Una nueva tecnología de tomografía de alta resolución permite ver las características celulares que provocan enfermedad de las arterias coronarias. El avance permitirá mejores diagnósticos y terapias.
Gracias a las técnicas de imágenes computacionales, cada vez se pueden obtener diagnósticos médicos más precisos de los trastornos y enfermedades que están ocurriendo dentro del cuerpo humano.
Una de estas técnicas, la tomografía, permite crear imágenes por secciones para explorar, por ejemplo, el funcionamiento del corazón y visualizar el flujo sanguíneo en las venas y arterias y su irrigación desde y hacia el músculo cardiaco y el cerebro.
Ahora, científicos en Estados Unidos desarrollaron una técnica de tomografía de una resolución 10 veces mayor que la disponible actualmente, que permite observar los detalles de las estructuras celulares de las arterias.
Tal como afirman los investigadores en la revista  Nature Medicine (doi:10.1038/nm.2409), la tecnología llamada microtomografía de coherencia optica o MicroOCT permitirá mejorar el entendimiento, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de las arterias coronarias (EAC).
Esta enfermedad es el trastorno del corazón más común y es la principal causa de muerte tanto de hombres como mujeres en muchos países.
Se calcula que, sólo en Estados Unidos, unos 17 millones de personas sufren enfermedad de las arterias coronarias.
La EAC ocurre cuando las arterias coronarias, encargadas de suministrar sangre (y por lo tanto oxígeno) al músculo cardíaco, se endurecen y se estrechan obstruyendo el flujo sanguíneo.
Este endurecimiento se debe principalmente a la acumulación de sustancias, como el colesterol, y otros desechos que forman placas en las paredes de las arterias. Ésta es la llamada ateroesclerosis.
Como consecuencia esta obstrucción sanguínea puede conducir a angina de pecho o a un infarto.
Una persona, sin embargo, puede haber sufrido durante años este trastorno sin presentar ningún síntoma. Los expertos creen que la enfermedad puede incluso comenzar a desarrollarse desde la niñez y los síntomas no suelen presentarse sino hasta los 50 o 60 años.
Cuando se sospecha que un individuo presenta EAC, las pruebas estándar de diagnóstico son los escáneres de tomografía computarizada para visualizar el flujo arterial y la actividad del corazón.
Ahora, los científicos del Centro Wellman de Fotomedicina del Hospital General de Massachusetts, desarrollaron una versión micrométrica de la llamada tomografía de coherencia óptica (OCT) que permite penetrar el tejido con imágenes para visualizar lo que está ocurriendo a nivel celular.
La OCT utiliza una fuente de luz de infrarrojo cercano para crear imágenes detalladas de las superficies internas de los vasos sanguíneos con una resolución equivalente a la de un microscopio de baja potencia.
Aunque con esta resolución se pueden identificar placas arteriales que pueden romperse, hasta ahora no habían podido obtenerse imágenes claras de estructuras menores de 10 micrómetros (10 millonésimas de un metro).
Ahora, afirman los científicos, utilizando un nuevo tipo de lentes y componentes más avanzados para obtener imágenes, la MicroOCT permitirá visualizar estructuras de hasta un micrómetro (una millonésima de un metro), lo cual permitirá revelar la información más detallada hasta ahora de tejidos en tres dimensiones.
La técnica, señalan los científicos, “es capaz de mostrar células individuales arteriales e inflamatorias, incluidas las características que pueden identificar placas vulnerables dentro de las muestras de arteria coronaria”.
“La MicroOCT tiene el contraste y la resolución que se requiere para investigar los componentes celulares y subcelulares que subyacen a la ateroesclerosis coronaria, la enfermedad que precipita un infarto” explica el doctor Gary Tearney, quien dirigió el estudio.
“Este alto nivel de representación abre la posibilidad futura de observar estas características microscópicas en pacientes humanos, lo cual tiene implicaciones para mejorar el entendimiento, diagnóstico y control terapéutico de la enfermedad de las arterias coronarias” agrega el científico.
Los investigadores esperan comenzar a utilizar la tecnología en pacientes en los próximos tres a cinco años. Julio 12/2011 (Diario Médico)

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Un informe de la Organización Mundial de  la Salud (OMS) detalló las causas más frecuentes de muerte en  los países de altos ingresos y en los más pobres del mundo, con  el objetivo de ayudar a las autoridades en el momento de  establecer sus políticas sanitarias.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de  muerte en el mundo, con 13,5 millones de decesos por año, la  mayor parte de los cuales en países con ingresos altos y medios.
Las infecciones de las vías respiratorias, la diarrea y el  sida son, en cambio, las causas de muerte más frecuente en las  regiones más pobres del mundo, según  informe difundido.
El documento, publicado en el sitio de Internet de la OMS,  subraya que identificar las causas de muerte en distintos sitios  del mundo apunta a que “los datos ayuden a las autoridades a  determinar si las políticas sanitarias están orientadas en la  dirección correcta”.
“Un país donde las muertes por problemas cardíacos o diabetes  crecen rápidamente en pocos años, por ejemplo, tiene un fuerte  interés en poner en marcha un programa que aliente a estilos de  vida orientados a prevenir estas enfermedades”, explica el  estudio.
Según los datos de la OMS, en 2008 murieron en el mundo 57  millones de personas.
Después de las enfermedades cardiovasculares, que provocaron  13,5 millones de víctimas (7,3 por isquemia y el 6,2 por infarto  y accidentes cerebro vasculares), que representan el 23,6 % del total, las causas de muerte más difundidas en el  mundo son las infecciones en las vías respiratorias (6,1 %); las afecciones pulmonares crónicas (5,8%) y la diarrea  (4,3 %).
En la escala siguen el sida (3,1 %) y los tumores  pulmonares, bronquiales y de garganta (2,4 %).
La OMS subraya en el informe que el tabaco es responsable de  la muerte de un adulto cada diez en el mundo.
En particular, en los países de altos ingresos, donde dos  tercios de los habitantes vive más de 70 años, las enfermedades  cardiovasculares representan el 24,3% del total de decesos,  seguidas por los tumores de pulmón, de garganta o de bronquios  (5,9 %) y el alzhéimer y otras variantes de demencia  (4,1 %).
También en los países de ingresos medios, donde casi la mitad  de sus habitantes vive hasta los 70 años, las afecciones  cardiovasculares son la causa principal de muerte (26,5 %), seguidas por los problemas pulmonares crónicos (7,2 %) y respiratorios (5,4 %).
Entre las causas de muerte se mencionan también los  accidentes callejeros y la tuberculosis (2,4 %).
En los países pobres, en cambio, donde un quinto de la  población total vive hasta los 70 años, las infecciones  respiratorias son la primera causa de muerte (11,3 %),  por encima de la diarrea (8,2 %), el sida (7,8 %) y la isquemia (6,1 %).
En estos países, aclara la OMS, predominan las muertes  relacionadas con procesos infecciosos, pero también ocupan un  lugar de relevancia las causas derivadas de nacimientos (3,2 % por bebés prematuros o bajo peso al nacer; 2,9 %  por asfixia o trauma durante el parto y 2,% por  infecciones neonatales).
Junio 29/2011(Prensa Latina)

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Reproducimos el texto del mensaje enviado por el Presidente de la SCAP a la lista de patólogos acerca de la reunión científica del mes de junio:

Estimados colegas, adjuntamos los diagnósticos correctos para el Seminario Interactivo Nacional de la SCAP – junio 2011. Por favor si no están de acuerdo  con alguno de los diagnósticos podemos discutirlos. Agradecemos la favorable acogida de este seminario y las respuestas colectivas recibidas de algunas provincias y personales de algunos patólogos. Muchas gracias a todos. Cualquier sugerencia de cambios en el formato o de otra índole serán bien recibidos. Posteriormente enviaremos algunas revisiones bibliográficas sobre los temas tratados.

Dr Chong

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La colocación de una lente multifocal intraocular propicia la recuperación de la visión nítida, tanto de lejos como de cerca.
Gracias a la nueva técnica de lente intraocular multifocal la presbicia ya puede corregirse con una intervención que dura menos de una hora, no requiere hospitalización y cuyo postoperatorio es muy leve.
La presbicia, comúnmente denominada como vista cansada, es un trastorno de la visión que consiste en la disminución de la capacidad de enfoque del ojo. Este defecto provoca dificultad para ver nítidamente los objetos que están más cerca y afecta a la práctica totalidad de las personas que tienen más de 50 años. Su aparición es inevitable y su tratamiento más extendido es el uso de lentes convexas.
Iñaki Ferrando, director de Comunicación Médica de Sanitas, destaca la enorme dificultad de evitar o prevenir la aparición de este defecto de la visión. «La evidencia científica no ha conseguido confirmar la existencia de ningún método reproducible y aplicable a la población que permita evitar la presbicia. Aún así, es recomendable utilizar gafas de sol, no forzar la vista en exceso y visitar al oftalmólogo de forma regular especialmente a partir de los 45 años.»
Aunque no es posible evitar la presbicia, ahora sí es posible corregirla de forma permanente gracias a una operación correctora. La intervención consiste en colocar una lente multifocal que sustituye al cristalino. De esta forma el paciente recupera la visión nítida, tanto de lejos como de cerca. Durante la intervención, y en el caso de ser necesario, también es posible que los oftalmólogos empleen el denominado láser Excimer para corregir otros posibles defectos refractivos en la visión, como la miopía o la hipermetropía.
La intervención dura aproximadamente una hora, no requiere hospitalización y tiene un postoperatorio leve. El paciente recupera la visión de manera inmediata y simplemente tiene que acudir a una revisión 24 horas después. Una semana después de la operación, debe realizarse una segunda consulta, que termina con el alta médica. «El riesgo en la intervención para la corrección de la presbicia es realmente mínimo», explica Iñaki Ferrando, «desde el punto de vista práctico casi podría afirmarse que es inexistente». Julio 5/2011(JANO)

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Un informe de la Organización Mundial de  la Salud (OMS) detalló las causas más frecuentes de muerte en  los países de altos ingresos y en los más pobres del mundo, con  el objetivo de ayudar a las autoridades en el momento de  establecer sus políticas sanitarias.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de  muerte en el mundo, con 13,5 millones de decesos por año, la  mayor parte de los cuales en países con ingresos altos y medios.
Las infecciones de las vías respiratorias, la diarrea y el  sida son, en cambio, las causas de muerte más frecuente en las  regiones más pobres del mundo, según  informe difundido.
El documento, publicado en el sitio de Internet de la OMS,  subraya que identificar las causas de muerte en distintos sitios  del mundo apunta a que «los datos ayuden a las autoridades a  determinar si las políticas sanitarias están orientadas en la  dirección correcta».
«Un país donde las muertes por problemas cardíacos o diabetes  crecen rápidamente en pocos años, por ejemplo, tiene un fuerte  interés en poner en marcha un programa que aliente a estilos de  vida orientados a prevenir estas enfermedades», explica el  estudio.
Según los datos de la OMS, en 2008 murieron en el mundo 57  millones de personas.
Después de las enfermedades cardiovasculares, que provocaron  13,5 millones de víctimas (7,3 por isquemia y el 6,2 por infarto  y accidentes cerebro vasculares), que representan el 23,6 % del total, las causas de muerte más difundidas en el  mundo son las infecciones en las vías respiratorias (6,1 %); las afecciones pulmonares crónicas (5,8%) y la diarrea  (4,3 %).
En la escala siguen el sida (3,1 %) y los tumores  pulmonares, bronquiales y de garganta (2,4 %).
La OMS subraya en el informe que el tabaco es responsable de  la muerte de un adulto cada diez en el mundo.
En particular, en los países de altos ingresos, donde dos  tercios de los habitantes vive más de 70 años, las enfermedades  cardiovasculares representan el 24,3% del total de decesos,  seguidas por los tumores de pulmón, de garganta o de bronquios  (5,9 %) y el alzhéimer y otras variantes de demencia  (4,1 %).
También en los países de ingresos medios, donde casi la mitad  de sus habitantes vive hasta los 70 años, las afecciones  cardiovasculares son la causa principal de muerte (26,5 %), seguidas por los problemas pulmonares crónicos (7,2 %) y respiratorios (5,4 %).
Entre las causas de muerte se mencionan también los  accidentes callejeros y la tuberculosis (2,4 %).
En los países pobres, en cambio, donde un quinto de la  población total vive hasta los 70 años, las infecciones  respiratorias son la primera causa de muerte (11,3 %),  por encima de la diarrea (8,2 %), el sida (7,8 %) y la isquemia (6,1 %).
En estos países, aclara la OMS, predominan las muertes  relacionadas con procesos infecciosos, pero también ocupan un  lugar de relevancia las causas derivadas de nacimientos (3,2 % por bebés prematuros o bajo peso al nacer; 2,9 %  por asfixia o trauma durante el parto y 2,% por  infecciones neonatales).Junio 29/2011(Prensa Latina)

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Una nueva técnica para reparar las mutaciones dañinas de los genes permite tratar la hemofilia en ratones.
Si el genoma está escrito con letras químicas (las llamadas bases de la macromolécula que es que ADN), parece lógico pensar que un gen mutado, es decir estropeado porque está mal escrito, podría arreglarse corrigiéndolo. Hacerlo es difícil, pero ahora un equipo estadounidense ha dado un importante paso adelante en esta estrategia de terapia génica llamada edición de genes al reparar el gen de la hemofilia en unos ratones de laboratorio.
Todavía queda un largo camino que recorrer para poder aplicar esta forma de terapia genética en humanos, pero el experimento demuestra su viabilidad. «Nuestra investigación eleva la posibilidad de que la edición del genoma pueda corregir defectos genéticos a un nivel clínico significativo», comenta Katherine A.High, científica del Hospital Infantil de Filadelfia.
Es la primera vez que se ha logrado hacer edición del genoma, para actuar con precisión en el defecto genético concreto y repararlo, en un animal vivo. La técnica tiene una ventaja importante sobre de terapia génica convencional que se ha ensayado en humanos en algunos casos porque esta última puede introducir la reparación del gen afectado en una localización incorrecta del genoma y alterar los componentes biológicos de regulación normales de control del gen. Es lo que se llama mutagénesis de inserción, en la cual lo que iba a corregir un problema provoca otro, una alteración inesperada. Se puede, por ejemplo, disparar una leucemia, explican los especialistas del Hospital Infantil de Filadelfia.
Con la edición de genes se actúa exactamente en el lugar del ADN que hay que arreglar. Lo hace utilizando dos vehículos para actuar en el gen, dos versiones de un virus modificado genéticamente de manera que uno lleva la información para cortar en el genoma exactamente en el punto deseado y el otro lleva el gen de reemplazo para ser copiado en su lugar.
En el caso de la hemofilia el proceso se da en el hígado del ratón. Las herramientas son unas enzimas, también diseñadas en laboratorio, que actúan como un procesador de texto biológico.
En su experimento, High y sus colegas empezaron por hacer una estirpe de ratones transgénicos que padeciesen hemofilia. Esta enfermedad está producida por un solo gen cuya mutación impide al organismo producir una proteína esencial de coagulación de la sangre, por lo que los afectados (casi siempre hombres) pueden llegar a morir desangrados.
Hay dos tipos normales de hemofilia, la A y la B, debidas a la falta de factor de coagulación VIII y IX, respectivamente, recuerdan los expertos estadounidenses. Quienes padecen esta enfermedad son tratados con proteínas de coagulación que, además de ser una terapia costosa, a veces falla porque el organismo genera anticuerpos contra ellas.
El equipo de High quiso dar un paso más en los ensayos previos de edición de genes in vitro, en los que se había editando el ADN en cultivos de células madre para introducirlas después en el organismo afectado.
En el experimento con ratones hemofílicos diseñaron los dos vectores víricos, uno dirigido a actuar en la zona del ADN defectuosa y otro llevando la versión correcta del gen (de otro animal) en cuestión, para dirigirse el hígado de los animales una vez inyectados.
Los parches genéticos funcionaron correctamente y la copia defectuosa del gen se quedó en su lugar pero inactivada. Como se conocen diferentes mutaciones del gen que pueden provocar hemofilia, se insertaron siete secuencias diferentes, con lo que se cubría el 95% de los errores genéticos que producen la hemofilia B.
Los resultados son esperanzadores: los ratones que recibieron esta forma avanzada de terapia génica produjeron suficiente factor de coagulación hasta lograr una respuesta de los animales prácticamente normal, mientras que los ratones de control, sin esa terapia combinada (unos no recibieron el vehículo y otros las copias sanas del gen) no mostraron mejora significativa en la coagulación.
Los que mejoraron con la terapia se mantuvieron en buenas condiciones durante los ocho meses del estudio, comentan los científicos en Nature y no se apreciaron efectos tóxicos en ellos o problemas de hígado; además, crecieron normalmente.
«Hemos aportado una demostración de que podemos hacer edición de genes en vivo para producir resultados estables y clínicamente importantes», concluye High. «Tenemos que hacer más estudios para trasladar este avance en tratamientos efectivos y seguros para la hemofilia y otras enfermedades monogenéticas en humanos, pero esta es una estrategia prometedora».
Para esta experta, la edición genética en humanos es «el próximo objetivo en el desarrollo de terapias génicas». Junio 29/2011(Diario Salud)

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