2011 Archivos

Un equipo de científicos anunció que pasó con éxito la prueba de seguridad el primer ensayo  con células madre para reparar el daño causado por el accidente cerebrovascular.
Las células madre fueron inyectadas en el cerebro de tres pacientes que sufrieron un accidente cerebrovascular sin que se manifestaran reacciones adversas, comunicaron expertos del Hospital Southern General en Glasgow.
En base a estos resultados los científicos esperan probar la técnica con otras nueve personas que padecieron ese tipo de accidente cerebrovascular.
Este método se probó por primera vez en un anciano y con posterioridad en otros dos pacientes.
«Debido a que es la primera vez que este tratamiento celular ha sido utilizado en humanos, es sumamente importante que podamos determinar su seguridad antes de continuar», expresó el autor principal del estudio, Keith Muir.
Los próximos ensayos comenzarán en 18 meses, adelantó el experto.
Además de este ensayo regulado, los científicos realizan otras pruebas con células madre para tratar otras dolencias.
El estudio británico se realiza de conjunto con la compañía Reneuron Group plc.
«Si todo sale bien lo más pronto que podríamos tener un tratamiento ampliamente disponible es en cinco años», expresó el presidente ejecutivo de esta empresa, Michael Hunt. Septiembre 1/2011 Londres, (PL)

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La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobó el ensayo clínico de una nueva terapia de células madre que intenta prevenir los daños que causa un infarto, como insuficiencia cardíaca.
La terapia consiste en una inyección de células madre que se suministra a los pacientes tras un infarto y que restaura el abastecimiento sanguíneo para reducir los daños del evento cardíaco.
El tratamiento, llamado Revascor, se inyecta en el paciente inmediatamente después de haber sufrido el infarto para mejorar la función del corazón y evitar consecuencias perjudiciales como la insuficiencia.
Este trastorno, que provoca que el corazón no pueda bombear sangre al organismo de forma normal, se produce cuando el músculo resulta dañado o el tejido muere después de un infarto.
La terapia, diseñada con células madre de adultos jóvenes y sanos, será probada en clínicas del Reino Unido, Holanda y Bélgica con 225 pacientes.
Y eventualmente se espera utilizarla en una variedad de enfermedades cardiovasculares, incluida insuficiencia cardíaca, angina crónica e infarto.
El objetivo principal del ensayo será probar la seguridad y eficacia del tratamiento.
La primera fase de las pruebas, llevada a cabo con ovejas, mostró que la terapia puede mejorar el flujo sanguíneo hacia el tejido dañado por el infarto, limitando así la cicatrización que causa el evento y mejorando la función del corazón.
Los infartos son la principal causa de muerte tanto de hombres como mujeres en muchos países del mundo.
En Europa cada año, más de 1.7 millones de personas sufre un infarto. En Estados Unidos la cifra es de más de 1,1 millones.
Los infartos son causados por la obstrucción de una de las arterias coronarias, por lo que la mayoría de estos pacientes son sometidos a una angioplastia -para ampliar la arteria obstruida- y la implantación de un stent, un tubo artificial, para mantener las arterias abiertas.
Sin embargo, un número alto de los pacientes que sobreviven al infarto desarrollan insuficiencia cardíaca.
Los científicos planean inyectar el Revascor en los pacientes al mismo tiempo que les somete a la angioplastia e implante del stent, en el período de 12 horas posterior al infarto.
«Los datos preclínicos fueron muy alentadores» afirma el profesor Eric Duckers, del Hospital de la Universidad Erasmus, en Holanda, quien está dirigiendo el estudio.
«Estamos emocionados de poder ser pioneros de un enfoque clínico novedoso y mínimamente invasivo que tiene el potencial de mejorar enormemente la calidad de vida de los pacientes que sufren infartos agudos» agrega.
Los expertos subrayan, sin embargo, que todavía falta llevar a cabo más estudios y pruebas antes de que el tratamiento esté disponible en la clínica.
Tal como expresa el profesor Jeremy Pearson, de la Fundación Británica del Corazón «este ensayo experimental está dando otro paso para conocer si la terapia celular puede ser capaz de reparar corazones dañados de forma segura».
«Sin embargo, todavía falta recorrer un largo camino para que podamos confirmar si esta terapia particular tendrá éxito o si existen otras formas más exitosas de promover la reparación del tejido cardíaco dañado» agrega el experto.
La insuficiencia cardíaca es un trastorno incapacitante, progresivo y potencialmente mortal que afecta a cerca de 2% de la población adulta.
Por lo que, tal como señalan los expertos, es urgente encontrar un tratamiento que logre prevenir la enfermedad. Septiembre 8/2011(Diario Salud)

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Las personas están en un riesgo mucho más alto de desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) de lo que se pensaba, según un estudio reciente.
Investigadores canadienses hallaron que una de cada cuatro personas mayores de 35 años tiene probabilidades de desarrollar EPOC, que afirmaron es «una de las enfermedades crónicas más letales, prevalentes y costosas». La EPOC incluye enfisema y bronquitis crónica, y el riesgo general de desarrollarla sobrepasa el de insuficiencia cardiaca, y también el de cáncer de mama o próstata.
«Nuestros novedosos hallazgos llaman la atención a la inmensa carga de EPOC en nuestra sociedad… y se pueden usar para combatir la enfermedad (y) justificar la continuación de los programas para la cesación del tabaquismo», escribieron los autores en un comunicado de prensa de la revista The Lancet, que publicó los resultados en una edición especial de la Sociedad Respiratoria Europea (European Respiratory Society).
Los investigadores, del Instituto de Ciencias de la Evaluación Clínica en Toronto, usaron datos de salud sobre trece millones de personas que tenían entre 35 y 80 años de edad, para determinar el riesgo de por vida de desarrollar la afección. En el transcurso de 14 años, se diagnosticaron 579 466 casos de EPOC.
La investigación encontró que la mujer promedio de 35 años tiene más tres veces más probabilidades de contraer EPOC que cáncer de mama en su vida, y el hombre promedio de 35 años tiene más de tres veces más riesgo de EPOC que de cáncer de próstata.
El estudio también señaló que los hombres, las personas que viven en áreas rurales o un estatus socioeconómico más bajo tienen un mayor riesgo de desarrollar EPOC durante sus vidas.
Por otro lado, un estudio distinto en la misma edición de la revista reveló que la derivación (bypass) de las vías respiratorias, un procedimiento experimental y mínimamente invasivo, no alivia los síntomas de enfisema grave, que causa la destrucción e hiperinflación de los pulmones, dificultando que las personas respiren y realicen tareas diarias como comer, bañarse y caminar.
Aunque estudios anteriores habían mostrado que la derivación de las vías respiratorias reducía la inflación de los pulmones y la falta de aire un día tras el procedimiento, el análisis más reciente de 315 pacientes a quienes se dio seguimiento durante un año no halló esos efectos positivos después de un mes o seis meses tras el procedimiento. Además, los pacientes no recibieron un mayor beneficio que los pacientes del grupo de control que se sometieron a un procedimiento placebo.
Los investigadores londinenses del ensayo, conocido como EASE (por la sigla en inglés de dilatadores de la exhalación de las vías respiratorias para el enfisema), dijeron que los decepcionantes resultados se debían a una combinación de factores, que incluían bloqueos con mucosidad. Septiembre 9/2011 (Medlineplus)

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El cáncer epitelial de ovario es la causa ginecológica de mortalidad más frecuente en Europa y Estados Unidos, debido a que es difícil de diagnosticar en sus primeras fases. El tratamiento más eficaz es la extirpación del tumor acompañada de quimioterapia, pero los expertos están buscando nuevos métodos para hacer más efectiva la eliminación total de las células malignas en el quirófano.
Un área prometedora, cuyos primeros resultados con mujeres se acaban de presentar, es la utilización de un marcador fluorescente que se acopla selectivamente a las células tumorales, de forma que las colorea y el cirujano puede distinguirlas con más claridad de las células sanas. Así podría evitarse en un futuro, si los buenos resultados se confirman, que los doctores no sean capaces de demarcar con exactitud los límites del tumor y queden restos del mismo tras la intervención. La técnica, según publica la revista Nature Medicine, se ha probado en un grupo limitado de mujeres y se ha demostrado viable para los cirujanos, ya que no interfirió en sus tareas habituales, y segura para las pacientes, aunque ahora será necesario hacer estudios más amplios para confirmar su utilidad. El avance ha sido posible porque las células del cáncer de ovario expresan exageradamente un receptor de folato (vitamina B). Los investigadores acoplaron un marcador fluorescente al folato, de forma que lograron un compuesto capaz de adherirse a estos receptores e iluminar el tumor en toda su extensión. Así, se inyectó a las mujeres el compuesto y el equipo quirúrgico pudo diferenciar en tiempo real a las células malignas de las corrientes. La técnica ofrece una mayor resolución y sensibilidad que otros métodos radiológicos o la inspección visual y la palpación durante la cirugía, según el doctor Gooitzen van Dam, de la Universidad de Groningen (Países Bajos) y sus colegas. Una limitación de este método es que hay entre un 5% y un 10% de los cánceres de ovario que no expresan en mayor medida el receptor de folato. De hecho, en una de las mujeres en que se ha probado, las células malignas no se iluminaron por este motivo. En cualquier caso, los investigadores creen que el folato es una sustancia idónea para realizar esta técnica, ya que no es tóxico, es barato y se une fácilmente al material fluorescente. Septiembre 19/2011 (Diario Salud)

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La causa primaria de muerte súbita en los adultos jóvenes difiere si ocurre antes o después de los 35 años, reveló una nueva investigación. «Los programas de pesquisa brindan atención desproporcionada en la identificación de la cardiomiopatía hipertrófica», dijo el doctor Robert E. Eckart, del Centro Médico Brooke del Ejército en San Antonio, Estados Unidos. «Mientras que resulta crítico descartar esta enfermedad potencialmente fatal, nos deberíamos concentrar en la causa principal de muerte súbita en los jóvenes, como es el síndrome de muerte súbita arrítmica.», agregó.
Como publica Journal of the American Collage of Cardiology, el equipo de Eckart utilizó el Registro de Muerte Cardiovascular del Departamento de Defensa de Estados Unidos para identificar la causa de todas las muertes súbitas no traumáticas entre el personal militar de 18 años o más durante una década. Los autores revisaron 902 registros con información de las autopsias con etiología cardíaca presunta. La tasa de mortalidad por muerte súbita cardíaca por cada 100 000 personas-años fue de 6,68 para los hombres y de 1,40 para las mujeres. Las tasas por cada 100 000 personas-años pasaron de 3,25 entre los menores de 20 a 105,57 en los mayores de 50. Antes de los 35 años, la causa principal de muerte súbita (el 41 % de los casos) fue «muerte súbita sin anormalidad cardíaca estructural identificable, presuntamente arrítmica». A partir de esa edad, la mayoría (el 73 % de los casos) murió por enfermedad coronaria. Sólo un 6,3 % de las muertes (57) se había atribuido a una cardiomiopatía hipertrófica, mientras que apenas el 2,9% (26) había sido por una cardiomiopatía hipertensiva. «El colesterol y el IMC, que son dos indicadores tradicionales, no estuvieron asociados con el riesgo de muerte súbita por enfermedad coronaria, pero el riesgo relativo dos veces mayor a partir de los 35 años sugiere que debemos bajar el umbral de edad en el que comenzamos a sospechar de la enfermedad, en especial en la población con antecedentes familiares», finalizó Eckart. Septiembre 9/2011 (Medlineplus)

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Científicos franceses lograron producir células beta (ß) pancreáticas humanas capaces de segregar insulina informó aquí el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (INSERM).
Desde hace más de 30 años los expertos intentaban obtenerlas en el laboratorio para estudiarlas y comprender su funcionamiento, señaló el texto.
El ataque y luego la destrucción por el organismo de las células beta productoras de insulina conduce a la diabetes de tipo 1 y la perturbación de su funcionamiento induce a una diabetes de tipo 2, explicó el INSERM.
Los investigadores consiguieron obtener varias líneas de células, de propiedades moleculares y funcionales muy próximas a la de una ß de un humano adulto, capaces de restaurar un control de la glicemia en ratones diabéticos.
El INSERM explicó que gracias a este descubrimiento, numerosos equipos de estudio podrán trabajar con estas ß tan esperadas e intentar conocer mejor sus propiedades y su disfunción o destrucción observadas en las diabetes de tipo 1 y 2. Agregó que estas células permitirán también buscar nuevas moléculas que regulen la proliferación y la función de ß humanas o utilizarse como modelos preclínicos de terapia de la enfermedad.
Aunque quedan aún algunas etapas por traspasar antes de lograr con estas células un verdadero tratamiento para los diabéticos, estos trabajos representan una base sólida para la definición de nuevas aproximaciones terapéuticas, concluyó el INSERM. Septiembre 28/2011 París, (PL)

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Investigadores de la Universidad de Michigan descubrieron señales sutiles de daño cardiaco en electrocardiogramas, que podrían ayudar a identificar con anticipación a los pacientes con riesgo de morir pronto.
Los resultados de un estudio, que se publican en la revista Science Traslational Medicine, otorgan nuevos elementos a los médicos para detectar este riesgo y otorgar un tratamiento anticipado a sus pacientes cardiacos con el que pueden salvarles la vida.
En Estados Unidos cerca de un millón de personas registran ataques cardiacos cada año, y en ciertos grupos de edad más de uno de cada cuatro individuos que sobreviven al ataque inicial mueren por complicaciones dentro de un año, según la Asociación Cardiaca Estadounidense.
En el estudio, participaron especialistas del Instituto Tecnológico de Massachussets, la Escuela de Medicina de Harvard y el Hospital Brigham and Womens de Boston.
Los investigadores usaron técnicas de exploración de datos para analizar los Ecos continuos de 24 horas de cuatro mil 557 pacientes que habían sufrido ataques cardiacos.
Además, determinaron que algunas señales registradas en los electrocardiogramas de muchos pacientes que murieron por causas cardiovasculares, contenían patrones erráticos similares que hasta ahora se habían desechado como ruido o no se detectaban.
«En el  ruido  hay información oculta, y es casi invisible debido al enorme volumen de datos», dijo Cesan Syed, profesor de la UM y autor principal del estudio.
Indicó que «usando avanzadas técnicas de computación podemos separar lo que es realmente  ruido  de lo que es, en realidad, un comportamiento anormal que nos indica cuán inestable es el corazón».
Los médicos recetan en la actualidad tratamientos más agresivos después de un ataque cardiaco sobre la base de factores como la salud general del paciente, su historial médico, resultados de varios análisis de sangre y un ecocardiograma.
El ecocardiograma es un examen diferente al electrocardiograma, que se basa en el ultrasonido para obtener una imagen del corazón y medir cuánta sangre bombea en cada palpitación.
«Los métodos actuales que determinan cuáles víctimas de ataques cardiacos necesitan los tratamientos más agresivos pueden identificar los grupos de pacientes con alto riesgo de complicaciones, pero no aciertan en más del 70 % de las muertes», apuntó el especialista.
Benjamín Scirica, cardiólogo del Hospital Brigham and Women s que también participó en el estudio, consideró que la medición actual es burda y no logra identificar un buen número de pacientes que tienen los corazones más enfermos.
Durante los meses siguientes a un ataque cardiaco los pacientes son vulnerables a la muerte repentina debido a irregularidades en el ritmo del corazón, lo que puede evitarse con medicamentos o defibriladores implantados que administran descargas eléctricas.
«Actualmente es difícil determinar quién necesita esos medicamentos o el defibrilador antes de que sea demasiado tarde», precisó.
El electrocardiograma, una de las herramientas más antiguas en cardiología, mantiene una vigilia junto al paciente de ataque cardiaco internado en el hospital, pero para los médicos es complicado determinar predictores de resultado más importantes en sus grabaciones.
Los médicos, observan estos datos en «instantáneas» que duran unos pocos segundos, debido a la imposibilidad para estudiar los datos recolectados en 72 horas de electrocardiograma, es por eso que se enfocan en pequeñas porciones.
Syed y sus colegas desarrollaron nuevas formas para examinar los datos y encontrar anormalidades, llamadas ‘biomarcadores computacionales’, que señalan defectos en el músculo cardiaco y el sistema nervioso y que evolucionan con el tiempo.
Esos biomarcadores son: la «variabilidad morfológica», que es el grado de variación sutil en la forma de los latidos del corazón aparentemente normales a lo largo de periodos prolongados.
Así como los «motivos del ritmo cardiaco», que son secuencias específicas de cambio del ritmo cardiaco, y reflejan si el corazón responde como debe a las señales del sistema nervioso.
El tercer biomarcador es el «desajuste simbólico», que mide la diferencia de la señal del electrocardiograma de largo plazo de un paciente comparada con la de otros pacientes con historiales clínicos similares.
Los investigadores usaron las señales para comprobar quiénes estaban vivos un año después del ataque cardiaco y encontraron que las personas con al menos una de las anormalidades tenían de dos a tres veces más probabilidades de morir dentro de los 12 meses.
Al agregar las tres técnicas a las actuales herramientas de evaluación que emplean los médicos, se logró predecir 50 por ciento más muertes con menos positivos falsos.
«Esto representa decenas de miles de pacientes para los cuales los médicos podrían recetar un tratamiento preventivo eficaz sobre la base de una evaluación más individualizada de su riesgo de complicaciones», agregó Syed.
Las nuevas técnicas usan datos que ya se recolectan de manera rutinaria durante las visitas al hospital, de tal forma que su puesta en práctica no aumentará los costos ni representa una carga adicional para los pacientes o quienes cuidan de su salud. Septiembre 28/2011 Chicago, (Notimex).

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