2010 Archivos

La inyección de células madres en ratones lesionados provocó que los músculos crecieran dos veces más en cuestión de días, lo que creó roedores muy fuertes y corpulentos que mantuvieron esa fortaleza muscular por el resto de sus vidas, informaron científicos estadounidenses.
Si lo mismo sucediese en las personas, los resultados podrían llevar al desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades que causan deterioro de los músculos, como la distrofia muscular. Incluso, podría ayudar a las personas a resistir la erosión gradual de la fuerza muscular que se produce por el envejecimiento, señalaron Bradley Olwin y colegas de la Universidad de Colorado, Estados Unidos, en la revista Science Translational Medicine.
«Este fue un resultado muy emocionante e inesperado», indicó Olwin en un comunicado. «Hallamos que las células madres trasplantadas se alteran de manera permanente y reducen el envejecimiento del músculo trasplantado, manteniendo su fuerza y masa», añadió. El equipo de Olwin experimentó con ratones jóvenes con lesiones en las patas, a los que les inyectó células madres musculares tomadas de roedores jóvenes que actuaron como donantes. Las células madres son únicas en tanto pueden renovarse constantemente y son la base de otras células especializadas.
En el estudio, las células madres no solo repararon la lesión, sino que hicieron que el músculo tratado aumentara de tamaño en un 170%. Olwin y sus colegas creían que los cambios serían temporales, pero permanecieron durante todo el lapso de vida de los ratones tratados, que fue de alrededor de dos años.
«Cuando se examinaron los músculos dos años después, hallamos que el procedimiento cambió de forma permanente las células trasplantadas, volviéndolas resistentes al proceso de envejecimiento en el músculo», indicó el autor.
Los científicos indicaron que cuando inyectaron las células madres en las patas saludables, no obtuvieron el mismo resultado, lo que sugiere que hay un efecto importante que hace que al inyectarlas en músculos dañados se dispare el crecimiento.
«El ambiente en el que se inyectan las células madres es muy importante porque cuando se les dice que hay una lesión, responden de una manera única», añadió Olwin.
El equipo espera hallar fármacos o combinaciones que imiten la conducta de las células trasplantadas. Los resultados son alentadores para la investigación en humanos, aunque Olwin advirtió que trasplantar células madres de un ratón joven a otro ratón joven no es lo mismo que rejuvenecer músculos envejecidos. Además, el experto aclaró que el estudio fue en roedores y no en personas.
El equipo trabaja en experimentos para ver si trasplantar células madres musculares de personas o animales grandes a ratones generaría los mismos efectos. Si eso funciona, implicaría que el trasplante de células madres de músculos humanos podría ser una alternativa viable, destacaron.
El estudio fue financiado por el Institutos Nacional de Salud de Estados Unidos y la Asociación de la Distrofia Muscular.
Chicago, noviembre 11/2010 (Reuters)

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Científicos de la Universidad de Santiago de Compostela y la Unidad de Investigación del Hospital del Jove de Gijón en Asturias, España, descubrieron que el factor de transcripción Pit-1 (FTP-1) en los tumores de mama puede servir para determinar el pronóstico de estas pacientes, al tiempo que ayuda a predecir el riesgo de metástasis, según los resultados de una investigación publicados en la The Journal of Clinical Investigation.
Los expertos analizaron las líneas celulares tumorales de ratones inmunodeficientes y observaron que los niveles elevados del FTP-1 en las mama son pro-tumorogénicos, ya que favorecen la proliferación celular y disminuye la apoptosis o muerte celular. Esto induce una mayor expansión y el desarrollo de metástasis en los pulmones.
El hallazgo se corroboró al analizar muestras de carcinomas mamarios humanos, en las cuales se encontró una asociación significativa entre una mayor expresión del FTP-1 y la aparición de metástasis.
Dicho marcador genético se había descrito originariamente en la hipófisis, donde juega un papel clave en la diferenciación celular y en la regulación de la hormona hipofisaria, como la del crecimiento y prolactina. De hecho, la ausencia del FTP-1 en la hipófisis provoca, por ejemplo, el enanismo.
Según los resultados, la determinación de FTP-1 en biopsias de tumores de mama podría ser utilizada como un factor de pronóstico en pacientes con la afección, específicamente en el caso del carcinoma ductal infiltrante, el más frecuente de estos tumores.
Del mismo modo, niveles elevados de FTP-1 podrían indicar un mal pronóstico en pacientes con ganglios positivos, por lo que estas pacientes «serían susceptibles de un tratamiento más agresivo y un seguimiento más estrecho». Por el contrario, en las pacientes con niveles de expresión de FTP-1 bajos, su pronóstico sería más favorable, y podrían evitarse conductas terapéuticas más agresivas.
Los autores, que forman parte del Comité Científico de la Fundación para la Investigación con Células Madres Uterinas (FICEMU) consideran que esta proteína se puede convertir en una diana terapéutica en estos tumores.
Estudios previos realizados por el equipo demostraron que la vitamina D inhibe el FTP-1, lo que podría sugerir posibles tratamientos con la vitamina o análogos de la misma en pacientes con tumores (menos en los tipo hipercalcémicos) que tengan una sobreexpresión del FTP-1.
Madrid, noviembre 11/2010 (Europa Press)

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Científicos del Instituto del Cáncer de la Universidad Queen Mary de Londres aseguran haber dado un «paso de gigante» en el tratamiento del cáncer de próstata al identificar las hormonas que activan los tumores que causan esta dolencia.
Se trata de dos hormonas clave en la activación de una variación genética específica que genera la creación de los tumores, según las conclusiones publicadas en la revista Cancer Research.
La investigación se centró en las hormonas andrógenas -la testosterona, la androsterona y la androstendiona- y en la influencia que tienen las mismas en la fusión de genes diferentes, lo que resulta en una mutación genética hallada en muchos cánceres. Estos genes mutantes se forman a raíz de la fusión de los ADN procedentes de distintas partes de la zona genética de las células.
La exposición a los andrógenos puede provocar la fusión de genes que normalmente están muy alejados. Este estudio demuestra que esa interacción causa la fusión de dos genes específicos responsables del crecimiento de los tumores cancerígenos de próstata. «La fusión entre los genes TMPRSS2 y ERG, detectada en aproximadamente el 50% de los cánceres de próstata, es la más común entre los tumores malignos en humanos», reporta el estudio.
«Es un descubrimiento significativo y un paso de gigante en la futura prevención de la enfermedad», manifestó el investigador Yong-Jie Lu, quien dirigió el estudio. El hallazgo «también podría conducir a nuevos tratamientos», agregó.
«Si podemos averiguar cómo controlar y gestionar los niveles de andrógenos, hay una sólida posibilidad de que podamos ayudar a miles de hombres, especialmente a los que sabemos que tienen el riesgo de una historia familiar de cáncer de próstata, incluso a desarrollar en un principio la enfermedad», explicó Lu.
Excluyendo los carcinomas de piel, este cáncer es el más frecuente entre los hombres en el mundo desarrollado, hasta el punto de que un 15% de la población masculina es diagnosticada con la enfermedad. Se estima que el porcentaje aumentará sustancialmente en los próximos años debido al envejecimiento de la población.
Esta enfermedad se detecta generalmente en individuos de 50 años, de los cuales solo 1 de cada 32 pacientes muere por la condición. El gran problema es que un alto porcentaje de los afectados nunca presentan síntomas, ni son sometidos a terapia. Londres, noviembre 15/2010 (EFE)

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Investigadores de la Universidad de Michigan (UM), Estados Unidos, encontraron que un tratamiento de cáncer de próstata basado en las hormonas masculinas se encuentra vinculado a un incremento de 30 a 40% del riesgo de desarrollo del cáncer colorrectal.
El estudio descubrió estas consecuencias en el uso de la terapia de privación de andrógeno, un tipo común de tratamiento del cáncer de próstata al que se somete más de medio millón de hombres en Estados Unidos. La terapia  consiste en el bloqueo de la hormona masculina testosterona mediante la remoción quirúrgica de los testículos o inyecciones regulares.
Datos de la Sociedad Estadounidense de Cáncer indican que durante el 2010 un total de 217 730 hombres en este país tendrán un diagnóstico de cáncer de próstata y unos 32 050 morirán a causa de la enfermedad.
En la investigación de la UM, cuyos resultados fueron publicados en la Journal of the Nacional Cancer Institute, se analizaron datos de 107 859 hombres mayores de 67 años con cáncer de próstata. Los expertos comprobaron que el riesgo es más alto en los varones que recibieron la terapia de privación de andrógeno por un período más prolongado.
Este tratamiento, denominado orquiectomía, demostró beneficios para los hombres con cáncer avanzado, pero es menos claro su resultado en pacientes en que la enfermedad está menos desarrollada, explicó Vahakn S. Shahinian, profesor de la Escuela de Medicina de la UM.
Los resultados mostraron el desarrollo de tumores colorrectales en casi el 1% -anual- en pacientes que se habían sometido a orquiectomía, por lo que los investigadores advierten sobre el uso de esta terapia en los casos donde el beneficio no sea claro, debido a la posibilidad de incremento de cualquier riesgo.
«La terapia de privación de andrógeno sigue usándose en situaciones en las cuales no hay estudios sustentados en pruebas que muestren su beneficio. Cuando se sabe claramente que será beneficiosa no debería haber dudas en usarla, pero cuando no hay pruebas sólidas, esto se transforma en otro posible daño», precisó.
Esta terapia podría salvarles la vida a ciertos hombres con cáncer de próstata, por lo que no se debería dudar en usarla. Pero se recomienda adicionar el cuidado preventivo rutinario, incluido el examen para detectar el cáncer colorrectal durante el tratamiento del cáncer de próstata, reconoció.
Chicago, noviembre 15/2010 (Notimex)

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Considerada por muchos como «la epidemia del siglo XXI», la diabetes mellitus es una enfermedad que afecta a casi 5 millones de personas en España, un 11% de la población, y cuya prevalencia va en aumento.
Como cada 14 de noviembre desde hace 20 años, se celebra el «Día Mundial de la Diabetes». En esta ocasión bajo el lema: «Toma el control de la diabetes. ¡Ya!», se centrará en la educación y la prevención de la enfermedad.
Según los resultados del reciente estudio di@bet.es, realizado con la participación de la Sociedad Española de Diabetes (SED), un 11% de los españoles tiene pre-diabetes, lo que significa que la cuarta parte de la población tiene o está en disposición de desarrollar la enfermedad. El estudio confirma la asociación entre diabetes mellitus, obesidad e hipertensión arterial.
La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) llama la atención sobre el hecho de que el 16% de las personas obesas tiene la afección. Aunque la mayor parte de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (los que no necesitan inyectarse insulina) son obesos al ser diagnosticados, muy pocos saben que si no tuvieran sobrepeso la enfermedad no hubiera aparecido.
La SEEN subraya que las epidemias de obesidad y diabetes mellitus discurren en paralelo y su confluencia (conocida como «diabesidad») no solo afecta a la población adulta, sino que se está extendiendo al colectivo infantil y juvenil. Por ello, esta asociación hace hincapié en la necesidad de prevenir la obesidad como medida fundamental para frenar la diabetes mellitus.
Cerca de 300 000 niños en edad escolar tienen la enfermedad y casi un 10% de 6 a 16 años oculta la condición, por lo que la Fundación para la Diabetes lanzó la campaña interactiva «Carol tiene diabetes», destinada a evitar la discriminación escolar.
Casi la mitad de los 5 millones de diabéticos que hay en España padecen algún tipo de problema oftalmológico, por lo que la Sociedad Española de Retina y Vítreo advirtió de que la retinopatía diabética es la causa más frecuente de ceguera en personas de 20 a 65 años.
Por su parte, la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria señala que más del 40% de las complicaciones de la diabetes mellitus, como las enfermedades cardiovasculares, la insuficiencia renal, las amputaciones de extremidades inferiores o la ceguera, podrían evitarse con un cuidado adecuado de la enfermedad, en el que el análisis regular de la glicemia constituye una parte esencial.
Con motivo del «Día Mundial de la Diabetes», la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE) publicó un manifiesto en el que reclama a las administraciones públicas más educación para los pacientes y la formación continuada de los profesionales de la salud. Esta entidad proyectó la iniciativa «Semana Azul» orientada a que los presentadores de televisión porten el pin del círculo azul, así como que los medios on line lo incluyan en sus cabeceras, para que la población comience a asociar este símbolo con la lucha contra la enfermedad.
Además, la federación programó actividades para conmemorar este día, que se centrarán en una carpa de 150 m2 -instalada en El Retiro- para facilitar el diagnóstico de la enfermedad. Paralelamente, el programa «Madrid Salud» instalará otra carpa en la que el personal sanitario realizará el test de Findrisk a todas las personas que quieran conocer el riesgo de desarrollar la afección, dado que un 30% de la población que la sufre no lo sabe.
Como «broche» final, se iluminará de azul la Puerta de Alcalá, al igual que ocurrirá con otros monumentos emblemáticos de diferentes países, como el Obelisco y la Plaza de la Concordia en París, la Puerta de Brandemburgo en Berlín o las Cataratas del Niágara en Estados Unidos.
Madrid, noviembre 13/2010 (EFE)

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Los ejercicios físicos y una dieta adecuada se mostraron eficaces para controlar el crecimiento de tumores cancerígenos y mejorar la calidad de vida de animales con cáncer, según un estudio realizado por investigadores brasileños.
Una terapia diseñada por científicos de la Universidad de Campinas (Unicamp) y que combinaba dieta y ejercicio consiguió atenuar algunos de los efectos del cáncer, como la pérdida de peso y el crecimiento de los tumores, informó hoy este centro académico.
El estudio de Emilianne Miguel Salomao, investigadora del Laboratorio de Nutrición y Cáncer del Instituto de Biología de la Unicamp, mostró que la terapia es eficaz al menos en ratones de laboratorio con el llamado tumor Walker 256.
Los ratones a los que se les inyectó este tumor fueron sometidos a un tratamiento de enriquecimiento nutricional con leucina (aminoácido que funciona como fuente de energía de los músculos esqueléticos) y a sesiones de ejercicio físico por largo plazo. La terapia redujo el tamaño de los tumores de los ratones sometidos al experimento y disminuyó el riesgo de caquexia (pérdida de peso involuntaria) en los mismos. La caquexia provoca un impacto negativo en la habilidad de respuesta de los pacientes a los tratamientos contra el cáncer, por lo que interfiere en la expectativa y en la calidad de vida de los pacientes.
Los ejercicios y la dieta permitieron que los ratones ganaran peso, redujeron la degradación muscular esquelética de los animales, mejoraron la respuesta inflamatoria y aumentaron el diámetro de la fibra muscular.
«En los animales con el tumor que fueron tratados con dieta normal y sin ejercicios, en cambio, se registró un aumento de la degradación y consecuentemente, una reducción de la síntesis proteica muscular, así como un aumento de la respuesta inflamatoria», dijo la investigadora.
Según la especialista, mientras que la leucina disminuye la degradación de la proteína muscular esquelética, los ejercicios físicos promueven un aumento del consumo de glucosa, por lo que reducen la oferta de ese sustrato a las células tumorales.
La investigadora agregó que la degradación proteica es frecuentemente observada en los pacientes con cáncer y es el principal factor responsable por la reducción del tiempo de vida de los mismos.
«Los medios de comunicación divulgan muchas informaciones sobre la importancia de la actividad física para los problemas cardíacos o neurológicos, pero casi no divulgan la contribución del ejercicio para la calidad de vida en pacientes con cáncer», según Salomao. Agregó que la terapia con actividad física puede ser ofrecida a pacientes con cáncer en fase inicial o que estén en condiciones apropiadas. La investigadora admitió que la terapia no cura el cáncer, pero mejora la calidad de vida del paciente y favorece su estado anímico.
Río de Janeiro, 22 nov (Xinhua).

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Científicos consideran que la termoterapia puede ser una alternativa a la quimioterapia para combatir el cáncer, según un estudio presentado hoy durante la reunión anual de la American Physical Society.
Esta técnica puede ser utilizada para aumentar la temperatura de las células cancerosas hasta que el tejido afectado muera, dejando el tejido circundante sano y salvo.
Este nuevo tratamiento utiliza la hipertermia para calentar solo el tumor a una temperatura de 56 grados centígrados, con la que consigue destruir el tejido canceroso mientras se mantiene el tejido sano circundante a no más de 41 C.
Según indicó a Efe el profesor Ishwar Puri, profesor de la Universidad Virginia Tech y director de la investigación, de momento sólo se han llevado a cabo experimentos in vitro pero prevén continuar el estudio con animales.
En una entrevista previa a la presentación difundida por la Universidad, Puri explicó que para inducir la hipertermia han utilizado ferrofluidos, que se polarizan en presencia de un campo magnético.
«Estos líquidos se puede dirigir magnéticamente a los tejidos cancerosos después de la aplicación por vía intravenosa», señaló Puri.
Las nanopartículas magnéticas (del tamaño de una mil millonésima partes de un metro) se filtran en el tejido de las células tumorales debido a la alta permeabilidad de estos vasos.
Posteriormente, las calientan exponiendo el tumor a una alta frecuencia alterando el campo magnético y provocan la muerte del tejido enfermo sobrecalentándolo.
Este proceso ha sido denominado termoterapia. La terapia ideal, indicó, consiste en mantener la temperatura a 56 grados al menos durante 30 minutos sobre los tejidos afectados, manteniendo los sanos a menos de 41 grados.
Los investigadores planean probar su método de análisis mediante la realización de experimentos con células de cáncer diferentes, en colaboración con el doctor Elankumaran Subbiah, de la Escuela de Virginia-Maryland de Medicina Veterinaria. En esta investigación han participado además Monrudee Liangruksa, alumno de postgrado en ciencias de la ingeniería y mecánica en la Universidad Virginia Tech, y Ranjan Ganguly, del departamento de ingeniería electrónica en la Universidad Iadavpur de Calcuta, India.
Washington, 23 nov (EFE).

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