Investigadores hallaron células deformadas  en la sangre de personas que sufrieron un infarto cardiaco, un biomarcador que  podría predecir si un paciente está en riesgo de una emergencia cardíaca  inminente, según un estudio realizado en Estados Unidos.
El estudio del centro de investigación científica Scripps Translational  Science Institute (STSI), en San Diego, California (oeste), encontró que las  células endoteliales de la sangre de pacientes con ataques cardíacos son  anormalmente grandes y deformes, y a veces tienen múltiples núcleos.
Esto podría convertirlas en bioindicadores confiables de un infarto cardiaco  inminente, según el estudio publicado  en la revista Science  Translational Medicine.
«La capacidad de diagnosticar un infarto al corazón inminente ha sido  considerada por mucho tiempo como el santo grial de la medicina  cardiovascular», dijo Eric Topol, investigador principal del estudio y director  del STSI.
Los médicos ya han logrado identificar factores de riesgo, como el  tabaquismo, la obesidad y el colesterol alto, que pueden predisponer a las  personas a sufrir una enfermedad cardíaca, pero hasta ahora no tenían forma de  predecir infartos inminentes.
En el estudio participaron 50 personas que fueron llevadas a las salas de  emergencia con ataques al corazón en cuatro hospitales de cuidados intensivos  en San Diego, en quienes se identificaron células con forma inusual.
«Esperamos tener esta prueba (de sangre) desarrollada para uso comercial en  los próximos uno o dos años», dijo el investigador Raghava Gollapudi.
Esta sería una prueba ideal para hacer en una sala de emergencia para  determinar si un paciente está en el momento más alto de un infarto cardiaco o  a punto de experimentar uno en la siguientes dos semanas, explicó.
«En este momento sólo podemos hacer pruebas para detectar si un paciente  está sufriendo o ha sufrido recientemente un infarto cardiaco», agregó.
Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en Estados  Unidos, causando cerca de 800 000 muertes cada año, de acuerdo con el Centro  para el Control de Enfermedades (CDC).
Marzo 22/2012 (AFP)

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Enfriar el cerebro durante las seis horas inmediatamente posteriores a un accidente cerebrovascular a temperaturas cercanas a los 33-34 grados podría ser clave para reducir la magnitud del daño, según los resultados piloto de estudios que ahora quiere confirmar un trabajo internacional sin precentes que coordinan en España el Hospital Vall d’Hebron y su instituto de investigación, VHIR.
El estudio a gran escala, lanzado por la Unión Europa (UE) con una dotación de 11 millones de euros, se encuentra en la fase III de investigación con el apoyo de 60 universidades y hospitales de 25 países, para analizar a 1500 pacientes con ictus.
La Unidad de Ictus del Vall d’Hebron y el VHIR lideran dos grupos de trabajo del ensayo que podría beneficiar a cientos de miles de pacientes cada año.
La hipotermia actúa induciendo una especie de hibernación en el cerebro, reduciendo al mínimo la necesidad de oxígeno y así logra prevenir mayores daños.
La técnica también se sigue con interés por la Agencia Espacial Europea, debido a sus posibles aplicaciones en el futuro para los viajes espaciales de larga distancia.
El Vall d’Hebron tendrá un papel destacado en el estudio, ya que además de sus responsabilidades de liderazgo en el ensayo, se espera que reclute a un elevado número de pacientes.
El coordinador de la Unidad de Ictus del centro, Carlos Molina, ha explicado que en el trabajo «se evaluarán las relaciones de las bajas temperaturas con la recanalización de la arteria cerebral ocluida tras un ictus».
Otra parte importante del estudio «evaluará el efecto de hipotermia cercana a 34 grados sobre los biomarcadores sanguíneos de daño cerebral y, para ello, se creará en el VHIR un biobanco con las muestras de todos los pacientes que se incluyan en el estudio europeo», ha explicado el responsable del grupo de enfermedades neurovasculares del VHIR y del grupo de trabajo sobre «biomarcadores», Joan Montaner.
Marzo 20/2012 (Diario Salud)

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El trabajo que se presenta se refiere a los pacientes portadores de los virus B o C de la hepatitis, clasificados como tales clínicamente por presentar el AgsHB o el antiHVC en suero y no presentar generalmente sintomatología alguna y cifras normales de enzimas hepáticas, sin embargo un número importante de los mismos en un estudio detallado de sus biopsias hepáticas presentan diferentes alteraciones histológicas, en particular del grupo de donantes especiales por plasmaféresis. El título del trabajo es «Utilidad de la biopsia hepática en el diagnóstico y categorización de donantes asintomáticos con virus B o C de la hepatitis», espero que sea de utilidad para posibles biopsias de este tipo.

Dr. C. Bienvenido Gra Oramas

Los dos trabajos que ponemos a consideración se basan en el producto final de un ejercicio de diagnóstico de una biopsia, la escritura del informe emitido por el patólogo. La amplia variación en la interpretación individual de cada diagnóstico, tanto por el profesional que indica o realiza la toma de la muestra biópsica, como cualquier interesado en conocer el informe, impone escribir lo suficiente claro y objetivo, para evitar interpretaciones erróneas que perjudiquen al paciente.

Phraseology in pathology reports. A comparative study of interpretation among pathologists and surgeons
Clinicians are from Mars and pathologists are from Venus

Dr. C. Bienvenido Gra Oramas

Una investigación del IDIBELL muestra que la pérdida de la proteína BRG1 conlleva una carencia en la respuesta de las células a la vitamina A y los corticoides.
Un estudio liderado por el grupo de investigación de Genes y Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) ha demostrado que la pérdida del gen BRG1 implica una carencia en la respuesta de las células al ácido retinoico y los corticoides. Estas hormonas están implicadas en procesos de diferenciación celular, lo que las convierte en claves en la lucha contra el cáncer. No en vano, una de las características de esta enfermedad viene dada por la pérdida de las células de su capacidad para diferenciarse. Actualmente, el ácido retinoico y los corticoides se están utilizando para el tratamiento de algunos tipos de leucemia.
El grupo de Genes y Cáncer del IDIBELL, liderado por la investigadora Montse Sánchez-Céspedes, descubrió hace unos años que el gen BRG1, supresor de tumores, presenta una mutación en el cáncer de pulmón de célula no pequeña. «La proteína BRG1 forma parte de un complejo remodelador de cromatina que regula la expresión de varios genes», ha explicado la investigadora, «y está relacionada con la diferenciación de las células pulmonares, ya que permite la respuesta de las células a determinadas hormonas y vitaminas del ambiente, como la vitamina A o los corticoides».
Cuando BRG1 está mutado y, por lo tanto, inactivo, las células tumorales no responden a la presencia de estas hormonas y continúan expandiéndose, de ahí que estos tumores sean refractarios a los tratamientos con vitamina A y corticoides.
«Por el momento», admite Sánchez-Céspedes, «no somos capaces de restituir la funcionalidad de un gen supresor de tumores, como es BRG1, en los pacientes. Por lo tanto, todavía estamos muy lejos de una aplicación terapéutica, pero el descubrimiento nos permite conocer mejor la biología de los tumores. Lo que queremos hacer en un futuro inmediato es buscar agentes que destruyan específicamente las células con BRG1 mutado, siguiendo la estrategia de los letales sintéticos».
En cualquier caso, el hallazgo sí puede ser útil en el avance de la medicina personalizada, ya que «explica por qué los pacientes con cáncer de pulmón son resistentes a estos tratamientos y podría servir para descartar las terapias con derivados de hormonas lipídicas en pacientes que presenten mutaciones en BRG1, no solo en cáncer de pulmón, sino también en cáncer de mama y próstata, entre otros».
Marzo 15/2012 (JANO.es)

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El consumo de carnes rojas aumenta los riesgos de mortalidad por cáncer y enfermedades cardiovasculares pero esos riesgos pueden reducirse con ingerir legumbres, frutas secas y pescados, según un estudio que publica Archives of Internal Medicine.
«Nuestro estudio añade pruebas de los riesgos que presenta para la salud el consumo de grandes cantidades de carnes rojas, asociado en otros estudios con diabetes mellitus tipo 2, enfermedades coronarias y cardiacas, infarto y ciertos cánceres», afirmó An Pan, del Departamento de Nutrición en la Universidad de Harvard.
El equipo investigador observó los datos recogidos durante 22 años acerca de 37 698 hombres registrados en el «Estudio de Seguimiento de Profesionales de la salud», y durante 28 años de 83 644 mujeres en el «Estudio de Salud de las Enfermeras».
Todos los pacientes estaban libres de enfermedades cardiovasculares y cáncer al comienzo del periodo de los registros, y las dietas se evaluaron mediante cuestionarios recogidos cada cuatro años.
Los datos documentaron en los dos estudios un total de 23 926 muertes, de las cuales 5910 se debieron a enfermedades cardiovasculares y 9464 a cáncer.
Estos resultados mostraron una vinculación de una porción diaria de carnes rojas no procesadas con un incremento del 13 % en el riesgo de mortalidad, y una porción diaria de carnes rojas procesadas (como salchichas o tocino) se relacionó con un aumento del 20 % en el riesgo de muerte.
Entre las causas específicas, los científicos registraron un incremento del 18 % en el riesgo de mortalidad cardiovascular con el consumo de carnes rojas no procesadas y del 21 % en el caso de las carnes procesadas.
En cuanto al cáncer, los aumentos de riesgos fueron el 10 y el 16 %, respectivamente.
Estos estudios tuvieron en cuenta otros factores de riesgo para las enfermedades crónicas tales como la edad, el índice de masa corporal, la actividad física y el historial familiar de enfermedad cardiaca y cáncer.
La carne roja, y especialmente la carne procesada, contiene ingredientes que aparecen vinculados a un mayor riesgo de enfermedades crónicas, entre ellos hemohierro, grasas saturadas, sodio, nitritos y ciertos cancerígenos que se forman al cocinar.
La sustitución de una porción diaria de carne roja con una de fuentes de proteína más saludables apareció vinculada con riesgo menor de mortalidad por esas enfermedades: el 8 % en el caso del pescado, el 14 % para las carnes de aves, el 19 % para las frutas secas, el 10 % para las legumbres, el 10 % para los productos lácteos sin grasa y el 14 % para los granos integrales.
Marzo 13/2012 (EFE)

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Carlos Cordón-Cardo, profesor y director del Departamento de Patología del Hospital Mount Sinai, en Nueva York, ha comentado que cada vez cobra más peso la hipótesis, avalada con datos clínicos de pacientes y modelos tanto de laboratorio como experimentales, de que la célula madre adulta puede ser, además de la unidad de la vida, la semilla de inicio de algunas enfermedades.
En este contexto, las investigaciones para conseguir conocer mejor su funcionamiento y aprovecharlas para avanzar en las terapias se convierten en claves en estos momentos.
El investigador impartió una conferencia en la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados, en la que afirmó que «las terapias celulares están en su infancia, pero ya han andado y empezado a correr, por lo que no es que estemos hablando de una cosa absolutamente nueva. Por ejemplo, hace muchos años que estamos curando a pacientes con cáncer mediante terapias celulares, como es el trasplante de médula ósea».
El acto científico, que ha contado con el patrocinio de Celgene, ha mostrado el proceso de integración entre la investigación sobre procesos celulares básicos y sus aplicaciones  clínicas en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades humanas, tomando el cáncer como modelo.
En su opinión, «nos damos cuenta de que las terapias celulares empiezan a tener un sentido en enfermedades donde no atacamos su sintomatología, sino sus raíces. En este momento, en el cáncer estamos tratando la sintomatología y tenemos que aprender cuáles son las mejores maneras de emplear esas terapias».
Bernat Soria, director del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa, en Sevilla, ha avanzado que «en nuestro centro estamos desarrollando tres ensayos clínicos con células madre de origen adulto para revascularizar el pie diabético».
Cordón ha añadido que existen «evidencias procedentes de estudios que se están haciendo en los tumores convencionales más frecuentes, como próstata, mama, colon y pulmón, porque son enfermedades que tienen una base común. Además, se está trabajando en enfermedades complejas y crónicas, como el Crohn, donde se están viendo resultados extraordinarios en fases I y II». En este sentido, ha comentado que «uno de los escollos que existe es el de la percepción tanto desde el punto de vista científico-médico como de la sociedad.
Plantear un nuevo paradigma supone un compás de duda y, en estos momentos, es muy importante definir con mucha transparencia lo que hacemos».
En su opinión, «cuando tengamos ese buen entendimiento, junto con herramientas preclínicas, estará gran parte del camino hecho. Todavía nos queda mucho por hacer desde el punto de vista científico para demostrar, probar y reprobar que lo que planteamos es lo que es».
Marzo 12/2012 (Diario Médico)

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