2014 Archivos

Jamaica instó a los países caribeños elaborar un enfoque regional común para luchar contra la introducción y propagación de la enfermedad de Chikungunya, divulgan medios locales.

El ministro de Salud Fenton Ferguson, catalogó de «gran amenaza»  esa epidemia que se trasmite por el mosquito «Aedes aegypti» y cuyo único medio efectivo de prevención es la protección de los individuos de las picaduras de vectores.

Expresó su preocupación porque muchas personas no cumplen con las medidas indicadas para evitar el aumento del contagio con esa enfermedad viral similar al dengue y cuyos síntomas incluyen fiebre alta repentina, dolor intenso en las muñecas, los tobillos o los nudillos, dolor muscular, cefalea, náuseas y erupción cutánea.

El primer caso de la enfermedad en el Caribe se registró en la isla francesa de Saint Martin el año pasado y desde entonces se ha extendido a varios países del área, entre ellos Dominica y Santa Lucía.

En tal sentido Ferguson advirtió que Jamaica está en riesgo debido a la amplia distribución del vector así como a la alta movilidad de las personas de la región.

Ante esa situación, el titular sugirió a todas las naciones caribeñas que cumplan con las recomendaciones y directrices de Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud para la preparación y respuesta al virus chikungunya.

Las medidas orientadas por ambas instituciones incluyen la detección de casos a través de la creación y el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia; gestión de casos a través de la formación y la evaluación de impacto en la sociedad; así como la aplicación de estrategias eficaces de comunicación pública.
abril 9/2014 (PL)

Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

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La detección temprana es la mejor arma contra el cáncer, y una nueva investigación permite dar un paso más en esa dirección. Un equipo de químicos ha desarrollado un nuevo sistema electroquímico tan sensible que es capaz de detectar unas cuantas células cancerosas en el torrente sanguíneo, en una proporción tan baja como una célula cancerosa entre mil millones de células sanas.

El equipo de Hui Wang y Qian Wang, de la Universidad de Carolina del Sur en la ciudad estadounidense de Columbia, y Jun-Jie Zhu, de la Universidad de Nanjing en China, ha construido una nanosonda ultrasensible que ha resultado capaz de detectar cuatro células tumorales circulantes, y no requiere de ninguna enzima para producir una señal detectable.

El cáncer puede hacer metástasis mediante la liberación de células tumorales capaces de transmitir la enfermedad a otras partes del cuerpo. Pero estas células circulantes también representan una oportunidad de oro para la medicina moderna, pues detectarlas en un paciente indica la presencia de un tumor.

Sin embargo, dichas células son difíciles de encontrar. En mil millones de glóbulos rojos, podría haber tan solo una célula tumoral circulante para activar la alarma, y es inviable que esa célula, o incluso unas pocas más, hagan saltar la alarma de los métodos convencionales si están mezcladas entre tantas células sanas.

Por eso es tan importante la capacidad ultrasensible de detección del nuevo sistema. Todavía hay un largo camino por recorrer para conseguir darle al prototipo ideado el estatus de dispositivo práctico y apto para su aplicación clínica, pero las perspectivas son prometedoras.
abril 8/2014 (Diario Salud)

Allí donde hay adultos con tuberculosis, también hay niños infectados. A pesar de esta obviedad, los expertos aseguran que la población infantil ha sido históricamente excluida de los programas de control y tratamiento de una enfermedad que ataca sobre todo a los países pobres y se lleva la vida de 1,3 millones de personas en el mundo. Un error que en la última década se está intentando subsanar. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 10 casos de tuberculosis se encuentra en este grupo de edad y aún más: cada día mueren 200 menores de 15 años por no haber sido diagnosticados ni tratados. Ampliar…

Uno de cada dos pacientes con cáncer avanzado desarrollará metástasis óseas, según un nuevo informe desarrollado por el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), que muestra también que, al menos, hasta tres de cada cuatro de los que fallecen por esta patología presentan metástasis en hueso en el momento de su muerte

El informe, que «tiene como objetivo conocer las necesidades de los pacientes con metástasis óseas y sus cuidadores para darles respuesta y abordarlas adecuadamente», deja patente que la edad más habitual de aparición de la enfermedad metastásica es a partir de los 40 años, y, sobre todo, se presenta en pacientes con cáncer de mama o próstata avanzado.

«Sabemos que los cánceres de mama y próstata producen sustancias que actúan en el hueso creando un medio «favorable» para que las células tumorales asienten allí», ha explicado el doctor Antonio Sánchez Ruiz, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, en Madrid.

Asimismo, las complicaciones más comunes en la metástasis de huesos son dolor, compresión medular o fracturas en los huesos, que pueden disminuir la calidad de vida de los pacientes. Suelen estar localizados a lo largo de la columna vertebral, siendo la región lumbar la más afectada, seguida de la torácica, cervical y sacra además de costillas y pelvis.

«El principal síntoma que producen las metástasis óseas es el dolor. También debilitan el tejido óseo y pone al paciente en un mayor riesgo de fractura de huesos, denominada fractura patológica. La compresión de la médula espinal es otra complicación aguda que requiere tratamiento inmediato dado que puede llevar a una paraplejia del paciente», ha añadido.

Estos síntomas producen limitaciones para caminar e incluso la imposibilidad de hacerlo, pérdida de equilibrio, vértigo y cansancio. Todo esto provoca una inseguridad en el paciente a la hora de hacer una vida normal, de salir a la calle o de hacer cualquier tarea autónomamente.

Todas estas complicaciones repercuten también en la vida laboral de los afectados, que muchas veces se desconoce. «El objetivo con este informe ha sido realizar un acercamiento, en primer lugar, a los pacientes que tienen metástasis óseas para conocer cómo les afecta en su día a día, y en segundo lugar, a sus cuidadores, que conviven con la enfermedad de su familiar», ha explicado Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC).

La manera de afrontar esta situación depende de cada paciente, mientras que «los familiares y allegados son los que más sufren» como lo afrontan. «El propio paciente puede llegar, en ocasiones, a descargar su frustración con las personas queridas», ha destacado la psicóloga Laia Carda, quien ha destacado que, por otra parte, terminan sobreprotegido al paciente, lo que a la larga «ocasiona discusiones familiares».

Hay que tener en cuenta que además en la mayoría de los casos, los cuidadores son los propios familiares, así que no es de extrañar que el estado emocional del paciente repercuta directamente en el de la persona que lo cuida. «Es importante que éstos (los cuidadores) se sientan bien (…).  Por ello, es fundamental una buena comunicación cuidador-paciente-sanitario, para poder sobrellevar mejor la enfermedad», ha afirmado.

Desmitificar la palabra «metástasis»

La presidenta de GEPAC ha abogado por la necesaria labor de desestigmatización de la palabra metástasis, «que tenemos asociada a enfermedad terminal, a final de la vida». Cuando hablamos de metástasis ósea, el cáncer está avanzado, pero ello no impide que muchos pacientes convivan con ella durante años y con una calidad de vida cada vez mejor.

«Desmitificar y transmitir una imagen del paciente con metástasis que se ajuste a la realidad actual, a la que hemos podido llegar gracias a los avances científicos, es fundamental para que los afectados y sus familiares normalicen la enfermedad», afirman.

Por otro lado, han señalado que los pacientes consultados en este estudio remarcan la necesidad de que la oncología no sólo se centre en el tratamiento de la enfermedad sino también en otros aspectos relacionados con la calidad de vida del paciente, algo que para muchos es incluso más importante. «Tan importante es el tratamiento de la enfermedad como el trabajar en mejorar la calidad de vida de los pacientes, y por ende, de sus cuidadores», ha apuntado la presidenta de GEPAC.
abril 8/2014 (EP)

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2013 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

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Científicos del Instituto Valenciano de Infertilidad han diseñado una prueba de análisis genético que reconoce en los progenitores alrededor de 600 mutaciones causantes de dolencias. El objetivo del test es reducir el riesgo de transmisión de aquellas enfermedades originadas por un solo gen.

Investigadores del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) han desarrollado un nuevo test de compatibilidad genética (CGT, por sus siglas en inglés) con el que se pueden identificar, antes del embarazo, 552 mutaciones causantes de patologías.

«En la actualidad las enfermedades ocasionadas por la alteración de genes concretos están presentes en uno de cada 300 recién nacidos. Con este nuevo test CGT, nuestro objetivo es reducir de forma significativa el riesgo de una pareja de tener descendencia con alguna enfermedad genética», explica Antonio Requena, director médico del IVI.

Los científicos aclaran que todo individuo sano es portador de entre 6 y 15 alteraciones genéticas. Estas pueden producir enfermedades autosómicas dominantes, en las que es necesario que una de las dos copias de un gen heredadas esté alterada para que se manifieste la enfermedad, o bien enfermedades autosómicas recesivas, en las que es imprescindible que estén alteradas las dos copias del gen.

Este CGT incluye el cribado de todas las mutaciones recomendadas por los colegios profesionales de ginecología y genética. Entre ellas, las más frecuentes son la fibrosis quística, la atrofia muscular espinal y la poliquistosis renal autosómica recesiva.

«Saber qué alteraciones presenta cada miembro de la pareja, identificar las mutaciones dominantes y las recesivas, reduce el riesgo de tener un hijo enfermo. El uso de estas pruebas contribuye a mermar las alteraciones en los descendientes de uno de cada 300 recién nacidos a uno de cada 30 000 y 40 000», indica Requena.

El procedimiento consiste en una sencilla extracción de sangre de los progenitores que permite describir la secuencia de ADN de los genes posiblemente alterados mediante la técnica PCR (reacción en cadena de la polimerasa, por sus siglas en inglés).

Por último, se realiza un análisis bioinformático de los resultados de secuenciación, con el posterior filtrado de todas las variantes encontradas que determinará los candidatos a mutaciones.

El CGT en la reproducción asistida

Así, los científicos señalan que el test CGT debe ser contextualizado en casos de pacientes de reproducción asistida en función del tratamiento que éstos reciban, «ya que no se procede de la misma forma cuando se trata de gametos propios (células sexuales) que en la donación».

En el primer caso, la pareja que dé positivo para un mismo gen tendrá la opción de recurrir al diagnóstico genético preimplantacional (DGP), antes de la implantación del embrión, para conseguir que el bebé nazca libre de enfermedades hereditarias.

«El test CGT permite analizar múltiples genes o mutaciones de forma simultánea y, por primera vez, es posible establecer programas de cribado para un gran número de enfermedades causadas por un solo gen. Podemos prevenir la aparición de una enfermedad, tanto en embarazos concebidos normalmente como en aquellos gestados mediante técnicas de reproducción asistida», concluye el especialista.
abril 9/2014 (SINC)

Integrantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analizan el efecto que tiene en las células cancerosas el butirato, un compuesto presente en las verduras, las legumbres, las frutas y otros alimentos ricos en fibra.

El propósito de dicha investigación es detener la proliferación de las células de ese tipo, conocimiento que podría utilizarse en el desarrollo de fármacos para tratar cáncer de distintos tipos, señaló el coordinador de la investigación, Ángel Alfonso Zarain Herzberg.

En un comunicado, expuso que en las células cancerosas alteran la capacidad de división y se multiplican sin control, lo que produce tumores que afectan distintos órganos.

«Estudiamos los mecanismos involucrados en ese proceso, y en el laboratorio profundizamos en el impacto del butirato en la expresión de bombas de calcio (proteínas que regulan la homeostasis de calcio intracelular) en células de cáncer gástrico, de colon y de mama».

Agregó que al tratarlas en cultivo la expresión del gen ATP2A3 (que codifica para la bomba de calcio SERCA3) aumentó más de 50 veces, lo que activó los mecanismos de diferenciación celular y apoptosis (muerte programada) para detener la proliferación de las unidades malignas.

El objetivo es contribuir al desarrollo de terapias y fármacos para atender ese padecimiento, explicó.

El investigador del Departamento de Bioquímica expresó que además de componer los 206 huesos del esqueleto el calcio está en todas las células del organismo, en forma iónica y soluble.

El ión calcio es transportado por las bombas relacionadas desde el citosol, la parte soluble de las células, al organelo intracelular que lo almacena (llamado retículo endoplásmico) y así controla su concentración.

La transferencia consume grandes cantidades de energía, obtenida a partir de la síntesis de ATP (trifosfato de adenosina), la «moneda energética» de la célula, detalló.

El estudio de los mecanismos celulares presentes en las enfermedades es fundamental en el diseño de estrategias para atender ese padecimiento y reducir la mortalidad; esa es la relevancia de este trabajo, concluyó. Abril 17/2014 (Notimex)

Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

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Pocos en el mundo pueden alardear de que el cáncer no los ha tocado. En este momento, millones afrontan una batalla personal contra la enfermedad y muchos más están sentados junto a seres queridos que luchan por su vida, visitando amigos que se recuperan de una quimioterapia o averiguando sobre los últimos tratamientos para sus parientes.

El pronóstico de la organización líder en investigación sobre cáncer no indica mejorías. El Informe Mundial del Cáncer 2014 señala que en los próximos 20 años se espera que los nuevos casos aumenten en 70 %, y que lleguen a 25 millones en 2025.

Producido cada cinco años por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) que depende de la Organización Mundial de la Salud, el informe de 632 páginas señala que los nuevos casos pasaron de 12,7 millones en 2008 a 14,1 millones en 2012.

Ese último año, el mundo experimentó el récord de 8,2 millones de muertes por cáncer.

Midiendo la brecha oncológica Los países en desarrollo están entre la espada y la pared.

Por una parte, siguen padeciendo una gran presencia de tipos de cáncer asociados a infecciones, como el de cuello uterino, el de estómago y el de hígado, que guardan relación con la pobreza y la falta de agua potable, de vacunas, de centros de detección precoz y de opciones adecuadas de tratamiento.

Por otro lado, los tumores relacionados con estilos de vida opulentos, como el de pulmón, mama e intestino grueso -por el elevado consumo de tabaco, alcohol y alimentos procesados también están diezmando las filas crecientes de las clases medias de esos países.

África, por ejemplo, está experimentando un «aumento alarmante» del tabaquismo, y se espera que la cantidad de adultos que fuman pase de «77 millones a 572 millones para 2100, si no se aplican nuevas políticas», sostiene la Sociedad Estadounidense del Cáncer.

El sudafricano Evan Blecher, director del programa internacional de investigación sobre control del tabaco de la Sociedad Estadounidense del Cáncer, atribuye este aumento a múltiples factores. Uno de los principales es el crecimiento económico.

«Las economías africanas están creciendo a mayor velocidad y de forma más sostenida que en los últimos 50 años», dijo Blecher a IPS desde su nativa Ciudad del Cabo. «El crecimiento económico impulsa el consumo de tabaco porque hay más dinero disponible», agregó.

«Algunos de los países donde hemos visto mayor aumento del tabaquismo son Angola, República Democrática del Congo, Etiopía, Madagascar, Mozambique, Senegal y Nigeria. Y son los de mayor crecimiento económico de África y del mundo», indicó.

Esta doble carga, de tumores de la pobreza y de la opulencia, se cierne sobre sistemas de salud que ya están bajo presión.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) informa que los países de ingresos medios y bajos, donde reside 85 % de la población mundial, poseen solamente 4400 máquinas de megavoltaje, lo que representa menos de 35 % de las instalaciones mundiales de radioterapia.

La AIEA señala también que unos 23 países de más de un millón de habitantes cada uno, la mayoría en África, no tienen un solo aparato de radioterapia.

Esto también es desigualdad, R. Sankaranarayanan, consultor especial de la IARC, dijo a IPS que la brecha oncológica no solo separa a las naciones en distintos grados de desarrollo, sino a las poblaciones dentro de ellas.

«La enorme disparidad de sobrevivencia de cáncer de mama entre las zonas rurales y urbanas de China, India y Tailandia o entre las poblaciones negras y blancas de Estados Unidos… es un buen ejemplo», apuntó.

Investigadores y médicos de Estados Unidos señalan que hay una diferencia de 8,8 % en las tasas de mortalidad por cáncer de mama de las mujeres negras y las blancas.

Puesto que la obesidad es un grave problema para las comunidades afroestadounidenses -afecta a 50 % de los adultos negros y a 35 % de los blancos- no sorprende que ellas tengan mayor incidencia de cáncer colorrectal, asociado al consumo excesivo de alimentos procesados y poco saludables.

En India, donde se reportaron más de un millón de nuevos casos en 2012 y casi un millón de muertes por alguna forma de cáncer, la gran diversidad de estilos de vida se muestra como el factor decisivo de la brecha oncológica.

Por ejemplo, la mayor incidencia de cáncer se registró en el estado nororiental de Mizorán, una de las regiones de mayor crecimiento económico, mientras la más baja se halló en Barshi, un distrito rural del estado occidental de Maharashtra, donde buena parte de la población se dedica a la actividad agrícola.

Silvana Luciani, asesora en prevención y control del cáncer de la Organización Panamericana de la Salud, señaló que las disparidades de los servicios de salud dentro de la región también resultan en tasas de mortalidad desequilibradas.

«En América Central la mortalidad de cáncer de cuello uterino es de 15 o 18 muertes por 100 000 personas, mientras en América del Norte es de dos por 100 000″, dijo Luciani a IPS.

«Esto obedece a programas de detección mediante «Papanicolaou» que llevan mucho tiempo de existencia en América del Norte y tienen una calidad mucho mayor que en América Central, donde los servicios de salud están fragmentados», abundó.

Sankaranarayanan señala que países como Corea del Sur, Turquía, Malasia, India, Ghana, Marruecos, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y México «están adoptando sistemas de salud de atención universal o seguros nacionales de salud que se dirigen a las poblaciones más pobres».

Pero «las poblaciones cada vez más envejecidas y la aparición de tecnologías oncológicas muy costosas aumentan las presiones sobre esos servicios», añadió.
abril 19/2014 (IPS)

Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

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