Científicos chinos desarrollaron un nuevo método para la detección del cáncer a través de una gota de sangre, en la cual miden la concentración de una proteína celular que es superior en las personas que padecen esta enfermedad.

La investigación en la Universidad Tsinghua fue realizada por un equipo liderado por Luo Yongzhang, que identificó la proteína 90 alfa (Hsp90 alfa) como única para convertirse en un indicador biológico novedoso y preparó un kit para uso clínico.

Los niveles en ese medidor aumentan en dependencia de la progresión del cáncer y se ha convertido en un útil acercamiento para el monitoreo de ese mal y en una eficiente evaluación, explicó Luo.

Aunque en 2011 el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos presentó una lista de 31 marcadores biológicos a nivel mundial para diagnosticar tumores cancerígenos, todos fueron hallados fuera de China, por lo cual la Hsp90 alfa es la primera descubierta por científicos de este país.

La validación de la Hsp90 alfa tiene como base estudios científicos de Luo y sus colegas desde 2009.

Ellos reportaron entonces los mecanismos de secreción de proteínas por células tumorales y revelaron por primera vez la diferencia entre las versiones intracelulares y extracelulares de las mismas.

Luego de avanzar en sus estudios, Luo y su equipo colaboraron con la compañía biotecnológica Protgen Ltd para desarrollar un Kit de Detección Cuantitativa para el Hsp90 Alfa.

La cantidad de proteínas en las células de un paciente de cáncer superan las existentes en las de una persona sana, precisaron los expertos.
noviembre 20/2013 (PL)

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2013 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

Lu XA, Wang X, Zhuo W, Jia L, Jiang Y, Fu Y, Luo Y.The regulatory mechanism of a client kinase controlling its own release from Hsp90 chaperone machinery through phosphorylation.Biochem J. 2013 Oct 14

Según una nueva investigación publicada en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, el contenido de la respiración de una persona podría indicar su grado de susceptibilidad para ganar peso y acumular grasas.

Los resultados apuntan que las personas cuya respiración contiene altas concentraciones de hidrógeno y metano tienen mayor riesgo de tener un índice de masa corporal y un porcentaje de grasas mayores. La presencia de los dos gases señala la presencia de un microorganismo que favorece la obesidad.

Cuando el microorganismo M. smithii coloniza en tracto digestivo, la persona exhala grandes cantidades de hidrógeno y metano. Estudios previos demostraron que el M. smithii es el microorganismo predominante en tracto gastrointestinal responsable de la producción de metano.

«Normalmente, los microorganismos que habitan en el tracto digestivo se presentan en equilibrio y beneficia a la persona convirtiendo los alimentos en energía», comentó Ruchi Mathur, director del Departamento de Endocrinología del Centro Cedars-Sinai de Los Ángeles y autor principal del estudio. «Sin embargo, cuando este microorganismo aparece en exceso, puede alterar este equilibrio y provocar un aumento de peso y una mayor acumulación de grasa en el huésped».

Para la investigación, los científicos analizaron la respiración de 792 personas estableciendo cuatro patrones básicos: sujetos con respiración normal, con altas concentraciones de metano, con altas cantidades de hidrógeno y los que tenían tasas elevadas de ambos gases. Aquellas cuyos análisis respiratorios mostraron niveles elevados de los dos gases, tuvieron tendencia a presentar índices de masa corporal más altos y mayores porcentajes de grasa corporal.
noviembre 8/2013 (Diario Médico.com)

R. Mathur, M. Amichai, K. S. Chua, J. Mirocha, G. M. Barlow, M. Pimentel. Methane and Hydrogen Positivity on Breath Test Is Associated With Greater Body Mass Index and Body Fat. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism 2013, doi: 10.1210/jc.2012-3144.

Resumen:

Context: Colonization of the gastrointestinal tract with methanogenic archaea (methanogens) significantly affects host metabolism and weight gain in animal models, and breath methane is associated with a greater body mass index (BMI) among obese human subjects.

Objective: The objective of the study was to characterize the relationship between methane and hydrogen on breath test (as a surrogate for colonization with the hydrogen requiring methanogen, Methanobrevibacter smithii), body weight, and percent body fat in a general population cohort.

Design and Subjects: This was a prospective study (n = 792) of consecutive subjects presenting for breath testing.

Setting: The study was conducted at a tertiary care center.

Outcome Measurements: BMI and percent body fat were measured.

Results: Subjects were classified into 4 groups based on breath testing: normal (N) (methane <3 ppm and hydrogen <20 ppm at or before 90 minutes); hydrogen positive only (H+) [methane <3 ppm and hydrogen =20 ppm); methane positive only (M+) (methane =3 ppm and hydrogen <20 ppm), or methane and hydrogen positive (M+/H+) (methane =3 ppm and hydrogen =20 ppm]. There were significant differences in age but not in gender across the groups. After controlling for age as a confounding variable, M+/H+ subjects had significantly higher BMI than other groups (N: 24.1 ± 5.2 kg/m2; H+: 24.2 ± 4.5 kg/m2; M+: 24.0 ± 3.75 kg/m2; M+/H+: 26.5 ± 7.1 kg/m2, P < .02) and also had significantly higher percent body fat (N: 28.3 ± 10.0%; H+: 27.5 ± 9.0%; M+: 28.0 ± 8.9%; M+/H+; 34.1 ± 10.9%, P < .001).

Conclusions: The presence of both methane and hydrogen on breath testing is associated with increased BMI and percent body fat in humans. We hypothesize that this is due to colonization with the hydrogen-requiring M smithii, which affects nutrient availability for the host and may contribute to weight gain.

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Más de 80 «errores de ortografía» genética pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama, próstata y ovario, según una investigación internacional llevada a cabo en el marco del Estudio de Colaboración Oncológica Gene-ambiental (COG), un consorcio de la Unión Europea.

En última instancia, los científicos confían en entender cómo se desarrollan estos tumores y así generar nuevos tratamientos. Las principales conclusiones se publican en cinco artículos de un número especial sobre factores de riesgo genético para el cáncer, en Nature Genetics.

Los cinco estudios tuvieron en cuenta a 100 000 pacientes con cáncer de mama, ovario o próstata y 100 000 individuos sanos. Los científicos realizaron análisis genéticos de todos los participantes y se estudió la atmósfera de bases nitrogenadas A, G, C y T en 200 000 secciones seleccionadas de la cadena de ADN.

Cuando los pacientes con cáncer presentaban composiciones muy distintas en comparación con los controles sanos, las diferencias se consideraron relevantes para el riesgo de la enfermedad. Las alteraciones pueden ser descritas como un «error de ortografía genética», donde A, G, C o T se han reemplazado por otra carta. Este «error ortográfico» se llama polimorfismo de un solo nucleótido (SNP).

Para el cáncer de mama, los investigadores encontraron 49 errores tipográficos genéticos o SNP, que es más del doble del número previamente encontrado. En el caso del cáncer de próstata, descubrieron otras 26 desviaciones, lo que significa que un total de 78 SNP pueden estar relacionados con la enfermedad, mientras que para los tumores de ovario, se identificaron ocho SNP relevantes.

«Un hallazgo igualmente importante es que hemos identificado cómo muchos SNP podrían influir en el riesgo de cáncer de mama y de próstata, respectivamente. También tenemos una imagen de los lugares del genoma en los que debemos buscar en futuros estudios», señala Per Hall, profesor en el Instituto Karolinska de Suecia y coordinador del consorcio.
noviembre 8/2013 (JANO.es)

Kyriaki Michailidou, Per Hall, Anna Gonzalez-Neira, Maya Ghoussaini, Joe Dennis, et al. Large-scale genotyping identifies 41 new loci associated with breast cancer risk. Nature Genetics 45, 353-361. doi:10.1038/ng.2563 .

Más:

Multiple independent variants at the TERT locus are associated with telomere length and risks of breast and ovarian cancer

Genome-wide association studies identify four ER negative–specific breast cancer risk loci

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La adolescencia puede ser un periodo clave de la vulnerabilidad relacionada con un futuro riesgo de sufrir un ictus, según un estudio publicado en Neurology.

Existe un mayor porcentaje de personas que padecen ictus y mueren por esta causa en el sudeste de Estados Unidos que en el resto del país. Este área se conoce como el cinturón del ictus.

Los expertos estudiaron el tiempo que vivió la gente en el cinturón del ictus y examinaron si existía alguna relación entre esta zona de riesgo y la etapa de la vida en la que ocurría.

Para el estudio, utilizaron datos del REasons for Geographic And Racial Differences in Stroke (REGARDS). El estudio incluyó 24 544 personas de 65 años de edad aproximadamente que habían padecido un ictus al comienzo del estudio, con un 57 % que pertenecían al cinturón del ictus y un 43 % del resto del país. Se hizo un seguimiento de los voluntarios desde su nacimiento hasta el presente. Los participantes fueron seguidos durante una media de 5,8 años. A lo largo de ese periodo, 615 personas sufrieron un ictus.

Los investigadores descubrieron que la adolescencia era una etapa crítica para sufrir ictus. Las personas que vivieron esa etapa en este área de riesgo tenían una probabilidad mayor  (un 17 más) de sufrir un ictus en el futuro que los que no vivieron su adolescencia en esta zona.

«Este estudio sugiere que las estrategias para prevenir un ictus deben comenzar en una etapa temprana de la vida», afirma Virgina J. Howard de la Universidad de Alabama (Estados Unidos). «Muchos factores sociales y de comportamiento como fumar caracterizan la adolescencia, y los adolescentes están más expuestos a las influencias externas y a obtener los conocimientos necesarios para desafiar o reafirmar sus hábitos y estilo de vida durante la infancia.
noviembre 7/2013 (Diario Médico)

El resumen no está disponible en Pubmed.

Virginia J. Howard, PhD, Leslie A. McClure, PhD, M. Maria Glymour, ScD,  Solveig A. Cunningham, PhD,  Dawn O. leindorfer, MD, Michael Crowe, PhD, et. al. Effect of duration and age at exposure to the Stroke Belt on incident stroke in adulthood. Neurology 2013.

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Una proteína cuya producción se incrementa mediante el ejercicio físico de resistencia, como correr, nadar o pedalear en una bicicleta, ha sido aislada y administrada a ratones que no hacían ejercicio físico, y el resultado ha sido la activación de genes que promueven la salud cerebral y estimulan el crecimiento de nuevas sinapsis, necesarias para el aprendizaje y la memoria.

Los llamativos resultados de esta investigación, realizada por el equipo de Bruce Spiegelman, Christiane Wrann y Michael E. Greenberg, del Instituto Oncológico Dana-Farber en Boston, dependiente de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, ayudan a explicar la capacidad que el ejercicio físico del tipo descrito tiene para mejorar la función cognitiva, particularmente en personas de edad avanzada.

Si la proteína puede ser obtenida en una forma estable e incluirse en un medicamento que resulte seguro y práctico de administrar a pacientes humanos, ello podría permitir la aplicación de mejores terapias contra la degeneración cognitiva en las personas ancianas y frenar los daños causados por enfermedades neurodegenerativas como la de alzhéimer y la de párkinson, según los investigadores.

Lo más notable es, sin duda, el hecho de que esta sustancia natural pueda ser administrada en el torrente sanguíneo y con ello se logren los mismos efectos sobre el cerebro que se consiguen mediante los ejercicios físicos de resistencia.

En una investigación anterior, el grupo de Spiegelman comprobó que la proteína, llamada FNDC5, es producida al esforzar los músculos, como sucede al correr, nadar o pedalear en una bicicleta, y se libera en el torrente sanguíneo en forma de una variante llamada irisina.

El incremento de FNDC5 estimula a su vez la expresión de una proteína, la que se conoce como Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BDNF por sus siglas en inglés), que es esencial para la creación de nuevas sinapsis en el hipocampo, una región cerebral esencial para la memoria y el aprendizaje, y más específicamente en el giro dentado, una parte del hipocampo.
octubre 1/2013 (Diario Salud)

Wrann CD, White JP, Salogiannnis J, Laznik-Bogoslavski D, Wu J, Spiegelman BM.Exercise Induces Hippocampal BDNF through a PGC-1a/FNDC5 Pathway.Cell Metab. 2013 Oct 8. doi:10.1016/j.cmet.2013.09.008

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Mantener un estilo de vida activo mediante la práctica de aficiones sanas reduce el riesgo de un infarto cardíaco o de un infarto cerebral, según confirmó una fuente especializada.

De acuerdo con la más reciente edición de la revista British Journal of Sports Medicine (doi:10.1136/bjsports-2012-092038 ), actividades rutinarias como la jardinería son tan eficaces para evitar estas afecciones en las personas mayores como hacer ejercicio.

Para llegar a esas conclusiones, los investigadores analizaron la salud cardiovascular durante más de 12 años de cuatro mil individuos de más 60 años en Estocolmo, Suecia.

Los resultados evidenciaron que el mayor nivel de actividad física diaria se asoció con un riesgo 27 % más bajo de sufrir un infarto cardíaco o un infarto cerebral.

Asimismo, se vinculó con una reducción del 30 por ciento% de riesgo de muerte por otras causas, independientemente de la cantidad de ejercicio regular o programado que realicen las personas.

Estudios previos refieren que una dieta saludable, un peso adecuado y la práctica de ejercicios son algunos de los factores que ayudan a evitar las mencionadas afecciones malignas.
octubre 29/2013 (PL)

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2013 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

Elin Ekblom-Bak, Björn Ekblom, Max Vikström, Ulf de Faire, Mai-Lis Hellénius.The importance of non-exercise physical activity for cardiovascular health and longevity. Br J Sports Med . 28 Oct 2013

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