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Un grupo de científicos internacionales identificó un gen que regula el metabolismo de las grasas y que posibilitará la creación de nuevos tratamientos contra la diabetes y la obesidad, según informó hoy la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en un comunicado.
La investigación en ratones, señala la nota, demostró que si se bloquea la expresión de este gen, llamado TRIP-Br2, los ratones reducen su obesidad, ya que almacenan menos grasa.
Según los investigadores, si se bloquea este gen aumenta la lipólisis, un proceso mediante el cual la grasa se transforma en lípidos que sirven para el consumo energético del cuerpo.
A este respecto, la investigadora de la UAB, Cristina Mallol, aseguró que los resultados «hacen pensar en una futura terapia para contrarrestar la obesidad, la resistencia a la insulina y el exceso de lípidos en la sangre».
La investigación, publicada en la edición digital de la revista Nature Medicine de esta semana, fue dirigida por investigadores de la Universidad Harvard y contó con la participación de la UAB y las universidades de Singapur (Singapur), California, Florida e Illinois (EEUU), la Universidad de Leipzig (Alemania) y el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (INSERM) de Toulousse (Francia).
enero 9/2013 (EFE)
Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»
Chong Wee Liew, Jeremie Boucher, Jit Kong Cheong, Cecile Vernochet,  Ho-Jin Koh, et al. Ablation of TRIP-Br2, a regulator of fat lipolysis, thermogenesis and oxidative metabolism, prevents diet-induced obesity and insulin resistance. Nature Medicine 2013, doi:10.1038/nm.3056.

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Investigadores de la Universitat de València (UV) han analizado por primera vez las bacterias, genes, enzimas y moléculas que forman la microbiota intestinal de pacientes tratados con antibióticos, publican sus resultados en la edición digital de la revista Gut. La investigación, que ha contado con la colaboración del CSIC, el Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP), la Universidad CEU San Pablo y el Centro de Investigación Biomédica en Red en Epidemiología y Salud Pública (CIBEResp), ha comparado muestras de heces de un paciente tomadas antes, durante y al finalizar el tratamiento. Ampliar…

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Una prueba que combina la capacidad de detectar el ADN del cáncer con la tecnología de secuenciación genómica, se podría usar para buscar cánceres, monitorizar la recurrencia de los pacientes con cáncer y encontrar el cáncer residual que queda después de la cirugía.
Para desarrollar la prueba, los científicos del Centro de Cáncer Johns Hopkins Kimmel (Baltimore, EUA) tomaron muestras de sangre de pacientes en la fase final de los cánceres de colon y mama, y de individuos sanos, y buscaron el ADN que hubiese sido descartado a la sangre. Se aplicó tecnología de secuenciación de todo el genoma al ADN hallado en muestras de sangre, lo que permite a los investigadores comparar las secuencias de los pacientes con cáncer con las de las personas sanas. Entonces, los científicos buscaron signos de cáncer en el ADN: reordenamientos dramáticos de los cromosomas o cambios en el número de cromosomas que se producen solo en las células cancerosas.
No se encontraron signos de cambios cromosómicos específicos del cáncer en la sangre de individuos sanos, pero los investigadores encontraron varias alteraciones específicas del cáncer en la sangre de los siete pacientes con cáncer de colon y tres pacientes con cáncer de mama. Usando métodos especializados bioinformáticos, fueron capaces de detectar estas alteraciones en una pequeña fracción de los millones de secuencias de ADN contenidas en la muestra de sangre.
«Este método utiliza el poder de la secuenciación genómica para detectar ADN tumoral circulante en la sangre, proporcionando un método sensible que se puede utilizar para detectar y vigilar el cáncer», dijo Victor Velculescu, MD, PhD, profesor de oncología y codirector del Programa de Biología del Cáncer de la Universidad Johns Hopkins.
Un informe que describe el nuevo método aparece en la edición del 28 noviembre de 2012, de la revista Science Translational Medicine.
El Prof. Velculescu dijo que la investigación adicional se centrará en la determinación de cómo la nueva prueba podría ayudar a los médicos a tomar decisiones sobre el tratamiento de los pacientes. Por ejemplo, la prueba en sangre podría identificar ciertos cambios en los cromosomas que guían a los médicos a formular ciertos medicamentos anticáncer o decidir la inclusión de pacientes en ensayos clínicos para medicamentos contra defectos genéticos específicos. Actualmente, los médicos usan material celular obtenido de las biopsias del tumor original para tomar estas decisiones, pero el material tumoral puede estar inaccesible o no disponible.
enero 7/2013 (Hospimédica.es)
Rebecca J. Leary, Mark Sausen, Isaac Kinde, Nickolas Papadopoulos,  John D. Carpten, David Craig, et. al. Detection of Chromosomal Alterations in the Circulation of Cancer Patients with Whole-Genome Sequencing. Sci Transl 2012 4:162ra154, DOI:10.1126/scitranslmed.3004742.

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Se ha estudiado el uso potencial de la variación de los leucocitos como una herramienta diagnóstica predictiva y de investigación en los cánceres no hematológicos.
El Dr. Devin Koestler, un bioestadístico en la Facultad de Medicina Geisel en Dartmouth (Hanover, NH, EUA) y sus colegas, están estudiando el potencial de variación de los leucocitos con fines de diagnóstico. Dr. Koestler desarrolla y aplica métodos estadísticos a grandes volúmenes de datos, buscando nuevos métodos para entender la enfermedad, el cáncer en particular. Él se concentra en el desarrollo y aplicación de métodos estadísticos para el análisis de datos genómicos.
El interés del Dr. Koestler, quien trabaja en el Programa de Ciencias Biomédicas Cuantitativas, es el desarrollo de herramientas computacionales y estadísticas para investigar el proceso de metilación del ADN. En la metilación, un grupo metilo se une al ADN, causando, algunas veces que la función del ADN cambie dramáticamente. Por ejemplo, el grupo metilo puede bloquear la expresión de un gen supresor de tumores.
«Cuando tenemos una enfermedad, se afecta nuestro sistema inmune», explica el Dr. Koestler. «Responde proporcionando las células necesarias para combatir esa amenaza. En la sangre, los leucocitos suministran la respuesta inmune».
Los estudios mostraron diferencias en los patrones de metilación en los leucocitos de los pacientes con cáncer, en comparación con los individuos sin cáncer. Cada tipo de leucocitos, o subconjunto, muestra su propio patrón distintivo de firma de metilación. Las proporciones de estos subconjuntos identificables cambian, dependiendo del tipo de enfermedad que puedan estar combatiendo.
Utilizando datos de estudios de cáncer de ovario, vejiga, y de cabeza y cuello, los científicos demostraron correlaciones estadísticamente significativas entre los cánceres específicos y las firmas de metilación que caracterizan los subconjuntos de leucocitos. Analizar las proporciones relativas de los tipos de leucocitos en la muestra de sangre puede ayudar a predecir la aparición de un cáncer particular o identificar y diagnosticar un cáncer en progreso. La alternativa de analizar la sangre de un paciente es preferible a ser sometido al procedimiento invasivo que es la biopsia quirúrgica.
Las ventajas de utilizar patrones de metilación para evaluar las proporciones de subtipos de leucocitos en los estudios de cáncer se extienden más allá de la cabecera del paciente al mesón del laboratorio. El Dr. Koestler dijo: «Hay una promesa para una nueva herramienta diagnóstica. Lo que mostramos aquí no está listo para la utilidad clínica inmediata, pero creo que está en el camino correcto».
enero 7/2013 (Hospimédica.es)

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Los pacientes con sobrepeso u obesidad tienen mayor probabilidad de sobrevivir y de padecer menos discapacidades tras sufrir un derrame cerebral que aquellos con un peso ideal, revela un estudio difundido por la clínica universitaria berlinesa de la Charité.
Ciertamente, el riesgo de padecer un primer accidente cerebrovascular es mayor para las personas con sobrepeso que para las de peso normal, es decir, aquellas con un índice de masa corporal entre 18,5 y 25, según los criterios de la Organización Mundial de la Salud.
No obstante, el riesgo de tener un nuevo derrame no aumenta en ningún caso en los pacientes obesos que ya han sufrido anteriormente un ictus cerebral, señala el estudio, publicado en la revista European Heart Journa (doi: 10.1093/eurheartj/ehs340).
Según Wolfram Doehner, del Centro para la Investigación del Ictus de Berlín, en la Charité, y principal autor del estudio, «las conclusiones son nuevas para los pacientes con un derrame cerebral».
«Las líneas de tratamiento para accidentes cerebrovasculares en Alemania, Europa y Estados Unidos recomiendan hasta el momento bajar de peso después de un primer derrame, siempre y cuando se de el caso de sobrepeso u obesidad», señaló.
No obstante, «estas recomendaciones se basan en opiniones de expertos sustentadas únicamente en conclusiones extraídas de la prevención primaria, ya que hasta el momento se carece de datos reales» al respecto, agregó.
Según el estudio, en el que se analizaron los datos de 1521 pacientes de un trabajo de investigación realizado por varios centros entre 2003 y 2005, las personas de bajo peso son las más afectadas tras un accidente cerebrovascular.
Mientras el riesgo de morir de un ictus cerebral es un 14 % menor en personas con sobrepeso que en aquellas con un supuesto peso ideal, en el caso de pacientes obesos es incluso entre un 24 y 45 % inferior.
Las conclusiones que se pueden extraer de este trabajo de investigación «contradicen nuestro mantra repetido una y otra vez de la delgadez como garante universal para la salud», señaló Doehner.
Matizó, no obstante, que «en el caso de pacientes con enfermedades preexistentes, la gestión del peso debe ser evaluada de otra manera».
Esta relación aparentemente contradictoria, conocido como «paradoja de la obesidad» («Obesity Paradox») ya se había observado anteriormente en otras enfermedades crónicas, como la insuficiencia cardíaca.
Este nuevo estudio revela por primera vez que esta «paradoja de la obesidad» es válida también en el caso de accidentes cerebrovasculares.
enero 3/2013  (EFE).-
Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»
Wolfram Doehner, Johannes Schenke, Stefan D. Anker, Jochen Springer,  Heinrich J. Audebert. Overweight and obesity are associated with improved survival, functional outcome, and stroke recurrence after acute stroke or transient ischaemic attack: observations from the TEMPiS trial. Eur Heart J. Oct 16, 2012

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El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) ha celebrado una conferencia centrada en medicina personalizada aplicada a cáncer, un ámbito en el que se buscan puntos flacos en el metabolismo y en la genética y epigenética del cáncer que puedan ser útiles contra los tumores.

Durante los últimos 30 años el abordaje del cáncer se ha centrado en dianas como los oncogenes, responsables del desarrollo de la enfermedad. Aunque los éxitos han sido numerosos, en fechas recientes se ha confirmado que el desarrollo de fármacos como imatinib o trastuzumab ha alcanzado su cénit, con muy pocos agentes desarrollados en los últimos cinco años. Como ha señalado Manel Esteller, director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer y organizador de la jornada, apenas el 10 % de los tratamientos antitumorales siguen criterios moleculares, por lo que el objetivo en la próxima década sería alcanzar, al menos, el 50 %.

Posible toxicidad
«Está claro que muchos genes tienen muchos oncogenes, mientras que otros no. Y muchas de las aberraciones genéticas de los cánceres se deben a la pérdida de función de ese gen que, como no es una diana, nos conduce a un camino sin salida. Creo que comienza ahora una era en la que no se tendrá éxito buscando oncogenes como dianas. Se habla de combinar diferentes inhibidores, pero pienso que eso causará más toxicidad que no tolerarán los pacientes», ha recalcado Tak Mak, director del Instituto Campbell Family para la Investigación de Cáncer de Mama en el Hospital Princesa Margarita, de Toronto (Canadá).

En su opinión, la pregunta que hay que plantearse es qué camino tomar ahora. «En el futuro, deberemos comenzar a pensar en elegir como diana el estado de transformación de la célula de cáncer con independencia de dónde venga. Dicho de otro modo: si se transporta un carro de Madrid a Barcelona, no importa si el carro se lleva por carretera, por la vía del tren o por avión: lo importante es que está aquí y es con eso con lo que nos tenemos que manejar».

División independiente
Del mismo modo, y según el experto, al sistema inmune no le importa cómo se desarrolla el cáncer, porque al final ataca el tumor según las propiedades del estado de transformación. Sin olvidar que tiene 90 cromosomas o más frente a los 46 de las células normales; por eso tienen la facultad de dividirse con independencia de su procedencia. Y comprenderlo creo que es el futuro».

Según Esteller, es evidente que se sumarán otras dianas como los fármacos epigenéticos, los agentes que actúen en el nicho del ambiente inmunológico en el que se desarrolla el tumor y, como ha indicado Tak Mak, aprovechar la característica de que los tumores sean aneuploides.

Relación entre obesidad y cáncer hepático
La relación entre obesidad y cáncer de hígado ha sido otro de los temas tratados en el encuentro. La inflamación de bajo nivel que causa la obesidad en el hígado induce esteatohepatitis no alcohólica, que causa daño y estrés al órgano y que puede desembocar en cáncer. «Hay varios marcadores que lo indican, como los lípidos y el hígado graso. Son habituales en Estados Unidos, donde la tasa de obesidad es elevada. Por este motivo, los marcadores verdaderamente útiles son aquellos que muestran daño hepático, aunque no sabemos todavía el agente. Sospechamos que podría ser el estrés endoplásmico reticular y el estrés oxidativo», ha teorizado Michael Karin, profesor de Farmacología en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos). Y ha recordado que, una vez que el daño se ha producido en el hígado, «este trata de regenerarse, pero a su vez se origina daño crónico que también produce regeneración y en el que las células continúan dividiéndose, de manera que el estrés oxidativo causa mutaciones y desarrollo del tumor».
diciembre 31/2012 (Diario Médico)

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Las personas sanas tienen hasta 400 mutaciones genéticas que en su mayoría son inocuas para la salud, de acuerdo con los resultados de un estudio del «Proyecto Mil Genomas», difundido recientemente. Publicada en la American Journal of Human Genetics por científicos del Instituto Wellcome Trust Sanger, en Cambridge, la investigación revela que esas mutaciones no representan un perjuicio en el portador, pero sí pueden causar problemas cuando pasan a futuras generaciones.

Durante el estudio se secuenció el genoma de mil individuos procedentes de Europa y Asia que no manifestaban problemas de salud.

El objetivo del trabajo fue analizar las diferencias entre las personas y contribuir a la búsqueda de vínculos genéticos a enfermedades.

Como parte de la investigación, se compararon los genomas de 179 participantes saludables con una base de datos de mutaciones humanas creada por la Universidad de Cardiff.

De esa forma, los científicos encontraron que los individuos tienen como promedio unas 400 mutaciones que no representaron un daño para su salud.

Los errores genéticos contribuyen a que las personas sean diferentes, pero también pueden hacerlas propensas a enfermedades, indicó David Cooper, de la Universidad de Cardiff, quien también intervino en la pesquisa.

«No todos los genomas humanos tienen secuencias perfectas. El genoma humano está lleno de fallas arquitectónicas y dominantes», señaló el experto.

En algunas personas, las fallas genéticas provocan trastornos moderados, pueden permanecer inactivas o manifestarse tarde en la vida.

A ninguno de los participantes en la investigación se le comunicó sobre sus errores genéticos.

Sin embargo, en la medida en que la secuenciación de ADN se hace común aparecen nuevos dilemas éticos sobre si las personas deben ser puestas sobre aviso, principalmente cuando los riesgos son aún inciertos, indicó Chris Tyler-Smith, director del estudio.
diciembre 30/2012 (PL)

Yali Xue, Yuan Chen, Qasim Ayub, Ni Huang, Edward V. Ball, Matthew Mort, et. al. Deleterious- and Disease-Allele Prevalence in Healthy Individuals: Insights from Current Predictions, Mutation Databases, and Population-Scale Resequencing. The American Journal of Human Genetics 2012, Vol 91 (6), 1022-1032, doi:10.1016/j.ajhg.2012.10.015.

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