial de esos ACV misteriosos, una arritmia cardiaca conocida como fibrilación auricular.

Los monitores cardiacos, llevados por el paciente o implantados debajo de la piel, pudieron detectar la fibrilación auricular en hasta un 30 %  de los que habían sufrido un ACV de origen indeterminado, apuntó Passman, coautor de los resultados de uno de los ensayos clínicos.

Este descubrimiento dio a los médicos una oportunidad para reducir más el riesgo de accidente cerebrovascular de los pacientes al asignarles unos anticoagulantes más efectivos, señaló Passman.

«Detectar la fibrilación auricular, sobre todo en alguien que ya ha sufrido un ACV, es vitalmente importante», enfatizó. «Las personas con fibrilación auricular experimentan un aumento del 500 %  en las probabilidades de ACV, a menos que reciban el tratamiento adecuado».

Los resultados de ambos ensayos aparecen en la revista New England Journal of Medicine.(doi: 10.1056/NEJMoa1313600.)

La fibrilación auricular es un trastorno eléctrico que provoca que las cámaras superiores del corazón se contraigan de forma rápida e irregular. Esas contracciones desordenadas permiten que la sangre se acumule y coagule en el corazón, formando coágulos que pueden provocar un ACV si se desprenden y se desplazan hasta el cerebro.

Desafortunadamente, la fibrilación auricular puede ser intermitente, dificultando que los médicos la detecten.

«Quizá ni sepa que la tiene, y cuando llega con un ACV su ritmo cardiaco podría ser normal», comentó Passman. «Podrían observarle durante varios días y nunca detectar una arritmia».

Para detectar la fibrilación auricular de forma adecuada, los pacientes necesitan una monitorización cardiaca continua. Los dos ensayos clínicos distintos se iniciaron para observar si unos monitores cardiacos continuos podrían resolver algún caso de ACV misterioso.

El ensayo de Passman, financiado por el fabricante de dispositivos cardiacos Medtronic, incluyó a 441 pacientes que habían sufrido un ACV de origen indeterminado.

Casi la mitad de los pacientes recibieron un monitor implantado del ritmo cardiaco del tamaño de una unidad de memoria USB de computadora, en un procedimiento que tardó unos 15 minutos, comentó Passman. Un medidor colocado al lado del dispositivo transmitía automáticamente los datos del corazón a través de una línea telefónica al cardiólogo de la persona.

La otra mitad recibió la atención estándar tras un ACV, que conlleva consultas regulares con el médico durante las cuales se les hizo un electrocardiograma.

Para cuando se acabó la batería de los implantes tras tres meses, los médicos habían detectado fibrilación auricular en un 30 %  de los pacientes que se sometieron a la monitorización cardiaca continua. Apenas el 3 %  de los pacientes que recibieron la atención estándar habían sido diagnosticados con el trastorno del ritmo cardiaco, reportó Passman.

«No es que los pacientes que recibieron la atención estándar no experimentaran fibrilación auricular, sino que no la hallábamos», aseguró.

El otro ensayo clínico, patrocinado por la Red Canadiense de Accidentes Cerebrovasculares (Canadian Stroke Network), tuvo un éxito similar.

Los investigadores asignaron al azar a la mitad de 572 pacientes que habían sufrido un ACV de causas indeterminadas a usar un dispositivo portátil de ECG alrededor de la cintura durante al menos 30 días. Esos dispositivos registraban automáticamente cualquier latido cardiaco irregular. La otra mitad (el grupo de «control») se sometió a una única ronda de 24 horas de monitorización cardiaca en un laboratorio.

Los médicos tuvieron cinco veces más éxito en la detección de la fibrilación auricular grave en los pacientes de ACV que usaron el dispositivo portátil. Hallaron una fibrilación auricular que duraba más de 30 segundos en el 16 por ciento de los pacientes de ACV que usaron los monitores, pero solo detectaron el problema en el 3 %  de los pacientes del grupo de control, reportaron los investigadores.

En general, el estudio halló que la fibrilación auricular de cualquier duración se detectó en alrededor del 20 %  de los pacientes que usaron un monitor, en comparación con el 5 %  de los pacientes de control.

Aunque afirmó que los resultados de los ensayos son «un avance promisorio», el Dr. Hooman Kamel, un cardiólogo del Colegio Médico Weill Cornell en la ciudad de Nueva York, anotó que los monitores cardiacos no lograron hallar una causa en la mayoría de ACV misteriosos.

«No es la respuesta completa a esos casos de ACV que no tienen otra explicación, pero definitivamente es un avance importante», señaló Kamel, quien escribió un editorial que acompañó a ambos estudios. «Está claro que hay otras fuentes de accidente cerebrovascular que debemos identificar».

Kamel dijo que la investigación futura deberá sopesar los beneficios de los monitores cardiacos externos, que cuestan cientos de dólares, con respecto a los de los monitores implantados, que cuestan miles de dólares.

Sin embargo, agregó que «esos dispositivos prometen recuperar gran parte de su costo, porque el accidente cerebrovascular es una afección muy costosa. Esos pacientes requieren atención durante toda la vida. Al evitar el ACV, se ahorra no solo mucho sufrimiento, sino también mucho dinero».
junio 25/ 2014 (Medlineplus)

Sanna T, Diener HC, Passman RS, Di Lazzaro V, Bernstein RA, Morillo CA.Cryptogenic stroke and underlying atrial fibrillation.N Engl J Med. 2014 Jun 26;370(26):2478-86.

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Un pegamento que se activa con luz sella los vasos cardiacos en cuestión de segundos, manteniendo así la presión sanguínea. Este material «fotoadhesivo» se presenta en la revista Science Translational Medicine  (doi: 10.1126/scitranslmed.3006557). El nuevo pegamento se denomina de forma específica «adhesivo hidrofóbico activado mediante luz (HLAA, en sus siglas inglesas)» y podría convertirse en una herramienta común en las salas de urgencias, para las cirugías de reparación vascular y para contener hemorragias.

La mayoría de los adhesivos que se emplean en estas lesiones no resisten la fuerza del torrente sanguíneo en el interior de las cavidades cardiacas ni en los grandes vasos y, además, pueden causar toxicidad. Nora Lang, del Hospital Infantil de Boston, encabeza a los autores que han desarrollado el nuevo adhesivo quirúrgico. Es coautor del estudio Jeffrey M. Karp, del Hospital Brigham and Women, de Boston.

El fotoadhesivo HLAA está fabricado con polímero de ácido de sebacato de glicerol (PGSA), que se caracteriza por su elasticidad e impermeabilidad. Al aplicarse, el HLAA penetra en el tejido, se endurece y cierra la lesión en apenas unos segundos, con ayuda de una breve exposición lumínica.

Los investigadores han probado este nuevo pegamento en cirugías de corazones porcinos, y han constatado que el adhesivo sella con éxito los defectos en estos animales. También han comparado el HLAA con otros tipos de adhesivo, de fibrina y cianoacrilato, y con otros materiales biológicos que actúan de parches.

En realidad, el nuevo pegamento no es el primero en activarse con rayos ultravioleta, pero sí el primero de ese tipo que no resulta hidrofílico. Habrá que realizar más estudios de seguridad y eficacia antes de poder emplear el HLAA en humanos. No obstante, los autores del trabajo consideran que estos resultados avalan la utilidad del pegamento, y confían en que el material se utilizará con asiduidad en la reparación tisular y en el sellado rápido de heridas abiertas causadas por traumas.
enero 9/2014 (Diario Médico)

Lang N, Pereira MJ, Lee Y, Friehs I, Vasilyev NV, Feins EN.A blood-resistant surgical glue for minimally invasive repair of vessels and heart defects.Sci Transl Med. 2014 Ene 8;6(218):218ra6.

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Durante años, los científicos han buscado una fuente de células del corazón que pueda ser utilizada para estudiar la función cardiaca en el laboratorio, o para reemplazar el tejido dañado en pacientes enfermos. Ahora, en un estudio publicado en Cell Stem Cell, investigadores del Instituto de Investigación Médica Sanford-Burnham, el Instituto de Investigación Biomolecular Humana, y ChemRegen Inc., en San Diego (California), han descubierto una molécula, la ITD-1, que convierte las células madre en células del corazón. «La enfermedad cardiaca es la principal causa de muerte en Estados Unidos. Debido a que no se puede reemplazar la pérdida de músculo cardiaco, esta condición irreversible conduce a una disminución de la función cardiaca y, finalmente, a la muerte. La única forma de reemplazar con eficacia las células del tejido muscular perdido -llamadas cardiomiocitos- consiste en trasplantar el corazón entero», explica el doctor Mark Mercola, de Sanford-Burnham, quien añade que «el uso de un fármaco para crear nuevo músculo cardiaco, a partir de células madre, es una opción más interesante que el trasplante de corazón». Según Erik Willems, investigador en el laboratorio de Mercola, y primer autor del estudio, explica que «la molécula ITD-1 podría dar lugar a un fármaco que limitara la difusión de la cicatriz en la insuficiencia cardíaca, promoviendo la formación de músculo». Los investigadores descubrieron que ITD-1 bloquea un proceso celular conocido como señalización TGF-beta. TGF-beta (factor de crecimiento transformante beta) es una proteína producida por un tipo de células para influir en el comportamiento de las demás. Esta proteína trabaja desde fuera de la célula, uniéndose a un receptor en la superficie celular, e iniciando una cascada de señalización intracelular que hace que los genes se conecten o se desconecten. La molécula ITD-1 favorece la degradación del receptor de TGF-beta, inhibiendo así todo el proceso. Con la señalización de TGF-beta desactivada, las células madre se encaminan hacia la cardiogénesis. ITD-1 es el primer inhibidor selectivo de la TGF-beta, por lo que también podría tener aplicaciones en otros muchos procesos controlados por dicho factor.
Agosto 3/2012 (JANO)

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