2012 Archivos

Un equipo de científicos de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, desarrolló un test en sangre a través del cual se puede saber si el hígado ha sufrido daños no aparentes debido al consumo de alcohol, publicará en la próxima edición la British Journal of General Practice.
La prueba, que se sirve de un código de semáforo para revelar el nivel del daño, podrá ofrecerse a aquellas personas que beben alcohol de forma regular y en cantidades que no se consideran seguras. De hecho, los expertos que la desarrollaron señalan que será una herramienta valiosa para quienes no suelen reconocer que beben en exceso, lo que hace que el daño hepático se conozca en fase avanzada.
El hígado tiene una notable capacidad autorreparadora, pero cuando se le somete a un castigo continuo el daño se vuelve irreparable, y el abandono de la bebida puede no ser suficiente para revertir la situación.
En este nuevo test, el color verde significa que es poco probable que haya daño hepático; el amarillo, que el daño es del 50 %, y el rojo, que es muy probable que el hígado esté dañado y que la enfermedad sea potencialmente irreversible.
El análisis combina una prueba hepática que los médicos ya utilizan de forma rutinaria con otros dos exámenes que miden el nivel de cicatrización en el órgano, un trastorno llamado fibrosis hepática.
En un ensayo por el que pasaron más de 1000 pacientes, entre los que dieron código rojo (50 %) y que fueron sometidos a un seguimiento, cerca de 25 % murió dentro de los siguientes cinco años. Ninguno de los que mostraron un código verde murió o desarrolló complicaciones en ese periodo.
Se le recomienda a los hombres no beber más de tres o cuatro unidades diarias de alcohol (dos copas regulares de vino y dos botellas de cerveza) y a las mujeres dos o tres unidades (un vaso regular de vino y una botella de cerveza).
septiembre 4/2012 (Jano.es)

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Los alimentos ecológicos disminuyen la exposición a pesticidas y fertilizantes pero no tienen un valor nutritivo mayor que los producidos con técnicas convencionales, según un artículo que publica Annals of Internal Medicine.
El consumo de los alimentos descritos en Estados Unidos como «orgánicos» ha crecido enormemente en el país: las ventas subieron de unos 3600 millones de dólares en 1997 a más de 28 600 millones de dólares en el año 2011.
Ese incremento hace que las ventas de alimentos ecológicos representen ya el 12 % de todas las ventas de frutas y verduras, y casi el 6 % de los productos lácteos y huevos.
Uno de los problemas que tiene la determinación del valor nutritivo y los aspectos sanitarios es la definición misma de «alimento orgánico», pero en general se entiende que son aquellos producidos sin el uso de fertilizantes y pesticidas químicos, o en el caso de productos animales, sin el empleo de hormonas y antibióticos.
Las regulaciones sobre «alimentos orgánicos» requieren, además, que los productos se procesen sin irradiación o aditivos químicos y no se obtengan de organismos modificados genéticamente.
En general los consumidores pagan casi el doble por los alimentos ecológicos en comparación con los precios que tienen en los mercados las verduras, frutas, carnes, huevos y productos lácteos producidos de forma convencional en Estados Unidos.
Un estudio hecho en 2010 por el Instituto Nielsen encontró que el 76 % de los compradores de alimentos ecológicos los adquiría creyendo que son más saludables, el 53 % porque evitan los pesticidas y fertilizantes, el 51 % porque creen que son más nutritivos, y el 40 % porque opina que la agricultura ecológica beneficia al medioambiente.
Un equipo de doce investigadores encabezado por Crystal Smith Spangler, de la Universidad de Stanford, revisó 17 estudios hechos en humanos y 223 estudios sobre los niveles nutritivos y de contaminación de los alimentos orgánicos, llevados a cabo entre 1966 y 2011.
«Hay quienes creen que la comida orgánica es siempre más saludable y más nutritiva», señaló Smith. «A mis colegas y a mí nos sorprendió encontrar que eso no es así».
Los científicos concluyeron que no hay diferencias significativas en el contenido vitamínico de las frutas y verduras orgánicas y las convencionales.
Se encontraron residuos detectables de pesticidas en el 7 % de los productos orgánicos y en el 38 % de los productos convencionales. Pero solo tres de los estudios hallaron residuos de pesticidas que excedían los límites impuestos por la Unión Europea para los productos tanto orgánicos como convencionales.
Finalmente, los investigadores determinaron que los riesgos de contaminación bacterial eran prácticamente similares para los alimentos ecológicos y para los producidos por métodos convencionales.
septiembre 4/2012 (EFE)
Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»
Crystal Smith-Spangler, Margaret L. Brandeau, Grace E. Hunter, J. Clay Bavinger, Maren Pearson, Vandana Sundaram, et. al. Are Organic Foods Safer or Healthier Than Conventional Alternatives?: A Systematic Review.  Annals of Internal Medicine, septiembre 4/2012.

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Ponemos a su consideración dos artículos que se refieren a los errores en que puede incurrir el patólogo en su trabajo diario:

An insures perspective on error and loss in pathology E. David B. Troxel, MD . Arch Pathol Lab Med. 2005;129:1234–1236
When is the practice of pathology malpractice? Raimond W M Giard.J Clin Pathol 2010;63:957-961 doi:10.1136/jcp.2010.080929

Estas publicaciones muestran informaciones importantes para mejorar nuestro trabajo y evitar errores en el mismo.

Dr.C. Bienvenido Gra Oramas

Un insecticida biológico producido a partir de un extracto de una especie de pimienta es capaz de controlar la población del Aedes aegypti.
El insecticida se mostró eficaz para controlar las larvas del mosquito, informó el martes el Instituto Nacional de Pesquisas de la Amazonía (INPA), el centro estatal de estudios brasileño responsable por la innovación.
El producto es retirado de un derivado de un extracto de la Piper aduncum, un árbol de la familia de la pimienta natural de Suramérica y Centroamérica que es conocido popularmente como matico, hierba del soldado y cordoncillo.
La sustancia específicamente usada es el dilapiol, un componente natural que puede ser extraído del aceite natural de diferentes plantas pero cuyo contenido es alto en la Piper aduncum. «Entre diferentes plantas con las que experimentamos, esta fue la que tuvo mayor efecto sobre la mortalidad de los mosquitos», explicó el especialista en genética y biología evolutiva Pedro Raúl Cándido Domingos, investigador del INPA y responsable por el proyecto.
«En las pruebas el aceite de la pimienta mostró ser muy eficaz por tener cantidades elevadas de dilapiol», según el investigador. Sus características lo convierten en un efectivo biodefensivo agrícola, es decir en una sustancia capaz de combatir los insectos que consumen las plantaciones y que transmiten enfermedades.
La eficacia también lo hace adecuado para el control biológico de los vectores de enfermedades de gran importancia epidemiológica, como el dengue. El estudio identificó efectos del dilapiol en los genes de las larvas de los mosquitos, entre los cuales la mala formación de los cromosomas. «En la medida en que las generaciones se suceden, aumenta la cantidad de células defectuosas entre las responsables por la reproducción y en otras del organismo», aseguró el especialista.
Las pruebas fueron realizadas con larvas y pupas del mosquito recogidas en una región populosa de la ciudad amazónica de Manaos y que fueron cultivadas en colonias en laboratorio. Los investigadores analizaron el efecto del insecticida en las larvas y en sus descendientes por cuatro generaciones. «Aplicamos el bioinsencticida por cuatro generaciones para verificar la ocurrencia del efecto acumulativo de esos productos entre las generaciones lo que aumenta la potencialidad de su uso en el control del mosquito», aseguró.
Los resultados mostraron que este método de control tiene ventajas con respecto a los métodos convencionales, especialmente los insecticidas sintéticos en altas concentraciones y que se aplican por largos periodos. «El insecticida se mostró eficaz para el control y una alternativa que puede minimizar el uso de insecticidas químicos y, consecuentemente, su acumulación en el medio ambiente», según el especialista.
septiembre 11/2012 (Xinhua)
Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

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El jefe del Departamento de Hematología del MD Anderson Cancer Center, José Francisco Tomas, ha subrayado este viernes la importancia de que, una vez diagnosticado el linfoma en un centro especializado, se le ponga «apellido» con el objetivo de aplicar un tratamiento concreto y, así, aumentar las posibilidades de curación.
El linfoma es una proliferación maligna de linfocitos, células defensivas del sistema inmunitario, que produce una merma en el funcionamiento del sistema inmunitario. Por ello, este experto ha recordado la importancia de que, ante el menor síntoma, el paciente acuda a consulta y, en el caso de que se diagnostique un linfoma, se le ponga un apellido cuanto antes, pues existen 30 variedades diferentes.
Dicho esto, ha precisado que, de esta treintena, el 90 % de los casos provienen de 6 o 7. Y, de este grupo, el linfoma B difuso de célula grande, supone el 30 %. En concreto, esta variedad de linfoma afecta especialmente a adultos mayores de 60 años y casi nunca a menores de 20 años. A pesar de su agresividad, en el 50 % de los casos se cura.
En el caso del linfoma de Hodgkin sus principales síntomas son por ganglios linfáticos inflamados, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso.
En general, Tomas ha reconocido que no existe una «causa desencadenante» de este grupo de tumores y, por ello, no cuentan con unas medidas específicas para prevenir su aparición, salvo no fumar, pues el tabaquismo sí que podría estar implicado en su desarrollo.
septiembre 14/2012 (JANO.es)

Un informe de UNICEF pone de relieve que el hecho de pertenecer a una región determinada o la situación económica no es necesariamente un obstáculo para que los países reduzcan las muertes infantiles.
El índice de mortalidad infantil se ha reducido un 41 % entre 1990 y 2011, según ha informado este jueves el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en un comunicado. Con todo, este organismo ha advertido de que millones de menores de cinco años siguen muriendo cada año por causas «evitables».
Esta cifra ha demostrado que es posible disminuir «radicalmente» la mortalidad infantil y ha revelado que las reducciones más importantes han ocurrido en menores de cinco años. Según el informe conjunto de UNICEF y el Grupo Interinstitucional para las Estimaciones sobre Mortalidad Infantil de Naciones Unidas, en la década de los noventa el número de niños que morían ascendía a doce millones frente a los 6,9 de 2011. En la actualidad, mueren cada día 14 000 niños menos que hace dos décadas.
El informe «El compromiso con la supervivencia infantil» ha puesto de relieve que «ni el hecho de pertenecer a una región determinada ni la situación económica es necesariamente un obstáculo para que los países reduzcan las muertes infantiles», según subraya el director ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, quien, asimismo, remarca que a pesar del descenso mundial de la mortalidad en menores de cinco años «hay asuntos pendientes». «Millones de niños menores de cinco años siguen muriendo cada año por causas en gran medida prevenibles para las cuales existen intervenciones probadas y asequibles», ha agregado.
Lake ha hecho hincapié en que las vidas de estos niños podrían salvarse con «vacunas, una nutrición adecuada y atención básica médica y materna», porque «el mundo cuenta con la tecnología y los conocimientos técnicos para hacerlo».
Más del 80 % de las muertes acaecidas en 2011 se concentraron en Asia meridional y África subsahariana, donde uno de cada nueve niños fallece antes de cumplir los cinco años.
septiembre 13/2012 (JANO.es)

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El número de casos del virus del Nilo Occidental en Estados Unidos ha ascendido a 2636 infectados y 118 muertes registradas, lo que lo convierte en el peor brote desde que la enfermedad llegó al país en 1999, indicaron las autoridades sanitarias.
A nivel nacional el número de casos ha aumentado un 35 % en la última semana, precisó el Centro para el Control de Enfemedades (CDC) de Estados Unidos.
Este año se va camino de superar el número de muertes por el virus de 2002, que llegó a 284, y de 2003, cuando fallecieron 264 personas, detalló Petersen.
Texas es el estado más afectado por el brote, con 50 de las 118 muertes a nivel nacional y un 44 % de los casos (1150 de un total de 2636).
Dos terceras partes de los afectados se concentran en seis estados del país: Texas, Luisiana, Dakota del Sur, Misisipi, Michigan y Oklahoma.
Según las autoridades estadounidenses, cerca de una de cada 150 personas infectadas por este virus, transmitido por los mosquitos, contrae la enfermedad de forma grave.
El resto puede presentar síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolores corporales, dolores en las articulaciones, vómitos, diarrea o erupciones cutáneas.
Las personas con mayor riego son aquellas que superan los 50 años y quienes hayan sufrido enfermedades como cáncer, diabetes o renales, así como aquellos que se hayan sometido a trasplantes de órganos.
Pese a ello, la mayoría de las personas que contrae el virus a través de una picadura de mosquito no es consciente de tenerlo, ya que en el 80 % de los casos no sufren síntomas.
Las fuentes de contagio básicas del virus, que llegó a Estados Unidos desde África en 1999, son las picaduras de mosquitos infectados y, en casos excepcionales, transfusiones y trasplantes, pero nunca por contacto directo.
septiembre 13/2012 (EFE)
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