A pesar de la crisis mundial de la autopsia las publicaciones sobre el tema son frecuentes y generalmente reconocen la importancia y necesidad de su revitalización, más aún después de la pandemia de la COVID-19. Sin embargo, la mayor parte limitan su aprovechamiento a señalar las discrepancias diagnósticas pre mortem y post mortem.
Lo que se trata a continuación, aunque se refiere a la autopsia clínica, puede extenderse a la médicolegal. En Cuba, aunque después de la pandemia han descendido las cifras, se mantiene en un lugar destacado. También se han publicado varios trabajos relacionados con este tema.
Realizar elevadas tasas de autopsias es fundamental, y tanto o más importante es la calidad con que se realiza. La calidad deficiente puede dar lugar a falsas conclusiones y costosos errores.
Hay que precisar con exactitud los diagnósticos, especialmente los de causas de muerte clínica y anatomopatológica; deben ser codificados e introducidos en un sistema informático, para poder utilizarlos en trabajos futuros: asistenciales, docentes, investigativos o administrativos. Los diagnósticos de causas de muerte deben ser organizados de acuerdo con los criterios de la Organización Mundial de la Salud.
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